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jueves 19 de junio de 2008

El Monopoly termina en bancarrota o no termina.

La riqueza, afortunadamente, se redistribuye mayoritariamente de forma natural. Es decir, los adinerados gastan excedentes con mayor facilidad en favor de los menos ricos. Esta cuasi-ley universal existe en infinidad de ámbitos: Desde el rico que vive a un ritmo que significa el sustento de muchas familias a su alrededor; hasta el club de fútbol del G14 que paga una cifra enorme por un jugador de un club mediocre, ayudándole así a equilibrar los perjudicados balances de este último.

Casi siempre el aumento de riqueza deriva en un aumento del gasto, consumo, inversión y/o como le queramos llamar, beneficiándose de ello muy diversos colaterales. Algunos llamamos a esa relación un cierto modo de Win-Win, aunque algunas veces se convierte en una relación parasitaria. Algunos diréis que el rico cada vez es más rico y el pobre cada vez más pobre, por culpa de la explotación del primero sobre el segundo. En ese caso entraríamos en la polémica de quién es el parásito y quién el huésped. Pero la lucha de clases no es el motivo principal de esta reflexión, así que obviaremos dicha polémica y consideraremos (justamente o no) que el rico es el huésped y el pobre el parásito cuando no se trate de una relación Win-Win.

No todas las relaciones parasitarias son tróficas, es decir que suponen un incremento de recursos monetarios que alimentan al parásito. A veces el beneficio que se obtiene del rico o poderoso se traduce en protección frente a terceros, influencia, ocio, negocios, prestigio u otras ventajas muy diversas que tienen poca o nula relación con el dinero.

Otro ejemplo de redistribución de la riqueza sería la donación filantrópica. Quizás mayoritariamente su volumen sea residual, pero fijémonos en las grandes donaciones que de vez en cuando se producen. Por ejemplo la reciente donación de Warren Buffett de 37.400.000.000'-$ a fundaciones benéficas (cuando leemos todos los ceros impresiona más, ¿verdad?). Estos tipos de actos filantrópicos suponen la manera más diáfana y directa de redistribuir riqueza. La más radical y a la vez loable forma de Win-Win descompensado o parasitismo voluntario por parte del huésped. Ante una actitud altruista de este calibre, la balanza de los dos "win" o el "perjuicio" que causa el parásito como sujeto pasivo es algo que, felizmente, se nos escapa del análisis tradicional de la relación entre riqueza y pobreza.

Habrá quien critique este tipo de actos como un mero blanqueo de la conciencia del rico. Yo prefiero pensar que con lavandería o sin ella, estamos ante redistribuciones efectivas de la riqueza que honran a la raza humana. Las ONG's (algunas) se encargarán de no sólo redistribuir meros recursos sino también de fomentar pequeñas formas de creación de riqueza autónomas, como por ejemplo pozos, presas, escuelas, etc. En este punto no puedo dejar de mencionar a Vicent Ferrer y su ejemplar Fundación, a la que personalmente me unen un par de lazos espléndidos.

Filantropía, comercio, negocios, ocio, influencias.... sea, pues, la relación entre el rico y el pobre parasitaria o de Win-Win, tiende a compensar en mayor o menor medida la distribución de la riqueza.

Pero últimamente hay algo que me tiene un poco preocupado. No estoy seguro de que las manos que acumulan una ingente cantidad de riqueza desde que empezamos el nuevo siglo, tengan el mismo perfil de los ricos a los que tradicionalmente estamos acostumbrados. Me refiero básicamente a chinos y sobre todo a árabes (personas físicas y jurídicas) que están acumulando día tras día cantidades astronómicas de dinero. Tengamos en cuenta que el dinero anteriormente siempre ha estado en manos de occidentales, ya sea por méritos de la propia civilización o por expolio de terceros mundos, pero así ha sido tradicionalmente. Pero los tenedores de grandes riquezas han cambiado en la última década, en el último par de años, me atrevería a decir. Y quizás la forma de gastar o repercutir su riqueza con el resto del planeta no sea tampoco la tradicional.

