Rankia - Comunidad Financiera
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jueves 15 de mayo de 2008

Estrategias para los que han sufrido. "Distressed Wealth Strategies".

Nuestra labor como Family Office es dar soluciones a las problemáticas relacionadas con la riqueza de nuestros clientes. Y en el escenario de crisis actual donde muchos patrimonios han sufrido y siguen sufriendo minusvalías importantes, bien sea en inversiones inmobiliarias, derivados y RV, pérdidas empresariales o incluso en RF, recibimos muchas consultas de potenciales clientes al respecto. No sólo nos estamos refiriendo a potenciales grandes y medianos clientes sino a pequeños patrimonios que apenas superan el millón de euros incluyendo todos sus activos, inmuebles y empresas.

Efectivamente recibimos muchas consultas "desesperadas" de personas que han perdido una parte más o menos importante de su valor patrimonial en los últimos dos años, o incluso en los últimos meses. Por ello hemos diseñado estrategias de gestión e inversión adaptadas a casi todos los bolsillos y que cubren las dos prioridades que necesitan estos patrimonios perjudicados: El blindaje del patrimonio que queda ante potenciales futuras pérdidas, y la búsqueda de plusvalías importantes que compensen las minusvalías sufridas.

Siguiendo con los anglicismos inducidos por el americano mundo del Family Office, a estos patrimonios perjudicados por la crisis los llamamos "distressed wealth", y necesitan un cambio de rumbo sustancial en su management para conseguir resultados positivos, pero sólo en la dirección correcta. Algunas carteras y fortunas en general llegan con estrategias claras y definidas que simplemente no han sido las adecuadas en el presente escenario de crisis.

Pero a menudo llegan a nosotros después de diversos cambios contradictorios de estrategias que sólo son bandazos sin criterio donde los activos van mermando indefectiblemente después de cada volantazo de escarmiento. La consecuencia habitual de estos bandazos de "pierdoaquimevoyallá" es la desconfianza absoluta del inversor en cualquier tipo de estrategia, que suelen acabar atemorizados bajo un depósito bancario, que con suerte sólo conseguirá minimizar los efectos de la inflación. Por las consultas y las entrevistas con nuevos clientes que efectuamos, podemos asegurar que éstos son casos habituales hoy en día, sin embargo las oportunidades son como los amaneceres, si uno espera demasiado se los pierde.

Por lo tanto después de haber sufrido pérdidas a causa de estrategias que venían siguiendo antes de la crisis y que ahora resultan dañinas, nuestros principales objetivos deben ser 2:
  1. La preservación del capital para evitar que las pérdidas puedan seguir produciéndose (este simple objetivo, evidentemente lo lograremos con el mero depósito bancario, por ejemplo, pero no sería compatible con el objetivo nº 2).
  2. La potencial consecución de rendimientos elevados que nos compensen de las pérdidas sufridas hasta hoy.
Estos dos objetivos que resultan tan obvios para todo el mundo, dejan de serlo cuando queremos ponerlos en práctica. Ahí ya van a intervenir multitud de variables como por ejemplo: La tipología de inversión fracasada anterior, la variedad de activos patrimoniales (no sólo los financieros), el nivel de afligimiento o de distress que se haya acumulado en el patrimonio en cuestión, la propia idiosincrasia del potencial cliente, la proporción existente y la deseada entre activos financieros inmobiliarios y corporativos, el contenido específico de su PGR de nueva creación y/o de su última evolución, las necesidades de recuperación y crecimiento futuras, etc, etc, etc...

No obstante, cualquier estrategia que diseñemos para un distressed wealth debe cumplir rigurosamente los dos objetivos principales señalados anteriormente. Por poner un ejemplo, y dependiendo mucho del caso en concreto, una inversión financiera que garantizará el principal a medio o largo plazo y que además situará al Cliente en posición de aprovechar rendimientos y potenciales plusvalías inmobiliarias en un entorno US$, cumplirá perfectamente con las dos premisas enumeradas. Obviamente conjuntamente con el Cliente o potencial Cliente diseñaremos muchas otras. El tiempo dirá cuáles serán las que funcionarán mejor, pero todas ellas preservarán el capital principal al mismo tiempo que permitirán al propietario de la fortuna beneficiarse de rendimientos y plusvalías colaterales. Misión cumplida y estratégicamente impecable.

Estas estrategias son específicas para distressed wealth, pero también pueden formar parte de los plateamientos a seguir para patrimonios cuya gestión haya sido la correcta y que se hayan adaptado hábil y ágilmente al escenario de crisis actual. Es decir, también puede ser una estrategia complementaria a las que hoy en día resulten exitosas, puesto que inversiones de este tipo no perjudicarán las estructuras de ninguna cartera sino todo lo contrario.
El fracaso es una gran oportunidad para empezar otra vez con más inteligencia.

Henry Ford

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miércoles 7 de mayo de 2008

Back to the Future. Paradoja del Tiempo y del Dinero.

La mayoría de nosotros hemos estudiado alguna vez el Número de Avogadro. Una cifra constante, enorme y relativa al número de átomos o partículas existentes en la ínfima cantidad de materia llamada mol. Paradójicamente es un número tan elevado que bien podría ser astronómico, dándonos una idea de la relación entre átomos y universo.

Retrocediendo en el tiempo, este Número de Avogadro dio luz a la teoría atómica de la materia, que a su vez se basó en el movimiento Browniano (Robert Brown, botánico). Con ese nombre se bautizó a la trayectoria aleatoria e impredecible de las partículas de polen al chocar con las moléculas del agua en la que estaban suspendidas. Pero no os asustéis, aunque no lo parezca vamos a hablar de finanzas, economía y en definitiva de dinero.

