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jueves 3 de julio de 2008

Invertir sin petróleo (2)

Muy interesantes, como siempre, vuestros comentarios respecto a estrategias para un escenario de fuerte crisis financiera y energética. Sólo os pido que, aunque sea bajo pseudónimo anónimo, los publiquéis como comentarios y no mandéis mails privados. Creo que es la forma adecuada para que todos podamos compartir ideas, algunas de ellas ejemplares, y así reservaremos los correos para las consultas personales sin que éste se colapse. Dicho esto vamos a analizar nuestras y vuestras estrategias.

Buscando oportunidades en tiempos estremecedores. Así es como nos gusta analizar las estrategias futuras. Aunque buscar oportunidades significa exactamente eso, o sea, realizar inversiones con cierto riesgo en busca de esas potenciales ganancias que nos suele dar un escenario en crisis. Por ello, por ese cierto riesgo, debemos buscar las oportunidades con mesura. Sin poner en peligro la mayoría de nuestro patrimonio y sólo los activos destinados a ello, previo análisis y diseño de nuestro PGR. Aclarado este punto, seguimos.

Es muy cierto, no obstante, que quizás los tiempos venideros no sean tan sincopados ni difíciles como hoy se vislumbran, y muchas opiniones de hoy, queden en ridículas exageraciones catastrofistas. Algunos de hecho, mayoritariamente políticos y banqueros, así lo auguran. Es posible que la crisis de crédito se minimice y que lo peor haya pasado. Que por arte de evolución costumbrista o quiensabequé, el tiempo haga que la confianza vuelva al crédito, siendo ésta la mejor medicina (o mejor analgésico, que alivia pero no cura, diría yo) para volver a la peligrosa y frágil normalidad de los años pasados. También es posible que el temido peak oil sea una falsa alarma y que, a pesar de ser incapaces de sustituir nuestra dependencia del petróleo por otra, sigamos extrayendo barriles a precios algo más moderados durante varias décadas. ¿O por qué no? que en pocos años encontremos una energía alternativa, viable, barata y global. Yo también lo espero, sinceramente, Fernan2. En ese caso los analisis y estrategias actuales servirían, pero hemos querido que éste sea un ejercicio de reflexión contemplando la hipótesis de que realmente nos veamos en serios apuros.

En ese posible escenario peor, es bueno tener al menos alguna estrategia analizada para la posible prolongación y recrudecimiento de la crisis financiera y/y crisis energética actual. Lo primero que debemos replantearnos en ese escenario negativo es nuestra estructura patrimonial a blindar y la proporción a arriesgar. Y por supuesto, redefinir nuestra aversión al riesgo, de hecho redefinir nuestro PGR ad-hoc. ¿Cómo blindaríamos la mayoría de nuestros activos y dónde buscaríamos las oportunidades? Esa es sin duda la pregunta del millón, pero vamos a intentar dar alguna directriz, como habéis hecho vosotros, que pueda ser útil en el proceso de cada análisis particular. Obviamente, huelga repetir que cada PGR debe hacerse absolutamente a medida de cada patrimonio, persona, familia, idiosincrasia y circunstancia. Dicho esto, y con todas los riesgos que conlleva dar directrices sin conocer al dedillo al lector potencial, vamos a generalizar peligrosamente (para placer de algunos), considerando un patrimonio de al menos 3 o 4 millones de €:

Para la parte del efectivo, de entrada, el tradicional refugio bancario debe revisarse en favor de una selección más exigente de la entidad y una menor concentración de riesgo entidad. No tengo tan claro como ManuelMad que los paraísos fiscales fueran el cobijo ideal, pero estoy de acuerdo en que a priori se deberían ver menos afectados por la crisis crediticia. Además, la parte que debamos blindar, debería huir de las rentas fijas financieras y decantarse más hacia las soberanas, con plazos que no vayan más allá del medio. ManuelMad comentaba que huiría de las RF soberanas, pero ante un escenario así, creemos que una divisa refugio y Estados a quienes afecte menos la escasez de petróleo serían más seguros que alternativas corporativas. Quizás nuestra imagen de ambas crisis sea menos bélica que la tuya. En cuanto al refugio oro que también apunta Manuel, un 40% en un metal precioso me parece excesiva concentración de activos en algo cuyo beneficio sólo cabe esperar en su apreciación especulativa. Podría ser una buena inversión, pero ojo, estamos hablando de las cantidades a blindar, ya que para los activos que puedan asumir ciertos riesgos, encontraremos grandes oportunidades de inversión (para ganar y para perder) en commodities, deuda financiera "distressed" (no confundir con las "Distressed Wealth Strategies"), etc.