Los grandes multimillonarios del pasado siglo, desde que a la Economía moderna se le puede llamar así, han sido siempre occidentales. Grandes businessmen que han amasado sus grandes fortunas en la industria, empresa o incluso el comercio. Prohombres diversos, por supuesto, pero todos ellos de cultura occidental. Tan sólo a finales del s.XX pudimos ver algunos multi-millonarios japoneses cuya cultura se aleja mucho de la occidental, pero fueron efímeros y mucho menos significativos que los actuales grandes tenedores de fortunas. Mi opinión personal es que muchas enormes fortunas creadas en los últimos pocos años, que crecen a un ritmo nunca visto, se están formando sin el empeño, esfuerzo y constancia de los tradicionales multi-millonarios businessmen occidentales. Es sólo una impresión, cierto, pero si estas nuevas fortunas de volúmenes jamás imaginados se han formado de una forma un tanto pasiva por parte de sus tenedores, sus objetivos futuros sin duda serán también distintos a los tradicionales.

No se trata en absoluto de discriminación cultural, religiosa, ni mucho menos racial. Sólo es una reflexión que me lleva a pensar que la riqueza ya no está en manos de nuestra cultura occidental, como ha estado siempre históricamente hasta hace muy pocos años. Y la siguiente pregunta que lanzo al aire es: ¿Qué consecuencias puede tener este fenómeno? ¿La redistribución de la riqueza tradicional se verá modificada?

Es como si en una eterna partida de Monopoly, tácitamente los ganadores devolvieran cíclicamente los billetes a la banca para que la partida no tenga fin. Y de pronto, los ganadores tuvieran un nuevo perfil y se cuestionaran si van a devolver su riqueza para seguir la partida eternamente o no. La pregunta que no me atrevo a hacerme a mi mismo es qué pasará con nuestra partida si los ricos nuevos deciden romper con la tradición.

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jueves 3 de abril de 2008

El placer de invertir... con integridad

Mucho se habla de las diferentes aptitudes que deben tener el buen inversor y el buen empresario, en definitiva, las personas que buscan tener éxito en los negocios. En artículos como “La Poción Mágica del Éxito Financiero”, se dan numerosas claves y consejos muy válidos en este sentido, por poner un ejemplo reciente. Parece evidente, si analizamos algunos casos de emprendedores o inversores de éxito, que todas estas características y algunas otras más se encuentran presentes en ellos. Pero buceando un poco más en sus personalidades, se puede observar también (en muchos casos) la presencia de dos aspectos, a mi modo de ver, muy destacables a la hora de hacer negocios, que si bien no sirven por sí solos para conseguir la libertad financiera, son un empuje bastante importante, amén de convertirnos en mejores personas: la honestidad y la humildad.

En numerosos artículos desde la creación del blog se ha destacado su importancia, pero quiero detenerme en éste para analizarlos en profundidad. ¿Qué implican estas dos palabras? ¿De qué manera me pueden ayudar en mis negocios? Se preguntarán los más escépticos…

Obviamente la valoración que se puede hacer de la contribución de estos atributos al resultado final de las inversiones de un individuo no puede llevarse a cabo de un modo tradicional, como si de la implantación de un plan de marketing se tratase: tanto nos ha costado, tantos han sido los ingresos derivados del plan, luego tanto ha sido su beneficio. No se puede evaluar el coste de ser honestos y humildes, como tampoco su beneficio en unidades monetarias pero sin duda, lo que no se puede afirmar es que no tiene impacto alguno.

