Rankia - Comunidad Financiera
Usuarios  |  Regístrate  |  Ayuda
 

lunes 18 de agosto de 2008

La (in)corrección del precio del Petróleo.

Como en todo rally alcista o bajista de cualquier mercado, también el aumento del precio del crudo está experimentando una corrección a la baja. Para muchos se tratará de una típica corrección técnica, mientras que para otros quizá suponga un techo en la escalada de precios y en la especulación energética. Sin embargo vamos a analizar los fundamentos de esta moderación de precios:

Después de unos tres últimos semestres (2007/2008) con un rally alcista escalofriante, se están dando unas circunstancias coincidentes que provocan la relajación de precios que estamos viendo en las últimas semanas. A saber: Ausencia de tensiones geopolíticas imprevistas, aumento de la oferta y ralentización del ritmo de crecimiento de la demanda, amén de la posible relajación de la especulación pura y dura ejercida sobre estos precios.

La primera circunstancia es muy efímera y podríamos catalogarla de situación de normalidad dentro del caos, aunque personalmente creo que el abuso de situaciones de crisis geopolíticas en los últimos tiempos (desde el 11-s 2001) ha producido una cierta inmunización del mercado ante estos inputs (véase el impacto casi nulo que ha está teniendo el último espasmo ruso-georgiano). En cuanto al aumento de la oferta, se estima como la cifra neta entre la puesta en marcha de nuevas extracciones y el declive de producción debido al agotamiento de los viejos pozos. Y finalmente la ralentización del ritmo de crecimiento de la demanda viene dada por diversos factores: La destrucción de demanda por el alto precio alcanzado, el azote de la crisis económica en el primer mundo, y una cierta moderación en la aceleración de los países emergentes también debida a los efectos colaterales de la crisis del primer mundo. No obstante hay que aclarar que el crecimiento de la demanda de estos países emergentes sigue estando lejos de verse compensado por el menor crecimeinto de la demanda del primer mundo, por eso hablamos de ralentización del ritmo de crecimiento de la demanda y no de disminución de ésta.

Por todo ello, según un reciente informe de la Agencia Internacional de la Energía (IEA), la previsión del balance entre el incremento de la demanda y la capacidad de crecimiento del suministro es claramente favorable a la oferta. Pero ojo, sólo para el 2008 y 2009, ya que la IEA contempla que el escenario de crisis de los países industrializados mejorará ya a partir del 2010 y entonces dicho balance se equilibrará. ¿Qué sucederá a partir del 2011? Lo habéis adivinado: La Agencia prevee un claro déficit que sin duda hará repuntar de nuevo los precios hacia máximos históricos.

Desde nuestro punto de vista, el periodo de depresión de los países industrializados se puede prolongar bastante más allá del 2009 y 2010, pero de todos modos el repunte a medio plazo del precio del crudo parece inevitable, debido el enorme tirón consumista de los países emergentes. Consecuentemente, la crisis del primer mundo también parece lejos de ser breve ya que tiene un componente inflacionista de primera ronda muy trascendente en las cifras macroeconómicas, pero lamentablemente (o no) dicha crisis parece poco catalizadora de la moderación del consumo energético futuro.

La corrección técnica que estamos viviendo parece que no es más que eso, corrección en un rally cuyos fundamentos siguen determinando un encarecimiento del crudo a medio y largo plazo. y lo peor es que no parecen haber herramientas paliativas más allá de la moderación del consumo y la búsqueda de la, hoy por hoy, quimera de la energía abundante y barata. Esperemos que la especulación no se lleve por delante incluso la tregua de la corrección antes de tiempo. No obstante hay varias voces que vaticinan las bondades de la crisis energética a través de una mayor eficiencia a consecuencia de la escasez. Y siempre nos quedará la alegría de ser pobres pero eficientes, en contraposición de los desmanes de los ricos y productores de petróleo... o era al revés... qué lío.
"Cuando saltes de alegría, cuida de que nadie te quite la tierra debajo de los pies."
Stanislaw Jerzy Lec

Etiquetas: , , ,

martes 29 de julio de 2008

Petróleo en máximos: Un precio Sostenible.

