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Buscando refugio en plena guerra de divisas

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Publicado por Gurús Mundi el 11 de septiembre de 2011

Después del chulesco anuncio del banco central suizo (Scweizerische Nationalbank) que pretende limitar las acciones de nada menos que de Mr. Market, el recrudecimiento de la guerra de divisas es un hecho. Es posible que el Mercado pierda interés por refugiar capitales en el franco suizo, pero si sigue el flujo de compra de esa divisa a medio plazo, el SNB acabará bajando los brazos como lo han hecho apuestas precedentes de bancos centrales contra los colosos Mercados.

 

No obstante, a corto plazo, el contundente mensaje de las autoridades monetarias suizas advirtiendo que empapelarán suelo, paredes y techo de billetes de banco suizos para conseguir devaluarlo por encima de 1,20 CHF/EUR, impresiona, desde luego (recordemos que este banco nacional dijo que vendería CHF de forma ilimitada!). También es cierto que es fácil atreverse a soltar un órdago así en la cara del gigantón, facilón e inoperante BCE, y que otro gallo cantaría si el objetivo de los suizos hubiera sido devaluar su divisa contra la GBP o el mismísimo USD. Porque hace ya casi tres años que "La Era de las Devaluaciones" comenzó poco antes de la desaparición de Lehman Brothers. La segunda parte de ese artículo lo escribimos aquí mismo en Rankia, hace ya un año. Y hace 6 meses escribimos en nuestro blog de Cluster Family Office acerca de la posibilidad de que el Euro se hubiese convertido en la "Bad Currency o divisa mala" del Sistema.

Mientras tanto, el dinero busca desesperadamente un refugio cuya revalorización no venga dada por la propia debilidad de su economía doméstica, como en el caso del Euro (o el Yen), sino por su solvencia como referente mundial de seguridad ante la desaparición de la figura del USD como tal. Muchos ojos se han puesto, obviamente, en el oro, que ha triplicado su cotización (en $) en los últimos 4 años. Pero también en otras divisas cuyos respectivos países gozan de fundamentales sólidos y boyantes (por aquello de los ciegos y el tuerto;), como por ejemplo el citado CHF, NOK, CAD, y alguno más. La ventaja de "refugiarse" en divisas respecto al oro, es que el propio activo monetario es susceptible de ser invertido, ya que podemos encontrar algunos fondos de inversión relativamente bien gestionados en esas divisas citadas. En cambio el oro, como bien dijo Paramés en su última junta anual de inversores, es un activo inerte, que no aumenta de valor por sí mismo, como sí hacen la buenas empresas. Sus propietarios sólo pueden guardarlo (en sus carteras, cajas de seguridad, etc) y esperar que en el futuro otro inversor les pague más por él. Sólo la especulación del mercado puede aumentar su valor. Nada más. Si compramos oro, con ese oro ya no podemos invertir en nada más, a diferencia de lo que ocurre comprando divisas. Por tanto, podemos buscar refugio o especular en oro, pero invertir mediante él no es posible, ya que la compra de oro se convierte en una inversión en sí misma, y además especulativa. En cambio las buenas empresas son algo vivo, cuyos negocios compran, venden, gastan, ingresan y ganan dinero a diario. Y esos negocios crecientes serán los que convenzan tarde o temprano al Mercado (a otros inversores) de que sus precios deben subir sí o sí.

Llegados a este punto, conviene aclarar qué significa buscar "refugio" y distinguirlo muy bien de la avaricia especulativa. Pues bien, lo que la mayoría de mortales trata de conseguir cuando quiere cobijo, es colocar su riqueza en un activo que se aprecie respecto a los otros, y que carezca en lo posible de peligros y riesgos futuros. Pero cuanto más queramos que nuestro activo se aprecie respecto al resto, más cerca estamos de buscar la especulación, y más nos alejamos de la búsqueda de refugio. Porque deberíamos definir el refugio como tal: El buscador de refugio no debe aspirar a aumentar la riqueza mediante dicho refugio, sino a mantenerla, y en muchas ocasiones se confunde una cosa con la otra. Porque el mercado está lleno de especuladores que están apostando por el oro o por el CHF, creyendo o pretendiendo buscar un refugio, cuando en realidad tienen un comportamiento inconsciente muy codicioso.

Aclarada pues la diferencia entre quienes buscan mero refugio y quienes, consciente o inconscientemente, especulan. A partir de aquí os proponemos otro modo de refugiarse del riesgo de devaluación en esta guerra de divisas sin renunciar a seguir invirtiendo adecuadamente nuestro dinero. Y esta forma no es otra que la inversión en empresas con negocios globales cuyos ingresos se producen en diversas divisas. Muchos inversores no son conscientes de que comprar acciones de empresas denominadas en EUR, USD, CHF o cualquier otra, no les condena a la evolución que esa divisa tenga contra su propia moneda de referencia, siempre que los negocios de dichas empresas sean globales, claro está. Del mismo modo, esta globalización de sus ingresos (y por tanto de sus beneficios), tampoco les protege ante los vaivenes de los mercado de divisas, lógicamente. Pero volviendo a la voluntad de proteger nuestros activos (que no especular, como ya hemos dicho) ante devaluaciones e intervenciones de los bancos centrales, en esta guerra de divisas, las inversiones en acciones de empresas con ingresos globales son una opción válida. Sin olvidar la capacidad, que ese refugio multidivisa tiene, de ser invertido de forma adecuada mediante una correcta gestión.

Si una empresa con facturación global, en divisas emergentes, yenes, euros, libras, dólares americanos, canadienses, australianos, etc., obtiene beneficios, éstos llevarán intrínsecos los perjuicios y ganancias relativas a los cambios cruzados de sus divisas. Porque hoy en día hay pocas empresas globales que utilicen coberturas de cambios más allá de las compras de materiales a plazo. Toda multinacional trata de optimizar sus costes organizando sus fábricas y pagos de servicios en países donde los sueldos y gastos en general resulten más favorables, y eso aplica también a las divisas en las que pagan esos gastos. Por tanto, no sólo en los ingresos de las empresa globales, sino también en la aplicación de sus costes y gastos, se produce el mismo efecto multidivisa. Todos esos cruces de divisas repercuten fehacientemente en la evolución de su Valor, y a medio y largo plazo sobre su cotización. Y esa protección es un beneficio adicional que no conseguimos en la inversión en renta fija, por ejemplo, ni siquiera la corporativa con negocios globales.

¿Acaso no es ese un buen refugio ante devaluaciones monetarias? Y lo que es aún mejor, ¿acaso no nos permite ello invertir en las mejores empresas del mundo? El problema es que para muchos es más atractiva la volatilidad de la especulación, que la paciente evolución y crecimiento de los negocios. Por eso el tiempo corre en contra de los unos y a favor de los otros. Y es que a veces son los árboles, y la inconsciente codicia especulatoria, los que nos impiden ver el bosque. Un bosque que es un perfecto refugio de la guerra de divisas que se disputa a campo abierto.

Off topic de última hora: Un halcón menos en el BCE... y un BCE menos alemán.

Etiquetas: refugio · finanzas · monedas · cambio divisa



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