En cuanto al efectivo susceptible de cierto riesgo, consideraríamos la posibilidad de invertir en inmuebles prime en USA. El mercado inmobiliario deprimido y un cambio de divisa atractivo, hacen de ese mercado un objetivo a tener en cuenta. Incluso hoy en día planteamos a muchos de nuestros clientes la conveniencia de vender parte de sus inmuebles en España a precios de mercado, en favor de aprovechar dichas oportunidades al otro lado del atlántico. Algunos diréis que para vender en estos momentos en España hay que "malvender". Pero en realidad no es que sea barato sino su precio real de mercado, no hay otro. Y el coste de oportunidad puede ser muy superior que la baja del precio al que mentalmente estamos anclados. Generar unas rentas de alquileres inmobiliarios en US $ con rentabilidades que hace muchos años que no vemos en España, nos parece una buena estrategia en la actualidad, incluso agravándose la crisis financiera y energética. Es muy cierto Dalamar, que el modelo americano de poblaciones tipo Show de Truman donde se conducían 100 millas de casa al trabajo, han dejado de ser viables para las economías medias. De hecho ese tipo de viviendas son las que más han sufrido la crisis inmobiliaria e hipotecaria en los EE.UU. En España se resentirán algunos, está claro, pero jamás partimos de unos precios tan bajos de la gasolina como allí, y el coste del transporte en coche privado siempre se tuvo en cuenta en Europa.

Para la parte de efectivo susceptible también de riesgo, consideraríamos las inversiones en RV. Dependiendo de la proporción del patrimonio y del riesgo asumible tenemos opciones actuales como los mercados emergentes. Pero cuidado, en un escenario de crisis energética grave, su propio consumo autóctono (China e India), sus bajos salarios y sus inercias de PIB, podrían darse la vuelta rotundamente. Depende de la gravedad de la crisis, sólo mientras los costes energéticos no se multipliquen hasta asfixiar dicho mercado, son una opción a considerar. No obstante, sus volatilidades gigantes deberían moderarnos los volúmenes a invertir en la actualidad. Otra opción menos volátil, y ésta sí compatible con un mundo con petróleo prohibitivo, serían los blue chips americanos, pero sólo los que menos afectados se puedan ver por un incremento energético y su repercusión en los costes del transporte.

Siguiendo con el escenario de precios de combustible muy superiores a los actuales, parece que un sector que podría quedar al margen de este problema sería el de las telecomunicaciones o sector tecnológico. La burbuja del 2000 queda ya suficientemente lejos y purgada como para que se den las condiciones de repetirse, y esta vez con menos aire y mayor fundamento. Además las dificultades del transporte físico podrían llevarnos a un especial auge de esas empresas. Una cartera de este sector, podría ser una buena estrategia a largo para dicho escenario. Coincido con Alejandro y Paco, aunque el sector es tan amplio que encontrar el valor entre tanta paja no sería fácil. Incluso diría que con los precios energéticos actuales, ya sería recomendable esta estrategia de inversión.

Creo que cambiarían muchas cosas, Tom, las necesidades podrían parecerse mucho durante un tiempo, pero lo que sí deberíamos adaptar de inmediato sería la forma de cubrirlas.

Gracias por vuestras reflexiones y análisis de ese hipotético escenario financiero y energético. Espero que sigáis aportando calidad a este blog como siempre hacéis.

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lunes 23 de junio de 2008

Invertir sin petróleo (1)

Si no conseguimos frenar la escalada del precio de la energía, no sólo se resentirán los estómagos de los países más necesitados y las economías de los países del primer mundo, también supondrá un frenazo a nuestra cuestionada globalización. Y por tanto afectará a la propia evolución de nuestra civilización como tal.

El proceso de globlización iniciado en las últimas décadas, comenzando con la implantación comercial de internet a nivel mundial y siguiendo con los desplazamientos de mercancías y de personas low cost, se verá comprometido en la medida en que el coste energético se multiplique.

