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miércoles 9 de julio de 2008

Afeitados Alternativos.

Llegaron los pescadores en pleno río revuelto. Y ganaron por supuesto. Ganaron adeptos (o ineptos) escarmentados que quisieron ver en la inversión alternativa el sustituto de los rallies alcistas a los que les malacostubró la bolsa desde que el mundo es mundo. Su mundo, claro. Un mundo, el de estos inversores, que no se concibe sin plusvalías en RV que superen en muchos casos la capacidad de ganancias por la propia actividad laboral. Qué listos éramos todos, ¿verdad?

Pero llegaron los recortes de las bolsas y empezaron los reproches a sus vanagloriados gestores y banqueros. ¿Cómo no les avisaron de que iban a sufrir pérdidas tan grandes y tan persistentes? ¿Acaso no es ese su trabajo? ¿De qué sirven sus corbatas, sus cursillos (ya ni siquiera masters), su experiencia...? Ante esta avalancha de culpabilizaciones, los gestores suelen reaccionar de dos maneras muy distintas:

  1. El incompetente e inexperto (a pesar de haberlos de mediana edad) está tan sorprendido como el propio cliente. Jamás habría imaginado que la RV pudiera perder tanto y, lo más importante, más allá de uno o dos años malos. La mayoría incluso han arrastrado a la ruina no sólo a sus clientes sino también a sus familiares y amigos próximos, y por supuesto sus propios ahorros. De hecho a la única que no han perjudicado es a la propia entidad para la que trabajan, puesto que han vendido pescado a diestro y siniestro generando gran cantidad de comisiones. Pero no por ello conservarán su puesto, ya que la huida de clientes, y la consiguiente reducción de beneficios de la cuenta de explotación de dicho gestor, cava idefectiblemente su tumba laboral.
  2. En cambio el perro viejo (con casi todos mis respetos), sabe perfectamente que éstas son épocas de vacas flacas y que hay que torear clientes mañana y tarde. Aguantar el chaparrón como en otras épocas, aunque esta vez pinta peor puesto que no hay crack bursátil en el que excusarse, y además va para largo. No obstante sabe que dispone de armas alternativas para seguir succionando comisiones de sus clientes escarmentados por la RV tradicional. Las entidades para las que trabajan ágilmente se las han suministrado e incluso les han adiestrado mínimamente para usarlas.
No obstante hay gestores cuyo poder de convicción no es suficientemente opresivo y permiten durante algún tiempo que sus clientes dormiten en simples depósitos mientras la inflación les come y sus jefes de banca privada o de la gestora pierden la paciencia.

Pero centrémonos en los gestores y banqueros de champions, los pescadores que ganan en río revuelto, es decir los que realmente generan beneficios para las entidades en las que trabajan. Éstos han conseguido que sus clientes vean en la inversión alternativa una ídem para sus añoradas plusvalías anuales de 12, 18, 25% o incluso más. Se ha vendido el "antídoto perfecto" contra las bajadas de la RV occidental. Muchos inversores han comprado fondos alternativos confundiéndolos con Hedge Funds (algo muy común) y sin saber realmente que significa ni una cosa ni la otra. Sólo querían oír que dichas inversiones seguirían ganando dinero a pesar de las bajadas de las bolsas.

Poco les importa conocer la verdad. Y la verdad es que una inversión alternativa es algo tan indefinido y absurdo como decir inversión en mercados. ¿Saben los inversores si su inversión alternativa se basa en fondos Hedge con apalancamiento del 50% o del 800%? ¿Saben si invierten en curvas de tipos o en spreads de acciones? ¿Saben si han comprado un fondo de fondos con sus correspondientes múltiplos de comisiones? ¿Saben si su dinero apuesta por una empresa no cotizada (capital-riesgo) formando parte de su accionariado? ¿Saben si al mismo tiempo están invirtiendo en commodities, emergentes o energías alternativas? ¿Saben si están pagando un NAV con el fruto de una venta de derivados o a crédito que compromete el futuro de su inversión?, etc, etc... Las lamentables respuestas mayoritarias son NO. A lo sumo un breve histórico de resultados y volatilidades que más que nunca resulta inútil debido a la constante adaptación de las políticas de inversión al escenario del día a día. Porque una inversión alternativa goza de la mayor libertad de movimientos para sus gestores. Todo vale. Pero si todo vale y la tipología y estrategia de inversión se modifica sustancialmente y de forma constante, los históricos o trackbacks dejan de tener sentido alguno. Si además, puestos a descorrelacionarse (qué bonita palabra) del mercado, ante el desconocimiento de dónde metemos nuestro dinero, decidimos diversificar dentro de la diversidad más absoluta, ¿qué criterio de inversión tenemos? Nulo.

En esos casos, que son lamentablemente muy comunes, sólo nos ofusca la promesa de compensar los añorados beneficios bursátiles. Perdemos de vista el Norte, y por supuesto nuestro dinero. Las consecuencias ya son evidentes.

