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miércoles 25 de junio de 2008

Aprender a invertir correctamente o como aprender a equivocarse.


Una de las creencias mas expandidas en materia de bolsa o inversión entre los debutantes o no iniciados es que el principal trabajo de aquellos que aciertan en sus inversiones es determinar las tendencias favorables y que su gran calidad es evidentemente encontrar las inversiones que se benefician de esas tendencias.

Cuando alguien empieza a hacer sus pinitos en el tema financiero, tiene consciencia de su falta de conocimientos financieros (o al menos debería tenerla), y es habitual empezar copiando a un especialista, a un experto, a un profesional, a un periódico financiero, en resumen a un tercero.

Siendo considerado el trabajo para convertirse en autónomo como difícil, largo, costoso y asumiendo frecuentes reposicionamientos personales a menudo bastante duros, es pues, una salida fácil.

La idea es “copio a éste que gana así ganaré yo también”. Simple e infalible. Esta gente sabe forzosamente donde invertir y cuando!, prueba de ello es que son ricos. Nuestro vecino quizás sea escéptico sobre un análisis que hemos decidido copiar de un financiero conocido, pero como él como no tiene peso específico en el mundillo financiero y no es rico, su opinión importará menos......

A mayor nivel de experiencia, obviamente, esta actitud se diluye a medida que el oficio va calando en el individuo, pero siempre queda la tendencia de ir a curiosear aquí y allá en los periódicos las opiniones y las recomendaciones. Sin poner en tela de juicio esta loable actividad, hay que darse cuenta y actualizar conscientemente que en estos soportes solo se tratan elementos sobre la dirección o las tendencias de las cotizaciones y muy raramente (por no decir nunca) sobre la gestión de las posiciones después de una recomendación, consejo o retrato de una situación económica que dan a diario.

En resumen, el mundo de las inversiones y de los mercados en su vertiente popular tal y como la conocemos hoy en día está principalmente nutrida de opiniones que indican direcciones y evocan distintos escenarios. Sin embargo, esto no es mas que la parte visible y notablemente insuficiente para tener éxito. Podemos equivocarnos y tener un gran éxito si sabemos crearnos un espacio para el error y reaccionar rápidamente en consecuencia si la ocasión se presenta. Se trata de estar cómodo con el hecho de equivocarse, de saber gestionarlo y sacar conclusiones y actuaciones que van a protegernos de las pérdidas ligadas a nuestros errores. ¿Cómo podemos hacer esto?


Una entrevista realizada al famoso inversor George Soros en el WSJ de hace unas semanas es edificante en el tema que nos ocupa :

Acaba de publicar un nuevo libro que versa sobre el cataclismo financiero y el derrumbamiento, el periodista hace mención de la cantidad de libros publicados en los últimos 20 años en los que el escritor de turno nos advertía del lo mismo. La justificación era en este caso que las crisis precedentes no eran mas que tests a la espera de LA GRAN CRISIS que estamos viviendo en estos días según el experto. Sigue un pequeño debate sobre el hecho de que esta crisis podría también ser un enésimo test de esta super-burbuja según Soros. Después continúa :

WSJ : Pero como puede ser que sea tan rico cuando sus visiones/predicciones del mundo han sido tan erróneas hasta la fecha?

G.SOROS : Soy rico solo porqué se cuando me equivoco.

Dése la oportunidad de equivocarse. Tenga siempre un plan B en el caso de que las cosas le vayan mal. Encuentre la salida de socorro y sitúela en su gráfico o en un papel, tal y como sabe donde esta la salida de socorro en una sala de cine con la palabra “EXIT” escrita en rojo. Prepare esta situación incluso de antemano. Ponga ordenes STOP, ordenes de venta a título de seguridad. Sea honesto consigo mismo y sepa reconocer sus errores, tanto en inversiones financieras como en inversiones inmobiliarias.

Resulta curioso que algunos inversores son capaces de vender acciones en pérdida, pero no son capaces de vender un inmueble porqué hoy en día no le pagan lo que le pagaban hace un par de años.

Estando cómodo con esta situación, se puede reaccionar rápidamente, incluso muy rápidamente. Previéndolo nos preparamos también mentalmente ya que evitamos el combate con nosotros mismos y con nuestro ego del famoso reposicionamiento íntimo después de habernos equivocado.

Tiene derecho a equivocarse, todo el mundo se equivoca, incluso los grandes financieros. Sobre todo no tenga miedo de “cortar” o de cambiar de sentido en esos momentos.
Equivocarse no es terrible, pero puede serlo si no hacemos nada financieramente y psicológicamente.