Hace alguna generación el consumo de fruta tropical más allá del mismo trópico era imposible. En un futuro inmediato, si la energía sigue encareciéndose, pasará de ser habitual a prohibitivo. La pregunta que podemos lanzar es la siguiente: ¿Es malo que volvamos a consumir sólo productos autóctonos de temporada y deje de haber en el primer mundo de todo y siempre? Mi respuesta sería, depende: Para los países desarrollados en general, no tiene porqué ser dramático, ni siquiera negativo, que sólo se consuman productos de temporada propios y que se deba volver a diversificar la producción autóctona para cubrir las necesidades regionales. En ese caso sólo se importarían productos lejanos necesarios como por ejemplo medicamentos, eso sí a precio de oro (negro, claro). Pero este mismo fenómeno sería pésimo para el mundo no desarrollado, ya que condenarlos a producir sólo para su mercado autóctono significa la extinción de sectores de población incalculables. Imaginar un país emergente o incluso sub-desarrollado sin posibilidad de exportar porque los costes del transporte les arranca de raíz su competitividad, es escalofriante. No obstante, lógicamente los costes del transporte no repercuten igual en un producto grande, pesado y barato que en uno pequeño, ligero y caro. Es decir, por ejemplo el encarecimiento de la energía no afectará tanto al transporte de videocámaras como al de bicicletas, aunque ambos productos sean chinos.

Si alguna ventaja tienen esos países con economías paupérrimas, es precisamente su mano de obra barata que hace atractivos sus productos al primer mundo. Pero en el momento en que cueste lo mismo o menos una sudadera made in Italy, Spain o France que otra (de probable peor calidad) made in Indonesia, Korea o Taiwan, nuestro mundo al que ya nos habíamos acostumbrado, será otro. Deberíamos abandonar la producción especializada que hemos venido evolucionando en el pasado final de siglo, para volver a la producción diversificada por la ausencia de globalización mercantil. El escenario con el que nos veríamos obligados a lidiar con un petróleo desbocado y sin alternativa presente es, cuando menos, inquietante. Sin duda un panorama involutivo a todas luces (con el permiso de los anti-globalización).

Sin embargo, el fenómeno de la globalización es algo difícilmente reversible, sólo un evento que afecte a todo el planeta y de gran calibre como un agotamiento energético, puede frenar (que no parar o eliminar) dicha globalización. Espero que después de haber constatado el peak oil hace tres o cuatro años, y antes de llegar a un agotamiento que vaya más allá del simple encarecimiento del crudo, hayamos sido capaces de desarrollar una alternativa realmente viable y global. De otro modo sí que podemos ver peligrar el hasta hoy vertiginoso ritmo de la globalización.

Metiéndonos en Economía-Ficción, aunque me temo que menos fictícia de lo que parece, vamos a imaginar el escenario de un coste energético insostenible y sostenido. Es decir, que nos pilla el toro (si es que no nos ha pillado ya) y nos vemos abocados a un mundo con los trazos que hemos definido, y además durante décadas. Que no somos capaces de encontrar una alternativa energética barata, abundante y global como lo era el petróleo hasta hace unos años. Imaginemos pues que el comercio internacional se ve modificado drásticamente en consecuencia, y que las industrias y las economías se tornan sensiblemente menos globales. Sin embargo a pesar de este escenario, los mercados financieros seguirían disfrutando del esplendor de los movimientos de la información, y casi ajenos a los problemas de los movimientos de las mercancías y personas. Planteemos algunas cuestiones interesantes: ¿Qué sucederá entonces con las inversiones financieras? ¿Qué estrategias de inversión deberíamos crear para que nuestro patrimonio siguiera una correcta progresión en un escenario de crisis energética drástica?

Sería muy revelador leer vuestros comentarios al respecto, sobre todo si no se reducen sólo a la compra de derivados de petróleo, claro :)

Quizás si empezamos a pensar cómo serían nuestras inversiones en ese escenario de economía-ficción, encontraremos alguna directriz interesante y aprovechable para el escenario real actual. Una estrategia de inversión a largo plazo podría necesitar hoy del análisis de esta situación futura.