¿Cuál será el siguiente tumbo de los inversores promiscuos? La industria armamentística de los financos seguro que nos impresionará con novedosas y brillantes armas de destrucción (patrimonial) masiva.

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jueves 3 de julio de 2008

Invertir sin petróleo (2)

Muy interesantes, como siempre, vuestros comentarios respecto a estrategias para un escenario de fuerte crisis financiera y energética. Sólo os pido que, aunque sea bajo pseudónimo anónimo, los publiquéis como comentarios y no mandéis mails privados. Creo que es la forma adecuada para que todos podamos compartir ideas, algunas de ellas ejemplares, y así reservaremos los correos para las consultas personales sin que éste se colapse. Dicho esto vamos a analizar nuestras y vuestras estrategias.

Buscando oportunidades en tiempos estremecedores. Así es como nos gusta analizar las estrategias futuras. Aunque buscar oportunidades significa exactamente eso, o sea, realizar inversiones con cierto riesgo en busca de esas potenciales ganancias que nos suele dar un escenario en crisis. Por ello, por ese cierto riesgo, debemos buscar las oportunidades con mesura. Sin poner en peligro la mayoría de nuestro patrimonio y sólo los activos destinados a ello, previo análisis y diseño de nuestro PGR. Aclarado este punto, seguimos.

Es muy cierto, no obstante, que quizás los tiempos venideros no sean tan sincopados ni difíciles como hoy se vislumbran, y muchas opiniones de hoy, queden en ridículas exageraciones catastrofistas. Algunos de hecho, mayoritariamente políticos y banqueros, así lo auguran. Es posible que la crisis de crédito se minimice y que lo peor haya pasado. Que por arte de evolución costumbrista o quiensabequé, el tiempo haga que la confianza vuelva al crédito, siendo ésta la mejor medicina (o mejor analgésico, que alivia pero no cura, diría yo) para volver a la peligrosa y frágil normalidad de los años pasados. También es posible que el temido peak oil sea una falsa alarma y que, a pesar de ser incapaces de sustituir nuestra dependencia del petróleo por otra, sigamos extrayendo barriles a precios algo más moderados durante varias décadas. ¿O por qué no? que en pocos años encontremos una energía alternativa, viable, barata y global. Yo también lo espero, sinceramente, Fernan2. En ese caso los analisis y estrategias actuales servirían, pero hemos querido que éste sea un ejercicio de reflexión contemplando la hipótesis de que realmente nos veamos en serios apuros.

En ese posible escenario peor, es bueno tener al menos alguna estrategia analizada para la posible prolongación y recrudecimiento de la crisis financiera y/y crisis energética actual. Lo primero que debemos replantearnos en ese escenario negativo es nuestra estructura patrimonial a blindar y la proporción a arriesgar. Y por supuesto, redefinir nuestra aversión al riesgo, de hecho redefinir nuestro PGR ad-hoc. ¿Cómo blindaríamos la mayoría de nuestros activos y dónde buscaríamos las oportunidades? Esa es sin duda la pregunta del millón, pero vamos a intentar dar alguna directriz, como habéis hecho vosotros, que pueda ser útil en el proceso de cada análisis particular. Obviamente, huelga repetir que cada PGR debe hacerse absolutamente a medida de cada patrimonio, persona, familia, idiosincrasia y circunstancia. Dicho esto, y con todas los riesgos que conlleva dar directrices sin conocer al dedillo al lector potencial, vamos a generalizar peligrosamente (para placer de algunos), considerando un patrimonio de al menos 3 o 4 millones de €:

Para la parte del efectivo, de entrada, el tradicional refugio bancario debe revisarse en favor de una selección más exigente de la entidad y una menor concentración de riesgo entidad. No tengo tan claro como ManuelMad que los paraísos fiscales fueran el cobijo ideal, pero estoy de acuerdo en que a priori se deberían ver menos afectados por la crisis crediticia. Además, la parte que debamos blindar, debería huir de las rentas fijas financieras y decantarse más hacia las soberanas, con plazos que no vayan más allá del medio. ManuelMad comentaba que huiría de las RF soberanas, pero ante un escenario así, creemos que una divisa refugio y Estados a quienes afecte menos la escasez de petróleo serían más seguros que alternativas corporativas. Quizás nuestra imagen de ambas crisis sea menos bélica que la tuya. En cuanto al refugio oro que también apunta Manuel, un 40% en un metal precioso me parece excesiva concentración de activos en algo cuyo beneficio sólo cabe esperar en su apreciación especulativa. Podría ser una buena inversión, pero ojo, estamos hablando de las cantidades a blindar, ya que para los activos que puedan asumir ciertos riesgos, encontraremos grandes oportunidades de inversión (para ganar y para perder) en commodities, deuda financiera "distressed" (no confundir con las "Distressed Wealth Strategies"), etc.