La humildad es una virtud que consiste en el conocimiento de las propias limitaciones y debilidades y en obrar de acuerdo con este conocimiento. Esto, aplicado a los negocios, permite analizar las decisiones desde una perspectiva mucho más amplia. El hecho de admitir que no somos perfectos y ser conscientes de las limitaciones que tenemos es una de las mejores maneras de afrontar cualquier proyecto, ya que la persona humilde tiene en cuenta cualquier factor que pueda influir sobre éste, no desprecia el riesgo que supone y, además, cuando vienen mal dadas, no se queda paralizado pensado ¿cómo me ha podido suceder esto?, sino que rápidamente busca soluciones que permitan restablecer el orden o en el peor de los casos, minimizar las pérdidas. En un mundo tan competitivo como el actual, el creerse en “posesión de la verdad absoluta”, pensar que siempre se tiene razón, es el primer paso para acabar fracasando.

Un ejemplo que me viene siempre a la mente cuando se habla de humildad es el del mejor inversor de todos los tiempos, Warren Buffet, hablando sobre la donación que hizo a la Fundación de Melinda y Bill Gates (se comprometió a ir donando año tras año un porcentaje, hasta llegar al 85% del total, de las acciones de su holding empresarial, Berkshire Hathaway, valorado en miles de millones de dólares). Después de haber anunciado este hecho en una rueda de prensa, uno de los periodistas le preguntó cómo se sentía al haber hecho la mayor donación de la historia, y él respondió: “Me siento exactamente igual que me sentía ayer. Para mí, dicha donación no supone renunciar a nada pues sigo haciendo exactamente las mismas cosas que hacía antes.” Además, también hay que destacar el hecho de que donase el dinero a la fundación de otra persona, porque reconoció que prefería entregar esos millones a gente que, según él mismo dijo, "les dé el mejor uso posible y mucho mejor que el que yo les daría". Probablemente, a parte de tener unas aptitudes fuera de lo normal, el mantener esa actitud humilde le ha servido de gran ayuda para conseguir que su sociedad de inversión crezca por encima del 20% anual durante más de 40 años.

Hablemos ahora de honestidad. Una persona honesta no busca aprovecharse de los demás, sino ofrecer un trato justo en el que todos salgan beneficiados. Esto, cuando hablamos de relaciones comerciales, adquiere una importancia supina. El ejemplo más flagrante de falta de honestidad en el trato con sus clientes lo representa el sector bancario, que te intenta vender el fondo de inversión de turno o el depósito bancario más rentable del momento, como si fuese la inversión ideal para uno. En algunos casos, puede que lo sea, pero la mayoría de las veces no hacen más que aprovecharse de la incultura financiera de la gente para obtener sus beneficios. Y lo peor de todo es que la gente sigue yendo a las sucursales pensando que allí se preocupan de hacer crecer su dinero. Nada que ver, ya que estamos, con el propósito de un Family Office independiente creado para velar por los intereses y el bienestar de sus clientes.

Cuando, en una relación comercial, las partes se esfuerzan en satisfacer no sólo sus necesidades sino también las de la otra parte, es casi seguro que en el futuro volverán a colaborar. Además, ambas partes hablarán de la otra muy positivamente, favoreciendo que más gente se acerque a ellos para realizar transacciones sabedores de que van a ser tratados justamente y de que se van a preocupar porque acaben satisfechos. Se trata simplemente de crear un efecto cluster positivo. Evidentemente, todo lo contrario repercutirá en pérdida de clientes, deterioro de la imagen de la empresa, en definitiva, un efecto cluster negativo.

Por último, quería destacar que en un mundo en el que casi toda la gente, por desgracia, es tentada de alguna manera para beneficiarse económicamente en perjuicio de otros (desde chanchullos políticos para conseguir recalificaciones hasta pequeños sobornos para conseguir algún contrato comercial), aquellos que siguen siendo rectos y probos, pese a no beneficiarse en ese momento puntual con su actitud (¡puede que incluso hasta les perjudique oponerse!), a largo plazo siempre serán más respetados y admirados que las personas codiciosas que vendieron su alma al diablo por dinero. La libertad financiera es difícil de conseguir, es un camino largo y sufrido pero con una gran recompensa esperando al final, por lo que tomar este tipo de atajos, aunque nos acerquen rápido a la meta, suponen un riesgo que es totalmente innecesario correr.