A grandes males, grandes remedios. Siguiendo esta premisa vamos a lanzar una idea al aire para que a través de vuestros comentarios la podamos contrastar. La pretensión no es ni más ni menos que la de encontrar una solución definitiva a la dependencia energética mundial del petróleo y de los combustibles fósiles en general.

Viendo los últimos movimientos del precio del crudo, con máximos de 145 y posterior corrección hasta los 122$/barril, vamos a analizar una posible estrategia que podría, cuando menos, paliar la dependencia y la consecuente especulación del petróleo, así como minimizar los efectos del peak oil. Me explicaré: Cuando veíamos, hace apenas un par de semanas, precios máximos históricos, se oían voces insistentes (algunas interesadas pero otras no) que nos advertían de la probabilidad de que en breve se superasen los 150 dólares en pos del target de 200 $. Nadie sabe hasta dónde puede llegar la escalada en el precio del crudo. Ni tampoco la capacidad de las economías mundiales de soportar la convivencia con un barril que puede multiplicar por 4 su precio en apenas 24 meses.

Pero lo que sí sabemos es que a 145$ el mundo no ha dejado de existir. Las estructuras macroeconómicas mundiales se han tensionado extraordinariamente y los países que dependen de la importación masiva de petróleo sufren y decaen a niveles récord. Las cifras económicas, por tanto, se deterioran, y la inflación de primera ronda se lleva por delante el frágil equilibrio cosechado durante años de bonanza. Pero a pesar de todas las dificultades, el mundo no ha dejado de existir, y probablemente tampoco lo haga con un barril a 160 o 170 $.

Por otro lado, hemos de reconocer que ningún país ha sido capaz de sustituir de forma eficiente, sostenible y suficiente la dependencia del petróleo. La inversión necesaria es prohibitiva para los estados, y para la iniciativa privada todavía no son suficientemente interesantes como para que se realicen masivamente. Sin ir más lejos, el boom de los huertos solares tan sólo preve cubrir un 10% de la demanda energética en los próximos 10 años. Y sin perder de vista que sus rentabilidades se basan en precios que, lejos del mercado, se sustentan sobre leyes. Por ello, difícilmente las empresas privadas cubrirán las necesidades de producción de energía alternativa de forma masiva a corto ni a medio plazo. Demasiado tiempo dada la situación en que se encuentra el planeta.

Sin embargo sí que se podrían cubrir dichas necesidades energéticas alternativas con subvenciones faraónicas por parte de los Estados. O incluso que se inundara la geografía de huertos solares o eólicos parapúblicos o estatales. Con los recursos suficientes, el derecho a una energía segura y barata podría garantizarse por el Estado durante el periodo en que la iniciativa privada no encuentre la viabilidad para hacerlo. No obstante, en cuanto las empresas privadas fueran eficientes y suficientes para producir de forma rentable y a precios razonables la energía necesaria, el Estado debería retirarse del escenario, para sólo actuar ante desequilibrios y situaciones de excepción energética. Es decir, sólo para garantizar derechos fundamentales a los ciudadanos.

No cabe duda de que si se pudiera garantizar dicha generación de energía alternativa por parte de los Estados, la progresión futura del planeta estaría infinitamente menos hipotecada. Imaginemos un Sistema económico global con energía excedente y razonablemente barata, incluso con las crecientes necesidades de las economías emergentes cubiertas. Es cierto que seguiríamos perjudicándonos torpemente, podríamos seguir abusando de los créditos y seguir jugando peligrosamente con burbujas de todo tipo. Pero lo que está claro es que la garantía del abastecimiento energético a precios razonables sería la piedra filosofal del progreso de la humanidad en el futuro.