No puede acertar en el 100% de los casos, pero puede en cada error limitar al máximo las consecuencias. Esa decisión nos pertenece a cada uno de nosotros. Es una responsabilidad íntima, personal en cada una de nuestras inversiones.

No es un tema para meditar, es un tema para aplicar. Esté preparado para equivocarse. Si la idea le causa un problema, trabaje en ella. El sentido y la dirección son una cosa, su gestión otra. En esos momentos siempre estamos solos. Pero es una oportunidad ya que es un elemento que depende de nosotros y no del mercado. Sus errores tienen un precio, cuantifíquelos de antemano.

Como vosotros y como nosotros (Cluster Family Office), Soros también está sujeto a la euforia y al desespero (en sus propias palabras) pero dice también que ha sobrevivido y se ha enriquecido reconociendo sus errores.

El trabajo del inversor es a menudo mas complicado cuando se trata de trabajar sobre su propio patrimonio que sobre datos contables o gráficos con indicadores técnicos. Es un trabajo constante para todos los que nos dedicamos a esto.
Lo importante no es copiar al que gana, si no saber como gestionar las posiciones y aprender de nuestros errores, por eso en Cluster Family office no nos molesta que otros nos copien (que los hay y muchos) por qué quien lo haga no sabrá gestionar las posiciones ni aprender de sus errores ya que no serán los suyos.

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martes 24 de junio de 2008

Hoy hace un año... 24 de Junio 2007

Tan sólo queremos hacer un breve recordatorio a la crisis que claramente se intuía hace justo un año. Algunos todavía no se habían enterado de la que se cernía sobre nosotros, mientras en cambio algunos auguraban catástrofes de finales de civilización y/o de Sistema. Nuestra perspectiva entre comentarios de corralitos y de colapso de la Economía global, era el del deterioro del panorama financiero para el ciudadano medio.

Lamentablemente parece que el tiempo nos da la razón. Por el momento la resaca crediticia y la crisis energética son más que suficientes para perjudicar a miles de millones de personas. Virgencita, Virgencita que me quede como estoy...:
Crisis, What Crisis?
"El dinero no da la felicidad, pero procura una sensación tan parecida, que necesita un especialista muy avanzado para verificar la diferencia."

Woody Allen.

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lunes 23 de junio de 2008

Invertir sin petróleo (1)

Si no conseguimos frenar la escalada del precio de la energía, no sólo se resentirán los estómagos de los países más necesitados y las economías de los países del primer mundo, también supondrá un frenazo a nuestra cuestionada globalización. Y por tanto afectará a la propia evolución de nuestra civilización como tal.

El proceso de globlización iniciado en las últimas décadas, comenzando con la implantación comercial de internet a nivel mundial y siguiendo con los desplazamientos de mercancías y de personas low cost, se verá comprometido en la medida en que el coste energético se multiplique.

Hace alguna generación el consumo de fruta tropical más allá del mismo trópico era imposible. En un futuro inmediato, si la energía sigue encareciéndose, pasará de ser habitual a prohibitivo. La pregunta que podemos lanzar es la siguiente: ¿Es malo que volvamos a consumir sólo productos autóctonos de temporada y deje de haber en el primer mundo de todo y siempre? Mi respuesta sería, depende: Para los países desarrollados en general, no tiene porqué ser dramático, ni siquiera negativo, que sólo se consuman productos de temporada propios y que se deba volver a diversificar la producción autóctona para cubrir las necesidades regionales. En ese caso sólo se importarían productos lejanos necesarios como por ejemplo medicamentos, eso sí a precio de oro (negro, claro). Pero este mismo fenómeno sería pésimo para el mundo no desarrollado, ya que condenarlos a producir sólo para su mercado autóctono significa la extinción de sectores de población incalculables. Imaginar un país emergente o incluso sub-desarrollado sin posibilidad de exportar porque los costes del transporte les arranca de raíz su competitividad, es escalofriante. No obstante, lógicamente los costes del transporte no repercuten igual en un producto grande, pesado y barato que en uno pequeño, ligero y caro. Es decir, por ejemplo el encarecimiento de la energía no afectará tanto al transporte de videocámaras como al de bicicletas, aunque ambos productos sean chinos.