En cuanto al efectivo susceptible de cierto riesgo, consideraríamos la posibilidad de invertir en inmuebles prime en USA. El mercado inmobiliario deprimido y un cambio de divisa atractivo, hacen de ese mercado un objetivo a tener en cuenta. Incluso hoy en día planteamos a muchos de nuestros clientes la conveniencia de vender parte de sus inmuebles en España a precios de mercado, en favor de aprovechar dichas oportunidades al otro lado del atlántico. Algunos diréis que para vender en estos momentos en España hay que "malvender". Pero en realidad no es que sea barato sino su precio real de mercado, no hay otro. Y el coste de oportunidad puede ser muy superior que la baja del precio al que mentalmente estamos anclados. Generar unas rentas de alquileres inmobiliarios en US $ con rentabilidades que hace muchos años que no vemos en España, nos parece una buena estrategia en la actualidad, incluso agravándose la crisis financiera y energética. Es muy cierto Dalamar, que el modelo americano de poblaciones tipo Show de Truman donde se conducían 100 millas de casa al trabajo, han dejado de ser viables para las economías medias. De hecho ese tipo de viviendas son las que más han sufrido la crisis inmobiliaria e hipotecaria en los EE.UU. En España se resentirán algunos, está claro, pero jamás partimos de unos precios tan bajos de la gasolina como allí, y el coste del transporte en coche privado siempre se tuvo en cuenta en Europa.

Para la parte de efectivo susceptible también de riesgo, consideraríamos las inversiones en RV. Dependiendo de la proporción del patrimonio y del riesgo asumible tenemos opciones actuales como los mercados emergentes. Pero cuidado, en un escenario de crisis energética grave, su propio consumo autóctono (China e India), sus bajos salarios y sus inercias de PIB, podrían darse la vuelta rotundamente. Depende de la gravedad de la crisis, sólo mientras los costes energéticos no se multipliquen hasta asfixiar dicho mercado, son una opción a considerar. No obstante, sus volatilidades gigantes deberían moderarnos los volúmenes a invertir en la actualidad. Otra opción menos volátil, y ésta sí compatible con un mundo con petróleo prohibitivo, serían los blue chips americanos, pero sólo los que menos afectados se puedan ver por un incremento energético y su repercusión en los costes del transporte.

Siguiendo con el escenario de precios de combustible muy superiores a los actuales, parece que un sector que podría quedar al margen de este problema sería el de las telecomunicaciones o sector tecnológico. La burbuja del 2000 queda ya suficientemente lejos y purgada como para que se den las condiciones de repetirse, y esta vez con menos aire y mayor fundamento. Además las dificultades del transporte físico podrían llevarnos a un especial auge de esas empresas. Una cartera de este sector, podría ser una buena estrategia a largo para dicho escenario. Coincido con Alejandro y Paco, aunque el sector es tan amplio que encontrar el valor entre tanta paja no sería fácil. Incluso diría que con los precios energéticos actuales, ya sería recomendable esta estrategia de inversión.

Creo que cambiarían muchas cosas, Tom, las necesidades podrían parecerse mucho durante un tiempo, pero lo que sí deberíamos adaptar de inmediato sería la forma de cubrirlas.

Gracias por vuestras reflexiones y análisis de ese hipotético escenario financiero y energético. Espero que sigáis aportando calidad a este blog como siempre hacéis.

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martes 1 de julio de 2008

La complicación de comprar un yogurt.

Yo ya me he negado en casa a tomar la responsabilidad de comprar los yogures en el supermercado. Me acerco a los estantes del enorme frigorífico donde están expuestos y ya empiezo a dudar, nunca encuentro el yogurt de toda la vida que busco, ni tampoco los que me han encargado. Hay tantos y tan parecidos que parecen iguales pero que no lo son. Al final, como siempre, me equivoco y llego a casa con los yogures equivocados.

Cuando miro la cantidad de productos de inversión que nos asaltan desde los cristales de las entidades al caminar por la calle me acuerdo de los yogures, el inversor cada día se encuentra más desamparado ante un enjambre de productos y servicios ofrecidos que ofrecen “el oro y el moro”.

Llama la atención que son los grandes grupos bancarios los que más ahorros captan, gracias a sus fuertes campañas comerciales y a las férreas directrices marcadas a su red de oficinas. Éstas canalizan los esfuerzos de venta en una determinada dirección. ¿Deben estar nuestras inversiones condicionadas por un énfasis publicitario dictado desde unos despachos de marketing en las entidades financieras?

El legítimo efecto persuasor de las campañas de venta de las entidades no debe desviarnos del camino correcto que ha de seguir nuestro patrimonio, porque lo importante para nosotros es nuestro patrimonio, no el del banco.

En febrero del 2005 una noticia leída en Expansión me dejó helado. Las entidades iban a implantar técnicas de venta agresivas imitando al sector de distribución cuando lanzan un nuevo detergente o una nueva pasta de dientes. ¡!!!?????