La pregunta clave es: ¿Dónde conseguir los fondos necesarios para subvencionar masivamente o generar de forma pública la producción suficiente de energía alternativa? Llegados a este punto recordaremos aquello de "a grandes males, grandes remedios": Convirtiendo la necesidad de garantizar un abastecimiento energético sostenible y suficiente en Razón de Estado, podría mantenerse el precio máximo histórico alcanzado por el crudo de forma intervenida. Es decir, que la diferencia entre el precio máximo histórico y el precio real del mercado del petróleo del momento, fuera a parar a una partida presupuestaria especial. Incluso se podría crear una especie de Plan Nacional de Generación Energética con un organismo oficial como el Consejo de Seguridad Nuclear que se encargaría de, por ejemplo, subvencionar o crear huertos solares de forma masiva.

Si los beneficios procedentes de éstas producciones de energía se reinvirtieran en la generación de más instalaciones de ésta u otra índole de generación de energía alternativa, en unos años la capacidad del Estado para generar energía se multiplicaría. Mientras tanto, lamentablemente, el mundo no productor de petróleo seguiría sufriendo las apreturas del crudo en máximos artificiales. Obviamente no se beneficiaría de las correcciones y relajaciones del precio de mercado, y sus cifras macroeconómicas seguirían perjudicándose también a niveles máximos históricos. Pero la luz al final definitivo del tunel sería clara y nuestra velocidad de marcha se aceleraría constantemente. Además la adopción de esta estrategia por buena parte de los países no productores de crudo, empujaría a la baja la especulación de forma muy determinante, creando así un efecto cluster positivo ejemplar.

Pero vamos a cuantificar lo que estamos diciendo: A niveles de hoy, con un diferencial entre el precio del barril actual y el máximo histórico de 23$ (145-122), estamos hablando de más de 37 millones de dólares diarios sólo en España, mientras que en todo el mundo se podrían destinar más de 1950 millones de dólares diarios a la búsqueda e implantación de generadoras de energía alternativa. Además, como ya hemos comentado, el inicio de este proceso sería el momento de menor eficiencia y capacidad de generación de energía. Ya que a partir de la puesta en marcha de las primeras instalaciones, la energía generada, o bien se podría repercutir para paliar los efectos asfixiantes de sostenimiento de los precios máximos en la economía; o bien el producto de su comercialización a precios oficiales o de mercado se podría reinvertir incrementando la cifra diaria disponible para la generación de más energía.

Como hemos dicho al principio, el hecho de gravar permanentemente el coste de importación de petróleo, sólo se podría justificar bajo la Razón de Estado. Sus inconvenientes y damnificados serían enormes. Pero a cambio resolveríamos para siempre la dependencia de los combustibles fósiles, eliminaríamos las presiones ejercidas por los paises productores de petróleo (OPEC), obtendríamos infinitas ventajas medioambientales, y en definitiva se instauraría un enésimo Orden Mundial muchísimo más estable y susceptible de desarrollo sólido.

Mientras tanto, los máximos históricos marcados por las leyes del Mercado, exprimen las vidas de los no productores en favor de la OPEC y sus paraísos de la abundancia como el Dubai de la foto anterior. Y es que la Riqueza en mayúsculas se está desplazando a un ritmo muchísimo mayor que las cifras diarias citadas, tal y como ya advertíamos en El Monopoly termina en bancarrota o no termina. De hecho el ritmo es proporcional al precio del crudo y, en mucha menor medida, al desequilibrio de la balanza comercial china. Y creo que el occidento no productor de petróleo debería plantearse algún gran remedio, aunque se ampare bajo la siempre peligrosa Razón de Estado.
Es injusto que una generación sea comprometida por la precedente. Hay que encontrar un medio que preserve a las venideras de la avaricia o inhabilidad de las presentes.
Napoleón Bonaparte.

Etiquetas: , , , , , ,

jueves 3 de julio de 2008

Invertir sin petróleo (2)

Muy interesantes, como siempre, vuestros comentarios respecto a estrategias para un escenario de fuerte crisis financiera y energética. Sólo os pido que, aunque sea bajo pseudónimo anónimo, los publiquéis como comentarios y no mandéis mails privados. Creo que es la forma adecuada para que todos podamos compartir ideas, algunas de ellas ejemplares, y así reservaremos los correos para las consultas personales sin que éste se colapse. Dicho esto vamos a analizar nuestras y vuestras estrategias.