Solamente con mucho esfuerzo, siendo conscientes de dónde venimos y hacia dónde queremos llegar, teniendo en cuenta que casi todo está inventado, cuidando las relaciones con el resto del mundo, desechando la avaricia, la prepotencia y la codicia, podremos ir avanzando paso a paso, quizá lento, pero sin duda firmemente hacia nuestra independencia económica.

"Se tarda 20 años en construir una reputación y cinco minutos en arruinarla. Si piensas sobre ello, harás las cosas de un modo diferente."

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viernes 11 de enero de 2008

Juan Palomo...cuando yo compro caen a plomo.

Ya son más de 30 los bloggers de Rankia. Esto es un aliciente para los que tenemos el privilegio de escribir en este escenario económico y financiero. Además podemos disfrutar escribiendo contenidos que, nos consta, interesan y ayudan a muchos inversores. Es la grandeza de los blogs financieros. Algo que crece y crece sin que el Establishment económico y periodístico lo pueda remediar, aunque sí criticar o incluso demandar. Y quien quiera poner puertas a este campo pierde el tiempo y el prestigio.

La proliferación de blogs, wikis y publicaciones financieras virtuales en general tiene un efecto de popularización de la economía brutal. Cualquier aficionado al tema tiene a su alcance infinidad de sitios donde aprender, pero también donde pervertir y contaminar sus conocimientos de inversión. Internet es así, con sus virtudes de libertad y sus defectos de peligrosidad. Esto no es una Universidad donde la docencia está reglada, donde hay que acreditar un pasado académico y/o superar pruebas de acceso. Esto es como la calle de un barrio, eso sí un barrio financiero. Es como la vida misma, donde encontraremos gente mal educada que preferiremos eludir o inversores/asesores mediocres que supondrán una mala influencia. Veremos sitios web de instituciones financieras con flamantes neones virtuales, chiringuitos modestos o incluso verdaderos burdeles financieros que prostituyen a sus empleados para que limpien los bolsillos de los inversores más cándidos y/o viciosillos, a cambio de servicios de asesoramiento y brokerage más que guarrindongos. Cualquiera puede dar consejos sobre cómo invertir, incluso los que lo hacen muy mal, ganen o pierdan. Pero en la Calle se puede aprender incluso más que en la Universidad. No obstante también encontraremos Amigos, Analistas, Gurús, Colegas, Asesores, Brokers, Aprendices, Maestros, Aficionados, Especialistas y hasta Counsellors de los que obtendremos muchos beneficios, no sólo económicos. Parafraseando una comparación de mi admirado JMDV en que decía que "la Coca-Cola es el Moët de los pobres", yo diría que los blogs financieros son la Universidad de los pequeños inversores.

Bienvenido sea, pues, el mundo de las finanzas a través de un medio tan popular, libre e interactivo a pesar de sus inconvenientes y peligros. En mi balanza pesan mucho más sus virtudes que sus defectos. Y si no que se lo pregunten a la mayoría de jóvenes que comparten y aprenden experiencias y lecciones a través de estos blogs. Algunos tendrán malas experiencias por haber conocido, leído o aprendido malas artes que les habrán perjudicado. ¡Pero qué narices, también nos han perjudicado algunos de nuestros profesores a lo largo de nuestra etapa de formación! Es el precio que hay que pagar gustosamente por universalizar el conocimiento financiero, la globalización de las experiencias de inversión, etc. Gracias a este fenómeno imparable, el Establishment financiero recibirá más y mejores críticas y no tendrá más remedio que mejorar en todos los sentidos.

No obstante es cierto que esta facilidad para acceder a métodos autodidactas puede inducir a temerarios "Juan Palomo... cuando yo compro caen a plomo!". Que creyéndose prematuramente autosuficientes, ahorrarán las máximas comisiones posibles pero no lograrán invertir mejor. Pero algunos sí estarán capacitados para invertir por sí solos con los conocimientos a los que supieron/pudieron acceder académicamente, si añaden lo bueno que la red les ofrece. Lamentablemente esta inducción a invertir a lo Juan Palomo es temeraria para muchos (yo diría la mayoría), que no alcanzarán el nivel mínimo para no salir cíclicamente malparados de la jungla de los mercados, a pesar (o a veces a causa) de lo que puedan aprender online. Sólo si aprenden de sus errores y no se arruinan definitivamente se irán curtiendo con el tiempo los más capaces.

