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jueves 15 de mayo de 2008

Estrategias para los que han sufrido. "Distressed Wealth Strategies".

Nuestra labor como Family Office es dar soluciones a las problemáticas relacionadas con la riqueza de nuestros clientes. Y en el escenario de crisis actual donde muchos patrimonios han sufrido y siguen sufriendo minusvalías importantes, bien sea en inversiones inmobiliarias, derivados y RV, pérdidas empresariales o incluso en RF, recibimos muchas consultas de potenciales clientes al respecto. No sólo nos estamos refiriendo a potenciales grandes y medianos clientes sino a pequeños patrimonios que apenas superan el millón de euros incluyendo todos sus activos, inmuebles y empresas.

Efectivamente recibimos muchas consultas "desesperadas" de personas que han perdido una parte más o menos importante de su valor patrimonial en los últimos dos años, o incluso en los últimos meses. Por ello hemos diseñado estrategias de gestión e inversión adaptadas a casi todos los bolsillos y que cubren las dos prioridades que necesitan estos patrimonios perjudicados: El blindaje del patrimonio que queda ante potenciales futuras pérdidas, y la búsqueda de plusvalías importantes que compensen las minusvalías sufridas.

Siguiendo con los anglicismos inducidos por el americano mundo del Family Office, a estos patrimonios perjudicados por la crisis los llamamos "distressed wealth", y necesitan un cambio de rumbo sustancial en su management para conseguir resultados positivos, pero sólo en la dirección correcta. Algunas carteras y fortunas en general llegan con estrategias claras y definidas que simplemente no han sido las adecuadas en el presente escenario de crisis.

Pero a menudo llegan a nosotros después de diversos cambios contradictorios de estrategias que sólo son bandazos sin criterio donde los activos van mermando indefectiblemente después de cada volantazo de escarmiento. La consecuencia habitual de estos bandazos de "pierdoaquimevoyallá" es la desconfianza absoluta del inversor en cualquier tipo de estrategia, que suelen acabar atemorizados bajo un depósito bancario, que con suerte sólo conseguirá minimizar los efectos de la inflación. Por las consultas y las entrevistas con nuevos clientes que efectuamos, podemos asegurar que éstos son casos habituales hoy en día, sin embargo las oportunidades son como los amaneceres, si uno espera demasiado se los pierde.

Por lo tanto después de haber sufrido pérdidas a causa de estrategias que venían siguiendo antes de la crisis y que ahora resultan dañinas, nuestros principales objetivos deben ser 2:
  1. La preservación del capital para evitar que las pérdidas puedan seguir produciéndose (este simple objetivo, evidentemente lo lograremos con el mero depósito bancario, por ejemplo, pero no sería compatible con el objetivo nº 2).
  2. La potencial consecución de rendimientos elevados que nos compensen de las pérdidas sufridas hasta hoy.
Estos dos objetivos que resultan tan obvios para todo el mundo, dejan de serlo cuando queremos ponerlos en práctica. Ahí ya van a intervenir multitud de variables como por ejemplo: La tipología de inversión fracasada anterior, la variedad de activos patrimoniales (no sólo los financieros), el nivel de afligimiento o de distress que se haya acumulado en el patrimonio en cuestión, la propia idiosincrasia del potencial cliente, la proporción existente y la deseada entre activos financieros inmobiliarios y corporativos, el contenido específico de su PGR de nueva creación y/o de su última evolución, las necesidades de recuperación y crecimiento futuras, etc, etc, etc...

No obstante, cualquier estrategia que diseñemos para un distressed wealth debe cumplir rigurosamente los dos objetivos principales señalados anteriormente. Por poner un ejemplo, y dependiendo mucho del caso en concreto, una inversión financiera que garantizará el principal a medio o largo plazo y que además situará al Cliente en posición de aprovechar rendimientos y potenciales plusvalías inmobiliarias en un entorno US$, cumplirá perfectamente con las dos premisas enumeradas. Obviamente conjuntamente con el Cliente o potencial Cliente diseñaremos muchas otras. El tiempo dirá cuáles serán las que funcionarán mejor, pero todas ellas preservarán el capital principal al mismo tiempo que permitirán al propietario de la fortuna beneficiarse de rendimientos y plusvalías colaterales. Misión cumplida y estratégicamente impecable.

Estas estrategias son específicas para distressed wealth, pero también pueden formar parte de los plateamientos a seguir para patrimonios cuya gestión haya sido la correcta y que se hayan adaptado hábil y ágilmente al escenario de crisis actual. Es decir, también puede ser una estrategia complementaria a las que hoy en día resulten exitosas, puesto que inversiones de este tipo no perjudicarán las estructuras de ninguna cartera sino todo lo contrario.
El fracaso es una gran oportunidad para empezar otra vez con más inteligencia.

Henry Ford

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jueves 3 de abril de 2008

El placer de invertir... con integridad

Mucho se habla de las diferentes aptitudes que deben tener el buen inversor y el buen empresario, en definitiva, las personas que buscan tener éxito en los negocios. En artículos como “La Poción Mágica del Éxito Financiero”, se dan numerosas claves y consejos muy válidos en este sentido, por poner un ejemplo reciente. Parece evidente, si analizamos algunos casos de emprendedores o inversores de éxito, que todas estas características y algunas otras más se encuentran presentes en ellos. Pero buceando un poco más en sus personalidades, se puede observar también (en muchos casos) la presencia de dos aspectos, a mi modo de ver, muy destacables a la hora de hacer negocios, que si bien no sirven por sí solos para conseguir la libertad financiera, son un empuje bastante importante, amén de convertirnos en mejores personas: la honestidad y la humildad.

En numerosos artículos desde la creación del blog se ha destacado su importancia, pero quiero detenerme en éste para analizarlos en profundidad. ¿Qué implican estas dos palabras? ¿De qué manera me pueden ayudar en mis negocios? Se preguntarán los más escépticos…

Obviamente la valoración que se puede hacer de la contribución de estos atributos al resultado final de las inversiones de un individuo no puede llevarse a cabo de un modo tradicional, como si de la implantación de un plan de marketing se tratase: tanto nos ha costado, tantos han sido los ingresos derivados del plan, luego tanto ha sido su beneficio. No se puede evaluar el coste de ser honestos y humildes, como tampoco su beneficio en unidades monetarias pero sin duda, lo que no se puede afirmar es que no tiene impacto alguno.