Buscando oportunidades en tiempos estremecedores. Así es como nos gusta analizar las estrategias futuras. Aunque buscar oportunidades significa exactamente eso, o sea, realizar inversiones con cierto riesgo en busca de esas potenciales ganancias que nos suele dar un escenario en crisis. Por ello, por ese cierto riesgo, debemos buscar las oportunidades con mesura. Sin poner en peligro la mayoría de nuestro patrimonio y sólo los activos destinados a ello, previo análisis y diseño de nuestro PGR. Aclarado este punto, seguimos.

Es muy cierto, no obstante, que quizás los tiempos venideros no sean tan sincopados ni difíciles como hoy se vislumbran, y muchas opiniones de hoy, queden en ridículas exageraciones catastrofistas. Algunos de hecho, mayoritariamente políticos y banqueros, así lo auguran. Es posible que la crisis de crédito se minimice y que lo peor haya pasado. Que por arte de evolución costumbrista o quiensabequé, el tiempo haga que la confianza vuelva al crédito, siendo ésta la mejor medicina (o mejor analgésico, que alivia pero no cura, diría yo) para volver a la peligrosa y frágil normalidad de los años pasados. También es posible que el temido peak oil sea una falsa alarma y que, a pesar de ser incapaces de sustituir nuestra dependencia del petróleo por otra, sigamos extrayendo barriles a precios algo más moderados durante varias décadas. ¿O por qué no? que en pocos años encontremos una energía alternativa, viable, barata y global. Yo también lo espero, sinceramente, Fernan2. En ese caso los analisis y estrategias actuales servirían, pero hemos querido que éste sea un ejercicio de reflexión contemplando la hipótesis de que realmente nos veamos en serios apuros.

En ese posible escenario peor, es bueno tener al menos alguna estrategia analizada para la posible prolongación y recrudecimiento de la crisis financiera y/y crisis energética actual. Lo primero que debemos replantearnos en ese escenario negativo es nuestra estructura patrimonial a blindar y la proporción a arriesgar. Y por supuesto, redefinir nuestra aversión al riesgo, de hecho redefinir nuestro PGR ad-hoc. ¿Cómo blindaríamos la mayoría de nuestros activos y dónde buscaríamos las oportunidades? Esa es sin duda la pregunta del millón, pero vamos a intentar dar alguna directriz, como habéis hecho vosotros, que pueda ser útil en el proceso de cada análisis particular. Obviamente, huelga repetir que cada PGR debe hacerse absolutamente a medida de cada patrimonio, persona, familia, idiosincrasia y circunstancia. Dicho esto, y con todas los riesgos que conlleva dar directrices sin conocer al dedillo al lector potencial, vamos a generalizar peligrosamente (para placer de algunos), considerando un patrimonio de al menos 3 o 4 millones de €:

Para la parte del efectivo, de entrada, el tradicional refugio bancario debe revisarse en favor de una selección más exigente de la entidad y una menor concentración de riesgo entidad. No tengo tan claro como ManuelMad que los paraísos fiscales fueran el cobijo ideal, pero estoy de acuerdo en que a priori se deberían ver menos afectados por la crisis crediticia. Además, la parte que debamos blindar, debería huir de las rentas fijas financieras y decantarse más hacia las soberanas, con plazos que no vayan más allá del medio. ManuelMad comentaba que huiría de las RF soberanas, pero ante un escenario así, creemos que una divisa refugio y Estados a quienes afecte menos la escasez de petróleo serían más seguros que alternativas corporativas. Quizás nuestra imagen de ambas crisis sea menos bélica que la tuya. En cuanto al refugio oro que también apunta Manuel, un 40% en un metal precioso me parece excesiva concentración de activos en algo cuyo beneficio sólo cabe esperar en su apreciación especulativa. Podría ser una buena inversión, pero ojo, estamos hablando de las cantidades a blindar, ya que para los activos que puedan asumir ciertos riesgos, encontraremos grandes oportunidades de inversión (para ganar y para perder) en commodities, deuda financiera "distressed" (no confundir con las "Distressed Wealth Strategies"), etc.