BBVA explicaba que en los últimos meses había fichado a una docena de ejecutivos expertos en la venta masiva de productos. Uno que a lo mejor recuerdan fue el de Xavier Argenté, ex director general de Caprabo como presidente de Financia. Otras procedencias fueron, Carrefour, Procter & Gamble, Altadis, CEAC, RACC, Euskaltel, etc. De esa forma el gestor de la marca Fortuna, Alvaro Cadahía, se responsabilizó de las soluciones financieras en el área de los servicios financieros personales.



Por favor, a la mínima duda al contratar cualquier producto de inversión acudir a un asesor de contrastada independencia. Yo acudiría aún a pesar de no vislumbrar dudas, está en juego que nuestro dinero y rendimientos se queden en nuestro lado de la mesa y no en el de la entidad.

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lunes 23 de junio de 2008

Invertir sin petróleo (1)

Si no conseguimos frenar la escalada del precio de la energía, no sólo se resentirán los estómagos de los países más necesitados y las economías de los países del primer mundo, también supondrá un frenazo a nuestra cuestionada globalización. Y por tanto afectará a la propia evolución de nuestra civilización como tal.

El proceso de globlización iniciado en las últimas décadas, comenzando con la implantación comercial de internet a nivel mundial y siguiendo con los desplazamientos de mercancías y de personas low cost, se verá comprometido en la medida en que el coste energético se multiplique.

Hace alguna generación el consumo de fruta tropical más allá del mismo trópico era imposible. En un futuro inmediato, si la energía sigue encareciéndose, pasará de ser habitual a prohibitivo. La pregunta que podemos lanzar es la siguiente: ¿Es malo que volvamos a consumir sólo productos autóctonos de temporada y deje de haber en el primer mundo de todo y siempre? Mi respuesta sería, depende: Para los países desarrollados en general, no tiene porqué ser dramático, ni siquiera negativo, que sólo se consuman productos de temporada propios y que se deba volver a diversificar la producción autóctona para cubrir las necesidades regionales. En ese caso sólo se importarían productos lejanos necesarios como por ejemplo medicamentos, eso sí a precio de oro (negro, claro). Pero este mismo fenómeno sería pésimo para el mundo no desarrollado, ya que condenarlos a producir sólo para su mercado autóctono significa la extinción de sectores de población incalculables. Imaginar un país emergente o incluso sub-desarrollado sin posibilidad de exportar porque los costes del transporte les arranca de raíz su competitividad, es escalofriante. No obstante, lógicamente los costes del transporte no repercuten igual en un producto grande, pesado y barato que en uno pequeño, ligero y caro. Es decir, por ejemplo el encarecimiento de la energía no afectará tanto al transporte de videocámaras como al de bicicletas, aunque ambos productos sean chinos.

Si alguna ventaja tienen esos países con economías paupérrimas, es precisamente su mano de obra barata que hace atractivos sus productos al primer mundo. Pero en el momento en que cueste lo mismo o menos una sudadera made in Italy, Spain o France que otra (de probable peor calidad) made in Indonesia, Korea o Taiwan, nuestro mundo al que ya nos habíamos acostumbrado, será otro. Deberíamos abandonar la producción especializada que hemos venido evolucionando en el pasado final de siglo, para volver a la producción diversificada por la ausencia de globalización mercantil. El escenario con el que nos veríamos obligados a lidiar con un petróleo desbocado y sin alternativa presente es, cuando menos, inquietante. Sin duda un panorama involutivo a todas luces (con el permiso de los anti-globalización).

Sin embargo, el fenómeno de la globalización es algo difícilmente reversible, sólo un evento que afecte a todo el planeta y de gran calibre como un agotamiento energético, puede frenar (que no parar o eliminar) dicha globalización. Espero que después de haber constatado el peak oil hace tres o cuatro años, y antes de llegar a un agotamiento que vaya más allá del simple encarecimiento del crudo, hayamos sido capaces de desarrollar una alternativa realmente viable y global. De otro modo sí que podemos ver peligrar el hasta hoy vertiginoso ritmo de la globalización.

Metiéndonos en Economía-Ficción, aunque me temo que menos fictícia de lo que parece, vamos a imaginar el escenario de un coste energético insostenible y sostenido. Es decir, que nos pilla el toro (si es que no nos ha pillado ya) y nos vemos abocados a un mundo con los trazos que hemos definido, y además durante décadas. Que no somos capaces de encontrar una alternativa energética barata, abundante y global como lo era el petróleo hasta hace unos años. Imaginemos pues que el comercio internacional se ve modificado drásticamente en consecuencia, y que las industrias y las economías se tornan sensiblemente menos globales. Sin embargo a pesar de este escenario, los mercados financieros seguirían disfrutando del esplendor de los movimientos de la información, y casi ajenos a los problemas de los movimientos de las mercancías y personas. Planteemos algunas cuestiones interesantes: ¿Qué sucederá entonces con las inversiones financieras? ¿Qué estrategias de inversión deberíamos crear para que nuestro patrimonio siguiera una correcta progresión en un escenario de crisis energética drástica?