La humildad es una virtud que consiste en el conocimiento de las propias limitaciones y debilidades y en obrar de acuerdo con este conocimiento. Esto, aplicado a los negocios, permite analizar las decisiones desde una perspectiva mucho más amplia. El hecho de admitir que no somos perfectos y ser conscientes de las limitaciones que tenemos es una de las mejores maneras de afrontar cualquier proyecto, ya que la persona humilde tiene en cuenta cualquier factor que pueda influir sobre éste, no desprecia el riesgo que supone y, además, cuando vienen mal dadas, no se queda paralizado pensado ¿cómo me ha podido suceder esto?, sino que rápidamente busca soluciones que permitan restablecer el orden o en el peor de los casos, minimizar las pérdidas. En un mundo tan competitivo como el actual, el creerse en “posesión de la verdad absoluta”, pensar que siempre se tiene razón, es el primer paso para acabar fracasando.

Un ejemplo que me viene siempre a la mente cuando se habla de humildad es el del mejor inversor de todos los tiempos, Warren Buffet, hablando sobre la donación que hizo a la Fundación de Melinda y Bill Gates (se comprometió a ir donando año tras año un porcentaje, hasta llegar al 85% del total, de las acciones de su holding empresarial, Berkshire Hathaway, valorado en miles de millones de dólares). Después de haber anunciado este hecho en una rueda de prensa, uno de los periodistas le preguntó cómo se sentía al haber hecho la mayor donación de la historia, y él respondió: “Me siento exactamente igual que me sentía ayer. Para mí, dicha donación no supone renunciar a nada pues sigo haciendo exactamente las mismas cosas que hacía antes.” Además, también hay que destacar el hecho de que donase el dinero a la fundación de otra persona, porque reconoció que prefería entregar esos millones a gente que, según él mismo dijo, "les dé el mejor uso posible y mucho mejor que el que yo les daría". Probablemente, a parte de tener unas aptitudes fuera de lo normal, el mantener esa actitud humilde le ha servido de gran ayuda para conseguir que su sociedad de inversión crezca por encima del 20% anual durante más de 40 años.

Hablemos ahora de honestidad. Una persona honesta no busca aprovecharse de los demás, sino ofrecer un trato justo en el que todos salgan beneficiados. Esto, cuando hablamos de relaciones comerciales, adquiere una importancia supina. El ejemplo más flagrante de falta de honestidad en el trato con sus clientes lo representa el sector bancario, que te intenta vender el fondo de inversión de turno o el depósito bancario más rentable del momento, como si fuese la inversión ideal para uno. En algunos casos, puede que lo sea, pero la mayoría de las veces no hacen más que aprovecharse de la incultura financiera de la gente para obtener sus beneficios. Y lo peor de todo es que la gente sigue yendo a las sucursales pensando que allí se preocupan de hacer crecer su dinero. Nada que ver, ya que estamos, con el propósito de un Family Office independiente creado para velar por los intereses y el bienestar de sus clientes.

Cuando, en una relación comercial, las partes se esfuerzan en satisfacer no sólo sus necesidades sino también las de la otra parte, es casi seguro que en el futuro volverán a colaborar. Además, ambas partes hablarán de la otra muy positivamente, favoreciendo que más gente se acerque a ellos para realizar transacciones sabedores de que van a ser tratados justamente y de que se van a preocupar porque acaben satisfechos. Se trata simplemente de crear un efecto cluster positivo. Evidentemente, todo lo contrario repercutirá en pérdida de clientes, deterioro de la imagen de la empresa, en definitiva, un efecto cluster negativo.

Por último, quería destacar que en un mundo en el que casi toda la gente, por desgracia, es tentada de alguna manera para beneficiarse económicamente en perjuicio de otros (desde chanchullos políticos para conseguir recalificaciones hasta pequeños sobornos para conseguir algún contrato comercial), aquellos que siguen siendo rectos y probos, pese a no beneficiarse en ese momento puntual con su actitud (¡puede que incluso hasta les perjudique oponerse!), a largo plazo siempre serán más respetados y admirados que las personas codiciosas que vendieron su alma al diablo por dinero. La libertad financiera es difícil de conseguir, es un camino largo y sufrido pero con una gran recompensa esperando al final, por lo que tomar este tipo de atajos, aunque nos acerquen rápido a la meta, suponen un riesgo que es totalmente innecesario correr.

Solamente con mucho esfuerzo, siendo conscientes de dónde venimos y hacia dónde queremos llegar, teniendo en cuenta que casi todo está inventado, cuidando las relaciones con el resto del mundo, desechando la avaricia, la prepotencia y la codicia, podremos ir avanzando paso a paso, quizá lento, pero sin duda firmemente hacia nuestra independencia económica.

"Se tarda 20 años en construir una reputación y cinco minutos en arruinarla. Si piensas sobre ello, harás las cosas de un modo diferente."

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lunes 31 de marzo de 2008

La trinchera del depósito bancario.

Como ya hemos advertido en otras ocasiones, las reflexiones que vamos a hacer a continuación se refieren a un perfil de inversor medio con capacidad media y preparación para el mundo financiero baja o media-baja, o sea la mayoría de la población que tenga poder adquisitivo suficiente para pensar en invertir más allá de llegar al final de cada mes. Lógicamente muchos de los lectores sobresalen honrosísimamente de este perfil medio en cantidad de activos y/o conocimientos, y no deben sentirse identificados. Dicho esto, vamos a entrar en materia.

Los pequeños ahorradores/inversores, ya sean asalariados por cuenta ajena o pequeños empresarios incipientes, parece que no están viéndose afectados tan cruelmente por los recortes en sus inversiones como los inversores medios como veremos a lo largo de este post. Quizás porque, siguiendo una estrategia lógica, el inversor que sólo dispone de unas docenas de miles de euros o incluso algún centenar, se ha centrado mayoritariamente en RV y más concretamente en bolsa española y europea. Este segmento, evidentemente, ha sufrido minusvalías importantes, pero por lo general no ha perdido nada que no hubiera asumido arriesgar. Es decir, aún estaba (o se sentía) lejos de disponer de una cantidad que debiera blindar en RF o en instrumentos garantizados que no fueran susceptibles de sufrir las volatilidades tradicionalmente intrínsecas a las bolsas. Por lo tanto, salvo honrosas excepciones que han acertado la dirección de los mercados y que vienen ganando también en los mercados de variable durante el último medio año, la mayoría de los pequeños inversores/ahorradores sufren pérdidas consonantes con la volatilidad y descensos de la RV española y europea. Supone la evolución lógica de los patrimonios arriesgados a la que los mercados bajistas o inestables nos tienen acostumbrados en los últimos cincuenta años. Hasta aquí, lamentablemente habitual.