Louis Bachelier (foto), basándose en estos movimientos brownianos, realizó su tesis doctoral conocida como The Theory of Speculation, publicada en el año 1900 (precursor donde los haya). Fue considerado el pionero en el proceso estocástico, un análisis que quedó delimitado al mundo matemático y científico varias décadas hasta que Fisher Black y Myron Scholes (éste último premio Nobel en 1997) le dieron el impulso definitivo a su aplicación financiera en 1973. A continuación podemos ver su famosa fórmula para calcular el premium de una opción:

La idea de estos matemáticos y sobre todo de estos economistas no fue otra que la de traer capitales del futuro para su aplicación en el presente. Es decir conseguir una fórmula matemática que cifrara cuánto ha de pagar un inversor hoy para tener derecho a comprar algo en el futuro, y viceversa. Es decir cuánto vale el riesgo en el que incurre el vendedor para fijar hoy el precio de un activo futuro. Black-Scholes lo determinaron matemáticamente, de forma casi infalible (sic). A partir de ahí despegó un nuevo mundo de inversión llamado futuros y posteriormente su infinita evolución hacia todo tipo imaginable de derivados. Nacía así el Chicago Board of Trade (CBOT) y se establecía el caldo de cultivo idóneo para alcanzar la burbuja crediticia actual, agravada por la inmobiliaria. El dinero y la riqueza dejaron de pertenecer al reino de la energía, donde exclusivamente se creaba o se destruía vía productividad, y mayormente se transformaba o cambiaba de manos. Se inició una peligrosa dinámica en la que el dinero dejó de tener relación con la producción y empezó a viajar a través del tiempo, pero sólo en una dirección. Donde la capacidad de creación de riqueza virtual y de inversión actual se tornó casi infinita a través de la globalización de los cálculos estocásticos. Hace años que sólo hay que ir al futuro y disponer de activos y posibilidad de inversión de algo que todavía no tenemos, porque nos creemos perfectamente capaces de cotizarlo con exactitud. Al más puro y salvaje estilo Back to the Future.

Pero cuidado, aunque la mayoría de los usuarios de las finanzas matemáticas no sean conscientes de ello, el modelo browniano no es aplicable correctamente con turbulencias o grandes crisis y variaciones, o sea en la actualidad. Riesgo y Valor son dos conceptos que las matemáticas difícilmente podrán cifrar con precisión jamás. Hay un componente psicológico demasiado importante que se multiplica enormemente con la globalización de los mercados de inversión. Sin ir más lejos, la determinación del riesgo de una entidad financiera a quebrar en menos de un año, nada tiene que ver con la probabilidad de éxito de ese mismo método de cálculo a 10 años, por ejemplo. No obstante los derivados no serían intrínsecamente nocivos para el sistema si sólo se utilizaran en empresas cuya productividad sobrepasara en mucho el premium pagado por el margen de riesgo. Pero esto haría reír a la mayoría de financos e inversópatas que a diario parasitan (parsitamos) en el Sistema Económico. Sería como decirle al prepotente nuevo propietario de un flamante Ferrari que sólo puede ir en primera y a medio gas, o sea, ni por asomo.

La expansión de crédito es una herramienta diabólica capaz de fabricar periodos de crecimiento económico virtual. Y los modelos de finanzas matemáticas, además, nos dan una falsa sensación de seguridad, de cálculo y control del Riesgo y del Valor. Nada más lejos, desgraciadamente.

Hasta hace unas décadas, las contracciones y expansiones de dicho crédito, conllevaban las bonanzas y crisis económicas cuyos ciclos todos hemos conocido y estudiado. Pero el uso y abuso global de los derivados traen al presente ingentes cantidades de dinero del futuro que han hecho estallar por los aires los ciclos, hasta ahora conocidos por todos. Por lo tanto los sistemas y teorías basados de una u otra forma en estos ciclos (casi todos) que se han repetido durante más de un siglo, han dejado de funcionar parcial o totalmente desde que estalló la burbuja crediticia. (Las hipotecas también han traído abusivas cantidades de dinero del futuro, pero esta vez a cambio de nuestro tiempo y productividad vital, pero de eso hablaremos otro día.)

Así pues, podemos ver un periodo de recesión que vaya mucho más allá de la corrección de este exceso crediticio e inmobiliario. O bien que el poder de atracción del dinero del futuro sea tal que veamos un pullback sólo transitorio en los próximos meses, y que éste nos haga huir peligrosamente hacia adelante unos años o décadas más. El Futuro es más que nunca impredecible, aunque su dinero ya nos lo hayamos gastado e invertido.

No nos cansaremos de repetir que la inversión en instrumentos no relacionados directamente con la producción son nocivos para el Sistema, nuestro Sistema Económico. Pero aún lo son más si los alimentamos con dinero arrancado del futuro. Deberíamos poder desinvertirlos y devolverlos al futuro, pero eso no es posible. Sólo invirtiendo lo ya producido podremos conseguir que nuestro dinero, paulatinamente y con largo esfuerzo, viaje Back to the Future.



En la primera versión de esta trilogía cinematográfica el argumento es comprensible y atractivo. Sin embargo el abuso del hilo argumental a través de la segunda y tercera parte, hacen que deje de ser tan comprensible para el espectador. El final, incluso para la industria del celuloide, es una paradoja, tal y como podemos ver en el anterior vídeo. Comercialmente funciona muy bien, ya que sin demanda no cabría la oferta de más secuelas, pero si en lugar de un divertimento ocioso se tratara de economía y finanzas, este abuso se convertiría en nocivo. Eso es lo mismo que ocurre con los derivados y la burbuja crediticia, financiera e inmobiliaria. La demanda existía y existe, pero el abuso nos lleva a paradojas que en el plano del sistema económico y financiero mundial posiblemente tengan terribles consecuencias insostenibles.

Las paradojas en el tiempo han tenido una repercusión creativa muy importante a lo largo de los años, y dan un juego para la ficción inagotable. Pero prefiero pensar que mis inversiones no dependen de la teoría de la relatividad. Al menos en lo relativo a la teoría.

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lunes 21 de abril de 2008

La química inestable de la molécula económica.