Sería muy revelador leer vuestros comentarios al respecto, sobre todo si no se reducen sólo a la compra de derivados de petróleo, claro :)

Quizás si empezamos a pensar cómo serían nuestras inversiones en ese escenario de economía-ficción, encontraremos alguna directriz interesante y aprovechable para el escenario real actual. Una estrategia de inversión a largo plazo podría necesitar hoy del análisis de esta situación futura.

La globalización de los mercados financieros no necesita petróleo y, de la mano de internet serían los grandes beneficiados de la incapacidad de movimientos físicos causada por la ausencia de energía barata. Y no cabe duda de que, en dicho escenario, las cotizaciones de equities, commodities, RF soberana o corporativa, y en definitiva cualquier producto creado por los financos, se vería profundamante alterado en sus respectivas cotizaciones. ¿Estáis pensando en el mismo sector que yo? ¿Quizás incluso en las mismas empresas?

Y es que la madre de todas las crisis no la concibiría sin la madre de todas las oportunidades.

Hay que encontrar un modo de preservar a las generaciones venideras de la avaricia o inhabilidad de las presentes.

Napoleón Bonaparte.

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jueves 5 de junio de 2008

Su dinero trabaja para usted........o para otros?

Esta pregunta viene al caso a raíz de lo que nos vamos encontrando en nuestras reuniones con nuevos clientes.

Es muy importante hacerse esta reflexión. ¿Su dinero trabaja para usted? ¿Para su banco? ¿Para su asesor fiscal? ¿Para su abogado? ¿Para su asesor inmobiliario?

El negocio tradicional bancario consiste en captar dinero a bajos tipos de interés y prestarlo posteriormente a otros particulares, al Estado o a otras empresas a tipos más altos, éstos pueden a veces llegar a superar el doble de lo que se retribuye al primero. Con esta diferencia los bancos cubren sus costes y además obtienen beneficios. Cuando los bancos captan dinero le llaman: operaciones de pasivo (con eso se financian), y cuando lo prestan: operaciones de activo (ahí es cuando lo invierten).
Por ello, en ocasiones, cuando un inversor tiene un dinero que no necesita hasta una fecha futura, en lugar de prestárselo al Estado (comprando una obligación del Tesoro Público), a una empresa (comprando una acción o una obligación privada) o incluso uniéndose a otros inversores a través de una institución de inversión colectiva, IIC (comprando una participación en un fondo de inversión o en un plan de pensiones) lo que hace es contratar un depósito (operación de pasivo) que en realidad es ceder la propiedad de su dinero y el beneficio que podría obtener, si realizase el mismo los préstamos, al banco para que sea él el que haga negocio con su dinero.

A estas alturas de la conversación es cuando el cliente apela al factor Riesgo, entendido como la posibilidad de perder parte del capital o su totalidad. Lógicamente, quien va ha hacer trabajar el dinero será quien obtenga mayores frutos pero también quien asumirá el riesgo de que ese “hacer trabajar el dinero” no obtenga los rendimientos que, en principio, se esperaban. Las dos variables, rentabilidad y riesgo, suelen estar inversamente relacionadas, así las inversiones que ofrecen un mayor riesgo son las que presentan mayor rentabilidad y a la inversa.

Qué es lo que está pasando ahora con la “guerra de pasivo”. Las necesidades de liquidez (de dinero) de los bancos están haciendo que éstos se empleen comercialmente en captar el máximo dinero para sanear sus balances.

Cuando un banco ofrece una rentabilidad por encima de lo “normal” tenemos que tener en cuenta, como hemos comentado antes, que las dos variables rentabilidad y riesgo suelen estar inversamente relacionadas . Comprobamos en nuestras reuniones con clientes nuevos que la medición del riesgo de una entidad está muy sesgada en ellos por la imagen de la entidad, por el número de oficinas a pie de calle que visualiza el propio cliente y por la sensación que le da el banco. Esto no es así. ¿Ya nadie se acuerda del caso Banesto?

Si tenemos el euribor al 5% ¿Cómo puede ser que un banco nos ofrezca una rentabilidad superior? Si todo lo que pase de ese 5% es pérdidad para el banco. Si en la situación actual nos encontráramos con una persona que vende su casa perdiendo dinero, enseguida pensaríamos que está en una situación muy apurada. Pues lo mismo con los bancos.

No es lo mismo dejar nuestro dinero en depósito en un banco con una calificación crediticia a largo de AAA calidad crediticia máxima (en estos momentos ningún banco español la posee, sin embargo el Estado español sí) que en un banco con una calificación de CCC alto riesgo de impago. ¿Su banco le ha dicho cual es su calificación?

