Dos distintas filosofías de inversión pueden explicarse muy bien mediante una analogía con lo que es la cría de cerdos y vacas lecheras.
En el caso de la
cría de cerdos, el granjero lo que quiere es convertir un cochinillo de cinco kilos en un cerdo adulto de doscientos kilos; y
su ganancia no la obtendrá del día a día de tener el cerdo, que no le da más que costes, sino del producto final que valdrá muchísimo más que el producto inicial.
En el caso de la
cría de vacas lecheras,
la ganancia la obtiene el granjero con el rendimiento del día a día, en forma de leche, mientras que el valor del producto final es irrelevante.
La cría de cerdos se puede hacer corresponder bastante bien con las empresas de crecimiento, mientras que las empresas "vaca lechera" son las que retribuyen al accionista con un elevado dividendo, preocupándose menos por crecer (frecuentemente porque operan en mercados maduros).
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