Según podemos ver en el gráfico anterior, del siempre interesante blog de Investorsconundrum y elaborado por Bank of America, el spread existente para el CDX IG (Credit Default swap norteamérica) al que cotizan las emisiones de deuda con grado de inversión respecto al tipo oficial del dinero, es decir riesgo de insolvencia cero, es elevadísimo. Hasta aquí, relativamente comprensible dada la desconfianza habida en ese tipo de RF y a la sequedad de dicho mercado. Pero lo realmente asombroso es que, tal y como se observa en el gráfico, estos niveles de spread deberían corresponderse con niveles de RV muchísimo más bajos. Específicamente en el gráfico vemos la cotización del S&P 500, que históricamente ha cotizado muy por debajo de los 1000 puntos cuando los niveles de spread de la deuda (CDX NA IG Index Spread) han alcanzado el nivel de 150 bps.

En los últimos 9 meses, y coincidiendo con la crisis mundial crediticia, esta relación históricamente conservada entre el spread de la deuda y los mercados bursátiles ha saltado por los aires como jamás se había visto. Por ello, y por otros motivos, venimos advirtiendo hace meses que estamos haciendo historia económica. Lo que está ocurriendo en la actualidad está siendo erróneamente comparado con el crack del 1929. Es muy distinto. Y me atrevería a decir que mucho más trascendente.

Vamos a explicar y a analizar detenidamente lo que hemos dicho hasta ahora:

El spread a que cotiza el yield de una emisión es la diferencia que una empresa (o estado) debe pagar de más por encima del tipo de interés oficial para que la deuda que pretende colocar entre los inversores sea atractiva y pueda venderla. Lógicamente, cuanta mayor sea la confianza en esa empresa, menor será el diferencial sobre el tipo oficial que deberá pagar a los inversores para que estos les presten su dinero a cambio de estos pagarés, bonos, etc. Obviamente a menor confianza el diferencial se disparará. En la actualidad dicho spread alcanza niveles altísimos debido a la desconfianza reinante desde el pasado verano. Por lo tanto los seguros o coberturas Credit Default swaps, cuyo índice sobre estos CDX se muestran en el gráfico del encabezado, se encarecen proporcionalmente. Podéis compararlo con este gráfico de la derecha correspondiente al spread sobre el tipo del Tesoro americano a 5 años que había en el 2004. Además, hoy en día el mercado está tan seco que se pueden sufrir diferenciales en la propia cotización de la deuda entre bid y ask (oferta y demanda) verdaderamente demenciales.

Lo que el gráfico y la lógica nos dicen es que siempre ha existido una relación entre la confianza o desconfianza en la deuda emitida por una empresa, y la confianza o desconfianza de los inversores en la cotización de las acciones de dichas empresas en la bolsa. Es decir, cuanta mayor confianza en la deuda corporativa, menor spread sobre el tipo oficial, menor CDX y mayor cotización en bolsa de sus títulos. Y viceversa. Absolutamente racional y hasta hoy ley universal de la economía moderna. Pues bien, desde que estalló la llamada crisis de crédito, esta relación lógica ha dejado de existir.

Hoy vemos que la desconfianza en la deuda corporativa con grado de inversión es enorme y por lo tanto sus spreads y costes de coberturas son de escándalo. Pero sin embargo las cotizaciones en bolsa de dichas empresas, que conservan casi intactos sus ratings de solvencia (paradoja irrelevante por la falta de credibilidad de las calificadoras en los últimos tiempos) siguen a niveles que distan mucho de la desconfianza, aunque se encuentren ya oportunidades value. Es decir, ¡los inversores de bolsa siguen confiando en sus títulos pero paradójicamente no en su deuda! Ilógico, sí. Inestable, también.

Este escenario, por lo tanto, tenderá a buscar su estabilidad en los próximos meses, sin duda. Como lo hace cualquier enlace químico en su camino molecular. La pregunta del millón es de qué lado se va a estabilizar: Puede recuperarse la confianza en la deuda corporativa disminuyendo los spreads actuales y aumentando el precio de la cotización actual de la RF; o bien perderse la confianza en los valores que cotizan en bolsa, en cuyo caso veríamos minusvalías en la RV como auguró la pasada semana Goldman Sachs para el S&P 500.

Personalmente creo que es más factible, y por supuesto deseable, la primera opción (con su permiso, Sres. analistas de Goldman Sachs). Porque ante el estallido de la burbuja inmobiliaria y crediticia, parece que los mercados de RV se hayan tomado como un cierto refugio inversor, aunque yo mismo me sorprenda de lo que acabo de decir. Con esta inmunidad sorprendente que parece tener la RV a la desconfianza reinante, la estabilización bien podría llegar vía recuperación de la confianza en la deuda corporativa con grado de inversión ya que hoy por hoy los fundamentales de empresas no financieras siguen siendo sólidos. Por su parte, los de las financieras quizás estén mayoritariamente ya descontados, vía cotizaciones actuales, publicaciones de resultados y provisiones de fondos para pérdidas de próximos ejercicios. Esto alejaría el fantasma de la profundización del ciclo bajista iniciado en los mercados de RV hace ya prácticamente un año, devolvería la confianza, y por supuesto estabilizaría a su vez el gráfico del encabezado reduciendo a niveles razonables los spreads. De hecho hoy ya se encuentra ligeramente por encima de 100, aunque la volatilidad de estos índices sigue batiendo récords.

Me parece claro que hay un gran flujo inversor en busca de pozos seguros, que está desconcertado y atrincherado en depósitos bancarios. Es cierto que otros flujos se han aventurado en pozos especulativos de materias primas, divisas o inversiones alternativas, pero parece claro que hay un gran potencial de inversión tradicional a la espera de fluir (hoy en depósitos y deuda soberana AAA) en cuanto se recupere la confianza en el Sistema. Incluso me atrevería a decir que la desconfianza podría estar ya muy descontada, a excepción de la desconfianza en la RV que, como ya hemos explicado, podría llegar de la mano de malos resultados corporativos que estabilizarían también el escenario actual vía caídas de las bolsas, y en cuyo caso los spreads de la RF investment grade se mantendrían batiendo marcas en el tiempo dando lugar a una crisis global nunca vista.