Otras personas para las que puede trabajar su dinero pueden ser su asesor fiscal o su abogado. Los bancos en su estrategia de captación de clientes establecen acuerdos con abogados y asesores fiscales para acceder a sus clientes a cambio de suculentas comisiones. ¿Se ha planteado alguna vez que su abogado o asesor fiscal puede tener condiciones más ventajosas con su banco que usted mismo que es el propietario del dinero? Otra pregunta delicada para que usted si quiere saber la verdad la haga a quien proceda. También muchos abogados y asesores fiscales han hecho dinero intermediando en operaciones inmobiliarias entre dos de sus clientes.

Otro profesional para el que puede trabajar su dinero es su asesor inmobiliario. Al analizar los activos que componen el patrimonio inmobiliario de una familia y desandar el camino desde la posesión del activo hasta su recomendación de compra podemos observar que ningún asesor inmobiliario ha recomendado nunca una inversión que no tuviera en cartera. Los propios promotores han actuado de asesores inmobiliarios aconsejando activos sin tener en cuenta las características de éste como pueden ser la localización en una zona prime, las futuras afecciones con las normas urbanísticas, la complementariedad con el resto de los activos inmobiliarios de la familia, etc. Básicamente el activo recomendado era el que estaba en venta por el promotor inmobiliario y las características del activo venían condicionadas en cuanto a localización por el suelo que estuviera libre y que había podido comprar el promotor a buen precio. En cuanto a calidades de materiales y ejecución pues las que mejor pudo negociar el promotor para beneficio del promotor, no de la familia.

¿Como han resuelto ese barullo algunas familias? Creando un Family Office, para conseguir una gestión personalizada de su patrimonio adaptada a los objetivos de la familia.

Entre las múltiples ventajas que existen para tener un Family Office, los clientes destacan algunas:
La libertad que les da para que los miembros de la familia puedan ejercer una carrera profesional distinta a los negocios de la familia.
Conseguir que se gestione su dinero con eficiencia de costes.
Una gestión estable y controlada de los activos.
Que el patrimonio se desarrolle en un ambiente de confianza y lealtad.

La gran ventaja para las familias es que los Family Office proporcionan protección contra cualquier conflicto de intereses y aseguran que los intereses de la familia están en primer lugar. Si la familia crea su propia empresa de inversión la familia es su único cliente y no existe conflicto alguno pues la familia hará lo mejor para sí misma.
Una vez llegados aquí existen dos posibilidades, que el Family Office lo dirija un miembro de la familia o que lo haga un profesional externo. En diversos estudios e investigaciones se aprecian las ventajas de que sea un profesional externo quien lo haga pues es más fácil delimitar las funciones y normas de gobierno del Family Office evitándose malas interpretaciones por parte de otros miembros de la familia ajenos a la dirección del mismo, muchas veces es inevitable trasladar diferencias personales dentro del seno de la familia a las decisiones de estrategia en el patrimonio familiar.

Según el profesor de Gestión de Wharton Raphael Amit solo merece la pena crear un Family Office si la familia posee al menos 100 millones de dólares en activos. Par familias con un patrimonio menor existen entidades idénticas conocidas como Multi Fámily Office, que es nuestro caso. La única diferencia radica en que se da servicio a más de una familia. Personalmente me resulta más satisfactoria esta opción pues el enriquecimiento humano y profesional es mayor y más amplio.

Hemos comprobado que el asesoramiento patrimonial de alto nivel es aplicable a los capitales medios y también pequeños y que en definitiva puede ser accesible a todo el mundo, como es nuestra labor de Fresh Family Office.

¿Quien se une a nuestra cordada?






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miércoles 28 de mayo de 2008

"The Show must go on (2)". El Absentismo Financiero nos condena a la mediocridad.

Corren tiempos difíciles para los inversores. Y éste es un síntoma premonitorio del empobrecimiento social que se avecina (ya lo advertimos hace un año). Cuando la inversión se torna especialmente difícil, los instrumentos financieros extrañamente inestables, el precio de mercado de los inmuebles en caída libre debido a un masivo aumento de la oferta, y cuando los clásicos ciclos económicos son distorsionados hasta su desaparición, estamos ante claros indicios de que nos encontramos en la antesala de una crisis económica que afectará fulminantemente a las empresas y a sus puestos de trabajo.

Aunque es obvio que esta crisis hace meses que afecta a los inversores sus efectos populares en el primer mundo todavía no se han hecho notar plenamente, pero no obstante ya están llamando a las puertas de millones de personas. Lamentablemente, en el segundo y tercer mundo diluvia sobre inundado, porque la necesidad de biocombustibles alternativos está provocando una hambruna que debería preocuparnos infinitamente más que los problemas contables de UBS, por poner un estúpido y vergonzoso ejemplo.

Al igual como el derrotismo inmobiliario perjudica nuestra correcta progresión patrimonial, el atrincheramiento nómada en depósitos bancarios arañando décimas sobre euríbor, hoy aquí y mañana allá, tampoco favorece el correcto y planificado crecimiento de nuestro efectivo. No obstante, ante estrategias que sólo contemplan la subida de la bolsa y el corto plazo que ha hecho ricos a miles y miles de inversores en los últimos años, los atrincherados en depósitos formarán la élite de los que supieron salir del mercado a tiempo y serán envidiados por invernar sin pérdidas hasta que vuelva la primavera bursátil (aunque los japoneses todavía la esperan desde hace 18 años). Pero su coste de oportunidad existe y en épocas de crisis suele ser alto.