La globalización de los mercados financieros no necesita petróleo y, de la mano de internet serían los grandes beneficiados de la incapacidad de movimientos físicos causada por la ausencia de energía barata. Y no cabe duda de que, en dicho escenario, las cotizaciones de equities, commodities, RF soberana o corporativa, y en definitiva cualquier producto creado por los financos, se vería profundamante alterado en sus respectivas cotizaciones. ¿Estáis pensando en el mismo sector que yo? ¿Quizás incluso en las mismas empresas?

Y es que la madre de todas las crisis no la concibiría sin la madre de todas las oportunidades.

Hay que encontrar un modo de preservar a las generaciones venideras de la avaricia o inhabilidad de las presentes.

Napoleón Bonaparte.

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miércoles 7 de mayo de 2008

Back to the Future. Paradoja del Tiempo y del Dinero.

La mayoría de nosotros hemos estudiado alguna vez el Número de Avogadro. Una cifra constante, enorme y relativa al número de átomos o partículas existentes en la ínfima cantidad de materia llamada mol. Paradójicamente es un número tan elevado que bien podría ser astronómico, dándonos una idea de la relación entre átomos y universo.

Retrocediendo en el tiempo, este Número de Avogadro dio luz a la teoría atómica de la materia, que a su vez se basó en el movimiento Browniano (Robert Brown, botánico). Con ese nombre se bautizó a la trayectoria aleatoria e impredecible de las partículas de polen al chocar con las moléculas del agua en la que estaban suspendidas. Pero no os asustéis, aunque no lo parezca vamos a hablar de finanzas, economía y en definitiva de dinero.

Louis Bachelier (foto), basándose en estos movimientos brownianos, realizó su tesis doctoral conocida como The Theory of Speculation, publicada en el año 1900 (precursor donde los haya). Fue considerado el pionero en el proceso estocástico, un análisis que quedó delimitado al mundo matemático y científico varias décadas hasta que Fisher Black y Myron Scholes (éste último premio Nobel en 1997) le dieron el impulso definitivo a su aplicación financiera en 1973. A continuación podemos ver su famosa fórmula para calcular el premium de una opción:

La idea de estos matemáticos y sobre todo de estos economistas no fue otra que la de traer capitales del futuro para su aplicación en el presente. Es decir conseguir una fórmula matemática que cifrara cuánto ha de pagar un inversor hoy para tener derecho a comprar algo en el futuro, y viceversa. Es decir cuánto vale el riesgo en el que incurre el vendedor para fijar hoy el precio de un activo futuro. Black-Scholes lo determinaron matemáticamente, de forma casi infalible (sic). A partir de ahí despegó un nuevo mundo de inversión llamado futuros y posteriormente su infinita evolución hacia todo tipo imaginable de derivados. Nacía así el Chicago Board of Trade (CBOT) y se establecía el caldo de cultivo idóneo para alcanzar la burbuja crediticia actual, agravada por la inmobiliaria. El dinero y la riqueza dejaron de pertenecer al reino de la energía, donde exclusivamente se creaba o se destruía vía productividad, y mayormente se transformaba o cambiaba de manos. Se inició una peligrosa dinámica en la que el dinero dejó de tener relación con la producción y empezó a viajar a través del tiempo, pero sólo en una dirección. Donde la capacidad de creación de riqueza virtual y de inversión actual se tornó casi infinita a través de la globalización de los cálculos estocásticos. Hace años que sólo hay que ir al futuro y disponer de activos y posibilidad de inversión de algo que todavía no tenemos, porque nos creemos perfectamente capaces de cotizarlo con exactitud. Al más puro y salvaje estilo Back to the Future.

Pero cuidado, aunque la mayoría de los usuarios de las finanzas matemáticas no sean conscientes de ello, el modelo browniano no es aplicable correctamente con turbulencias o grandes crisis y variaciones, o sea en la actualidad. Riesgo y Valor son dos conceptos que las matemáticas difícilmente podrán cifrar con precisión jamás. Hay un componente psicológico demasiado importante que se multiplica enormemente con la globalización de los mercados de inversión. Sin ir más lejos, la determinación del riesgo de una entidad financiera a quebrar en menos de un año, nada tiene que ver con la probabilidad de éxito de ese mismo método de cálculo a 10 años, por ejemplo. No obstante los derivados no serían intrínsecamente nocivos para el sistema si sólo se utilizaran en empresas cuya productividad sobrepasara en mucho el premium pagado por el margen de riesgo. Pero esto haría reír a la mayoría de financos e inversópatas que a diario parasitan (parsitamos) en el Sistema Económico. Sería como decirle al prepotente nuevo propietario de un flamante Ferrari que sólo puede ir en primera y a medio gas, o sea, ni por asomo.