En cuanto al efectivo susceptible de cierto riesgo, consideraríamos la posibilidad de invertir en inmuebles prime en USA. El mercado inmobiliario deprimido y un cambio de divisa atractivo, hacen de ese mercado un objetivo a tener en cuenta. Incluso hoy en día planteamos a muchos de nuestros clientes la conveniencia de vender parte de sus inmuebles en España a precios de mercado, en favor de aprovechar dichas oportunidades al otro lado del atlántico. Algunos diréis que para vender en estos momentos en España hay que "malvender". Pero en realidad no es que sea barato sino su precio real de mercado, no hay otro. Y el coste de oportunidad puede ser muy superior que la baja del precio al que mentalmente estamos anclados. Generar unas rentas de alquileres inmobiliarios en US $ con rentabilidades que hace muchos años que no vemos en España, nos parece una buena estrategia en la actualidad, incluso agravándose la crisis financiera y energética. Es muy cierto Dalamar, que el modelo americano de poblaciones tipo Show de Truman donde se conducían 100 millas de casa al trabajo, han dejado de ser viables para las economías medias. De hecho ese tipo de viviendas son las que más han sufrido la crisis inmobiliaria e hipotecaria en los EE.UU. En España se resentirán algunos, está claro, pero jamás partimos de unos precios tan bajos de la gasolina como allí, y el coste del transporte en coche privado siempre se tuvo en cuenta en Europa.

Para la parte de efectivo susceptible también de riesgo, consideraríamos las inversiones en RV. Dependiendo de la proporción del patrimonio y del riesgo asumible tenemos opciones actuales como los mercados emergentes. Pero cuidado, en un escenario de crisis energética grave, su propio consumo autóctono (China e India), sus bajos salarios y sus inercias de PIB, podrían darse la vuelta rotundamente. Depende de la gravedad de la crisis, sólo mientras los costes energéticos no se multipliquen hasta asfixiar dicho mercado, son una opción a considerar. No obstante, sus volatilidades gigantes deberían moderarnos los volúmenes a invertir en la actualidad. Otra opción menos volátil, y ésta sí compatible con un mundo con petróleo prohibitivo, serían los blue chips americanos, pero sólo los que menos afectados se puedan ver por un incremento energético y su repercusión en los costes del transporte.

Siguiendo con el escenario de precios de combustible muy superiores a los actuales, parece que un sector que podría quedar al margen de este problema sería el de las telecomunicaciones o sector tecnológico. La burbuja del 2000 queda ya suficientemente lejos y purgada como para que se den las condiciones de repetirse, y esta vez con menos aire y mayor fundamento. Además las dificultades del transporte físico podrían llevarnos a un especial auge de esas empresas. Una cartera de este sector, podría ser una buena estrategia a largo para dicho escenario. Coincido con Alejandro y Paco, aunque el sector es tan amplio que encontrar el valor entre tanta paja no sería fácil. Incluso diría que con los precios energéticos actuales, ya sería recomendable esta estrategia de inversión.

Creo que cambiarían muchas cosas, Tom, las necesidades podrían parecerse mucho durante un tiempo, pero lo que sí deberíamos adaptar de inmediato sería la forma de cubrirlas.

Gracias por vuestras reflexiones y análisis de ese hipotético escenario financiero y energético. Espero que sigáis aportando calidad a este blog como siempre hacéis.

Etiquetas: , , , , ,

lunes 23 de junio de 2008

Invertir sin petróleo (1)

Si no conseguimos frenar la escalada del precio de la energía, no sólo se resentirán los estómagos de los países más necesitados y las economías de los países del primer mundo, también supondrá un frenazo a nuestra cuestionada globalización. Y por tanto afectará a la propia evolución de nuestra civilización como tal.

