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jueves 4 de septiembre de 2008

El Zodíaco de los inversores. Y tú, ¿de qué tipo eres? (2)


En la primera parte de este artículo hablamos de los primeros 3 niveles en la clasificación de inversores utilizada por John Burley.

Hoy continuamos hablando del cuarto grupo de inversores, probablemente el más multitudinario entre los lectores de Rankia a juzgar por los comentarios y por algunas de las consultas:

Nivel 3: Los inversores pasivos

Este numeroso grupo en general está representado por personas educadas e inteligentes. Según los cálculos de John Burley, representan a dos terceras partes de la clase media en países desarrollados. Sin embargo, a pesar de su inteligencia, sus hábitos o creencias acerca del dinero les hacen financieramente analfabetos. Quizás por esa razón Kiyosaki a la hora de utilizar la clasificación de Burley irónicamente les apoda "inversores listos".

Hay que reconocer que los inversores pasivos son realmente "inversores" en el estricto sentido de la palabra. Son conscientes de la necesidad de invertir y con mayor o menor éxito dominan sus hábitos de consumo, lo que les permite obtener el capital para poder hacerlo. Normalmente lo hacen mediante aportaciones a su plan de pensiones o de jubilación. Algunos de ellos también poseen participaciones en fondos de inversión, están invertidos en bolsa o en el mercado de obligaciones (entre otras cosas).

Las tres grandes categorías dentro de este grupo son los inversores "refugiados", los "cínicos" y los inversores "víctimas":


3-A: Los inversores "refugiados"

Esta categoría la componen aquellas personas que han logrado convencerse a si mismas de que no son capaces de entender la forma en la que trabaja el dinero. Son fáciles de identificar, ya que en su vocabulario abundan frases como:

- "Es que soy muy malo/a con los números"
- "A mí nadie me ha enseñado lo que hay que hacer"
- "Nunca entenderé cómo funciona esto de las inversiones"
- "Estoy demasiado ocupado para seguir el mercado"
- "Hay demasiado papeleo"
- "Es que es demasiado complicado"
- "Prefiero dejar la toma de decisiones en manos de profesionales".

Su presunta ignorancia en materias relacionadas con el dinero les lleva a ceder la gestión de su dinero a "profesionales" y confiar que de esta forma las cosas se arreglarán solas. Esto les permite acompañar las frases anteriores con algo como:

- "Pero no pasa nada porque tengo un asesor estupendo"
- "Mi asesor de bolsa lleva mis inversiones y es un/una profesional"
- "Tengo el mejor asesor financiero de la ciudad y no necesito saber lo que está pasando"
- "El Gobierno se hará cargo de mí cuando me jubile"
- "Mi amigo Paco es un agente de seguros muy bueno y hace todo el trabajo por mí".



Evidentemente, este tipo de frases en realidad son meras excusas que sirven para justificar el hecho de haber entregado la gestión de sus finanzas y de su futuro a personas ajenas que desconocen la mayoría de las veces sus circustancias personas y familiares.

Lo que es peor, empeñados en su incapacidad de controlar o al menos entender esta gestión, los inversores "refugiados" tienen muy poca idea sobre lo que se está haciendo con su dinero y cuáles son los parámetros que se utilizan a la hora de elegir las inversiones.

Confiados en sus gestores, los inversores "refugiados" simplemente siguen el mercado como un rebaño de ovejas guiados por perros pastores. El peligro está en que los perros suelen ser lobos, y que el gurú-pastor en realidad no conoce demasiado bien el camino.


3-B: Los inversores "cínicos"

Este tipo de inversores están presentes en abundancia en cualquier rincón del territorio nacional. Todos conocemos a alguien así o incluso nosotros mismos, a veces, podemos comportarnos de esta forma.

Son aquellos cuya frase favorita es "no puede ser". Aquellos que creen que conseguir buenas rentabilidades con riesgo controlado es imposible y cuando se les demuestra lo contrario, encuentran la razón por la que no habrían podido hacer lo mismo. Aquellos que desaniman a los que tienen a su alrededor. Son ellos, los inversores cínicos.

No son mala gente. Son personas inteligentes cuyo miedo a cometer errores está demasiado arraigado en sus cabezas, a veces por culpa de la malas experiencias en el pasado, lo que afecta de forma drástica a su hábitos de inversión.

Desde su punto de vista, todas las inversiones que prometen unos rendimientos más altos que los depósitos bancarios con riesgos asumibles no están disponibles para la gente de la calle. Para conseguirlas es necesario ser un iluminado, tener suerte, ser un chanchullero o estar "bien colocado".

Cuando alguno de sus amigos inversores le habla de una operación que haya realizado con éxito, el inversor cínico siempre encontrará un motivo por el que sería completamente imposible que él o cualquier otra persona pudiese repetirlo. Puede ser una información privilegiada obtenida gracias a un puesto inalcanzable para la gente de a pie, o un capital inicial demasiado elevado, o contactos imposibles de obtener, o ... (continuad vosotros)

Incluso cuando alguien le enseña de forma detallada qué es lo que tiene que hacer para mejorar las rentabilidades ofrecidas por los bancos, el inversor cínico seguirá alegando que en su país o ciudad este método no funcionaría o no sería legal o que su circunstancias actuales no le permitirían hacerlo.