Sin embargo, el inversor medio, y ahora nos referimos al que dispone de entre medio y dos millones de euros de patrimonio total incluyendo inmuebles y empresas, está siendo el segmento más afectado de la actual crisis económica. Al menos eso venimos detectando a través de las consultas que recibimos en este blog, y también por los contactos con potenciales clientes de nuestro family office que estamos atendiendo desde antes de Navidad y sobre todo desde principios de este 2008.

Efectivamente, esta crisis de crédito ha mutilado inesperadamente el patrimonio de los que ya utilizaban para blindar buena parte de sus activos productos de inversión más sofisticados como fondos de RF, mixta o alternativa, o estructurados de todo tipo, por poner sólo algunos ejemplos. Productos financieros elaborados por financos con subyacentes a menudo vinculados de una u otra forma a titulizaciones de deuda y renta fija con ratings astronómicos. En estos casos, el espíritu y la intención inversora no era otra que la renuncia a plusvalías cuantiosas a cambio de un blindaje significativo del principal. El resultado de estas inversiones en los últimos meses ha sido desastroso a tenor de los feedbacks que recibimos vía blog y atención de nuevos clientes. Pero no sólo en porcentaje de pérdidas sino también en el daño patrimonial que han supuesto para sus propietarios. Las pérdidas en inversiones de renta fija o conservadoras no estaban en el guión de los activos aparentemente resguardados de todo riesgo para estos inversores medios. Y a pesar de que muchas se recuperarán con el tiempo, la reacción natural de muchos que han visto mermar aquello que no podían arriesgar es, lamentable pero comprensiblemente, la realización de pérdidas y atrincheramiento en depósito bancario. Comprensible pero no siempre conveniente.

Efectivamente, la actual crisis de crédito está llevando a muchos inversores que quisieron blindar su patrimonio, a deshacer posiciones perdedoras de renta fija para cobijarse en depósito bancario. ¡Considerando un mal menor la tributación inmediata por dividendos (sic)! Pero aunque sea difícil de entender en estos amargos momentos de pérdidas inauditas, hay vida más allá de la crisis de crédito y hay vida más allá de los fondos mixtos y monetarios perdedores o congeladores de dinero. Siguiendo con la estrategia de buscar oportunidades en épocas de crisis, actualmente podemos encontrar instrumentos de inversión en deuda corporativa no financiera con yields muy interesantes. El spread de crédito sufrido por algunas compañías debido a la falta de confianza del mercado actual y a la sequedad del mismo, supone una oportunidad de inversión a 5 o 10 años vista del vencimiento de algunas emisiones.

Las pérdidas en inversiones que nunca fueron planificadas para poner en riesgo partes vitales de un patrimonio, han hecho mucho daño a sus propietarios, y recibimos muchas consultas desesperadas al respecto. Es cierto que la actual crisis de crédito ha sido un verdadero Black Swan , pero también es cierto que en los últimos tiempos la clasificación de riesgo de los productos financieros era irreverente. Se encasquetaban (y se siguen encasquetando) productos financieros con porcentajes de RV radical (mercados emergentes) superiores al 30% como "mixtos conservadores". También hemos atendido consultas desesperadas de carteras con RFhigh yields y emergentes como parte del blindaje de sus patrimonios. Paradójicamente, la mayoría de problemas los estamos viendo en titulizaciones hipotecarias diversas (indescifrables para el mismísimo gestor/vendedor del mismo) que debían consolidar no sólo el principal sino también unas rentas que hoy se han visto muy mermadas, con la consiguiente problemática familiar que eso conlleva.

En definitiva, volatilidades de productos financieros de RF que superan algunas de RV y que han puesto patas arriba infinidad de estrategias patrimoniales temerarias y algunas más prudentes. Estrategias que fueron diseñadas bajo el interés exclusivo de las entidades bancarias y financieras de confianza de los clientes, que hoy buscan desesperadamente diagnóstico y terapia patrimonial a través de las consultas y entrevistas. No siempre tenemos el remedio milagroso, en absoluto. Como dijo un neumólogo a un amigo mio, fumador empedernido que dejó de fumar hace cinco años: "El mal ya está hecho". Algunos patrimonios tardarán muchos años en compensar el daño recibido en estos últimos 9 meses.

Asumamos, pues la nueva situación patrimonial, adaptémonos a la nueva realidad de esta crisis y planifiquemos el futuro aprendiendo de los errores del pasado más reciente. No caigamos en el común error de deambular patrimonialmente con bandazos estratégicos que nos impiden encontrar las oportunidades que toda crisis nos ofrece. Sólo así conseguiremos enderezar nuestro rumbo financiero al menos hasta que suframos otro Black Swan. Afortunadamente los cisnes casi siempre son blancos y debemos saber movernos correctamente entre ellos.

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miércoles 26 de marzo de 2008

Kaizen. El control de calidad de nuestras inversiones.

Hace casi un año os introducíamos el concepto de resiliencia aplicado a los inversores: El Inversor Resiliente. Dejando de lado los ingresos procedentes del trabajo que enmascaran nuestra percepción del éxito/fracaso en nuestras inversiones financieras, quiero hacer hincapié en la virtud de la resiliencia de nuestra vida inversora en sí misma.

Nuestra capacidad de inversión es obviamente limitada en cantidad, pero también lo es en el tiempo, y a eso lo llamamos nuestra vida inversora. Difícilmente podemos invertir antes de los 20 y más allá de los 80, y por supuesto la naturaleza humana nos obliga a hacerlo de forma distinta según nos hallemos en una u otra etapa de esta vida inversora. Pero como ya os dijimos en Benchmark Personal y PGR a colación del artículo de JMDV con el mismo nombre, hay casi infinitas variables que debemos coordinar a lo largo de este ciclo inversor sin olvidar nuestros objetivos vitales.

Pero hay otro concepto muy interesante que podemos y debemos aplicar en nuestra trayectoria vital de inversión y que nos ayudará a mejorar nuestra proporción de éxitos a lo largo de los años. No sólo debemos aprender de nuestros errores para convertir nuestras pérdidas en inversiones, sino que incluso cuando los resultados son aceptables o exitosos debemos buscar constantemente la perfección. A esta búsqueda de la constante mejora en los patrones de actuación en nuestras inversiones la podemos llamar de muchas maneras: Efecto Cluster, Kaizen (Toyota) o conceptos más filosóficos como la búsqueda del camino o Do del budismo zen. En cualquier caso, este constante intento de mejorar nuestros análisis y decisiones que afectan a nuestro patrimonio a lo largo de nuestra vida, nos mantendrá alejados de los peligros mayores como la euforia, el pánico o la falta de humildad en los mercados e inversiones en general.

Podéis encontrar más información de la aplicación del Kaizen empresarial en la mejor web para conocer los contrastes, la tecnología y la modernidad japonesa: Kirai, un geek en Japón. También encontraréis referencias a la economía pre y post estallido de la burbuja japonesa aquí y aquí. Desde aquí le mando un saludo a nuestro amigo/geek Héctor al que tuve el placer de visitar en su querido Tokyo hace unos días.

El PGR debe revisarse y adaptarse constantemente. Al menos una vez al año deberíamos actualizarlo a la vez que aplicamos a nuestras decisiones patrimoniales algo parecido al clásico Shewhart cycle (Plan, Do, Check/Study, Act). Una especie de control de calidad constante y perpetuo que nos evitará decisiones costosas para nuestros activos a lo largo de las décadas.

Ni que decir tiene que todo ello lo debemos adaptar al ciclo económico en que nos encontremos. Pero atención, si entramos en una fase de recesión, deberemos adaptar nuestros protocolos, estrategias y decisiones a un escenario muy distinto al que ninguno de nosotros haya vivido anteriormente. La Great Depression de los años treinta queda demasiado lejos en el tiempo, y además la globalización actual provoca que la naturaleza y evolución de una recesión hoy en día nada tenga que ver con la que vivieron nuestros abuelos. No obstante dicha globalización también podría favorecer el efecto conocido en economía como Ave Fénix, es decir el resurgir de sus cenizas como hizo y hace Argentina después de su famoso corralito, o Japón como podemos ver en este documental titulado precisamente Japón: Ave Fénix (os recomiendo al menos la 1ª parte). En cualquier caso el Kaizen nos ayudará a preservar e incrementar nuestro patrimonio durante nuestra vida inversora.

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lunes 25 de febrero de 2008

Benchmark Personal y PGR.

Antes de que me abucheéis, os prometo que mi colega gfo publicará la respuesta al acertijo en un par de días. Por cierto, más de treinta comentarios, y todos geniales. Dicho esto, cambiamos de tercio.


Seguramente todos habréis leído el artículo de José Mª Díaz Vallejo en el que nos habla de algo tan desconocido como impopular: Plantearse y determinar el objetivo de rendimiento de nuestras inversiones en los mercados a lo largo de nuestra vida. Lo llama muy acertadamente Benchmark Personal, y lo define como "el objetivo anual de rentabilidad basado en un objetivo de mayor plazo". Simple pero a la vez vital y nada obvio. Como este tema está relacionado con la evolución del patrimonio de una persona a lo largo de toda su trayectoria vital, forma parte del análisis habitual que realizamos como Multi-Family Office. ¿Me permites, José Mª, que hagamos algunos experimentos con tu concepto? Allá vamos:

Normalmente oímos la palabra benchmark asociada a gestores, índices, gráficos, etc. y lo asimilamos a target u objetivo a alcanzar o superar. Pero JMDV lo aplica sabiamente a su propio perfil inversor:
  • Ganar a la inflación alargo plazo (4%)
  • Construcción de plan de pensiones a 40 años vista
  • Capital inicial
  • Plazo de tiempo por delante (40 años)
  • Dividendos
  • Nuevas aportaciones periódicas
Con estas variables, que sólo puede concretar y afinar él mismo y el paso del tiempo, calcula que va a necesitar un 8-9% de rentabilidad anual a lo largo de 40 años para alcanzar su Benchmark Personal deseado. Consideremos este benchmark como un ejemplo tipo de persona de 25 años, pero que podría extrapolarse, previa adaptación, a cualquiera de nosotros si lo imaginamos con nuestras propias variables.

Vamos ahora con los experimentos y démosle unas cuantas vueltas a este concepto de benchmark personal: En primer lugar vamos a contemplar que las aportaciones periódicas no sólo pueden, sino que deben ir creciendo con aceleración paralelamente a nuestra capacidad profesional y laboral o incluso a nuestra potencial herencia futura, si la hubiera. Además debemos tener en cuenta que nuestra progresión personal, probablemente nos llevará a no poder optimizar nuestras aportaciones. Es decir, a lo largo de los años probablemente compartiremos nuestra vida con parejas, compraremos unos inmuebles, posiblemente mantendremos a algunos hijos... e incluso quizás seamos padres.

Desconocemos qué nos deparará el futuro. Quizás tengamos una progresión profesional fulgurante o mediocre, o nuestra salud sea deficiente. Las circunstancias familiares también afectarán a la progresión de nuestro patrimonio: Por ejemplo, quizás necesitemos asignar fuertes cantidades de dinero a cuidados personales y/o sanitarios para familiares de avanzada edad. O debamos salvar a nuestros sobrinos de la miseria por la mala cabeza del obtuso de nuestro cuñado. Todas estas variables que además lo son en el tiempo, nos obligan a adaptar constantemente nuestro benchmark personal.

Otro factor a tener en cuenta es la Felicidad: Es decir, no sólo nuestra progresión personal nos impedirá optimizar nuestras aportaciones periódicas al crecimiento patrimonial. También debemos encontrar la Felicidad en el camino. Porque de poco nos servirá ser los jubilados más acomodados y a la vez amargados de nuestro entorno, por muy pelotas que sean nuestros descendientes y herederos, hambrientos de inmuebles y efectivo fresco. Nuestra progresión económica y patrimonial a lo largo de nuestras vidas debe permitirnos un equilibrio entre la optimización financiera, felicidad y bienestar, que sólo nosotros somos capaces de intuir y diseñar.