La expansión de crédito es una herramienta diabólica capaz de fabricar periodos de crecimiento económico virtual. Y los modelos de finanzas matemáticas, además, nos dan una falsa sensación de seguridad, de cálculo y control del Riesgo y del Valor. Nada más lejos, desgraciadamente.

Hasta hace unas décadas, las contracciones y expansiones de dicho crédito, conllevaban las bonanzas y crisis económicas cuyos ciclos todos hemos conocido y estudiado. Pero el uso y abuso global de los derivados traen al presente ingentes cantidades de dinero del futuro que han hecho estallar por los aires los ciclos, hasta ahora conocidos por todos. Por lo tanto los sistemas y teorías basados de una u otra forma en estos ciclos (casi todos) que se han repetido durante más de un siglo, han dejado de funcionar parcial o totalmente desde que estalló la burbuja crediticia. (Las hipotecas también han traído abusivas cantidades de dinero del futuro, pero esta vez a cambio de nuestro tiempo y productividad vital, pero de eso hablaremos otro día.)

Así pues, podemos ver un periodo de recesión que vaya mucho más allá de la corrección de este exceso crediticio e inmobiliario. O bien que el poder de atracción del dinero del futuro sea tal que veamos un pullback sólo transitorio en los próximos meses, y que éste nos haga huir peligrosamente hacia adelante unos años o décadas más. El Futuro es más que nunca impredecible, aunque su dinero ya nos lo hayamos gastado e invertido.

No nos cansaremos de repetir que la inversión en instrumentos no relacionados directamente con la producción son nocivos para el Sistema, nuestro Sistema Económico. Pero aún lo son más si los alimentamos con dinero arrancado del futuro. Deberíamos poder desinvertirlos y devolverlos al futuro, pero eso no es posible. Sólo invirtiendo lo ya producido podremos conseguir que nuestro dinero, paulatinamente y con largo esfuerzo, viaje Back to the Future.



En la primera versión de esta trilogía cinematográfica el argumento es comprensible y atractivo. Sin embargo el abuso del hilo argumental a través de la segunda y tercera parte, hacen que deje de ser tan comprensible para el espectador. El final, incluso para la industria del celuloide, es una paradoja, tal y como podemos ver en el anterior vídeo. Comercialmente funciona muy bien, ya que sin demanda no cabría la oferta de más secuelas, pero si en lugar de un divertimento ocioso se tratara de economía y finanzas, este abuso se convertiría en nocivo. Eso es lo mismo que ocurre con los derivados y la burbuja crediticia, financiera e inmobiliaria. La demanda existía y existe, pero el abuso nos lleva a paradojas que en el plano del sistema económico y financiero mundial posiblemente tengan terribles consecuencias insostenibles.

Las paradojas en el tiempo han tenido una repercusión creativa muy importante a lo largo de los años, y dan un juego para la ficción inagotable. Pero prefiero pensar que mis inversiones no dependen de la teoría de la relatividad. Al menos en lo relativo a la teoría.

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martes 19 de febrero de 2008

El Vendedor de Tiempo vs. el Vendedor de Créditos.

Para los que aún no lo hayáis leído, os recomiendo este librito ameno, breve y divertido que nos hace reflexionar acerca de la sostenibilidad de nuestro Sistema Económico: El Vendedor de Tiempo, de Fernando Trias De Bes.

Además creo que sería un buen contrapunto este video titulado Money As Debt (Traducido al español aquí pero con baja calidad), que me ha recomendado mi Amigo y colega Global Counsellor. De todos los videos y documentos que relatan el orígen del dinero y sus perversos efectos causados por el abuso en la construcción de castillos de naipes financieros, éste me parece diáfano en su primera mitad.

Son 47 minutos de video y creo que con esos primeros 22 o 24 minutos más la lectura del libro, se podría abrir un debate muy interesante. Quizás muchos de vosotros lo conozcáis o hayáis visto otros videos y animaciones de temáticas similares que han hecho furor en la red en los últimos meses. Aunque la segunda mitad de éste derive en "conspiraciones" que no comparto en absoluto, creo que su visionado resultará interesante para el que no lo conozca ya. Es importante tener en cuenta que tanto el libro como el video están concebidos antes de la actual crisis de crédito. Concretamente el libro fue escrito hace más de tres años y este video está fechado en febrero 2007.