Los peor de todo es que este tipo de personas también contagian sus miedos a la gente que tienen a su alrededor. Son auténticos expertos en explicarte exactamente cómo y por qué la inversión que tienes delante va a fracasar. Esto les hace muy peligrosos porque muchos de ellos hablarán con autoridad, sus argumentos podrán parecer razonables y el hecho de que algunos de ellos sean personas exitosas (en ámbitos ajenos de la inversión) puede hacer que acabes aceptando sus argumentos. Cuanto más tiempo estés a su lado, más te desanimarás y más probable será que, en vez de tener un sano respeto a las inversiones, empieces a tenerles miedo.

¿Por qué lo hacen? Simplemente porque si las personas a su alrededor acaban triunfando, esto significaría un golpe demasiado duro para su forma de pensar. Tendrían que aceptar que se estaban equivocando y reconocer la verdadera razón por la que no logran ser inversores de éxito: evidentemente, no se trata de sus circunstancias personales, sino de su miedo y de su incapacidad para hacer el esfuerzo de adquirir los conocimientos y las destrezas necesarias para tener mayor posibilidad de éxito en los mercados.

Es habitual para los inversores cínicos caer en la "parálisis del análisis": quedarse en una permanente fase de análisis de la inversión hasta que sea demasiado tarde para realizarla. Después de perderla, suelen lloriquear y culpar a sus circunstancias o predicar su fracaso, mientras sus amigos, inversores de niveles más altos, siguen realizando buenas operaciones de forma regular.

Cómo consecuencia de criticar de forma continua todas las oportunidades que les pasan por delante, al final los inversores cínicos están obligados a conformarse con inversiones de bajo riesgo y bajo rendimiento, lo que no hace más que fortalecer sus creencias, sobre todo en épocas de crísis.

John Burley recomienda estar lo más alejado posible de personas de este tipo en cuanto a las inversiones se refiere. En su opinión, la cobardía de los cínicos hace que intenten retrasar a los demás para que acaben en el mismo nivel dónde se encuentran ellos.



3-C: Los inversores "víctimas"

El tercer tipo de inversores pasivos son los inversores "víctimas". Como todos los inversores pasivos, son personas inteligentes, capaces de controlar sus hábitos de consumo y conscientes de la necesidad de invertir.

El problema principal de sus creencias y hábitos de inversión son la falta de humildad y de prudencia (que tanto sobra a los cínicos) junto con la inexistencia de una estrategia o un plan de inversión bien definido.

Estas dos carencias hacen que los inversores de este tercer grupo sufran constantemente en los mercados, lo que da origen a su nombre: "víctimas". Existen también muchos otros nombres que podríamos aplicarles, casi tantos como los vehículos de inversión que utilizan. Podemos llamarles "inversópatas", "apostadores", "especuladores fracasados", buscadores de la "Fórmula mágica" o perseguidores del Santo Grial.

La estrategia de inversión de los "víctimas" consiste en la continua búsqueda del "Secreto": una formula de éxito que les permitirá enriquecerse de forma instantánea. Desesperados por encontrarla, se pasan su vida inversora saltando de un tipo de inversión a otra, buscando constantemente nuevas y más apasionantes maneras de invertir.

Están en todo: acciones, bonos, divisas, commodities, futuros, inversiones alternativas, CFDs, hedge-funds, OPVs y cualquier otro tipo de inversión exótica conocida POR la humanidad.

Contrariamente a los ahorradores y los cínicos, a los inversores víctimas les encanta el riesgo, o al menos lo desprecian o infravaloran. Disfrutan utilizando instrumentos sofisticados como calls, puts, warrants, opciones, contratos por diferencia, etc aunque no conozcan cómo funcionan realmente y de qué manera afectan a su exposición al riesgo.

Sus constantes y repetitivos fracasos hacen que no confíen en su propio criterio. Buscan activamente y confían de manera excesiva en la opinión de los demás en cuestiones de qué, cuánto, cómo y por qué comprar y vender. Son "víctimas" fáciles para los brokers, gurús, prensa financiera y vendedores de todo tipo de inversiones.

Si les preguntas cómo les va, siempre te dirán que han ganado algo o quizás están más o menos "empatados" (pero ponen muchas esperanzas en este nuevo vehículo de inversión que acaban de comprar gracias a los consejos de su periodista financiero favorito...).

La realidad es que pierden dinero en la inmensa mayoría de los casos. Demasiadas veces y demasiado dinero. Compran caro y venden barato guiados por sus emociones. Sin embargo, no les gusta hablar de sus pérdidas. Prefieren recordar con orgullo "la pasta que sacaron con Terra en el 2000".

Por muy ilógico que parezca, a pesar de sus pésimos resultados, la incurable ansia de "invertir" hace que los "víctimas" sigan volviendo a los mercados. Anhelan encontrar en algún rincón del universo financiero esa fantástica oportunidad que les permitirá recuperarlo todo y enriquecerse de una vez y para siempre.