Si alguna ventaja tienen esos países con economías paupérrimas, es precisamente su mano de obra barata que hace atractivos sus productos al primer mundo. Pero en el momento en que cueste lo mismo o menos una sudadera made in Italy, Spain o France que otra (de probable peor calidad) made in Indonesia, Korea o Taiwan, nuestro mundo al que ya nos habíamos acostumbrado, será otro. Deberíamos abandonar la producción especializada que hemos venido evolucionando en el pasado final de siglo, para volver a la producción diversificada por la ausencia de globalización mercantil. El escenario con el que nos veríamos obligados a lidiar con un petróleo desbocado y sin alternativa presente es, cuando menos, inquietante. Sin duda un panorama involutivo a todas luces (con el permiso de los anti-globalización).

Sin embargo, el fenómeno de la globalización es algo difícilmente reversible, sólo un evento que afecte a todo el planeta y de gran calibre como un agotamiento energético, puede frenar (que no parar o eliminar) dicha globalización. Espero que después de haber constatado el peak oil hace tres o cuatro años, y antes de llegar a un agotamiento que vaya más allá del simple encarecimiento del crudo, hayamos sido capaces de desarrollar una alternativa realmente viable y global. De otro modo sí que podemos ver peligrar el hasta hoy vertiginoso ritmo de la globalización.

Metiéndonos en Economía-Ficción, aunque me temo que menos fictícia de lo que parece, vamos a imaginar el escenario de un coste energético insostenible y sostenido. Es decir, que nos pilla el toro (si es que no nos ha pillado ya) y nos vemos abocados a un mundo con los trazos que hemos definido, y además durante décadas. Que no somos capaces de encontrar una alternativa energética barata, abundante y global como lo era el petróleo hasta hace unos años. Imaginemos pues que el comercio internacional se ve modificado drásticamente en consecuencia, y que las industrias y las economías se tornan sensiblemente menos globales. Sin embargo a pesar de este escenario, los mercados financieros seguirían disfrutando del esplendor de los movimientos de la información, y casi ajenos a los problemas de los movimientos de las mercancías y personas. Planteemos algunas cuestiones interesantes: ¿Qué sucederá entonces con las inversiones financieras? ¿Qué estrategias de inversión deberíamos crear para que nuestro patrimonio siguiera una correcta progresión en un escenario de crisis energética drástica?

Sería muy revelador leer vuestros comentarios al respecto, sobre todo si no se reducen sólo a la compra de derivados de petróleo, claro :)

Quizás si empezamos a pensar cómo serían nuestras inversiones en ese escenario de economía-ficción, encontraremos alguna directriz interesante y aprovechable para el escenario real actual. Una estrategia de inversión a largo plazo podría necesitar hoy del análisis de esta situación futura.

La globalización de los mercados financieros no necesita petróleo y, de la mano de internet serían los grandes beneficiados de la incapacidad de movimientos físicos causada por la ausencia de energía barata. Y no cabe duda de que, en dicho escenario, las cotizaciones de equities, commodities, RF soberana o corporativa, y en definitiva cualquier producto creado por los financos, se vería profundamante alterado en sus respectivas cotizaciones. ¿Estáis pensando en el mismo sector que yo? ¿Quizás incluso en las mismas empresas?

Y es que la madre de todas las crisis no la concibiría sin la madre de todas las oportunidades.

Hay que encontrar un modo de preservar a las generaciones venideras de la avaricia o inhabilidad de las presentes.

Napoleón Bonaparte.

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jueves 19 de junio de 2008

El Monopoly termina en bancarrota o no termina.

La riqueza, afortunadamente, se redistribuye mayoritariamente de forma natural. Es decir, los adinerados gastan excedentes con mayor facilidad en favor de los menos ricos. Esta cuasi-ley universal existe en infinidad de ámbitos: Desde el rico que vive a un ritmo que significa el sustento de muchas familias a su alrededor; hasta el club de fútbol del G14 que paga una cifra enorme por un jugador de un club mediocre, ayudándole así a equilibrar los perjudicados balances de este último.

Casi siempre el aumento de riqueza deriva en un aumento del gasto, consumo, inversión y/o como le queramos llamar, beneficiándose de ello muy diversos colaterales. Algunos llamamos a esa relación un cierto modo de Win-Win, aunque algunas veces se convierte en una relación parasitaria. Algunos diréis que el rico cada vez es más rico y el pobre cada vez más pobre, por culpa de la explotación del primero sobre el segundo. En ese caso entraríamos en la polémica de quién es el parásito y quién el huésped. