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jueves 19 de junio de 2008

El Monopoly termina en bancarrota o no termina.

La riqueza, afortunadamente, se redistribuye mayoritariamente de forma natural. Es decir, los adinerados gastan excedentes con mayor facilidad en favor de los menos ricos. Esta cuasi-ley universal existe en infinidad de ámbitos: Desde el rico que vive a un ritmo que significa el sustento de muchas familias a su alrededor; hasta el club de fútbol del G14 que paga una cifra enorme por un jugador de un club mediocre, ayudándole así a equilibrar los perjudicados balances de este último.

Casi siempre el aumento de riqueza deriva en un aumento del gasto, consumo, inversión y/o como le queramos llamar, beneficiándose de ello muy diversos colaterales. Algunos llamamos a esa relación un cierto modo de Win-Win, aunque algunas veces se convierte en una relación parasitaria. Algunos diréis que el rico cada vez es más rico y el pobre cada vez más pobre, por culpa de la explotación del primero sobre el segundo. En ese caso entraríamos en la polémica de quién es el parásito y quién el huésped. Pero la lucha de clases no es el motivo principal de esta reflexión, así que obviaremos dicha polémica y consideraremos (justamente o no) que el rico es el huésped y el pobre el parásito cuando no se trate de una relación Win-Win.

No todas las relaciones parasitarias son tróficas, es decir que suponen un incremento de recursos monetarios que alimentan al parásito. A veces el beneficio que se obtiene del rico o poderoso se traduce en protección frente a terceros, influencia, ocio, negocios, prestigio u otras ventajas muy diversas que tienen poca o nula relación con el dinero.

Otro ejemplo de redistribución de la riqueza sería la donación filantrópica. Quizás mayoritariamente su volumen sea residual, pero fijémonos en las grandes donaciones que de vez en cuando se producen. Por ejemplo la reciente donación de Warren Buffett de 37.400.000.000'-$ a fundaciones benéficas (cuando leemos todos los ceros impresiona más, ¿verdad?). Estos tipos de actos filantrópicos suponen la manera más diáfana y directa de redistribuir riqueza. La más radical y a la vez loable forma de Win-Win descompensado o parasitismo voluntario por parte del huésped. Ante una actitud altruista de este calibre, la balanza de los dos "win" o el "perjuicio" que causa el parásito como sujeto pasivo es algo que, felizmente, se nos escapa del análisis tradicional de la relación entre riqueza y pobreza.

Habrá quien critique este tipo de actos como un mero blanqueo de la conciencia del rico. Yo prefiero pensar que con lavandería o sin ella, estamos ante redistribuciones efectivas de la riqueza que honran a la raza humana. Las ONG's (algunas) se encargarán de no sólo redistribuir meros recursos sino también de fomentar pequeñas formas de creación de riqueza autónomas, como por ejemplo pozos, presas, escuelas, etc. En este punto no puedo dejar de mencionar a Vicent Ferrer y su ejemplar Fundación, a la que personalmente me unen un par de lazos espléndidos.

Filantropía, comercio, negocios, ocio, influencias.... sea, pues, la relación entre el rico y el pobre parasitaria o de Win-Win, tiende a compensar en mayor o menor medida la distribución de la riqueza.

Pero últimamente hay algo que me tiene un poco preocupado. No estoy seguro de que las manos que acumulan una ingente cantidad de riqueza desde que empezamos el nuevo siglo, tengan el mismo perfil de los ricos a los que tradicionalmente estamos acostumbrados. Me refiero básicamente a chinos y sobre todo a árabes (personas físicas y jurídicas) que están acumulando día tras día cantidades astronómicas de dinero. Tengamos en cuenta que el dinero anteriormente siempre ha estado en manos de occidentales, ya sea por méritos de la propia civilización o por expolio de terceros mundos, pero así ha sido tradicionalmente. Pero los tenedores de grandes riquezas han cambiado en la última década, en el último par de años, me atrevería a decir. Y quizás la forma de gastar o repercutir su riqueza con el resto del planeta no sea tampoco la tradicional.

Los grandes multimillonarios del pasado siglo, desde que a la Economía moderna se le puede llamar así, han sido siempre occidentales. Grandes businessmen que han amasado sus grandes fortunas en la industria, empresa o incluso el comercio. Prohombres diversos, por supuesto, pero todos ellos de cultura occidental. Tan sólo a finales del s.XX pudimos ver algunos multi-millonarios japoneses cuya cultura se aleja mucho de la occidental, pero fueron efímeros y mucho menos significativos que los actuales grandes tenedores de fortunas. Mi opinión personal es que muchas enormes fortunas creadas en los últimos pocos años, que crecen a un ritmo nunca visto, se están formando sin el empeño, esfuerzo y constancia de los tradicionales multi-millonarios businessmen occidentales. Es sólo una impresión, cierto, pero si estas nuevas fortunas de volúmenes jamás imaginados se han formado de una forma un tanto pasiva por parte de sus tenedores, sus objetivos futuros sin duda serán también distintos a los tradicionales.

No se trata en absoluto de discriminación cultural, religiosa, ni mucho menos racial. Sólo es una reflexión que me lleva a pensar que la riqueza ya no está en manos de nuestra cultura occidental, como ha estado siempre históricamente hasta hace muy pocos años. Y la siguiente pregunta que lanzo al aire es: ¿Qué consecuencias puede tener este fenómeno? ¿La redistribución de la riqueza tradicional se verá modificada?

Es como si en una eterna partida de Monopoly, tácitamente los ganadores devolvieran cíclicamente los billetes a la banca para que la partida no tenga fin. Y de pronto, los ganadores tuvieran un nuevo perfil y se cuestionaran si van a devolver su riqueza para seguir la partida eternamente o no. La pregunta que no me atrevo a hacerme a mi mismo es qué pasará con nuestra partida si los ricos nuevos deciden romper con la tradición.

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lunes 21 de abril de 2008

La química inestable de la molécula económica.

Según podemos ver en el gráfico anterior, del siempre interesante blog de Investorsconundrum y elaborado por Bank of America, el spread existente para el CDX IG (Credit Default swap norteamérica) al que cotizan las emisiones de deuda con grado de inversión respecto al tipo oficial del dinero, es decir riesgo de insolvencia cero, es elevadísimo. Hasta aquí, relativamente comprensible dada la desconfianza habida en ese tipo de RF y a la sequedad de dicho mercado. Pero lo realmente asombroso es que, tal y como se observa en el gráfico, estos niveles de spread deberían corresponderse con niveles de RV muchísimo más bajos. Específicamente en el gráfico vemos la cotización del S&P 500, que históricamente ha cotizado muy por debajo de los 1000 puntos cuando los niveles de spread de la deuda (CDX NA IG Index Spread) han alcanzado el nivel de 150 bps.

En los últimos 9 meses, y coincidiendo con la crisis mundial crediticia, esta relación históricamente conservada entre el spread de la deuda y los mercados bursátiles ha saltado por los aires como jamás se había visto. Por ello, y por otros motivos, venimos advirtiendo hace meses que estamos haciendo historia económica. Lo que está ocurriendo en la actualidad está siendo erróneamente comparado con el crack del 1929. Es muy distinto. Y me atrevería a decir que mucho más trascendente.

Vamos a explicar y a analizar detenidamente lo que hemos dicho hasta ahora:

El spread a que cotiza el yield de una emisión es la diferencia que una empresa (o estado) debe pagar de más por encima del tipo de interés oficial para que la deuda que pretende colocar entre los inversores sea atractiva y pueda venderla. Lógicamente, cuanta mayor sea la confianza en esa empresa, menor será el diferencial sobre el tipo oficial que deberá pagar a los inversores para que estos les presten su dinero a cambio de estos pagarés, bonos, etc. Obviamente a menor confianza el diferencial se disparará. En la actualidad dicho spread alcanza niveles altísimos debido a la desconfianza reinante desde el pasado verano. Por lo tanto los seguros o coberturas Credit Default swaps, cuyo índice sobre estos CDX se muestran en el gráfico del encabezado, se encarecen proporcionalmente. Podéis compararlo con este gráfico de la derecha correspondiente al spread sobre el tipo del Tesoro americano a 5 años que había en el 2004. Además, hoy en día el mercado está tan seco que se pueden sufrir diferenciales en la propia cotización de la deuda entre bid y ask (oferta y demanda) verdaderamente demenciales.

Lo que el gráfico y la lógica nos dicen es que siempre ha existido una relación entre la confianza o desconfianza en la deuda emitida por una empresa, y la confianza o desconfianza de los inversores en la cotización de las acciones de dichas empresas en la bolsa. Es decir, cuanta mayor confianza en la deuda corporativa, menor spread sobre el tipo oficial, menor CDX y mayor cotización en bolsa de sus títulos. Y viceversa. Absolutamente racional y hasta hoy ley universal de la economía moderna. Pues bien, desde que estalló la llamada crisis de crédito, esta relación lógica ha dejado de existir.

Hoy vemos que la desconfianza en la deuda corporativa con grado de inversión es enorme y por lo tanto sus spreads y costes de coberturas son de escándalo. Pero sin embargo las cotizaciones en bolsa de dichas empresas, que conservan casi intactos sus ratings de solvencia (paradoja irrelevante por la falta de credibilidad de las calificadoras en los últimos tiempos) siguen a niveles que distan mucho de la desconfianza, aunque se encuentren ya oportunidades value. Es decir, ¡los inversores de bolsa siguen confiando en sus títulos pero paradójicamente no en su deuda! Ilógico, sí. Inestable, también.

Este escenario, por lo tanto, tenderá a buscar su estabilidad en los próximos meses, sin duda. Como lo hace cualquier enlace químico en su camino molecular. La pregunta del millón es de qué lado se va a estabilizar: Puede recuperarse la confianza en la deuda corporativa disminuyendo los spreads actuales y aumentando el precio de la cotización actual de la RF; o bien perderse la confianza en los valores que cotizan en bolsa, en cuyo caso veríamos minusvalías en la RV como auguró la pasada semana Goldman Sachs para el S&P 500.

Personalmente creo que es más factible, y por supuesto deseable, la primera opción (con su permiso, Sres. analistas de Goldman Sachs). Porque ante el estallido de la burbuja inmobiliaria y crediticia, parece que los mercados de RV se hayan tomado como un cierto refugio inversor, aunque yo mismo me sorprenda de lo que acabo de decir. Con esta inmunidad sorprendente que parece tener la RV a la desconfianza reinante, la estabilización bien podría llegar vía recuperación de la confianza en la deuda corporativa con grado de inversión ya que hoy por hoy los fundamentales de empresas no financieras siguen siendo sólidos. Por su parte, los de las financieras quizás estén mayoritariamente ya descontados, vía cotizaciones actuales, publicaciones de resultados y provisiones de fondos para pérdidas de próximos ejercicios. Esto alejaría el fantasma de la profundización del ciclo bajista iniciado en los mercados de RV hace ya prácticamente un año, devolvería la confianza, y por supuesto estabilizaría a su vez el gráfico del encabezado reduciendo a niveles razonables los spreads. De hecho hoy ya se encuentra ligeramente por encima de 100, aunque la volatilidad de estos índices sigue batiendo récords.

Me parece claro que hay un gran flujo inversor en busca de pozos seguros, que está desconcertado y atrincherado en depósitos bancarios. Es cierto que otros flujos se han aventurado en pozos especulativos de materias primas, divisas o inversiones alternativas, pero parece claro que hay un gran potencial de inversión tradicional a la espera de fluir (hoy en depósitos y deuda soberana AAA) en cuanto se recupere la confianza en el Sistema. Incluso me atrevería a decir que la desconfianza podría estar ya muy descontada, a excepción de la desconfianza en la RV que, como ya hemos explicado, podría llegar de la mano de malos resultados corporativos que estabilizarían también el escenario actual vía caídas de las bolsas, y en cuyo caso los spreads de la RF investment grade se mantendrían batiendo marcas en el tiempo dando lugar a una crisis global nunca vista.

Resumiendo, podríamos contemplar una estabilización del sistema en dos escenarios muy distintos: El de la confianza y el de la desconfianza. En el primero, el spread de la RF con grado de inversión disminuiría y la RV podría seguir flat o incluso emprender nuevos rallies gracias a los flujos latentes mencionados. Mientras que en el segundo, la RF seguiría muy castigada y veríamos en los próximos meses resultados muy negativos de las grandes empresas arrastradas por cifras macroeconómicas recesionistas pésimas. Eso nos llevaría a ver caídas bursátiles muy abultadas, al menos en el primer mundo. Aunque los mercados emergentes podrían verse menos o incluso nada afectados.

No obstante, tengamos en cuenta que cuando las reacciones de los mercados parecen obvias, siempre aparece un black swan que deja en evidencia a los faltos de humildad...

En definitiva contemplamos dos escenarios opuestos, pero ambos estabilizarían el desajuste aberrante que hoy en día sufre la RF y la RV, la confianza y la desconfianza. Lo que nos parece inviable es que se prolongue en el tiempo la situación actual porque es inestable. Y la tendencia a buscar la estabilidad, como en la química molecular, debería ser una ley difícil de obviar a medio y largo plazo. Como dije en un comentario a este interesante artículo de Kretan:

Se discute si habrá deflación o hiperinflación, estabilización hacia la confianza o la desconfianza, etc... pero no seguiremos en tierra inestable de nadie durante mucho tiempo.