Como es de esperar, la falta de planificación y de estrategia combinada con los continuos saltos de una inversión a otra, les quitan la oportunidad de aprender de sus errores, descubrir y mejorar sus hábitos de inversión. Tampoco consiguen desarrollar su capacidad innata de pensar y actuar con criterio propio y de forma independiente.

Acostumbrados a seguir los criterios de los demás y entregar su dinero para las inversiones de moda, los inversores "víctimas" se convierten, quizás, en los inversores más desafortunados que existen.


En la última parte hablaremos finalmente de los inversores inteligentes, los del nivel 4, 5 y 6 para descubrir cuáles son los hábitos y los conocimientos que les permiten ser inversores de éxito; y discutiremos sobre la aplicación de esta tipología desde nuestro punto de vista como Family Office. Hasta entonces.

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miércoles 3 de septiembre de 2008

El Zodiaco de los inversores. Y tú, ¿de qué tipo eres? (1)

La vuelta de vacaciones, desde mi punto de vista, representa una magnífica oportunidad para poner en práctica las reflexiones que muchos de nosotros hayamos podido realizar alejados del barullo del día a día.

Para reforzar nuestras buenas intenciones de corregir el rumbo de nuestra vida y mejorar nuestra gestión patrimonial después del descanso estival me ha parecido interesante ofrecer a los lectores un material muy ilustrativo ante que nos ayudará a definir mejor dónde nos encontramos y hacia dónde queremos ir.

Se trata de una especie de Zodiaco de los inversores, una clasificación realizada por John Burley, inversor norteamericano cuyas investigaciones acerca del dinero han hecho que personas tan famosas como Donald Trump, Robert Kiyosaki o Anthony Robbins le inviten a participar en sus seminarios y cursos educativos. A pesar de parecer una simple clasificación, nos ayuda a descubrirnos mejor a nosotros mismos y nuestros hábitos en cuanto al dinero se refiere.

Es posible que parte de los lectores rechace dicha tipología, quizás por lo reveladora que puede llegar a ser. Sin embargo, estoy convencido de que para los demás será muy interesante vernos reflejados en alguna de estas descripciones para mejorar dentro de lo posible nuestros hábitos y nuestros modos de actuar como inversores.

Como la descripción entera es un poco larga para un sólo artículo, la dividiremos en varias partes. Así también tendremos más tiempo para reflexionar conjuntamente acerca de lo que aprendamos sobre nosotros mismos leyendo estas líneas y para definir cuál es realmente nuestra situación actual y dónde queremos estar dentro de estos 7 niveles.

Empecemos pues:

A pesar de lo que podamos llegar a pensar, a la hora de clasificar a las personas por su actividad como inversores, dicha tipología tiene muy poco que ver con los ingresos de cada uno. Se trata de los hábitos que tenemos a la hora de manejar el dinero que pasa por nuestras manos. "Lo importante no es lo que ganas, sino lo que haces con el dinero".

La clasificación tiene 7 niveles: del 0 al 6, en función de la inteligencia con la que cada inversor maneja sus finanzas. Los primeros 4 niveles representan a aquellos que necesitan mejorar su inteligencia financiera, grupo donde, desgraciadamente, se encuentra la mayoría de la población; mientras que los últimos 3 hablan de inversores "inteligentes". Recordemos que el hecho de pertenecer a cada uno de las categorías no tiene nada que ver con nuestro nivel de ingresos y somos nosotros mismos quienes decidimos lo lejos que queramos llegar dentro de esta tipología.


Nivel 0: Los inversores inexistentes

Las personas que pertenecen a esta categoría no son realmente inversores porque no disponen de dinero para invertir. La razón es muy sencilla: gastan todo lo que ganan.

Este grupo de personas no son conscientes o no quieren saber nada acerca de su relación con el dinero y sus hábitos de consumo. Sus finanzas están tan mal gestionadas que algunos de ellos ni siquiera pueden obtener la aprobación bancaria para un préstamo. (Aún así, irónicamente, su situación financiera muchas veces es mejor que la de las personas que sí pueden acceder a los créditos.)

Sorprendentemente dentro de esta categoría podemos encontrar a muchos "ricos" con ingresos muy altos, cuya capacidad de ahorro es escasa o nula debido al elevado coste de su estilo de vida.

A la hora de responder a la pregunta sobre sus problemas financieros, muchas de estas personas seguramente dirán que no ganan suficiente dinero. Creen que un mayor nivel de ingresos lo solucionaría todo cuando, en realidad, en la mayoría de los casos están "sobreviviendo" con unos ingresos que hace unos años les parecían "de ensueño".

Estos inversores inexistentes no logran comprender que su problema no radica en sus ingresos (o en la falta de los mismos) sino más bien en sus pésimos hábitos financieros.


Nivel 1: Los consumistas a crédito

Las personas que se encuentran en este nivel se parecen mucho a los del nivel 0, pero su situación se agrava debido a su incontrolable afán de endeudarse para adquirir bienes de consumo. Si alguna vez deciden invertir, también lo hacen con el dinero prestado.

Lo que mejor saben hacer los integrantes de este grupo es gastar, y todo el dinero que llega a sus manos acaba evaporándose. Su nivel de vida a menudo es envidiado por la gente de su alrededor, ya que suelen presumir de caprichos caros como relojes de oro, coches deportivos o incluso yates. Lo que no está a la vista es que toda esa lujosa vida ha sido en realidad adquirida a crédito.

Igual que los inversores inexistentes, la mayoría de los consumistas depositan todas sus esperanzas en aumentar su nivel de ingresos. Mientras tanto, su modelo de "planificación financiera" consiste en conseguir más tarjetas de crédito o refinanciar su hipoteca para poder obtener más dinero y así comprar más cosas (cómo no, también a crédito).

En el mejor de los casos, este tipo de personas va "sobreviviendo" hasta fin del mes. Su solución para paliar la falta de liquidez es pedir dinero prestado aumentando así su nivel de deuda, sin pensar demasiado en las consecuencias a corto y largo plazo.

La mayoría de los consumistas acaban atrapados en un círculo vicioso de deuda, incapaces de detectar que su mayor problema consiste en sus hábitos de consumo y no en la falta de ingresos. A pesar de que el potencial de recuperación de este grupo es mayor comparado con el del nivel 0, muchos de ellos pierden toda esperanza mientras avanzan a pasos agigantados hacía una bancarrota financiera y emocional.




Nivel 2: Los ahorradores

El tercer tipo de inversores son los ahorradores: personas que apartan una "pequeña" cantidad de dinero de forma regular. Es más habitual que ahorren para consumir (una TV, un nuevo coche, un viaje), en vez de para invertir.

Normalmente estos ahorros están colocados en cuentas corrientes, depósitos, cuentas de ahorros y otros productos de bajo riesgo. En caso de disponer de un plan de pensiones, su gestión está realizada por un banco o una compañía de seguros.

A los ahorradores les dan miedo las finanzas y no están dispuestos a correr ningún riesgo. Incluso cuando se les demuestra que hoy en día el dinero pierde su valor debido a la inflación, y que el tipo de interés después de impuestos que perciben en sus cuentas de ahorro es negativo, ellos no suelen estar dispuestos a cambiar sus hábitos de inversión.

Los mejores "amigos" de este grupo son las compañías de seguros, que exprimen al máximo su miedo a invertir y su necesidad de sentirse "seguros" (¿de allí el nombre?). Les facilitan todo tipo de productos ganando con ello suculentas comisiones. Lo más "agresivo" que pueden llegar a comprar este tipo de "inversores" es un seguro de vida multiahorro.

Como bien comenta John Burley, esta estrategia funcionaba bien para las generaciones anteriores que vivían en tiempos de baja inflación, escasa presión mediática para fomentar el consumo y buena protección por parte de sistemas gubernamentales como la Seguridad Social.

Sin embargo, en este nuevo mundo del siglo XXI, factores tales como el aumento de carga fiscal, la crisis de organismos como la Seguridad Social y el sistema de pensiones y el alto precio de la vivienda combinado con mayor esperanza de vida han hecho necesario un cambio de estrategia que, desgraciadamente, los ahorradores se niegan a realizar.

Evidentemente, este nivel de "inversores" goza de una mejor salud financiera en comparación con los niveles anteriores, pero desafortunadamente lo que les espera a la mayoría de ellos es la mediocridad económica.

En la segunda parte del artículo hablaremos de los "inversores pasivos", una amplia categoría donde, seguramente, encontraremos muchas similitudes con muchos de los lectores de los blogs financieros. Hasta mañana.

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viernes 22 de agosto de 2008

Tómese un zumito a mi salud.

Expansión publicó hace unos días un revelador artículo: "Cómo sacar jugo a 30.000 euros en plena crisis", con gráficos en versión papel, en el que se hacía una comparativa de las estrategias aconsejadas por ocho entidades de inversión para conseguir "carteras rentables y de bajo riesgo", según citaba textualmente dicho artículo. Las entidades eran las siguientes: Inversis, Dexia, Atlas Capital, Tressis, Banif, Abante, Unicorp Patrimonio y Lloyds TSB España.

A estas entidades se les pidió una estrategia para conseguir rentabilidades para 30.000 € de entre un 5 y un 10% a un año vista "sin asumir elevados riesgos". De entrada ya debemos decir que el primer error de planteamiento es no definir más detalladamente qué significa "sin asumir elevados riesgos". Por otro lado las estrategias de inversión no deberían recetarse sin tener en cuenta la situación de cada inversor: Sin saber si esos 30.000 € son una parte importante o ínfima de sus patrimonios, si están sobrecargados o no de inmuebles, si obtienen rentas fijas, inmobiliarias, corporativas o laborales más o menos cuantiosas, si su capacidad de ahorro es nula o abundante, si su situación familiar tiene que afrontar obligaciones económicas crecientes como por ejemplo atención a enfermos y/o personas mayores, si su nivel de gasto familiar es cuantioso o austero en proporción a sus activos, si realizan donaciones filantrópicas, si su interés se centra en el crecimiento patrimonial, en las inversiones de uno u otro tipo o en el disfrute de sus recursos, si sus objetivos vitales son abordables en sus actuales situaciones patrimoniales, si quieren legar sus bienes de una forma u otra (todo un mundo), si tienen mayor o menor aversión a la fiscalidad (otro mundo), si... en fin mejor no os aburro más, mismamente lo que contempla un PGR. Lo que es evidente es que estas ocho entidades se han limitado a recetar una medicina mediática y no terapéutica para todos los lectores del artículo en cuestión, sin importarles nada más. Pero lo peor es que la mayoría de lectores leerán ávidamente sus consejos sin ni siquiera plantearse la mitad de las cuestiones que hemos citado ni, por supuesto, tomarse la molestia de comprobar si los consejos que leyeron el pasado año fueron acertados. Y si no aprendemos de nuestros errores, jamás nos los quitaremos de encima ni mejoraremos.

A pesar de todo, vamos a obviar los errores en el planteamiento fundamental y pasemos a analizar las directrices dadas por estas entidades. Lo primero que nos llama la atención es que todas ellas aconsejan invertir en bolsa entre un 30 y un 42%, a excepción de Banif que no precisa porcentajes (sic), y de Atlas Capital que propone un 20% de bolsa y cuya propuesta nos parece la más distinta, como iremos viendo más adelante. También es destacable que la mayoría aconsejen invertir también en US$, algunos proponen RV americana por aquello de que deberían salir antes a flote que Europa y otros RF corporativa investment grade, criterios ambos que compartimos. Pero otros como, otra vez, Atlas Capital, proponen incluso una inversión en un monetario puro y duro en $ en una clara apuesta por la recuperación de la divisa americana (aunque de dudosa eficiencia puesto que otras inversiones en USD podrían aprovechar el factor divisa y conseguir mejores rendimientos durante el plazo señalado de 12 meses). Además ésta última entidad es la única que incluye un 5% de la cartera propuesta en intereses japoneses, a través del fondo Invesco Japanese.

Otro hecho destacable es que todos, a excepción de Lloyds TSB España, aconsejan invertir al menos un 14% en gestión alternativa. Esas inversiones, como ya hemos comentado en otros artículos, son inclasificables por diversas. Y no siempre las elevadas volatilidades (y comisiones) se ajustan a las necesidades de la cartera. No obstante hemos de decir que en un escenario de RV flat o bajista y con la RF en serios problemas, determinados tipos de la llamada gestión alternativa pueden ser una buena opción, pero nunca de forma indiscriminada como propone, por ejemplo, Banif que invertiría el mayor porcentaje de cartera (una vez más sin especificar) en este tipo de inversión.

También cabe destacar que la mayoría se quedaría "en liquidez" con porcentajes que oscilan entre un 30 y un 45%, ya sean fondos monetarios o bonos, aunque la liquidez de estos últimos deje mucho que desear. Aquí vemos dos claras excepciones: Banif que propone renta fija a 1,66 años, otra vez sin porcentajes, con yields inferiores al 5% (comisiones de compra-venta y custodia aparte); y en el lado opuesto otra vez Atlas Capital que propone un 50% de la cartera en realistas depósitos a un año con tipos superiores al 5%.

Todos, sin excepción, barren para casa escandalosamente. Algunos como Atlas Capital con un 20% de la cartera en un fondo propio de bolsa, pero otros de forma mucho más burda como Dexia, que los únicos euros que deja escapar de la compra de sus fondos son el 5% que propone dejar en liquidez; o Banif que aconseja toda su batería de armamento y comisiones pesadas nada menos que de gestión alternativa.

En resumen, si echáis un vistazo al artículo de Expansión veréis como todas las propuestas parecen directamente sacadas de sus panfletos propagandísticos, quizás con la salvedad de la propuesta de Atlas Capital que modera su afán vendedor, aunque incluso ésta cae en los tópicos más indeseables de carteras modelo (conservadora, mixta, dinámica) en cuanto se visita su web. Visto lo visto, me temo que poco variarían las ofertas de todos ellos fuera cual fuese la premisa inicial de perfil inversor.

Si una propuesta estará más acertada o no pasados 12 meses, sólo lo dirá el tiempo. Pero no se ha definido si hablamos de blindar un patrimonio o de hacer crecer 30 mil euros, ni nada de lo referido en un PGR. Por tanto estas ocho propuestas son poco más que hablar por hablar, salir en la foto publicitaria y estar entre los ocho publicados con mensajes que regalen los oidos de sus posibles presas. Es obvio que las entidades consultadas se han limitado a la pregunta de cómo sacar jugo DE nuestros 30.000€ en lugar de cómo sacar jugo A nuestros 30.000€. Nuestro colega Sherpa ya trató el tema del dinero que no trabaja estrictamente para nosotros.

Lo cierto es que parece que, ante la incertidumbre reinante y el panorama previsto, la RV europea no parece tener buen aspecto según nuestro criterio. La norteamericana pinta mejor, pero quizás no antes de 12 meses, si ese es nuestro horizonte inversor. Sin embargo mirando a más largo plazo, los intereses económicos en EE.UU. parecen más atractivos. No sólo en cuanto a RV, sino también en Real Estate prime e incluso RF corporativa no financiera. La consigna wait and see nos parece prudente para crear un asset allocation que blinde un patrimonio sin prisas, y para ello unos meses en depósitos y una buena selección de RF puede ser el buen camino. Dentro de un criterio más allá del blindaje, determinada gestión alternativa debe tener su lugar, pero conociendo qué se va a hacer con nuestro dinero y qué volatilidades vamos a asumir. Uno de nuestros males actuales es que en ese cajón de sastre cabe todo, incluso la necesidad de cubrir desesperada y ciegamente las espectativas que la RV ha frustrado en los últimos meses. Si además diversificamos la inversión alternativa indiscriminadamente, saber que hacen con nuestro dinero será como buscar una aguja en un pajar. Ante la incertidumbre actual parece que la gestión alternativa vaya a solventar todos los problemas de nuestra cartera, y destinar un cuarto de nuestros activos a un universo desconocido es francamente imprudente.