En definitiva, tanto el Derrotismo Inmobiliario como el Absentismo Financiero suponen una inflexión peligrosa en la correcta progresión patrimonial, por la que debemos velar durante toda la vida y en cualquier escenario económico. Algunos diréis que evitar pérdidas que dejen nuestro patrimonio gravemente handicapado es un logro en los tiempos que corren. Por supuesto que es un mal menor y para muchos una quimera, pero sólo debemos conformarnos con evitar la minusvalía patrimonial si no somos capaces de mantener una correcta progresión con razonables garantías de éxito, sólos o con ayuda. Además el éxito en dicha correcta progresión dependerá totalmente del PGR diseñado y de la propia idiosincrasia del individuo o la familia.

Aquí debemos aclarar que el éxito patrimonial no debe ser exclusivamente la maximización de los rendimientos financieros. Riqueza y Felicidad son conceptos que debemos trabajar conjuntamente, ya que el primero suele poner en grave peligro el segundo como podemos ver en el siguiente gráfico:

"Un concierto no es una mera interpretación de un disco, sino un evento teatral"

Freddie Mercury
Del mismo modo podemos decir que la gestión de nuestro patrimonio no es una mera aplicación de fundamentos económicos a nuestras inversiones, sino la perfecta armonía entre Felicidad y Riqueza a lo largo de nuestra vida y la de nuestros descendientes.


Pero volviendo a la correcta progresión de nuestros activos y al Show que debe continuar, no debemos resignarnos ante un cambio de escenario. Lo que debemos hacer es cambiar con éste. Como el ratón en busca de nuevo queso. El Absentismo Financiero puede costarnos oportunidades irrecuperables en calidad y cantidad para nuestro patrimonio. Y sólo tenemos, en el mejor de los casos, una vida para hacerlo crecer.

No pretendemos inducir a nadie a aventurarse en inversiones cuyo riesgo no sea asumible o para las que no esté capacitado. Nada más lejos. Simplemente queremos compartir con todos vosotros los criterios y las directrices con las que trabajamos como Family Office. Éste es el camino que consideramos correcto y que nuestros Clientes recorren de nuestra mano. Y así lo queremos explicar y compartir en este blog para pequeños y medios inversores. La aplicación personal de cada uno dependerá de si comparten o no nuestros criterios y protocolos, de la capacidad y formación individual y de la ayuda que deseen o no recibir.

Difícilmente podemos aspirar a alcanzar un buen puerto si no conocemos el rumbo correcto. Sólo conociendo nuestros objetivos y limitaciones podemos centrar nuestros esfuerzos en intentar superar vientos y mareas, como por ejemplo la actual crisis de crédito y energética. Algunos lo lograrán. Pero sin clarificar la ruta, el destino y nuestro nivel de autosuficiencia, las posibilidades son nulas.

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domingo 18 de mayo de 2008

"The Show must go on". El Derrotismo Inmobiliario nos condena a la mediocridad.