En contraste con el video, os cito sólo un par de frases acerca del libro:
“Cuando Rosa Regás ganó el Premio Planeta yo conducía mi coche y oí por la radio, en directo, el momento de la entrega. Rosa Regás dijo: Gracias por este premio. Con este dinero podré comprar algo que no se vende: Tiempo.- Tras oír esa frase, me puse a imaginar qué pasaría si en una sociedad como la occidental el tiempo pudiera comprarse. El resultado es este libro.” Fernando Trias de Bes (autor).
Xavier Sala-i-Martín, por el cual sabéis que tengo una predilección especial, dijo de esta novela lo siguiente:
“Es un extraordinario ejemplo de lo que le sucede a una economía cuando no se asegura el funcionamiento libre de los mecanismos que equilibran los mercados, un ejemplo del desastre que se avecina cuando no se permite a los precios moverse con libertad, cuando se obliga a pagar por las cosas que deberían ser gratuitas o cuando se imponen impuestos innecesarios a una sociedad.”
Una primera cuestión que lanzo al aire de las muchas que pueden surgir: ¿En qué medida estamos purgando estos excesos con la actual crisis crediticia? Me gustaría contrastar vuesta opinión y vuestra visión del escenario actual y futuro. Espero que tanto la lectura como el video sea de vuestro interés, y sobre todo espero que podamos discutirlos a través de vuestros comentarios. No hay duda de que éste es el tema más trascendente del mundo financiero actual. Ya que de su evolución dependerán los mercados, y no al revés.

Como bien ha dicho Fernan2 en un reciente comentario sobre Busque, compare y si encuentra algo mejor...deslocalícese: "La verdad es que escribir algo así y que nadie se te tire al cuello dice mucho en favor del nivel de tu audiencia ;-)". Lo suscribo totalmente.

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lunes 11 de febrero de 2008

Érase una vez...a finales del siglo XX.

"Érase una vez... a finales del s.XX, había un mundo en el que los conflictos armados mayoritariamente no tenían un origen religioso, en el que las tasas de crecimiento de la Economía de gran parte de paises eran más que aceptables. Los sectores económicos pujantes: El inmobiliario, el corporativo, el bursátil... Por supuesto existía un tercer mundo con serios problemas de pobreza y sanitarios, pero el llamado primer e incluso segundo mundo gozaba de una época de esplendor global importante. Se vislumbraba un futuro espectacular para algunos países emergentes que despertaban ante un sistema económico de mercado global que iba a revolucionar las vidas de miles de millones de personas. Muy atrás quedaba, ya casi ni en la memoria, la crisis energética de los años 70, el telón de acero con su Checkpoint Charlie o la guerra fría entre bloques con un dedo permanentemente nervioso sobre el botón nuclear. Pero aún habiendo dejado atrás este tormentoso pasado, los habitantes de ese planeta se sentían preocupados y discutían para encontrar soluciones imposibles a lo que desde sus perspectivas parecian grandes problemas mundiales.

Curiosamente los habitantes de aquel entonces no eran conscientes de la excepcionalidad del bienestar general que su mundo estaba viviendo en esos años. Seguían preocupados y quejosos por la posibilidad de que la estación espacial MIR pudiera caer sobre sus cabezas convertida en chatarra por culpa de la crisis económica rusa, les preocupaba la cierta ralentización de la economía mundial respecto a años anteriores.


Por otro lado se discutía si la fiscalidad podría ser una herramienta más eficaz que la simple política monetaria para controlar los previsibles excesos de la demanda de consumo global. También era objeto de discusión la alta volatilidad de los flujos financieros de los paises más ricos hacia los paises emergentes. Si además estos flujos se apoyaban en cambios de divisas especulativos, la volatilidad de la economía global se podía multiplicar. Y eso no gustaba a los analistas de la economía de aquel mundo. Se instaba a los paises en desarrollo a promover medidas de control de los riesgos que las voraces instituciones financieras obviaban a cambio del desenfreno inversor que generaban estos emerging markets.

Nadie pensó jamás que el peligro pudiera venir por los flujos de inversiones financieras entre países del primer mundo y mucho menos con las divisas más fuertes: US$, GBP y Deutsche Mark.