El proceso de globlización iniciado en las últimas décadas, comenzando con la implantación comercial de internet a nivel mundial y siguiendo con los desplazamientos de mercancías y de personas low cost, se verá comprometido en la medida en que el coste energético se multiplique.

Hace alguna generación el consumo de fruta tropical más allá del mismo trópico era imposible. En un futuro inmediato, si la energía sigue encareciéndose, pasará de ser habitual a prohibitivo. La pregunta que podemos lanzar es la siguiente: ¿Es malo que volvamos a consumir sólo productos autóctonos de temporada y deje de haber en el primer mundo de todo y siempre? Mi respuesta sería, depende: Para los países desarrollados en general, no tiene porqué ser dramático, ni siquiera negativo, que sólo se consuman productos de temporada propios y que se deba volver a diversificar la producción autóctona para cubrir las necesidades regionales. En ese caso sólo se importarían productos lejanos necesarios como por ejemplo medicamentos, eso sí a precio de oro (negro, claro). Pero este mismo fenómeno sería pésimo para el mundo no desarrollado, ya que condenarlos a producir sólo para su mercado autóctono significa la extinción de sectores de población incalculables. Imaginar un país emergente o incluso sub-desarrollado sin posibilidad de exportar porque los costes del transporte les arranca de raíz su competitividad, es escalofriante. No obstante, lógicamente los costes del transporte no repercuten igual en un producto grande, pesado y barato que en uno pequeño, ligero y caro. Es decir, por ejemplo el encarecimiento de la energía no afectará tanto al transporte de videocámaras como al de bicicletas, aunque ambos productos sean chinos.

Si alguna ventaja tienen esos países con economías paupérrimas, es precisamente su mano de obra barata que hace atractivos sus productos al primer mundo. Pero en el momento en que cueste lo mismo o menos una sudadera made in Italy, Spain o France que otra (de probable peor calidad) made in Indonesia, Korea o Taiwan, nuestro mundo al que ya nos habíamos acostumbrado, será otro. Deberíamos abandonar la producción especializada que hemos venido evolucionando en el pasado final de siglo, para volver a la producción diversificada por la ausencia de globalización mercantil. El escenario con el que nos veríamos obligados a lidiar con un petróleo desbocado y sin alternativa presente es, cuando menos, inquietante. Sin duda un panorama involutivo a todas luces (con el permiso de los anti-globalización).

Sin embargo, el fenómeno de la globalización es algo difícilmente reversible, sólo un evento que afecte a todo el planeta y de gran calibre como un agotamiento energético, puede frenar (que no parar o eliminar) dicha globalización. Espero que después de haber constatado el peak oil hace tres o cuatro años, y antes de llegar a un agotamiento que vaya más allá del simple encarecimiento del crudo, hayamos sido capaces de desarrollar una alternativa realmente viable y global. De otro modo sí que podemos ver peligrar el hasta hoy vertiginoso ritmo de la globalización.

Metiéndonos en Economía-Ficción, aunque me temo que menos fictícia de lo que parece, vamos a imaginar el escenario de un coste energético insostenible y sostenido. Es decir, que nos pilla el toro (si es que no nos ha pillado ya) y nos vemos abocados a un mundo con los trazos que hemos definido, y además durante décadas. Que no somos capaces de encontrar una alternativa energética barata, abundante y global como lo era el petróleo hasta hace unos años. Imaginemos pues que el comercio internacional se ve modificado drásticamente en consecuencia, y que las industrias y las economías se tornan sensiblemente menos globales. Sin embargo a pesar de este escenario, los mercados financieros seguirían disfrutando del esplendor de los movimientos de la información, y casi ajenos a los problemas de los movimientos de las mercancías y personas. Planteemos algunas cuestiones interesantes: ¿Qué sucederá entonces con las inversiones financieras? ¿Qué estrategias de inversión deberíamos crear para que nuestro patrimonio siguiera una correcta progresión en un escenario de crisis energética drástica?