La mayoría de entidades de inversión sabrán sacar el jugo a nuestro dinero, pero quizás no lo lleguemos ni a probar y sin embargo nuestro patrimonio quedará exprimido.
"Pobre hombre... Jamás sabrá lo que es ser joven, porque nació banquero."
Mayer Amschel Rothschild (1744-1812)

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jueves 14 de agosto de 2008

La Orquesta del Titanic por fin dejó de tocar.

Las malas noticias y las desgracias, son más llevaderas si se dosifican convenientemente. Incluso nuestro poder de reacción y nuestra capacidad de aportar soluciones, necesita que las crisis no nos sobrevengan súbitamente. Necesitamos tiempo para asumir y reaccionar efectivamente ante las malas noticias. El timing de las crisis es determinante.

El 12 de agosto de 2007, en plena sacudida creditícia, escribimos este artículo en el que analizábamos el proceso de contagio de la titulización de subprimes: La desconfianza en la deuda corporativa, los préstamos interbancarios y por último la volatilidad en RV. En ese momento no intuíamos que el escenario gravísimo que se estaba viviendo con el credit crunch, pudiera verse agravado con un petróleo a 15o$. De haber sido así, el efecto pánico habido durante el agosto 2007 podía heber malherido fundamentos del Sistema que hoy siguen en pie gracias a la dosificación de las malas noticias que hemos ido asimilando durante todo un año. Efectivamente, el Sistema ha tenido tiempo de asumir mala tras mala noticia y las cifras macroeconómicas del presente ya nada tienen que ver con las que teníamos en agosto 2007. Y probablemente las cifras actuales sean mucho mejores que las del próximo verano 2009. En cualquier caso, estamos donde estamos tras un año de pesadas digestiones que han permitido la supervivencia del Sistema. Ahora le toca el turno de pesadas digestiones a la Sociedad.

Muchos opinamos que tan sólo vemos la punta del iceberg en cuanto a crisis social y cifras macroeconómicas. Pero es muy esperanzador el hecho de que ya todos somos muy conscientes de que hemos chocado contra una enorme masa de hielo y que la proa de nuestro Titanic tiene una vía de agua irreversible. Ya nadie sigue bailando elegantemente al son de la orquesta en primera clase como aún hacían la mayoría el pasado verano. No hay nada peor para afrontar una crisis que ignorarla.

Cuanto más se dilate y difumine en el tiempo una catástrofe, mayor poder de reacción habrá. Si el Titanic se hunde muy despacio, el preceso de evacuación y posterior resacte se efectuará con más garantías de éxito y los daños se podrán paliar en mayor medida. Es cierto que la crisis energética supone un oleaje que dificulta el protocolo de emergencia, a la vez que acelera el hundimiento. Pero por fin la orquesta dejó de tocar y se ha puesto manos a la obra para ayudar en la evacuación y rescate. Y eso beneficia a la actitud y predisposición del resto del pasaje ante las crisis. Que la música siga sonando y que la tripulación (política y económica) nos hable de simple desaceleración, no sólo no soluciona nada sino que nos hace mucho más vulnerables ante el naufragio.

Qué lejos queda en la memoria el día en que zarpamos en este lujoso viaje inaugural. Y qué temerarios fueron los comentarios del capitán, Edward John Smith: "No puedo concebir que algo pueda hundir a los barcos de hoy, la construcción moderna va mucho más allá que esto". O los del presidente de la compañía, J. Bruce Ismay que viajaba a bordo y se negó a reducir la velocidad para hacer la travesía en tiempo récord. Fueron tan temerarios como lo hemos sido nosotros abusando de un precio del dinero exageradamente barato para hipotecar nuestras vidas y vivir a crédito en una primera clase con Orquesta incluída. Una Orquesta que ya dejó de tocar.



No debemos ver los botes salvavidas como un shock traumático de lo que añoradamente dejamos atrás, sino como una ocasión excepcional de aprender de nuestros errores y prepotencias. Siendo, a la vez, el principio de una nueva navegación rumbo a un mundo lleno de oportunidades, aunque de momento con estrecheces y sin música.

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martes 5 de agosto de 2008

Free Beijing 2008.

Ya están listos los juegos olímpicos de Beijing (o Pekín) 2008. Los discursos oficialistas se prodigan y la tensión es máxima. Tensión que oficialmente se justifica por el elevado riesgo de atentados, pero que en realidad es una tensión por el riesgo de que algo se le escape de las manos al todopoderoso partido. Impermeabilizar unos juegos olímpicos con la grandeza de un país como China es una misión muy difícil, pero hay una ingente cantidad de recursos humanos y económicos destinados al control absoluto de todo. Se controla la información, la imagen que se da al exterior, la disciplina interna, etc... La auto-censura que practicarán millones de chinos durante este verano es máxima y, sin ella no cabría el éxito estatal en dicho control.