Es una constante. Casi todos los feedbacks que recibimos por parte de personas con patrimonios medios (<12M €) y pequeños (entre o,5 y 3M €) es su desmoralización por la sobrecarga de inmuebles que sufren. Apenas unas decenas o unas pocas centenas de miles de euros en efectivo y el resto de su patrimonio en ladrillo pagado o incluso hipotecado parcialmente. Y esto hace que se sientan atrapados y sin salida. Las causas que les han llevado a esta situación son diversas y no vamos a juzgarlas en absoluto. Todos, acertadamente o no, tuvieron la mejor intención de hacer crecer su patrimonio. Por lo tanto no deben perder el tiempo y las energías culpabilizándose por ello, pero sí aprender de los errores cometidos y grabarlos en sus memorias indeleblemente. En este perfil de potenciales clientes, no obstante hemos detectado conductas ciertamente muy desaconsejables. La inmensa mayoría de ellos desisten de poder convertir sus inmuebles en dinero ante la situación del mercado inmobiliario. Su reflexión más o menos viene a ser la siguiente:
"Mi inmueble vale mucho más de lo que me pagarían ahora por él. Es decir, no voy a poder venderlo a su precio hasta que pase la crisis, y por lo tanto no tengo más remedio que esperar a que el mercado inmobiliario vuelva a recuperarse hasta los niveles normales".
Seguro que muchos lectores se sentirán identificados con esta frase lapidaria. Y decimos lapidaria porque podría ornamentar perfectamente la tumba de su progresión patrimonial. Nuestros Clientes más antiguos gozan de una proporción de inmuebles y efectivo muy compensada y adaptada a sus necesidades y PGR. Sin embargo (o antes de éste se ejecute) vamos a intentar corregir desde este blog algunos errores conceptuales y estratégicos, tal y como lo hacemos personalmente con los nuevos Clientes que llegan a nuestro family office con esta sobrecarga inmobiliaria:
  1. En primer lugar, nuestros inmuebles no valen más de lo que el mercado está dispuesto a pagarnos hoy por ellos. Éste es el precio de mercado y no otro que podamos tener anclado en nuestra memoria (al igual que el efecto anclaje definido por Fernan2 en bolsa). También nos puede traicionar el anclaje mental que podamos mantener a la plusvalía esperada en el momento de la compra. Esta ley universal del precio de mercado definido por oferta y demanda resulta especialmente difícil de aceptar cuando se trata de ladrillos propios, máxime cuando suponen la práctica totalidad de nuestro patrimonio. Pero a pesar de que no queramos aceptarlo, el mercado sigue marcando sus leyes universales.
  2. En segundo lugar, si resulta obvio que el mercado estaba inflado, debemos ser conscientes de que pueden pasar muchos años antes de que vuelva a estarlo. La explosión de una burbuja no implica forzosamente que de forma inmediata se comience a inflar otra, y mucho menos probable es que lo haga en el mismo sector. El nivel que consideramos "normal" (sic) puede estar muy lejos del que el mercado vaya a asignar a nuestros inmuebles en los próximos años o lustros.
  3. En tercer lugar, la progresión de nuestro patrimonio no puede congelarse y perjudicarse hasta que la siguiente burbuja inmobiliaria esté suficientemente hinchada como para que consideremos que nos están comprando nuestros inmuebles "a su precio normal". No debemos dejar escapar un largo y precioso tiempo y oportunidades para liberar nuestros activos y poder aplicarlos a otras inversiones.
El potencial beneficio o pérdida realizada que dejaremos en el camino si tomamos la decisión de vender nuestros inmuebles hoy a precio de mercado actual, debe verse perfectamente compensada y superada por los beneficios que obtengamos en otras inversiones que realizaremos con el dinero proveniente de dichas ventas. Y este aprovechamiento de oportunidades, al igual que el interés compuesto, resultará espectacular al cabo del periodo de tiempo que tardarán nuestros inmuebles en recuperar un valor de mercado que consideremos "normal". Por lo tanto, la foto de nuestro patrimonio en ese momento futuro en que consideremos aceptable la venta de nuestros inmuebles, sería muchísimo peor que la que hubiéramos conseguido vendiendo hoy a precios de mercado y haciendo trabajar nuestros activos durante esos mismos años.

The Show must go on (lyrics). Nuestro patrimonio debe seguir progresando adecuadamente, sin que la larga e intensa resaca inmobiliaria trunque nuestra trayectoria durante años. Como siempre ocurre y no nos cansamos de repetir, los tiempos de cambios, de crisis, de explosiones de burbujas, etc... siempre vienen acompañados de las mejores oportunidades de inversión. Y debemos ser capaces de identificarlas y aprovecharlas, sólos o con ayuda profesional. Pero para poderles sacar tajada, simultaneamente debemos tomar la decisión de aceptar el precio de mercado de nuestros inmuebles para poder iniciar el camino de la recuperación. Este camino será múltiple y complejo, y el peor error que podemos cometer para nuestra progresión patrimonial es descartar la venta, bajar los brazos y caer en un derrotismo inmobiliario que, no nos engañemos, sería una muy larga y estéril penitencia.


Aquí os dejo uno de los vídeos póstumos más emocionantes de Freddie Mercury. Quién mejor que él para recordarnos que el Show debe continuar. Que nuestro patrimonio debe seguir creciendo y aprovechando las oportunidades que se presentan, a pesar de la desazón causada por errores pasados y presentes. Si para ello debemos convertir en efectivo algunos o todos nuestros inmuebles a precios de mercado, debemos hacerlo. Pensemos en los beneficios que podemos hacer con ese dinero y no nos ofusquemos con las minusvalías a realizar. El coste de oportunidad de resignarse a una derrota inmobiliaria marcando nuestros inmuebles a un precio muy superior al del mercado es, sin duda alguna, mucho mayor que las minusvalías que podamos realizar ajustándonos a la demanda existente.

Repitiendo una vez más la frase de Henry Ford: El fracaso es una gran oportunidad para empezar otra vez con más inteligencia. Hoy será la explosión de la burbuja inmobiliaria, mañana será un crack bursátil, pasado una hiperinflación con el petróleo a 200$, o la mismísima deflación... Siempre tendremos excusas para la resignación y el derrotismo, para autocondenarnos cobardemente al ostracismo inversor. Pero nuestra progresión patrimonial debe continuar a pesar de las dificultades y esto es absolutamente incompatible con el derrotismo inmobiliario que reina en nuestros días.
The show must go on
I'll face it with a grin
I'm never giving in
On with the show

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