Sería muy revelador leer vuestros comentarios al respecto, sobre todo si no se reducen sólo a la compra de derivados de petróleo, claro :)

Quizás si empezamos a pensar cómo serían nuestras inversiones en ese escenario de economía-ficción, encontraremos alguna directriz interesante y aprovechable para el escenario real actual. Una estrategia de inversión a largo plazo podría necesitar hoy del análisis de esta situación futura.

La globalización de los mercados financieros no necesita petróleo y, de la mano de internet serían los grandes beneficiados de la incapacidad de movimientos físicos causada por la ausencia de energía barata. Y no cabe duda de que, en dicho escenario, las cotizaciones de equities, commodities, RF soberana o corporativa, y en definitiva cualquier producto creado por los financos, se vería profundamante alterado en sus respectivas cotizaciones. ¿Estáis pensando en el mismo sector que yo? ¿Quizás incluso en las mismas empresas?

Y es que la madre de todas las crisis no la concibiría sin la madre de todas las oportunidades.

Hay que encontrar un modo de preservar a las generaciones venideras de la avaricia o inhabilidad de las presentes.

Napoleón Bonaparte.

Etiquetas: , , , , ,

martes 10 de junio de 2008

La distopía petrolífera de Mad Max. "A few years from now..."

La evidencia ha convencido ya a los más optimistas y hoy ya no es opinable que la era de la energía barata quedó definitivamente atrás. Al menos para la próxima generación. Se han dado las tres circunstancias necesarias para el colapso:
  1. Incremento histórico de la demanda energética en países emergentes como China, India, etc.
  2. Descenso de la producción de petróleo por agotamiento.
  3. Ausencia de soluciones energéticas alternativas suficientemente evolucionadas y extendidas.
En cuanto a la primera circunstancia, es obvio que el principal protagonista es China, con 1.300.000.000 de personas a quienes cuyo gobierno ha iniciado en esto del capitalismo estatal. Su demanda creciente no ha hecho más que empezar y a poco que la India siga sus pasos, el planeta deberá cubrir las necesidades energéticas de 1.000.000.000 de personas más. Las cifras de estos emergentes son tan abrumadoras que occidente y su vanidad quedan en una impotente y triste evidencia.

La segunda circunstancia es quizás la más preocupante y sin embargo la que ha sido más predecible. El cenit o peak oil (aunque muchos lo hayan visto como un clímax recaudatorio) es una evidencia desde hace ya casi 10 años. Pero nos hemos obstinado en no prestarle atención hasta que el precio del barril se ha multiplicado por 2,5 en el último año y medio. Y decimos que ha sido predecible porque lo hemos visto multiplicarse por 10 en la última década, a medida que todas las opiniones expertas convergían hacia el fin de la era del crudo barato.

Hay que tener en cuenta que los precios actuales permiten la explotación de yacimientos en los que antes los costes de extracción superaban la rentabilidad exigible. Pero en la mayoría de los grandes y viejos conocidos yacimientos tradicionales el crudo ya no brota como antes. La extracción de las segundas mitades de las reservas de los yacimientos es mucho más costosa y lenta, muy lenta. El crudo se hace mucho más espeso y debe bombearse, y los inconvenientes se multiplican. El panorama es pues muy distinto en un pozo joven de un yacimiento joven donde el oro líquido emerge con fuerza y de donde brotan barriles a destajo y sin cesar. Los grandes yacimientos tradicionales producen senilmente, poco y caro, y a pesar de los avances técnicos, los costes y volúmenes de producción jamás volverán a ser lo que eran. Como la vida misma...

Es cierto que las plataformas marítimas de hoy nada tienen que ver con las de hace una década, hoy se perfora hasta 3.000 metros de profundidad, y antaño superar los 300 metros era una arriesgada explotación. Además la precisión de los sondeos y sobre todo de las perforaciones (en el ángulo y zona previamente determinado con una precisión de tan sólo un par de metros) hacen que las extracciones sean mucho más quirúrgicas. Pero el agotamiento de los recursos es inexorable y debemos ir en busca de nuevo queso, con nuevos sabores que nos sorprenderán, como decía la conocida fábula.