Ahorro/Inversión y Felicidad/Bienestar no siempre son vasos comunicantes, como cabría pensar. Es cierto que la mayoría de los mortales pecamos de excesos en la asignación de recursos en busca de la felicidad y el bienestar. Esos excesos a menudo determinan una mayor mediocridad de nuestra progresión económica en el tiempo. Y a causa de esta mediocridad, con el paso de los años, nos veremos obligados a aumentar temerariamente nuestro benchmark personal. La consecuencia de ello es la asunción de riesgos fatales, que en el mejor de los casos harán que creemos y perdamos riqueza cíclicamente a lo largo de nuestras vidas, convirtiendo así nuestra progresión económica vital en un acordeón patrimonial. Pero en el otro extremo, a veces la concentración de recursos masiva para la reinversión y consecución de nuestro benchmark, nos causa tal malestar e infelicidad que no conseguiremos un entorno personal estable. Esta infelicidad personal, familiar y social repercutirá también negativamente en nuestra capacidad de creación de riqueza handicapando también el benchmark personal diseñado.

El equilibrio ideal es personal e intransferible, y sólo alcanzable por virtuosos de la vida. Además, sólo el resultado nos determina el éxito o el fracaso y no tendremos indicios durante la juventud que nos permitan rectificaciones en función de los resultados parciales. Como reza mi frase preferida en el lateral de nuestro blog: "...we don't learn to live until life is gone".

Además vamos a introducir otros tipos de activos como son inmuebles y empresas a nuestro experimento con el benchmark personal, bien definido por JMDV. Es evidente que si sólo tenemos en cuenta nuestro dinero en efectivo, el 8-9% determinado como objetivo a largo se alejará mucho, por defecto o por exceso, del benchmark personal real que necesitaremos a lo largo de nuestra vida. Todos nuestros activos, en todas sus formas posibles influirán en la definición y evolución de nuestro benchmark.

Sigamos con el experimento. Vamos a intentar cuadrar este benchmark como si se tratara de un balance contable con su clasica fórmula: Activo = Pasivo + Patrimonio Neto, pero adaptándolo a nuestra vida patrimonial. Con todos nuestros activos (efectivo, empresas, inmuebles, etc.) y todos nuestros pasivos (deudas, hipotecas, etc.). Pero también añadiremos al pasivo nuestro coste vital, es decir la cantidad de dinero que gastamos (patrimonios pequeños) y que desearíamos gastar (patrimonios medios o superiores), incluyendo el coste de la amortización de las hipotecas que deseemos. Lo que nuestro Multi-Family Office bautizó en su día como Balance Vital, que incluya nuestra Lista de Deseos o wish list. Podéis encontrar más detalles en: Su patrimonio de hoy es suficiente para cambiar de vida.

Pero vayamos más allá y démosle otra vuelta al benchmark personal transformado en balance vital. Le vamos ahora a introducir activos y pasivos inmateriales, es decir que no sean fácilmente cuantificables en dinero o valorables como lo es una empresa o una casa. Nos referimos a Valores tanto o más importantes para nuestras vidas, como por ejemplo familia, tiempo, filantropía, puesta en marcha de negocios o actividades anheladas, viajes especiales, etc.

Todo ello ajustado milimétricamente a cada persona o familia, nos permitirá diseñar la reestructuración que precisa nuestro activo para cubrir el pasivo y seguir creciendo y progresando al ritmo deseado. Crecimiento que lógicamente debe sobrepasar una inflación media constante que casualmente también estimamos en el 4%. Pero maticemos que aquí deberemos contemplar 3 tipos de crecimiento: El del efectivo, el corporativo y el inmobiliario en forma de amortización de hipotecas. Para cuadrar el balance, el crecimiento por plusvalía inmobiliaria lo solemos despreciar y eso es algo especialmente recomendable en el actual ciclo.

Como veis el Benchmark Personal definido para nuestro efectivo, forma parte de este Balance Vital, en cierto modo. El conjunto de balances vitales de la familia y su evolución nos dará una idea clara de lo que llamamos PGR: Plan Global de la Riqueza.

Por tanto, José Mª, tu acertadísima reflexión sobre el Benchmark Personal, podríamos incluirlo como uno de los múltiples componentes de un PGR. Y considero tu artículo muy recomendable para todos los inversores, independientemente de su estilo: Fundamental, técnico, value, contrarian, sui generis y sobre todo para el que más abunda, el caótico.

Aunque en nuestra opinión lo mejor para cualquier inversor es confeccionar y ajustar periódicamente y con la ayuda profesional su PGR, me parece tremendamente peligroso que la gran mayoría de inversores no se planteen al menos un benchmark personal. Los que sólo fijen su benchmark en el índice anual de referencia de turno, sólo son pequeñas colchonetas inflables con las que sus marineros de agua dulce chapotean pretendiendo navegar en un inmenso océano. Cando el Mar está en calma, avanzan casi paralelamente a otras embarcaciones creyéndose auténticos lobos de mar. Pero cuando las tempestades y mareas azotan, sólo las embarcaciones fiables, potentes y bien capitaneadas, tienen ciertas posibilidades de sobrevivir hasta que llegue de nuevo la calma. El resto seguirán trabajando duro hasta la jubilación para poder pagar lo que perdieron en alta mar.

Dejad las colchonetas inflables y empezad a pensar en vuestro Benchmark Personal y Plan Global de la Riqueza. Vuestra madurez y vejez lo agradecerá.

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lunes 4 de febrero de 2008

Poker de Ases estratégico. Back to the American Dream.

Las bolas de cristal no existen. Y el que diga lo contrario se equivoca, miente o estafa, que es la suma de las tres. Por lo tanto los lectores deben mantener en cuarentena las directrices estratégicas que a continuación vamos a comentar. No obstante vamos a mojarnos puesto que se trata de una estrategia que nos parece razonable para algunos patrimonios de nivel medio y superior.

Empezaremos diciendo que vamos a proponer una estrategia a largo plazo, por lo que debemos plantear estas inversiones con un horizonte de al menos 5 años. Consideramos que este recién estrenado 2008 es y será un buen año para invertir en activos norteamericanos. Este pack inversor tiene 4 Ases o elementos en los que realizar inversiones estratégicas interdependientes: Inmuebles, Renta Fija, Renta Variable y Divisa. Quizás ésta última sea la más incierta, pero debido al descenso de sus tipos a corto y medio plazo y al cambio actual, 1,5 $ por cada €, muchos inversores se sienten cómodos invirtiendo en la divisa americana.