Los discursos propagandísticos están a la orden del día, y para ejemplo el botón de la mismísima web oficial:

"Los Juegos Olímpicos satisfacen el sueño de todos los chinos. Los Juegos Olímpicos de 2008 de Beijing han traído al mundo grandes expectativas e inspiración. Para los que gozan de la vida, los Juegos Olímpicos no son solamente tomados como un acontecimiento deportivo de primera clase, sino una festividad creada y celebrada por todo el mundo. No importa dónde esté, será contagiado por el espíritu olímpico “más rápido, más alto, más fuerte” en los días de los Juegos. Luego la alegría de “paz, amistad, multiculturalidad, ganar-ganar” florecerá en su corazón.

China es un país histórico con un rico patrimonio cultural. Los chinos somos hospitalarios y nos sentimos llenos de expectativa y entusiasmo ante la magnífica ocasión de los Juegos Olímpicos. Esta antigua civilización oriental se pondrá en contacto cercano con el mundo durante los Juegos Olímpicos de 2008 de Beijing. ¡Son ustedes, amigos de diferentes lugares del mundo, los que atestiguarán este momento tan grande! Por esta razón, el BOCOG ha instalado especialmente un departamento que sirve para los espectadores olímpicos. Esperamos traerles una experiencia extraordinaria y un viaje inolvidable a los Juegos Olímpicos con nuestra sonrisa sincera y buen servicio de todo corazón.

(...)

Visitar otras ciudades olímpicas también es una buena idea. En “Servicio a Espectadores”, introduciremos Qingdao, donde se celebran las competiciones de vela, Hong Kong, donde se celebran las ecuestres, así como Tianjin, Shanghai, Shenyang, Qinhuangdao, donde se celebran las de fútbol. Puede ir a estos lugares a presenciar los juegos o viajar. Le ofreceremos también información sobre ellos.

¡Cuánta alegría tiene que tener Beijing de ver amigos viniendo de tan lejos! El Beijing de hoy está preparándose para recibir amigos y huéspedes de todo el mundo con un aspecto nuevo."

¡Qué bien! No sólo nos permiten viajar a determinadas zonas e ir más allá de la mera presencia en los eventos deportivos, sino que nos animan a hacerlo siempre y cuando sea considerado "buena idea". ¡Qué buenos son los Padres Escolapios...!

Del COJOB (Comité Organizador de Beijing para los XXIX Juegos Olímpicos) cuelgan ya más de 30 departamentos que se han ido creando desde su constitución en el año 2001. Todos ellos destinados teóricamente a la organización de los JJ.OO. y paralímpicos, pero que preferentemente se destinan al control de la información y de la imagen ofrecida al mundo. Se han creado departamentos tan atípicos en otros juegos olímpicos como una oficina de Planificación General, un misteriosa Oficina General, departamento de Medio Ambiente, departamento de Enlace Internacional, departamento de Servicios a los Juegos, de Servicios Jurídicos o de Auditoría y Supervisión, sin ir más lejos.

Tampoco tienen desperdicio los avisos oficiales que se suceden siempre con urgencia y que conforman las impuestas y sincopadas agendas de los periodistas acreditados. Al más puro estilo tradicional despótico y ocultista:
"BEIJING, 03 agosto (Web COJOB) El Centro Principal de Prensa organizará el día 5 de agosto (Martes), de 14:00 a 16:00 una visita a la Plaza Tian'anmen para presenciar el estado de los preparativos de la plaza. Durante la visita los encargados de la Administración de Jardinería de Beijing harán una presentación general del proceso de decoración de la misma.

Los periodistas extranjeros acreditados para las Olimpiadas están invitados a esta actividad. Para asistir sólo tienen que mandar un fax con el comprobante antes de las 10:00 horas del día 5 al siguiente número de fax: 010-84371065

El día de la visita, basta con que esperen, a las 13:30 horas, en la puerta indicada

Personas de contacto: Tang Hui, Liu Xiaohui
Tel.: 66625259 66625258
Fax: 84371065"
Paternalismo al que están habituados 1.300 millones de personas, aunque me resisto a creer que en la recóndita y profunda China rural se haya conseguido motivar a la población, por muchos esfuerzos que hayan realizado. Me temo que en la China no visible para los medios de comunicación internacionales seguirán luchando por salir de la miseria, y lo harán totalmente ajenos a los JJ.OO. de Pekín 2008 y sus megalomanías patrióticas.

No obstante, desde nuestras butacas veraniegas disfrutaremos en directo de lo que sin duda será un gran espectáculo, deportivo y estatal. De los que ya no se ven hoy en día.

La pregunta es: ¿Cómo ha conseguido China que no se boicoteen sus JJ.OO. como sucedió con Moscú 80 y L.A. 84? La diplomacia o las concesiones democráticas no son la respuesta. La clave la encontraremos en el poder económico de la inminente primera potencia mundial. Y es que la democracia occidental se funde ante el calor financiero como un cubito de hielo en mi tinto de verano mientras pierdo una partida de Monopoly con mis Hijos.