La tercera circunstancia que se ha dado en esta tormenta perfecta tiene mucho que ver con el comportamiento humano. La previsión y planificación futura es casi nula cuando se trata de la Humanidad en su globalidad. Ni siquiera los políticos suelen prever los problemas más allá de sus propias legislaturas, y en la mayor parte del planeta apenas ni siquiera existe la clase política. Las energías alternativas son todavía hoy incipientes e incapaces de ser una opción que sustituya la dependencia del combustible líquido. Sólo nos empeñaremos en conseguir soluciones alternativas cuando no sean alternativas sino obligatorias. Tristemente, y salvo excepciones individuales, nuestra raza humana se comporta así globalmente.

Con un barril por encima de los 140 $ comenzamos a sufrir. Los transportes se resienten, comienzan las protestas, huelgas, etc. Las medidas fiscales paliativas que se puedan tomar por parte de gobiernos europeos no serán más que paños de agua caliente. Al menos hasta que no se decida generar energías alternativas masivamente, y para ello debería hacerse de este problema una cuestión de estado y tomar medidas estratégicas drásticas. Esperemos que sea sólo cuestión de tiempo que comencemos este camino decididamente, pero lo lamentable es que sólo lo haremos cuando el precio del barril sea lo suficientemente asfixiante.

La población más pobre del planeta ya está sufriendo las consecuencias de la incipiente y súbita fabricación de bio-combustible que está encareciendo las materias primas que forman la base de su alimentación. Una hambruna odiosamente vergonzosa. Pero existe también el peligro de que la dependencia de un petróleo asfixiantemente caro se alargue lo suficiente como para que los daños a las economías mundiales sean demasiado importantes. La duda actual se centra en si llegaremos a tiempo para la sustitución de la energía antes de sufrir un verdadero colapso económico difícilmente reversible. Si no es así, el déficit energético será insoportable para los fundamentos de las principales economías del planeta, y las consecuencias de este deterioro podrían generar la peor recesión global de la historia. En el siguiente gráfico podemos ver la predicción de algunos catastrofistas cuya opinión sin embargo estamos muy lejos de compartir:

Personalmente creo devotamente que seremos capaces de salvar dichos fundamentos y que la necesidad y el instinto de supervivencia del primer mundo (el del tercer mundo lamentablemente no da para más) nos llevará a encontrar una alternativa viable que deberá acompañar a las múltiples crisis, estrecheces y demás medidas restrictivas.

Recuerdo algún analista económico miope y muy conocido que en plena crisis crediticia del pasado mes de agosto dijo off the record algo así como: "La Crisis de Crédito es la peor de la historia. ¿Qué otra cosa peor le podría pasar a la Economía mundial? La crisis del crudo es una vieja conocida cuyas consecuencias son del todo previsibles"... Nunca aprenderán, mi querido y admirado Nassim, nunca aprenderán.

Arabia Saudí sigue "tranquilizándonos" con su ya clásico "habrá petróleo para todos", pero a mi me enseñaron a desconfiar del que dice tener un buen juego y se niega a demostrarlo, quizás el buen juego sea para los saudíes, o ni siquiera eso. Si la información es poder, está claro que occidente es muy débil ante la incertidumbre de las reservas reales de petróleo. Y aún así el cambio de modelo energético está peligrosamente lejos de convertirse en un asunto estratégico de Estado. Mientras tanto otros miopes se rasgan las vestiduras porque una empresa eléctrica española pueda ser comprada por otra europea "por razones estratégicas". Por favor señores políticos, Estrategia se escribe con mayúsculas. Pero como me enseñaron a buscar mi propia responsabilidad en todo lo que sucede, todos los habitantes del primer mundo somos corresponsables de haber elegido a nuestros líderes.
"No debemos perder la fe en la humanidad que es como el océano: No se ensucia porque algunas de sus gotas estén sucias."
Mahatma Gandhi.

Esperemos que Mad Max no deje de ser ciencia-ficción para pasar a ser una simple caricatura de la realidad distópica.

Etiquetas: , , ,