Vamos por partes como dijo Jack the Ripper:
  1. Los Inmuebles situados en localidades atractivas para los inversores europeos, como por ejemplo Florida, California o el mismísimo Manhattan, han sufrido y posiblemente seguirán sufriendo una moderación de los precios del mercado inmobiliario en general. Las casas o apartamentos prime se deben situar en cabeza de las preferencias de los inversores. Y aunque su precio no ha caído tanto como el resto, sí que comienzan a vislumbrarse verdaderas oportunidades que mantienen intacto su potencial rally alcista prime cuando el sector se recupere. Envidiables potenciales alcistas vistos desde la perspectiva del sufridor del ladrillo español, sin duda.
  2. La Renta Fija corporativa ha sufrido y seguirá sufriendo lo nunca visto. La estabilidad de la deuda de empresas con investment grade se ha convertido desde la pasada primavera en una auténtica caída de cuchillos de oro. Caída que probablemente continuará hasta por lo menos el próximo cierre del ejercicio contable 2008. Pero donde podemos ya encontrar perlas muy tentadoras para empezar a hacer cartera, tanto en el sector no financiero como, para los más osados, en la deuda corporativa del mismo epicentro de los bancos de inversión zarandeados por la crisis de crédito.
  3. La Renta Variable norteamericana en su conjunto ha caído en los últimos tres meses más de un 12% (DJIA). Aquí encontraremos grandes y ejemplares empresas a precios ya muy atractivos. Además hay sectores como el tecnológico donde la caída de las mejores empresas alcanza niveles superiores al 25%. Y para los amantes de las emociones fuertes, el sector financiero ha sido y está siendo el sector más perjudicado. Siendo sus caídas hasta la fecha muy superiores al 30 e incluso al 40%, y entre ellos vemos bancos de primerísimo orden mundial como Citigroup, Bank of America, Merrill Lynch o Wachovia, sin ir más lejos. De todos modos para los inversores con menos potencial cardíaco no es un mal consejo obviar dicho sector financiero. Para más información de la mejor renta variable norteamericana, consultar al Maestro. Si se tratara de RV española os remitiría también al otro Maestro, antagónicos en todo pero Maestros ambos.
  4. En cuanto a la Divisa, su mayor atractivo lo debemos encontrar en el factor de abaratamiento que proporciona a nuestra inversión estratégica para los anteriores 3 escenarios. Sin obviar que la despresurización de la cabina está obligando a la FED a bajar los tipos del $ a niveles donde los hipotecados puedan respirar por sí solos y soltar las máscaras de oxígeno que se han descolgado súbitamente de sus techos. Quizás la especulación en divisa también nos consiga una plusvalía de nuestras inversiones vía cambio $/€, pero la moneda norteamericana también puede haber tocado fondo y estancarse o incluso puede acentuarse su infravaloración respecto al €. No olvidemos que se trata de la madre todas las especulaciones. De todos modos invertir concertadamente en los tres escenarios anteriores con un euro a dólar y medio, encaja perfectamente las piezas de esta inversión estratégica.
¿Pero cómo podemos realizar una inversión como ésta, de forma estructurada, interrelacionada y concertada? La respuesta es que estamos trabajando en ello como multi family office. En primer lugar analizamos la oportunidad estratégica que nos ofrece el panorama económico mundial. Después comprobamos el interés y la predisposición de nuestros Clientes para realizar una inversión estructurada o concertada en todos los escenarios mencionados. Una vez diseñados los 4 ases en los que nos parece interesante invertir, trabajamos en la elección y el detalle de los activos. Posteriormente le damos una modularidad genérica que se adapte al mayor número de nuestros clientes, aunque no obstante se deberá adaptar cada inversión estructurada específicamente para cada Cliente. Evidentemente para ello hemos contado con la ayuda y el asesoramiento de los mejores especialistas con los que colaboramos habitualmente y otros nuevos como por ejemplo profesionales solventes de Real Estate en cada una de las plazas elegidas. Y finalmente buscamos el paraguas internacional de solvencia bancaria adecuado para coordinar la gestión, la custodia y la administración de los activos. Por el momento nos planteamos estructuras adaptadas a medida a partir de unos 700.000 €. Y posteriormente, siguiendo con nuestra vocación de adaptar protocolos de inversión de grandes patrimonios a inversores menores, intentaremos ajustar estas estructuras a cantidades inferiores a los 300.000 €.

Todo ello bajo un formato de Inversión Estructurada que permita invertir simplemente por el valor del inmueble a comprar. Y conseguir no sólo que a un máximo de 15 años vista el inversor haya amortizado totalmente el inmueble, sino también que su inversión inicial se haya beneficiado de los dividendos generados por la cartera de RV y los potenciales alquileres del inmueble (si no lo desea para su uso exclusivo).

No perdamos de vista que la principal motivación para realizar una inversión de este tipo es la potencial plusvalía de todos y cada uno de los 4 ases. Por supuesto, en la medida de que estas plusvalías se vayan haciendo realidad, el breakeven a partir del cual consideraremos la inversión duplicada se acortará enormemente, pudiendo amortizar nuestra adquisición inmobiliaria en mucho menos de 10 años. A nuestro juicio esta cuádruple estrategia puede en los próximos años proporcionarnos una optimización de la inversión verdaderamente espectacular, que para el Cliente ni siquiera suponga el simple coste de oportunidad.

Personalmente prefiero un pequeño apartamento en Manhattan que una casita en Tampa Bay o en Malibú. Pero eso habrá que adaptarlo a cada Cliente porque, por rentable que sea una inversión, no sirve de nada si no hace feliz a su propietario. ¿Vuelve el Sueño Americano?

Seguiremos informando...

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viernes 1 de febrero de 2008

¿Quién se ha llevado mi brújula?