Resumiendo, podríamos contemplar una estabilización del sistema en dos escenarios muy distintos: El de la confianza y el de la desconfianza. En el primero, el spread de la RF con grado de inversión disminuiría y la RV podría seguir flat o incluso emprender nuevos rallies gracias a los flujos latentes mencionados. Mientras que en el segundo, la RF seguiría muy castigada y veríamos en los próximos meses resultados muy negativos de las grandes empresas arrastradas por cifras macroeconómicas recesionistas pésimas. Eso nos llevaría a ver caídas bursátiles muy abultadas, al menos en el primer mundo. Aunque los mercados emergentes podrían verse menos o incluso nada afectados.

No obstante, tengamos en cuenta que cuando las reacciones de los mercados parecen obvias, siempre aparece un black swan que deja en evidencia a los faltos de humildad...

En definitiva contemplamos dos escenarios opuestos, pero ambos estabilizarían el desajuste aberrante que hoy en día sufre la RF y la RV, la confianza y la desconfianza. Lo que nos parece inviable es que se prolongue en el tiempo la situación actual porque es inestable. Y la tendencia a buscar la estabilidad, como en la química molecular, debería ser una ley difícil de obviar a medio y largo plazo. Como dije en un comentario a este interesante artículo de Kretan:

Se discute si habrá deflación o hiperinflación, estabilización hacia la confianza o la desconfianza, etc... pero no seguiremos en tierra inestable de nadie durante mucho tiempo.

Jamás la Economía fue tan global y tan próxima al Yin y al Yang.
¿No os parece?

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miércoles 16 de abril de 2008

La recesión de doble repliegue o el Armageddon de Stephen Roach.

Según lo publicado recientemente, Goldman Sachs advierte de un segundo repliegue recesionista en el 2009. Suponiendo que el primero debe ser el que se está viviendo en el presente, alerta de que el S&P 500 puede sufrir caídas importantes a consecuencia de los malos resultados de las grandes empresas, visto lo visto en General Electric (GE) por ejemplo. Razonable a todas luces, pero lo curioso del tema es que llevan más de 5 años y medio de retraso respecto a lo que ya advirtió en su día Stephen S. Roach cuando era el economista jefe de Morgan Stanley.

Es cierto que Stephen Roach es conocido como el "bajista perpetuo", y que algunos diréis que cuando alguien pronostica sistemáticamente escenarios catastróficos, lamentablemente algún día va a acertar y a colgarse muchas medallas como gurú financiero. Pero lo extraordinario es que el razonamiento lo hizo a mediados de septiembre del 2002 y su previsión pesimista del panorama económico fue la siguiente: Advirtió de que si los EE.UU. entraban en guerra con Irak, se produciría una escalada muy importante del precio del petróleo, que por ese entonces estaba a 28 $/barril. También señaló que la desproporción entre las rentas inmobiliarias y los precios de venta eran las mayores de la historia de los USA e insostenibles por mucho tiempo. Esa descorrelación debería provocar el estallido de la burbuja inmobiliaria. Advertía también del riesgo del estallido de la burbuja del consumo, asi como de la deflación, que según su criterio, amenazaba ya en el horizonte de la mayor economía del planeta. Por ello, reclamaba al flamante presidente de la FED Greenspan que rebajara el tipo de interés del $ del 1,75 (el más bajo en 40 años) al 1%. También señalaba la necesidad de que la relajación de la política monetaria se tradujera en un dólar débil. Finalmente advertía que, dada la enorme ponderación de la economía norteamericana en las cifras totales del planeta (21% del PIB mundial en el 2002), la recesión podría volver a estar presente y a globalizarse. En este punto, quizás Roach no intuyó la progresión espectacular de las economías emergentes, especialmente la china. Y por ello, hoy en día la discusión se centre más en la capacidad de dichas economías en plena expansión para contrarrestar los efectos recesionistas del primer mundo. No obstante posiblemente éstas no sean lo suficientemente fuertes y acaben claudicando ante la recesión global. Aunque personalmente creo y espero que no sea así.

No olvidemos que en aquel momento el euro cotizaba a 0,9750 $ y los analistos hablaban de la debilidad del $ causada por la flaqueza de su economía. Evidentemente, nadie preveía una futura crisis subprime ni las inyecciones de liquidez necesarias para engranar una maquinaria que jamás pensamos que podría dejar de funcionar. Recordemos la evolución de los tipos que aplicó Greenspan en los años siguientes: Bajada hasta el 1% en Junio 2004 y a partir de ahí escalada hasta el 5.25% en los siguientes 2 años. Como hemos visto todos, desde octubre del pasado año la FED ha tenido que realizar un descenso de emergencia por la despresurización de la cabina. Pero lo que es evidente es que Stephen Roach hizo una predicción muy, pero que muy aproximada a la evolución hasta nuestros días.

No obstante sus premoniciones no han evitado la implicación en la crisis crediticia de Morgan Stanley. Quizás el consejo de administración se había acostumbrado demasiado al visionario catastrofista de Roach y por ello lo desterraron en forma de ascenso a Chairman de las operaciones de Morghan Stanley en Asia. La nebulosa de la afectación real de este, como de casi todos los bancos sigue sin aclararse, y el mercado descuenta con palos de ciego lo que buenamente puede o intuye. Hasta hoy parece que sólo JP Morgan se salva de la quema bursátil. Pero sólo hasta hoy y sólo lo parece.

Quizás Stephen Roach hizo muchas declaraciones incendiarias a lo largo de su carrera que acabaron en nada. Es posible que estemos ensalzando oportunísticamente a alguien que se equivocó sistemáticamente en tiempos de bonanza. Pero si nos centramos en el timing de su predicción, realmente nos impresiona. Advierte de la más que probable guerra de Irak meses antes de la resolución 1441 del Consejo de Seguridad de Naciones Unidad aprobada el 8 de noviembre del 2002. Muchísimo antes de la famosa cumbre de las Azores del 16 de marzo de 2003. Pero lo más importante es que supo prever la escalada del precio del crudo desde los 28$/barril y sus efectos recesionistas. Si el aumento del precio del petróleo se hubiera producido sin la invasión de Irak, hoy la situación de los EE.UU. sin ese petróleo sería mucho más comprometida. Pero no seré yo quien justifique esa ni ninguna otra guerra.