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viernes 1 de agosto de 2008

Dolce far niente, lucro cesante.

Como ya dijimos en el mes de agosto pasado, casi toda actividad se paraliza durante este mes. El preludio de Julio hace menos brusca la frenada, pero realmente se hace difícil trabajar y contactar con la mayoría de personas que conforman la rutina laboral. Esta falta de productividad durante prácticamente un 10% del año nos hace permanentemente distintos a otras zonas del planeta, como por ejemplo Japón, donde lo habitual es poco más de una semana de vacaciones anual que apenas afecta a su productividad. En cualquier caso solemos referirnos a nuestra hivernación productiva estival como "merecido descanso", aunque personalmente siempre me pareció una definición un tanto lapidaria.

Merecida o inmerecidamente, lo que está claro es que quien más y quien menos cesa temporalmente (o definitivamente) su actividad laboral. Y la mayoría de empleados por cuenta ajena lo hacen sin que por ello también cese su lucro, sin embargo los caprichos del mercado durante el mes de agosto suelen hacer coincidir el dolce far niente con el lucro cesante. Sea por la mismísima ley de Murphy o por una mano negra que actúa cuando la capacidad de reacción de los inversores es mínima, lo cierto es que en el mes de Agosto suelen producirse movimientos sincopados en los mercados que suelen mermar mucho más dinero de los veraneantes que el mero coste de sus vacaciones. Pero de las crisis vacacionales (financieras, por supuesto) hablaremos en un próximo artículo.

Ahora centrémonos en el sol, la playa y las cremas solares sobre bronceadas espaldas. La democracia playera mezcla en el mismo escenario a ricos y pobres, gordos y flacos, guapas y feos... Y también a inversores ganadores, perdedores e incluso a los que jamás han arriesgado su dinero más allá de su conservador plan de pensiones que invierte indolentemente en RV emergente. La desnudez playera nos puede brindar la ocasión de tender nuestra toalla junto al resort todo incluido de un ejecutivo de una empresa cuyas acciones ha comprado el fondo de inversión donde hemos depositado nuestros ahorros. Quizás compartamos mesa en la Cena de Gala del Capitán, durante un crucero por el Mediterráneo, con un banquero/pescadero que disfruta de su incentivo por haber conseguido la cifra exigida de explotación por cliente. Y también es posible que alguien coincida, durante una visita guiada, con su gestor de cartera saliendo de una de las suites del hotel Burj Al Arab de Dubai.

La grandeza del verano es que podemos disfrutar de nuestras vacaciones anónimamente junto a otros damnificados por la crisis; en hamacas contiguas con quien se ha forrado comprando futuros de petróleo; o michelín frente a michelín de corresponsables de nuestras carnicerías patrimoniales. Pero mejor no pensar en ello, olvidémonos de la condición inversora y financiera de los veraneantes de nuestro alrededor y de la nuestra propia. Que cada mástil aguante su vela y disfrutemos del surf sin importarnos quien sujeta la tabla de al lado.

Los que velamos para que no cese el lucro seguiremos escribiendo y surfeando entre el oleaje de las crisis, esperando "the big one" y vigilando para que nadie se ahogue o se queme. Va con el sueldo.

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martes 29 de julio de 2008

Petróleo en máximos: Un precio Sostenible.

A grandes males, grandes remedios. Siguiendo esta premisa vamos a lanzar una idea al aire para que a través de vuestros comentarios la podamos contrastar. La pretensión no es ni más ni menos que la de encontrar una solución definitiva a la dependencia energética mundial del petróleo y de los combustibles fósiles en general.

Viendo los últimos movimientos del precio del crudo, con máximos de 145 y posterior corrección hasta los 122$/barril, vamos a analizar una posible estrategia que podría, cuando menos, paliar la dependencia y la consecuente especulación del petróleo, así como minimizar los efectos del peak oil. Me explicaré: Cuando veíamos, hace apenas un par de semanas, precios máximos históricos, se oían voces insistentes (algunas interesadas pero otras no) que nos advertían de la probabilidad de que en breve se superasen los 150 dólares en pos del target de 200 $. Nadie sabe hasta dónde puede llegar la escalada en el precio del crudo. Ni tampoco la capacidad de las economías mundiales de soportar la convivencia con un barril que puede multiplicar por 4 su precio en apenas 24 meses.

Pero lo que sí sabemos es que a 145$ el mundo no ha dejado de existir. Las estructuras macroeconómicas mundiales se han tensionado extraordinariamente y los países que dependen de la importación masiva de petróleo sufren y decaen a niveles récord. Las cifras económicas, por tanto, se deterioran, y la inflación de primera ronda se lleva por delante el frágil equilibrio cosechado durante años de bonanza. Pero a pesar de todas las dificultades, el mundo no ha dejado de existir, y probablemente tampoco lo haga con un barril a 160 o 170 $.

Por otro lado, hemos de reconocer que ningún país ha sido capaz de sustituir de forma eficiente, sostenible y suficiente la dependencia del petróleo. La inversión necesaria es prohibit