Jamás la Economía fue tan global y tan próxima al Yin y al Yang.
¿No os parece?

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viernes 28 de marzo de 2008

Instituciones reguladoras en épocas de crisis. Sálvese quien pueda.

El domingo pasado se publicó en NY Times un artículo muy interesante sobre la situación en la que se encuentran las instituciones encargadas de controlar y regular los mercados financieros en EEUU tras la crisis de las hipotecas subprime y los últimos acontecimientos en el mercado bancario estadounidense.

Ya no es secreto para nadie que el complejo sistema de regulación de los mercados e instituciones financieras estadounidense, compuesto por más de una docena de organismos a nivel federal y estatal que incluye instituciones como la Reserva FederalTesorería, la F.D.I.C y la SEC, ha sido incapaz de proteger la economía contra la crisis como la de las hipotecas subprime, cuyas consecuencias se están sufriendo en todos los rincones del Sistema.


La grave situación en la que han metido a la economía estadounidense los errores cometidos en los años previos a la crisis ha generado un debate en la sociedad americana sobre el actual sistema de control de los mercados. Muchos apuestan ya incluso por volver a mayor intervención por parte del estado tras años de liberalización,

Este debate abierto tras la crisis iniciada en agosto pasado adquirió mayor fuerza tras las últimas actuaciones de la Fed en su tercer intento de paliar la insostenible situación de la falta de liquidez y confianza en los mercados financieros. Es posible que medidas como el intercambio de títulos por bonos soberanos de 200 mil millones de USD (que representa una cuarta parte de los recursos de la Fed) hayan tenido su efecto positivo, el mercado lo definirá. Sin embargo, medidas como la decisión de prestar 30 mil millones de US$ a JPMorgan Chase para la adquisición del naufrago Bear Stearns o otro grifo de crédito abierto para los principales jugadores de este gran circo de la crisis no dejan de crear ciertas dudas acerca de la política de estas instituciones reguladoras y el futuro del sistema de regulación a medio y largo plazo.

Los autores del artículo analizan, por ejemplo, en la "injusticia" que cometió la Fed en su reciente intervención al autorizar a los bancos de inversión (que operan en el mercado de capitales) a beneficiarse de la última inyección de crédito sin estar obligados al mismo nivel de control que los bancos comerciales. Recordemos que tras la Gran Depresión del 1929 las medidas adaptadas en EEUU separaban a los bancos comerciales cuya actividad se limitaba al negocio puramente bancario de los bancos de inversión (aunque estas restricciones dejaron de tener efecto a finales de los 80). A cambio de someterse a mayor regulación y aceptar la obligación a depositar un mayor nivel de reservas en la Fed, los bancos comerciales obtenían la posibilidad de aprovecharse de la liquidez de la Fed a través de la ventanilla de crédito en épocas malas. Sin embargo, fueron precisamente los bancos de inversión quienes rápidamente se aprovecharon la polémica decisión.

No sé si la estrategia de favorecer a unos jugadores del mercado frente a otros sea la más adecuada. Las dudas se hacen aun más grandes si pensamos que los bancos de inversión (junto a las calificadoras y los inversópatas) son probablemente los principales culpables de la mayor crisis financiera de los últimos años. Quizás esta sea la razón por la que una gran parte de la sociedad norteamericana empieza a preguntarse sobre el buen funcionamiento del actual sistema de control.

Es evidente que la situación (y la posición) obliga a la Fed y a otros organismos reguladores a actuar intentando arreglar el panorama con sus intervenciones. Pero aparte de ser poco justas, ¿no sería mejor que la naturaleza de los mercados y los scavengers hagan su trabajo acercándonos a un escenario más limpio y saludable?

Dejemos a los legisladores estadounidenses elaborando nuevas propuestas y a nuestros lectores opinando sobre el funcionamiento del sistema. Lo que está claro es que en épocas de crisis cualquier cosa vale mientras sigas manteniéndote a flote.

Sálvese quien pueda.

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jueves 28 de febrero de 2008

Monte Carlo y Paramés.