El queso se lo llevaron hace tiempo. El convulso mundo actual mueve constantemente nuestro queso y nos hemos acostumbrado a la proactividad, a la creación de nuestra buena suerte, en definitiva a mejorar nuestra manera de luchar por una vida que nadie nos suele regalar más allá de nuestra concepción, gestación e infancia. La preparación que para algunos todavía sería un upgrade inalcanzable o el listón anhelado, se ha convertido en nuestros tiempos en un mínimo vital para defendernos en esta selva de consumismo, impuestos, competitividad e infinidad de estímulos peligrosísimos para la integridad y progresión de nuestro patrimonio. Ya nadie goza permanentemente de su queso inamovible y de fácil acceso. Para la mayoría el queso es escurridizo y volátil como nunca. Y todos, al menos los que deseen superar la mediocridad, deben competir en un mundo donde encontramos mileuristas con una formación que envidiaría cualquier acomodado de hace unas décadas. Ésta es una realidad que sólo los aletargados bajo un manto de riqueza heredada y/o menguante o los incompetentes pueden obviar.

Afortunadamente cada día son más los que se acercan al Counselling independiente, que por supuesto dista mucho del asesor o gestor de una entidad financiera. Las grandes fortunas se dejan guiar (que no gestionar) por multi-family offices ad-hoc, ese es nuestro core business. Pero cuando nos planteamos nuestro trabajo/pasión más allá del crecimiento corporativo, cuando nos fijamos más en el camino que en la meta, nos percatamos de que la labor que hacemos para grandes fortunas es adaptable a la mayoría de patrimonios medios. La única diferencia es que el coste aplicable debe ser mucho menor y por lo tanto deja de ser rentable para la mayoría de multi-family offices. ¿Es ese motivo suficiente para desahuciar al pequeño y medio inversor? Sólo si nos fijamos exclusivamente en la rentabilidad de nuestro negocio. Pero es que además, a través de algún pequeño asesoramiento filantrópico o de bajo coste, nos ha llegado la demanda de un cliente mayor que sí satisface nuestras expectativas económicas. Esa es una de las grandezas de disfrutar el camino: Nos lleva directos a la meta sin ni siquiera ser conscientes de ello.

Pero últimamente, hace pocos años o incluso meses, algunas personas se están percatando de que algo está cambiando a peor para muchos. Ya no sólo el queso se mueve, sino que también nuestras brújulas están cambiando de sitio. Parece que entramos en una época donde no sólo serán necesarias todas las virtudes de proactividad y constante mejora de uno mismo, sino que también nos estamos viendo obligados a orientarnos en un escenario político-económico global, para el cual no sirven los métodos de orientación que nos ayudaban a navegar anteriormente. ¿Podríamos decir que es más difícil progresar económicamente hoy que hace unos años? Como Family Office, siguiendo con la proactividad y la creación de buena suerte que ya hemos convertido en rutina, preferimos pensar que hoy en día se abren oportunidades que jamás habíamos conocido. Estamos quizás ante un cisne negro que debemos apreciar en todo su esplendor y rareza, en lugar de lamentar nuestra desgracia.

Antes de lanzarnos en busca del queso nuevo, debemos hoy en día, lanzarnos en busca de nuevas brújulas. Y cuando las alcancemos nos llevarán, no sin esfuerzo, hasta nuevos desconocidos y suculentos quesos perdidos en un apasionante nuevo laberinto. En esencia, este cambio de escenario no es más que un nuevo cambio de ubicación del queso tradicional. Es decir, cuando nos habíamos acostumbrado a encontrar nuevos quesos con esfuerzo y adaptación al cambio, llega otro cambio. Pero esta vez no de la ubicación del queso sino del propio escenario de búsqueda. Ya no nos servirán nuestras viejas zapatillas de deporte y nuestro ánimo para salir en busca de nuevos quesos, sino que debemos ir más allá para seguir progresando. ¿Es más difícil ahora que antes? Sólo el tiempo determinará si nos ha resultado más o menos difícil. Yo diría que es más apasionante, sin duda, por lo tanto lo que debemos hacer es disfrutar como nunca este camino que nos ha tocado vivir.

A través del Counselling filantrópico observamos cómo entre los inversores menores, la búsqueda de la brújula y del queso se hacen especialmente arduas en nuestros días. Los patrimonios menores, los simples ahorradores, no tienen a su alcance inversiones estructuradas y diseñadas para pequeños volumenes. Desde nuestra posición intentamos adecuar estas inversiones a este perfil de Cliente, pero no siempre lo conseguimos. Algunas inversiones interesantes se escapan al pequeño inversor que dispone tan sólo de 25 o 50 mil euros. Por otro lado nadie tiene una bola de cristal para asegurar la ausencia de errores en un escenario de crisis del sistema económico, ni siquiera el tándem Family Office/gran Cliente. Pero no cabe duda de que un buen asesoramiento ayuda a minimizar peligros y a encontrar el camino hacia la brújula que nos permita no sólo volver a encontrar el laberinto del queso, sino también planificar nuestro patrimonio a largo plazo de la mejor manera: Sin descuidar el disfrute del camino, a la vez que lo hacemos crecer.

¿Quién se ha llevado mi brújula? Seguramente será más fácil encontrarla si alguien nos orienta, y una vez lo hayamos hecho, la búsqueda de nuevo queso parecerá un viejo camino conocido.

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jueves 31 de enero de 2008

Who's who in the City?