Quizás ni en su peor escenario Roach contempló el petróleo a 110 $. Pero cierto es que la obligada depreciación del $/€, que ha pasado del 0,9759 de aquel entonces al 1.5850 de hoy, y la apropiación del petróleo de Irak han permitido que el Paciente Americano no sea ya cadáver, como tantos otros civiles y militares.

A continuación os copio el extracto de su predicción de Armageddon económico que detalló off the record entre un selecto grupo de managers de fondos, sin periodistas, pero cuyos fundamentos se filtraron al Boston Herald. Atención a la fecha: 24 de Noviembre de 2004.

America has no better than a 10 percent chance of avoiding economic "Armageddon."

Roach sees a 30 percent chance of a slump soon and a 60 percent chance that "we'll muddle through for a while and delay the eventual Armageddon."

The chance we'll get through OK: one in 10. Maybe.

In a nutshell, Roach's argument is that America's record trade deficit means the dollar will keep falling. To keep foreigners buying T-bills and prevent a resulting rise in inflation, Federal Reserve Chairman Alan Greenspan will be forced to raise interest rates further and faster than he wants.

The result: U.S. consumers, who are in debt up to their eyeballs, will get pounded.

Less a case of "Armageddon," maybe, than of a "Perfect Storm."

Roach marshaled alarming facts to support his argument.

To finance its current account deficit with the rest of the world, he said, America has to import $2.6 billion in cash. Every working day.

That is an amazing 80 percent of the entire world's net savings.

Sustainable? Hardly.

Meanwhile, he notes that household debt is at record levels.

Twenty years ago the total debt of U.S. households was equal to half the size of the economy.

Today the figure is 85 percent.

Nearly half of new mortgage borrowing is at flexible interest rates, leaving borrowers much more vulnerable to rate hikes.

Americans are already spending a record share of disposable income paying their interest bills. And interest rates haven't even risen much yet.

You don't have to ask a Wall Street economist to know this, of course. Watch people wielding their credit cards this Christmas.

Roach's analysis isn't entirely new. But recent events give it extra force.

The dollar is hitting fresh lows against currencies from the yen to the euro.

Its parachute failed to open over the weekend, when a meeting of the world's top finance ministers produced no promise of concerted intervention.

It has farther to fall, especially against Asian currencies, analysts agree.

The Fed chairman was drawn to warn on the dollar, and interest rates, on Friday.

Roach could not be reached for comment yesterday. A source who heard the presentation concluded that a "spectacular wave of bankruptcies" is possible.

Smart people downtown agree with much of the analysis. It is undeniable that America is living in a "debt bubble" of record proportions.

But they argue there may be an alternative scenario to Roach's. Greenspan might instead deliberately allow the dollar to slump and inflation to rise, whittling away at the value of today's consumer debts in real terms.

Inflation of 7 percent a year halves "real" values in a decade.

It may be the only way out of the trap.

Higher interest rates, or higher inflation: Either way, the biggest losers will be long-term lenders at fixed interest rates.

You wouldn't want to hold 30-year Treasuries, which today yield just 4.83 percent.

Manda huevos.

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domingo 13 de abril de 2008

La Operación Triunfo de Rebuzner.

José Mª Díaz Vallejo ha sido seleccionado para entrar en la Academia.

Lógicamente ahora deberá aprender y esforzarse mucho, pero está dentro. Donde la mayoría de jóvenes promesas querrían estar. Donde muchos quedan nominados de por vida y de donde algunos son dramáticamente expulsados para no volver jamás.

Para ser artista hay que tener Talento, y JMDV lo tiene. Pero no va a ser fácil. En la Academia la disciplina de los benchmarks va a ser tremenda. Además, los profesores no van a tener la paciencia de enseñare durante mucho tiempo, sino que deberá aprender por sí sólo. A golpes.

Es difícil invertir tu propio dinero, pero aún lo es más invertir el dinero de los clientes. Si se manejan cantidades anónimas sin llegar a tratar con el propietario del dinero, el trabajo se vuelve mucho más aséptico, no más fácil pero sí más objetivo y profesional. Pero si se conoce al Cliente hasta el extremo que lo hace un Family Office, con un estudio exhaustivo de sus circunstancias personales y familiares, las emociones pueden interferir en la profesionalidad. Por eso un Counsellor no debería gestionar, y un gestor no debería ser Counsellor de los propietarios de los activos que gestiona.

José Mª, en la Academia crecerás y mejorarás en casi todos los aspectos. Pero en algunos quizás te perjudique: Allí puedes encontrar otros aspirantes a triunfitos que quizás no sean la mejor compañía, pero lo más peligroso es toparte con profesores mediocres, que los hay y muchos. Además, la integridad es algo que, no sólo se debe traer de casa, sino que se puede perder fácilmente en la Academia. Los benchmarks, las comisiones y la competitividad en los resultados, malogran la gran mayoría de talentos. Si eso sucede, José Mª, cambia de Academia. Hay muchas y sólo algunas muy buenas. Pero en mi opinión la mejor de todas será la que tú y algún que otro socio, puedas crear en el futuro. Un auténtico crack no debe serlo sólo en el deporte sino en todo, en la vida. Debe serlo en lo profesional pero también en lo personal. En la Academia puedes aprender a ser mejor gestor pero no mejor persona. Y eso es esencial para triunfar en la vida y para forjar una trayectoria de la que te puedas sentir orgulloso cuando tengas hijos y nietos. Además puedo asegurarte que es un ingrediente esencial, aunque no suficiente, para el éxito.



Disculpa mi arrogancia por darte consejos como su estuviera en posesión de la verdad. Nada más lejos, no soy nadie para hacerlo. Pero desde la Humildad que tanto recomiendo a los inversores, y desde una cierta experiencia, me gustaría decir lo siguiente a los profesores que te hicieron el casting y también a los triunfitos de tu nueva Academia, sea cual sea, y que posiblemente sigan leyendo por estos barrios: Cuidad muy bien de JMDV, os lleváis un talento y lo sabéis. Al fin y al cabo, arrieritos somos...



Entras en la Academia mañana lunes 14 de Abril de 2008. Ya nos avisarás, José Mª, cuando hagas tu primera gala en directo. Todos tus vecinos seguiremos con mucho interés tu actuación y te apoyaremos para que te elijan favorito. Pero si te nominan (o tú les nominas a ellos) cambia de Academia sin miedo, hay muchas que estarían encantadas de ayudarte a triunfar.

Una vez más, muchísimas felicidades, salud y €. Nos vemos.

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miércoles 26 de marzo de 2008

Kaizen. El control de calidad de nuestras inversiones.

Hace casi un año os introducíamos el concepto de resiliencia aplicado a los inversores: El Inversor Resiliente. Dejando de lado los ingresos procedentes del trabajo que enmascaran nuestra percepción del éxito/fracaso en nuestras inversiones financieras, quiero hacer hincapié en la virtud de la resiliencia de nuestra vida inversora en sí misma.

Nuestra capacidad de inversión es obviamente limitada en cantidad, pero también lo es en el tiempo, y a eso lo llamamos nuestra vida inversora. Difícilmente podemos invertir antes de los 20 y más allá de los 80, y por supuesto la naturaleza humana nos obliga a hacerlo de forma distinta según nos hallemos en una u otra etapa de esta vida inversora. Pero como ya os dijimos en Benchmark Personal y PGR a colación del artículo de JMDV con el mismo nombre, hay casi infinitas variables que debemos coordinar a lo largo de este ciclo inversor sin olvidar nuestros objetivos vitales.

Pero hay otro concepto muy interesante que podemos y debemos aplicar en nuestra trayectoria vital de inversión y que nos ayudará a mejorar nuestra proporción de éxitos a lo largo de los años. No sólo debemos aprender de nuestros errores para convertir nuestras pérdidas en inversiones, sino que incluso cuando los resultados son aceptables o exitosos debemos buscar constantemente la perfección. A esta búsqueda de la constante mejora en los patrones de actuación en nuestras inversiones la podemos llamar de muchas maneras: Efecto Cluster, Kaizen (Toyota) o conceptos más filosóficos como la búsqueda del camino o Do del budismo zen. En cualquier caso, este constante intento de mejorar nuestros análisis y decisiones que afectan a nuestro patrimonio a lo largo de nuestra vida, nos mantendrá alejados de los peligros mayores como la euforia, el pánico o la falta de humildad en los mercados e inversiones en general.

Podéis encontrar más información de la aplicación del Kaizen empresarial en la mejor web para conocer los contrastes, la tecnología y la modernidad japonesa: Kirai, un geek en Japón. También encontraréis referencias a la economía pre y post estallido de la burbuja japonesa aquí y aquí. Desde aquí le mando un saludo a nuestro amigo/geek Héctor al que tuve el placer de visitar en su querido Tokyo hace unos días.

El PGR debe revisarse y adaptarse constantemente. Al menos una vez al año deberíamos actualizarlo a la vez que aplicamos a nuestras decisiones patrimoniales algo parecido al clásico Shewhart cycle (Plan, Do, Check/Study, Act). Una especie de control de calidad constante y perpetuo que nos evitará decisiones costosas para nuestros activos a lo largo de las décadas.

Ni que decir tiene que todo ello lo debemos adaptar al ciclo económico en que nos encontremos. Pero atención, si entramos en una fase de recesión, deberemos adaptar nuestros protocolos, estrategias y decisiones a un escenario muy distinto al que ninguno de nosotros haya vivido anteriormente. La Great Depression de los años treinta queda demasiado lejos en el tiempo, y además la globalización actual provoca que la naturaleza y evolución de una recesión hoy en día nada tenga que ver con la que vivieron nuestros abuelos. No obstante dicha globalización también podría favorecer el efecto conocido en economía como Ave Fénix, es decir el resurgir de sus cenizas como hizo y hace Argentina después de su famoso corralito, o Japón como podemos ver en este documental titulado precisamente Japón: Ave Fénix (os recomiendo al menos la 1ª parte). En cualquier caso el Kaizen nos ayudará a preservar e incrementar nuestro patrimonio durante nuestra vida inversora.

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miércoles 19 de marzo de 2008

Guía práctica para sobrevivir en recesión. Sayonara, baby.

Siguiendo con el escenario deflaccionista como hipótesis más probable en los próximos años, vamos a ver cómo se ha desenvuelto en las últimas dos décadas una economía en recesión como la japonesa.

Lo primero que puede chocar con nuestra mentalidad occidental burbujista es que la RV puede no subir durante más de dos o tres años. Esta obviedad no es tal si nos paramos a pensar en ello detenidamente. Desde nuestra perspectiva europea reciente, bastan cinco, tres o incluso hasta un sólo año malo para recargar pilas y emprender otro rally alcista en nuestras bolsas. Incluso el Dow Jones nos ha acostumbrado a estos timings cíclicos desde el año 82, aunque no obstante debemos recordar que en el 1965 estaba entorno a los 1000 puntos, exactamente igual que en 1982. Pero en deflacción o recesión el periodo de apatía bursátil puede ser tan largo que debamos dejar de pensar en la bolsa como instrumento de inversión a corto y medio plazo. Al menos en las bolsas domésticas o dentro del alcance de dicha recesión si no se globaliza.

Para ejemplo aquí tenéis el mismísimo Nikkei con su aleccionador gráfico desde el año 1990 hasta nuestros días. O sea 18 añitos en los que ha perdido un 70% de su valor. Toda una vida inversora. Una exasperante mayoría de edad recesionaria que nadie sabe cuando va a acabar.