Nuestro amigo y pródigo blogger JMDV ha publicado martes y miércoles sendos resúmenes de la Conferencia Anual Bestinver. Eso es algo que agradecemos muchísimo los que no hemos podido asistir a esa conferencia, porque Paramés se ha ganado con cifras el ser un referente del que aprender, aunque siempre con espíritu crítico. Por esa coincidencia con la Conferencia y los resúmenes de JMDV, quizás no sea el momento más oportuno para publicar este artículo, que por otra parte estaba ya redactado en la nevera de "Borradores" desde el pasado sábado. O quizás sí. En cualquier caso allá va tal cual lo escribí durante el pasado fin de semana:

Gracias Fernan2 por seleccionar siempre con buen criterio lo Visto por ahí ;) Pues bien, a través de uno de tus links, he llegado a este estupendo artículo de Julio Cuesta (quant_Notes). Confieso avergonzado que no lo había leído antes.

Resumiéndolo mucho, Julio Cuesta (quant_Notes), realiza un experimento Monte Carlo para relativizar los éxitos de los mejores gestores de fondos de inversión. En él demuestra que estadísticamente entre un universo suficiente, siempre tendremos unas gestoras a las que el puro azar permitirá superar el benchmark esperado durante un tiempo limitado. Sin méritos de gestión, sólo puro azar estadístico. Os recomiendo que le echéis un vistazo antes de seguir con nuestro análisis.

Dicho esto, vamos a buscarle tres pies al gato a este experimento o al menos lanzar alguna reflexión al aire:

Extrapolemos esta simulación en la que el puro azar supera al mercado en base a la gran cantidad de fondos y gestores fracasados, a otros escenarios no bursátiles. Por ejemplo a la probabilidad de ser feliz con tu pareja para el resto de tu vida. Siguiendo los pasos de la simulación de quant_Notes cabría pensar que deberíamos tomar como variables, el historial de todas las parejas y no sólo las personas no divorciadas o separadas. Sólo así tendríamos una idea clara de lo que le espera, estadísticamente, a un/a joven que va a empezar a compartir su vida con otra persona. Siguiendo el mismo razonamiento, un inversor que por el contrario confía en un gestor por encima de otro, sería quien tiende a pensar que una pareja que lleva muchos años de feliz vida en común, debe hacer algo mejor que otras que quedaron por el camino.

Es difícil imaginar que alguien que acumula 5, 7 o 12 divorcios o separaciones tiene la misma predisposición a ser feliz con su pareja hasta que la muerte los separe, y que simplemente ha tenido peor suerte que su amigo, el monógamo perpetuo. Es inverosímil que a las parejas que cambian de compañero/a como quien se cambia de calzoncillos, y a las que son estables a largo plazo, sólo las distinga el azar. Me resisto a creer que forman parte del llamado sesgo de supervivencia. Lo mismo podríamos decir de quien cambia de puesto de trabajo o lo mantiene hasta la jubilación. Encontraríamos infinidad de otros ejemplos también extrapolables. ¿Es sólo azar o perfiles personales e idiosincrasias distintas que determinan la futura evolución de una pareja o un puesto de trabajo? Del mismo modo ¿es sólo azar o gestiones distintas que determinan el éxito o el fracaso de un fondo de inversión?

No estoy diciendo que no comparta parcialmente las conclusiones de este experimento, pero me niego a pensar que la capacidad humana no es capaz de batir al mercado, más allá de lo que el propio azar sabe hacerlo. No obstante la estrategia de los gestores exitosos puede quedar fácilmente obsoleta e inútil ante la evolución y los cambios brutales que sufre nuestro escenario económico global. Y eso responsabiliza en mayor medida al azar de los resultados de los fondos exitosos pasados, presentes y futuros.

Lo curioso y cierto es que para la gran cantidad de gestores y fondos existentes que se crean y desaparecen constantemente, los históricos significativos que deberían separar el grano de la paja, son demasiado cortos. Es decir, deberíamos comparar los resultados de ese sesgo de supervivencia con un t=100 o 1000, o sea 100 o 1000 años de histórico de resultados para tener mayor seguridad de que hay algo más que sesgo de supervivencia o survivorship bias en sus éxitos. Cinco, diez o veinte años son trayectorias matemáticamante insuficientes dado el universo de gestores existente. El fracaso de los exitosos quizás sea cuestión sólo de tiempo, si realmente sus resultados son producto del azar. Pero aún siendo así, dado que nuestra vida como inversores es finita y se restringe a unas decenas de años en el mejor de los casos, sólo necesitaremos coincidir en el tiempo con los "t" exitosos de los gestores con los que nos tropecemos. Poco nos debe importar que el tiempo adjudique el éxito a la gestión o al azar ya que para los que nos tocó vivir sus "t" de éxito, ellos fueron los mejores gestores. Además los escenarios de inversión son tan cambiantes que las presuntas estrategias de gestión ganadoras dejarán de serlo con "t" que vaya más allá de algunas décadas. Por lo tanto, de hecho, jamás sabremos si el éxito pasado vino dado por la gestión o el azar.

Podríamos decir que los Mercados tienen un componente estocástico que no podemos ignorar, pero que debemos aprender todo lo posible del determinismo de algunos gestores.

Por lo tanto, ¿forma parte Paramés de una élite de gestores cuya estrategia es capaz de superar a los mercados permanentemente? ¿O por el contrario forma parte del sesgo de supervivencia junto con el resto del ránking mundial de los mejores gestores de bolsa? En mi opinión es un verdadero crack como gestor, a pesar de que su oficio le obliga a rotar sus carteras quizás más allá de lo que íntimamente desearía. Pero hay que agradecerle a Nassim Nicholas Taleb que nos abra los ojos con su "Fooled by Randomness" y con "The Black Swan". El primer libro, para relativizar los históricos exitosos que tanto nos gustan; y el segundo como ejercicio de Humildad ante lo que nos depararán a partir de hoy las bolsas. Dos obras a partir de las cuales nos miraremos los gestores y los Mercados con otros ojos, sin duda alguna.

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martes 19 de febrero de 2008

El Vendedor de Tiempo vs. el Vendedor de Créditos.

Para los que aún no lo hayáis leído, os recomiendo este librito ameno, breve y divertido que nos hace reflexionar acerca de la sostenibilidad de nuestro Sistema Económico: El Vendedor de Tiempo, de Fernando Trias De Bes.

Además creo que sería un buen contrapunto este video titulado Money As Debt (Traducido al español aquí pero con baja calidad), que me ha recomendado mi Amigo y colega Global Counsellor. De todos los videos y documentos que relatan el orígen del dinero y sus perversos efectos causados por el abuso en la construcción de castillos de naipes financieros, éste me parece diáfano en su primera mitad.

Son 47 minutos de video y creo que con esos primeros 22 o 24 minutos más la lectura del libro, se podría abrir un debate muy interesante. Quizás muchos de vosotros lo conozcáis o hayáis visto otros videos y animaciones de temáticas similares que han hecho furor en la red en los últimos meses. Aunque la segunda mitad de éste derive en "conspiraciones" que no comparto en absoluto, creo que su visionado resultará interesante para el que no lo conozca ya. Es importante tener en cuenta que tanto el libro como el video están concebidos antes de la actual crisis de crédito. Concretamente el libro fue escrito hace más de tres años y este video está fechado en febrero 2007.

En contraste con el video, os cito sólo un par de frases acerca del libro:
“Cuando Rosa Regás ganó el Premio Planeta yo conducía mi coche y oí por la radio, en directo, el momento de la entrega. Rosa Regás dijo: Gracias por este premio. Con este dinero podré comprar algo que no se vende: Tiempo.- Tras oír esa frase, me puse a imaginar qué pasaría si en una sociedad como la occidental el tiempo pudiera comprarse. El resultado es este libro.” Fernando Trias de Bes (autor).
Xavier Sala-i-Martín, por el cual sabéis que tengo una predilección especial, dijo de esta novela lo siguiente:
“Es un extraordinario ejemplo de lo que le sucede a una economía cuando no se asegura el funcionamiento libre de los mecanismos que equilibran los mercados, un ejemplo del desastre que se avecina cuando no se permite a los precios moverse con libertad, cuando se obliga a pagar por las cosas que deberían ser gratuitas o cuando se imponen impuestos innecesarios a una sociedad.”
Una primera cuestión que lanzo al aire de las muchas que pueden surgir: ¿En qué medida estamos purgando estos excesos con la actual crisis crediticia? Me gustaría contrastar vuesta opinión y vuestra visión del escenario actual y futuro. Espero que tanto la lectura como el video sea de vuestro interés, y sobre todo espero que podamos discutirlos a través de vuestros comentarios. No hay duda de que éste es el tema más trascendente del mundo financiero actual. Ya que de su evolución dependerán los mercados, y no al revés.

Como bien ha dicho Fernan2 en un reciente comentario sobre Busque, compare y si encuentra algo mejor...deslocalícese: "La verdad es que escribir algo así y que nadie se te tire al cuello dice mucho en favor del nivel de tu audiencia ;-)". Lo suscribo totalmente.

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