A pesar de todo, repito que en nuestra opinión los beneficios superan los inconvenientes. Modestamente intentamos contribuir a asesorar desde nuestra experiencia para que los lectores puedan evitar algunos errores en sus planteamientos patrimoniales, y puedan mejorar evitando alguna cicatriz. Con toda probabilidad el resto de bloggers tienen motivaciones semejantes y no creería que los ingresos por publicidad fueran la motivación de ninguno de los de Rankia, como parece mal pensar alguno. Ingresos a los que, por cierto, este blog siempre ha renunciado y que ni siquiera sabríamos cuantificar. Sería absurdo asesorar filantrópicamente a inversores pequeños y medios, y a la vez compartir con Rankia los ingresos publicitarios. Pensamos que es mejor que este dinero contribuya a mantener este barrio financiero donde podemos todos compartir libremente consejos y experiencias. Algunos útiles y otros contaminantes, pero todos ellos bienintencionados, libres y accesibles.

La Coca-Cola es el Moët de los pobres como decía JMDV, pero en algunos blogs financieros podemos encontrar auténtico Moët Chandon en vasos reciclables de Coca-Cola.
Brindo por Juan Palomo, su prudencia, humildad y también por la honestidad e independencia de sus futuros asesores.
Y prefiero mil veces hacerlo con Moët en vaso de Coca-Cola que con espumoso barato en elegantes botellas y copas de cristal fino.

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miércoles 5 de septiembre de 2007

El mito de las Bin Laden Options y la responsabilidad del inversor.

Hace unos días que se está hablando de las Bin Laden Options, o sea unas opciones supuestamente compradas de forma masiva que generarían beneficios astronómicos en el caso de un desplome de los mercados de EE.UU antes de finalizar este mes de septiembre.
Me parece muy inverosímil que los servicios de inteligencia norteamericanos no detecten y neutralicen dichos movimientos masivos. Si los hubieran se habrían investigado exhaustivamente como se hizo a posteriori con los Puts inusuales sobre compañías aéreas contratados poco antes del 11-S del fatídico 2001. El resultado de aquella investigación fue, por una parte la debida justificación del inversor en cuestión como cobertura a otras posiciones abiertas; y de otra parte la recomendación de una revista de bolsa que generó alguna otra compra importante poco antes de los atentados. Todo perfectamente localizado, investigado y aclarado a posteriori. Con estos antecedentes resulta inverosímil que se puedan tomar posiciones masivas provenientes de autores intelectuales de posibles atentados en los próximos días de septiembre, sin el conocimiento y la consiguiente reacción del FBI y la SEC.

Otra cosa es que algún inversor quiera libremente apostar por una caída en los índices durante los días próximos al llamado 9/11. Evidentemente esa es una opción como cualquier otra y posiciones en ese sentido deben haber muchas actualmente en el mercado. Pero las que sean especialmente significativas serán observadas e investigadas con toda seguridad.

No obstante a nadie se le debería escapar que estamos atravesando el momento más difícil de nuestro Sistema económico mundial, me atrevería a decir, desde 1929. En un escenario como el presente, un posible atentado de la importancia del de hace 6 años, causaría graves daños en las conciencias y las inversiones de la mayor parte del planeta. Sin duda la actual crisis de crédito unida a un atentado de enormes dimensiones causaría sacudidas muy fuertes a los cimientos de nuestra economía global. El pánico se encargaría de amplificarlo, aunque yo estoy convencido de que las aguas volverían a su cauce más tarde o más temprano.