Pues bien, lo sucedido en la bolsa japonesa no es más que un reflejo de lo sucedido en la economía del país. Pisos, materias primas, sueldos y hasta una simple Coca Cola también han sufrido o gozado de esta apatía o bajada paulatina. Todo era más caro hace 5, 10 o 15 años. Inconcebible para la mayoría de nosotros, ¿verdad? Muchos de vosotros recordaréis que Japón era un país caro, con el tópico del café o el refresco a casi 1000 pesetas en pleno centro de Tokyo allá por los lejanos años ochenta, cuando en España aún refrendábamos el ingreso en la OTAN. Hoy dicha consumición valdría incluso algo menos, entre 700 y 900 yenes. Pero es que una Coca Cola o una cerveza en la mejor terraza de Madrid o Barcelona también ronda los 4, 5 o 6 euros. Más ejemplos: Hoy en día en cualquier máquina de vending nipona una Coca Cola de medio litro vale 120 yenes o sea 75 céntimos de euro; y un menú tipo en cualquier restaurante de Japón cuesta 6 euros bebida incluida. Incluso todavía se pueden ver tiendas de todo a 100, yenes por supuesto, es decir todo a 60 céntimos de euro o lo que es lo mismo todo a un dólar americano. Obviamente la comparación con los precios españoles o europeos es odiosa y si lo comparamos con los precios de Gran Bretaña y su libra, todavía más.

Aunque este escenario japonés de los últimos 18 años pueda parecer paradisiaco, la deflacción y recesión puede generar gravísimos problemas macroeconómicos como ya explicó mi colega GFO en Inflacionar o morir. Entonces, ¿por qué Japón ha sabido convivir dignamente con esta temible deflacción/recesión que ya ha cumplido la mayoría de edad? ¿Cómo podemos afrontar en occidente un hipotético escenario similar? La respuesta es que Japón dista mucho de la idiosincrasia, educación y costumbres occidentales. Para convivir durante un periodo tan largo con la deflacción y mantener la salud de la economía nipona, hay que tener una alta productividad unida a una baja divisa que le permita exportar cómodamente. No obstante, paradójicamente la población japonesa es bastante ahorradora (reacción lógica ante una crisis) a pesar de que sus bancos no remuneren dichos ahorros en yenes y sí en otras divisas. Y este hecho no facilita en absoluto la reactivación del consumo interno que necesita la economía para crecer.

Si comparamos estas premisas con las que podemos encontrar en España o Europa, el panorama es desolador. La productividad es muchísimo más baja y el euro está por las nubes. Con este escenario, la capacidad para afrontar una deflacción occidental sostenida en el tiempo da que pensar. El escenario negativo de reacción en cadena que define mi colega GFO efectivamente sería demoledor, pero debemos tener en mente la realidad japonesa después de 18 años de recesión. La deflacción en Japón no refleja una situación dantesca en absoluto. Es más, el día a día para el ciudadano medio es mucho más razonable que los excesos surreales sufridos a finales de los años 80. Lógicamente no estamos diciendo que sea una economía sana ni ejemplar, las dificultades del país y sus empresas son muchas. Pero sin duda nos parece un ejemplo de cómo afrontar y sobrevivir a una deflacción que perdura en el tiempo. Japón sigue perteneciendo al G7 (G8 con Rusia) después de casi dos décadas de sufrir el potencial efecto dominó que podría haber dañado irreversiblemente la linea de flotación de su economía (tasa de empleo, productividad, empresas, banca, etc.).

Por tanto podríamos decir que un escenario deflaccionario o de recesión occidental puede poner las cosas en un lugar más razonable después de lujuriosos excesos, pero deberíamos mirarnos en el espejo japonés si queremos evitar algunos de los terribles efectos que la recesión conlleva. Y eso, queridos amigos, parece antropológicamente muy difícil para nosotros los mediterráneos y latinos en general.

Por lo pronto, quizás deberíamos empezar a barajar la idea de que colocar nuestro dinero en RV puede ser una buena inversión sólo a largo plazo. Y cuando hablamos de largo plazo en un escenario de recesión, los términos se pueden alargar mucho más allá de lo que estamos acostumbrados. No estaría mal empezar a pensar como inversionistas a corto y medio algo más en mercados emergentes que se encuentran lejos del escenario deflaccionista. O quizás empezar a pensar en que nuestra progresión patrimonial debe apoyarse un poco menos en especulación bursátil improductiva y más en ingresos corporativos o laborales ligados directamente a la productividad. Sé que esto puede sonar a chino para muchos acomodados en ganar dinero fácil en bolsa, pero en realidad es japonés.

Aunque el panorama es previsiblemente largo, no obstante tampoco debemos menospreciar la capacidad de la todavía primera economía mundial (USA) para salir de la recesión. Quizás los norteamericanos sean capaces, con todos sus problemas económicos e hipotecarios, de superar la deflacción que parece cernirse sobre ellos (y nosotros) mucho antes que Japón. Por el momento, a diferencia de Europa, los EE.UU. parece que están haciendo sus deberes: Divisa a niveles que faciliten la exportación, una productividad superior a la europea (ver gráfico siguiente) y una despresurización de la cabina que está obligando a la FED a bajar los tipos del $ a niveles donde los hipotecados y sus bancos puedan respirar por sí sólos y soltar las máscaras de oxígeno que se han descolgado súbitamente de sus techos (intervenciones de bancos centrales y ayudas de la administración Bush).

A los europeos parece que nos toca ejercer el papel de cuidadores sacrificados de nuestro paciente americano, aunque quizás sólo ejerzamos el papel de pardillos incompetentes. Da igual, lo importante es que los USA superen el negro escenario lo antes posible y tiren de nuestro viejo continente. Mientras tanto deberíamos fijarnos en el único ejemplo de deflacción/recesión que tenemos en nuestra economía moderna y aprender cómo los japoneses capean y soportan sus efectos.

Debemos concienciarnos de que nadie ha dicho que esto va a ser corto y pasajero. Después de este terremoto nada será igual en la economía occidental. Quizás sea un largo y duro camino pero probablemente a pesar de quedar muchas estructuras dañadas evitaremos el derrumbe, al menos de la gran mayoría del Sistema.

Sayonara, baby.