Bloomberg TV, miércoles 23 enero 2008, Gonzalo Rengifo dtor. gral. de Pictet & Cie. en España, Portugal y América Latina:
"En estos momentos el inversor en bolsa debe ser cauto pero no por ello dejar de ser activo, ya que hay numerosos tipos de inversión muy interesantes que debe aprovechar".
A. Redondo y J. Zuloaga, Expansión domingo 27 enero 2008, Guía para navegar en la tormenta bursátil:
"Tras varios años disfrutando de un clima mediterráneo, los índices mundiales se enfrentan actualmente a un auténtico temporal. El mayor ejemplo de este cambio lo refleja la última semana bursátil, donde el tornado de las subprime y el temor a que se produzca una recesión en EEUU han provocado las mayores subidas y caídas del Ibex en su historia con tan sólo tres días de diferencia. Muchos inversores han naufragado ante las nuevas borrascas del parqué. Probablemente porque no conocían el salvavidas de los productos derivados." (...) "Pero, además de resguardarse del temporal, los inversores también pueden sacar provecho de él. Para este fin, una posibilidad es decantarse por la operativa con futuros." (...) "Además de estos productos, las entidades están apostando por nuevas herramientas como los contratos por diferencias (CFDs), de gran éxito en Reino Unido, o los certificados, que han triunfado en mercados como el alemán o el italiano." (...) "Mientras, los certificados amplían también la gama de posibilidades, si bien su fiscalidad dificulta su comercialización. Sin embargo, algunas como UBS, Deutsche Bank y, en menor medida, Société Générale, han decidido dar sus primeros pasos en un producto que cotiza en bolsa y realiza estructuras con uno o varios índices, una cesta de acciones o un sector, pudiendo invertir a la baja, con el objetivo de multiplicar las ganancias o reducir las pérdidas. Son idóneos para mercados no direccionales, dice Miguel Muñoz, de X-Markets, división de certificados de Deutsche Bank."
Putabolsa, sábado 26 enero 2008, comentario a nuestro artículo Coitus Interruptus:
"Veremos como termina todo esto, porque de momento están destrozando los 2 lados, a los alcistas y a los bajistas al mismo tiempo. Aquí los únicos que se salvan por ahora son los que ven el toro desde la barrera."
Kretan, miércoles 23 enero 2008, en su artículo Trichet no cede y el mercado lo padece:
"El mercado sigue estando tan revuelto que lo mejor que se puede hacer es seguir al margen y esperar que no se sigan acumulando noticias negativas. No me voy a cansar (de momento) de seguir recomendando lo mismo, mucha, muchísima prudencia y cuanto más alejado de los mercados mejor."
JMDV, jueves 24 enero 2008, en su artículo Otra vez Jauja:
"Lo que pretendo es hacer un llamamiento a la prudencia y recordar que todas las dudas que había el lunes (para quien las hubiera creído de verdad) siguen vigentes hoy jueves. Nada ha cambiado excepto el humor de Mr.Market. Aprovechemos, pues, para cargar nuestras carteras con buenas empresas a buenos precios..." (...) "Recordad que el objetivo de cualquier inversor (técnico, fundamental, largoplacista o cortoplacista) es ir aumentando su patrimonio con el paso de los años. Si cargamos nuestras carteras con acciones de alto riesgo, cegados por una histeria compradora, corremos el riesgo de no alcanzar nuestros objetivos nunca."
En este mismo post de JMDV encontramos comentarios - perla como este de The Omega Man, uno de mis comentaristas preferidos (disculpa pero no sé dónde linkarte):

"Pasta y fundamentalismos:

Los value investors (yo por lo menos) no lo somos por motivos estéticos, filosóficos o religiosos. Lo somos porque queremos ganar la cantidad mayor de pasta posible, y tenemos por lo menos 5-10 años para recoger frutos. Y si uno dedica bastante tiempo a leer sobre el tema, busca que inversores han conseguido las mayores rentabilidades anuales, etc., ve rápidamente que la manera más efectiva de hacerlo es el value investing. Y es que si uno no tiene prisa, ganar dinero en la bolsa es sencillísimo: 1. Calcula el valor intrínseco, de la manera más conservadora posible de una serie de empresas (y JM nos ilustra aquí cada poco la manera de hacerlo). 2. Compra, cuando se pongan a tiro, con descuentos muy fuertes sobre dicho valor intrínseco (50-40%). 3. Vende cuando el precio de la acción se acerque el valor intrínseco. Y punto pelota. No hay que hacer nada más. ¿Que los precios bajan? Pues a comprar más si tienes dinero, y si no, pues paciencia y tranquilidad. ¿Que no se encuentran empresas para comprar? Pues a mantener liquidez y a seguir buscando. Todo lo que no sean esos tres puntos de arriba es ruido, y la mente haciéndonos jugarretas buscando patrones en el caos bursátil."

Podríamos poner otros muchos ejemplos pero creemos que con estos será suficiente para haceros alguna reflexión:

En la primera cita tenemos comentarios de Gonzalo Rengifo (dtor. gral. Pictet España, Portugal y Latino América) y en el artículo de Expansión tenemos a Miguel Muñoz (división de certificados de Deutsche Bank), Miriam Pérez-Camino (directora de productos cotizados de BNP) o Francisco López (experto en productos derivados de Gaesco Bolsa), entre otros. No son más que Financos a la busca y captura de Inversópatas. (lo advertimos ya en Junio 2007 pero siguen más voraces que nunca, interesante su relectura visto lo visto)

Por otro lado hemos citado en un segundo grupo a Putabolsa, Kretan, JMDV y The Omega Man. Creo que todos estaríamos de acuerdo que esta selección tiene muchísima calidad (debo puntualizar que técnicamente considero a estos bloggers tan preparados como lo puedan estar los primeros, por lo menos) a la vez que diversidad. Entre este segundo grupo es obvio que podríamos encontrar visiones de la inversión en mercados radicalmente distintas, sin embargo ante el escenario actual convergen en muchos de sus criterios, apartándose notablemente de las consignas que nos dan los comentarios de Bloomberg y Expansión.

¿Qué diferencias existen entre estas dos primeras citas y el resto de bloggers y autores que nos resultan mucho más cercanos y admirables? La Independencia. Efectivamente ninguno de nuestros entrañables colegas y vecinos tiene ningún interés inconfesable más allá de aconsejar honestamente y por pura vocación didáctica o filantrópica. Mientras que todos los citados en Bloomberg y Expansión vomitan un discurso del cual dependen los ingresos de las empresas que pagan sus sueldos, y que potencialmente les permitirán con el tiempo ascender en su escalafón corporativo. No hay más. No se trata de que unos sean listos y otros tontos (alguno habrá pero dudo que esté en el segundo grupo), ni de que su visión de los mercados y el riesgo no sea completa o esté distorsionada. Repito, la esencial diferencia es La Independencia.

Si ampliamos este fenómeno a otros escenarios patrimoniales y no sólo a los mercados, entenderemos mejor en qué consiste el Counselling. Si además le aplicamos la quintaesencia del networking al Counselling, estaremos ya muy cerca de lo que es un multi-family office. El coste de su independencia se cubrirá multiplicado por varias veces con el ahorro de comisiones y riesgos inconvenientes, por no citar las posibles pérdidas de inversiones perdedoras.

Mi respeto y admiración por el segundo grupo de citados y mi más profundo desprecio por el primero. Ya que en momentos como el actual, les considero especialmente responsables de los fatales daños causados y causables a los patrimonios de los inversores que desconocen los grandes peligros que conllevan los "salvavidas que les ofrecen los productos derivados". Proponer inversiones a