Era un mundo cuyo mayor problema era discutir internacionalmente acerca de cuáles eran los principales problemas que sufría la economía mundial. Un Babel macroeconómico que navegaba globalmente viento en popa semi-consciente de su propio dulce y viejo conocido caos, pero inconsciente de su rumbo. ¿Qué podía haber peor que sus problemas económicos de aquel entonces?"
"...Y pasaron los años, digamos una década. El escenario de ese mundo había cambiado por completo. Comparativamente el presente era desolador. El fundamentalismo islámico estaba sembrando terror y guerra en muchos países. Occidente (Israel y Vaticano incluido) intentaba torpemente minimizar sus efectos. En muchas ciudades se instalaron centenares de miles de cámaras para fiscalizar a los ciudadanos potencialmente peligrosos de atentar contra la población. También subirse a cualquier avión comercial era una práctica propia del mundo Orwelliano de 1984. La energía escaseaba para los bolsillos pequeños. La gran demanda de los paises emergentes que empezaban a ridiculizar las cifras del selecto G8, y también la especulación y la inestabilidad, habían elevado el precio del barril de crudo a niveles récord. Las divisas se cruzaban con cambios nunca vistos y la moneda "refugio" era una de nueva implantación llamada €. El precio del oro batía cualquier histórico jamás visto. El sistema financiero se estremecía cuando los bancos desconfiaban unos de otros y los préstamos interbancarios se secaban, obligando a los bancos centrales de todo el mundo a inyectar liquidez para evitar averías irreversibles en la maquinaria financiera. Las cotizaciones en bolsa de las entidades financieras mayores del planeta se desplomaban, así como las cotizaciones de la deuda emitida por las empresas financieras y no financieras. La burbuja inmobiliaria habida en el primer mundo desde los inicios del nuevo siglo, y los excesos crediticios durante la última década, habían dañado la línea de flotación de la banca mundial. La volatilidad y nerviosismo, no sólo de las bolsas, sino de todo lo relacionado con el dinero era palpable.

Se hablaba de recesión releyéndo (que no recordando) la sufrida 80 años atrás. Pero difícilmente podía proyectarse lo sucedido entonces, a un mundo en constante cambio durante casi un siglo, el más convulso de la Historia. La situación actual ¿soportaría mejor o peor una recesión como aquella? es más, ¿porque la recesión prevista debía ser ni siquiera parecida a la de 80 años atrás?"
Un nuevo Orden (todavía desorden) Mundial se había instaurado y la mayoría de población ni siquiera era consciente del nuevo escenario. ¿Cómo podían haber cambiado tantas cosas en tan pocos años?"
SHOW YOUR BOARDING PASS!... SHOW YOUR BOARDING PASS!...

Se interrumpió bruscamente mi lectura. Pensé que visto lo que les sucedió en la década siguiente, los problemas de esa civilización de finales de ese siglo XX no eran más que mariconadas (con perdón de quien se sienta ofendido). Bueno, después de este primer capítulo pensé que quizás esta novelucha de ciencia-ficción de tres al cuarto que había comprado por 9'99 $ en el quiosco del duty-free del aeropuerto, podría entretenerme lo suficiente. Tenía que matar las horas de espera a las puertas de los fingers de la terminal de turno durante los próximos tres días.

Volviendo a la relidad, ahora tenía que guardar el librejo en mi maletín porque me acercaba a la zona de control. Miré por encima de las cabezas y observé el panorama al que soprendentemente todos parecíamos ya acostumbrados: Varias filas de personas descalzas aguantandose sus pantalones faltos de cinturón. En silencio. Resignados. Rodeados de alambres espinosos reconvertidos en modernas barreras inoxidables. Uniformes y perros, ambos malhumorados y adiestrados vociferando consignas. Registros exahustivos. Confiscaciones de neceseres. Rayos X. Con todas nuestras pertenencias en una bandeja de plástico que deberemos retornar y apilar convenientemente después del control, en la zona de recuperación de enseres.

No sé porqué me vinieron a la mente imágenes de Auschwitz o Birkenau que todos habremos visto alguna vez.... Demasiada imaginación, quizás debería dejar de leer noveluchas baratas de ciencia-ficción y centrarme más en el mundo real.

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