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lunes 10 de marzo de 2008

Haber pedido muerte... Monopoly y SWF.

El país occidental más desarrollado económicamente, es decir los EE.UU., se encuentra muy incómodo y desorientado en nuestros días por al actual situación financiera mundial. El principal garante del sistema capitalista y de la economía de mercado, ha aleccionado durante muchas décadas al resto de países menos desarrollados en los temas monetarios. La cruda realidad de nuestro sistema financiero es que el bienestar de un país pasa por el poder sufragar los costes de los servicios propios de un estado avanzado. Desde mediados del siglo XX, si un país pobre, o digamos no rico, no disponía de cifras macroeconómicas suficientes para hacer frente a la deuda internacional, los escasos servicios internos estatales, las facturas de la importación de energía o bienes de los que dicho país carecía, los países desarrollados de occidente, en especial su líder norteamericano, les respondían con un despiadado "Haber pedido muerte...". Poderoso caballero don dinero, sin él cualquier país y población quedaban condenados a la miseria.

Probablemente nuestro sistema capitalista sea injusto, despiadado, pero sus reglas de juego son estrictas. Tan estrictas que sólo se admiten condonaciones parciales (a veces simbólicas) de deudas internacionales de los países que perdieron hace años la capacidad técnica de ni siquiera de hacer frente a los intereses compuestos de sus deudas soberanas. Condonaciones o ajustes técnicos para evitar alcanzar cifras absurdas, pero que en ningún caso suponen verdadero oxígeno para los afectados.

Lamentablemente nuestro sistema funciona así y sería muy peligroso permitir excepciones que se convertirían rápidamente en norma. Para que el sistema capitalista y de mercado funcione globalmente y sobreviva, debe ser estrictamente observado por todos los países. Sólo así se garantiza su funcionamiento. Lamentablemente para el Estado que no pueda sufragar los costes del petróleo por encima de los 100 $ y cuyas empresas y población sufran el empobrecimiento a causa de la falta de recursos, esas son las malditas reglas. Y ésta la maldita frase que oyen repetidamente los más desgraciados: Haber pedido muerte...

Llevamos muchas décadas en este escenario que, a pesar de ser injusto y en absoluto idílico, también es capaz de crear mucha riqueza y progreso. Evidentemente esta creación de riqueza a menudo no es equitativa ni repartida convenientemente, pero no cabe duda de que buena parte de occidente se ha beneficiado de este sistema. Y no olvidemos de que cuando decimos buena parte de occidente, estamos refiriéndonos a muchos millones de personas que viven en Estados cuyo bienestar respecto a su historia reciente se ha multiplicado muchísimo. Los habitantes de este planeta no hemos sabido crear un sistema mejor y esto es lo que hay.

Pero en los últimos tiempos, yo diría meses, asistimos a un fenómeno sorprendente. Una situación para la que probablemente occidente no se ha preparado jamás, especialmente los EE.UU. quienes han sido desde hace más de medio siglo los líderes y locomotoras de este sistema de mercado capitalista en el que todos nos hallamos. Ante la imposición del "american way of living" a través del yugo que supone la dependencia del dinero, sorprendentemente algunos países con formas de entender la vida radicalmente distintas a la occidental, se han adaptado a estas reglas de juego perfectamente. Hasta el punto de que han conseguido no sólo aprender a jugar al Monopoly impuesto por occidente con dinero de verdad, sino dominar la partida de tal manera que la banca (EE.UU) se ve acechada por peligros jamás intuidos. ¿Quién habría imaginado jamás que algunos de los pobres a los que durante décadas se les castigaba con la machacona frase "Haber pedido muerte...", algún día serían ricos?. Es más, ¿quién habría imaginado que además éstos nuevos ricos serían los enemigos estratégicos tradicionales de los EE.UU.?

Son tan ricos que en momentos de vacas flacas de la banca y muchas grandes empresas norteamericanas, el dinero ganado siguiendo estrictamente las reglas del Monopoly impuesto desde occidente, puede comprar enormes cantidades de participaciones en empresas claves del escenario yankee.

Este fenómeno de avalancha de compras de países terceros sobre activos norteamericanos no es nuevo. Ya en los años 80, las fortunas japonesas desembarcaron en Wall st. y se hicieron con numerosos y simbólicos edificios y empresas norteamericanas. Pero ahora estamos ante un escenario muy distinto. Los compradores no son disciplinados empresarios japoneses sino peligrosísimos Estados como China, Rusia y diversos países árabes de oriente medio.

Estados que están desembarcando masivamente en forma de fondos de inversión soberana o Sovereign Wealth Fund (SWF). Es decir, no son inofensivos capitales empresariales sino fondos de riqueza potentísimos que obedecen a intereses no sólo económicos sino también políticos. Además el momento crítico y la debilidad de los bancos y empresas estratégicas norteamericanas les hacen especialmente vulnerables a estas compras. Las participaciones adquiridas y las potencialmente adquiribles por estos SWF son tan grandes que pueden interferir decisivamente en consejos de administración, y por lo tanto en la vulnerabilidad estratégica nacional. No olvidemos que estamos hablando de una global macro-partida de Monopoly donde los amos del dinero son, cada día más, chinos, rusos y árabes.

Los EE.UU. se alarman porque sus empresas son presas de enormes masas de capital que se están vendiendo al mejor postor. No sólo su orgullo está herido, es que además estratégicamente puede ser un desastre para los intereses del gobierno norteamericano a medio y largo plazo. Su tradicional posición de fuerza económica sobre el resto del mundo se ha desvanecido por su propia debilidad actual, pero sobre todo por el auge de ingentes fortunas en manos de rusos, chinos y árabes, con sus respectivos y hostiles Estados al frente de dichas inversiones.

La buena noticia es que algunos europeos ricos también pueden aprovecharse de esta debilidad estadounidense. Con un euro a más de dólar y medio, definitivamente los EE.UU. están de rebajas para todos los que formamos parte de este Monopoly, al menos por ahora. La partida impuesta al mundo por nosotros mismos es así amigos y enemigos de occidente. Haber pedido muerte...

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