Por todo ello quiero explicaros cuál es mi visión personal de la situación:

1.- Es cierto que podríamos ver un atentado o intento de atentado a gran escala alrededor del próximo 11 de septiembre. Si por un momento nos ponemos en la piel del integrista islámico que lucha por derribar al enemigo norteamericano y su sistema financiero, si pudiéramos aprovecharíamos la actual crisis de crédito del Sistema para intentar hacer más daño en el peor momento.
2.- Si lamentablemente esto ocurre, estaremos ante otra oportunidad de oro para nuestras inversiones. Ya que lo verdaderamente impensable sería la posibilidad de que el sistema económico mundial se desmorone irremediablemente y dé paso a quién sabe qué.

Personalmente siempre he estado convencido de que Bin Laden murió sepultado bajo una de sus cuevas o por una bomba cluster durante la guerra de Afganistán. Recordemos que nos solía obsequiar con un nuevo vídeo desafiante por semana hasta que un buen día decidió dejar de hacer cortometrajes. A partir de ahí tan sólo alguna cinta de audio de pésima calidad con una voz que podría ser la de cualquiera de sus herederos. Quizás se le terminó la batería de la cámara y jamás a vuelto a tener ningún enchufe a mano, pero prefiero pensar que simplemente murió. No obstante, un periódico francés publicó su posible muerte por tifus en Pakistán hace más de un año. La incerteza de no hallar el cadáver y una decisión estratégica de la CIA, han mantenido deliberadamente viva su imagen con alguna finalidad indescifrable.

En cualquier caso si en los próximos días, como es de esperar, no tenemos ningún sobresalto terrorista de orden mundial, seguiremos aprovechando las oportunidades actuales y tratando de cicatrizar lentamente las heridas de la amenaza de credit crunch. Y si por desgracia sufrimos un atentado global, algunos entrarán en pánico y otros seguirán cazando elefantes, como siempre. Pase lo que pase debemos invertir con responsabilidad, ya que las especulaciones histéricas pueden dañar al Sistema incluso más que las propias bombas.

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viernes 17 de agosto de 2007

Oportunidad histórica o colapso económico global. Capítulo 2.

Han pasado ya 5 días de nuestro último análisis de la situación. Y las reacciones de todo el Sistema financiero parece que se mantienen a la altura de lo que esperábamos. En estos días hemos visto cómo incluso Rusia colaboraba para dar liquidez al mercado interbancario. Y hoy mismo la FED ha decidido reducir en medio punto los tipos de descuento en los préstamos a bancos, del 6,25% al 5,75%. Golpe de efecto cuya eficacia comprobaremos en los próximos días, pero que parece técnicamente muy apropiado.

Personalmente creo que el efecto balsámico que ha producido esta decisión de la Reserva Federal Norteamericana, no va a ser más que temporal. La volatilidad generalizada parece asegurada y podemos seguir viendo desplomes importantes en los índices bursátiles de todo el planeta, así como también caídas sonadas de entidades y fondos de inversión que pasan por verdaderos apuros. Pero sin duda el escenario al 5,75 es mejor que al 6,25, y creemos que se ha mostrado el camino a seguir.


Lo verdaderamente vital en los momentos históricos actuales de incertidumbre absoluta es hacer camino día a día resistiendo al caos total en que podrían caer todos los mercados y sectores. Es decir, hace ya prácticamente una semana que se acepta globalmente que estamos en una situación crítica del Sistema. Y no obstante ministros, bancos centrales y los principales directivos de las mayores entidades financieras del planeta parece que se esfuerzan coordinadamente en un objetivo común: Evitar el caos que se produciría si la crisis iniciada en el sector hipotecario norteamericano, se extendiera al resto del Sistema económico desmoronándolo como un castillo de naipes. Con esto no quiero decir que la economía mundial no tenga fundamento sólido al que agarrarse, sino que el pánico generalizado acentuaría los efectos destructivos del desplome de algunas inversiones que sí están confeccionadas con productos etéreos y contagiosos. De este tipo de inversiones basadas en ingeniería financiera demasiado alejada de la realidad económica ya hablamos en un post anterior. Curiosamente ya advertíamos entonces, exactamente el 20 de Junio, de la sensación de peligro o de incertidumbre que detectábamos ya en esos momentos. Aunque no acertábamos a comentar todavía que el riesgo hipotecario norteamericano fuese el detonante, sí hacíamos mención a un escenario como el del crack de 1929 o el de una crisis globalizada.


A pesar de todo nos parece muy positivo que se sigan aplicando las herramientas que tiene el propio Sistema financiero global para paliar en lo posible la crisis por la que atraviesa toda la Economía. Y lo que es más importante, se empiezan a oír las primeras voces en favor de un mayor control de las operaciones financieras de alto riesgo. Este hecho es positivo en sí mismo, aunque obviamente nadie tiene todavía ni puñetera idea de quién y cómo debe hacerlo.

Sigamos viviendo la historia con serenidad y inteligencia, y depuremos sólo lo necesario sin echar a perder el resto del Sistema Económico. Continuará...

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domingo 12 de agosto de 2007

Oportunidad histórica o colapso económico global. Usted elige.

Ha sido necesario un escenario de bolsas agitadas para que algunos inversores tomen cierta consciencia de que estamos viviendo tiempos históricos para el Sistema Financiero Global de nuestro planeta. Dicho así parece apocalíptico, y de hecho puede serlo; pero también estamos ante una oportunidad de que las autoridades financieras de todo el mundo sigan demostrando su responsabilidad, competencia y su capacidad de ver el escenario económico mundial desde un punto de vista global.

Pero antes de entrar en reflexiones que a priori podrían parecer exageradas, vamos a hacer un breve resumen de lo acontecido y de la situación a la que hemos llegado, aunque muchos todavía lo ignoren.

  1. El nerviosismo de las bolsas en los últimos días no es más que la consecuencia visible del mar de fondo existente a raíz de la crisis hipotecaria norteamericana.
  2. El abuso hipotecario, el descenso de los precios de la vivienda y el aumento de los tipos de interés, han provocado el impago de un elevado porcentaje (14%) de hipotecas en los EE.UU. Recordemos que un escenario parecido sería perfectamente aplicable a España y parte de la UE.
  3. Este impago ha provocado la caída de fondos y activos basados en este tipo de deuda, ya que muchos de estos créditos fallidos se habían titulizado y apalancado temerariamente. A Bear Stearns se le fueron dos de sus fondos a valor cero: High-Grade Structured Credit StrategiesEnhanced Leverage Fund y High-Grade Structured Credit Strategies Fund (este último con cierto valor residual dado su menor apalancamiento). Otros bancos de la talla de BNP también tienen sus problemas.
  4. La alarma social hace que los inversores sean también reticentes a adquirir deuda empresarial. Esto pone en peligro operaciones corporativas que nada tienen que ver con el impago de la hipoteca por parte de un norteamericano, pero dificultan la progresión empresarial global a la vez que generan mayor aversión al riesgo por parte de los inversores.
  5. Estos problemas se amplifican por diversos factores, entre los cuales podemos destacar: a)La titulización o securitización de estas deudas hipotecarias de dudosa devolución en forma de activos adosados a deudas hipotecarias más seguras. Esto diluye aparentemente el riesgo para su mejor comercialización, pero en realidad se está abriendo una vía de contagio de la crisis a productos que no deberían verse afectados por la morosidad. b)El apalancamiento que las entidades financieras generan para explotar en mayor medida los sustanciosos rendimientos de estos productos. Esta deuda contraída a través de estos fondos se convertirá en otra vía de contagio para el resto del Sistema Económico.
  6. El timing del contagio está siendo paulatino: Titulización de subprimes, deuda corporativa, reticencia a flujos interbancarios alegres y nerviosismo de la RV, aunque este último poco importa ante la trascendencia del problema de fondo.
  7. Intervención concertada, continuada e histórica de los principales bancos centrales de todo el mundo para evitar que se seque el flujo dinerario del Sistema.
  8. Perspectivas: Impredecibles, aunque pensamos que no serán catastróficas por diversos motivos que explicaremos a continuación.

Normalmente los seres humanos de nuestra era solemos reaccionar ante los problemas de forma sectaria, ya sea por el bien nacional, corporativo, racial, religioso, etc... Pero ante problemas excepcionales la humanidad debe, debemos ser capaces de reaccionar de forma global. ¿Por qué? Muy sencillo, porque nos jugamos demasiado: El Sistema Financiero, o sea todo. Un ejemplo del que debemos sentirnos orgullosos es la intervención masiva, concertada y proactiva de bancos centrales para oxigenar nuestro sistema económico. La UE, los EE.UU, Japón, Australia, Canadá, Suiza y Noruega ya han hecho mucho más que un gesto por la salud financiera de todos nosotros. Corea o Indonesia, entre otros, también se han comprometido, y esto es sólo el principio. Estoy plenamente convencido de que la respuesta solidaria será histórica, incluso por parte de China y algunos países islámicos. Todos vamos en el mismo barco. Si falla nuestro sistema económico falla todo nuestro modus vivendi, y nuestro planeta retrocedería muchas generaciones. Esta solidaridad global sólo puede darse ante catástrofes que tan sólo hemos visto en películas de ciencia ficción, o en escenarios como el actual, donde nos jugamos incluso más que un cambio climático o una pandemia de gripe aviar.


Por todos estos razonamientos me parece lógico pensar que este evento, que nos acerca como nunca al crack del 1929, servirá para vacunar nuestro sistema financiero y hacerlo menos débil en el futuro. Creo y quiero creer que las medidas que veremos tomar por parte de todas las autoridades económicas del planeta en los próximos meses, formarán parte de los libros de texto económicos en el futuro. Probablemente estamos sentando las bases teóricas de los protocolos globales que se deberán ejecutar por parte de todos los estados del planeta, ante situaciones de crisis y desajustes financieros de gran magnitud en el futuro.

Con todo lo expuesto quiero dejar bien claro que mi visión particular es optimista y positiva. Y que el éxito o el fracaso de nuestro sistema financiero depende en gran parte de nuestra predisposición global a mantener la sangre fría y nuestras inversiones calientes. Como digo en el título del post, si sabemos hacer de este escenario una oportunidad histórica en lugar de un colapso histérico, llegaremos a buen puerto con el Sistema incluso reforzado. Pero si no es así nos haremos mucho daño, a todos.

Ante este escenario que nosotros mismos crearemos de normalidad o colapso, la pregunta que debemos hacernos es: ¿Dónde vamos a colocar nuestro dinero si no lo seguimos prestando a través del sistema financiero para el normal funcionamiento? ¿Acaso pensamos que crear un macro-corralito global nos evitará algún perjuicio respecto al riesgo de seguir confiando en el Sistema? El sentido común nos salvará, mientras que el pánico sería el suicidio mayor de la historia.

Mañana lunes veremos cómo reacciona el planeta ante esta situación sin precedentes. Nerviosismo y volatilidad asegurada, pero ante todo confianza en nosotros mismos. Podremos ver correcciones brutales del spread de crédito, oscilaciones bursátiles con viernes, lunes y cualquier día de la semana negros, reajustes y correcciones contundentes de cifras macroeconómicas, etc. Incluso, por qué no, podríamos ver cierta normalidad a partir de ahora y pasar de puntillas sobre todos los peligros citados como si sólo se hubiera tratado de una pesadilla. En cualquier caso será positivo. La única opción que no podemos permitirnos es el colapso económico global. Por nuestra parte está muy claro lo que vamos a hacer y a aconsejar a nuestros clientes: Seguiremos confiando en el Sistema e intentando aprovechar las oportunidades que surgen en toda crisis. ¿Qué otra cosa podemos hacer que no nos lleve a la autodestrucción?

Muy atentos a los acontecimientos de los próximos días y semanas. ¿Seremos tan inteligentes como creemos?

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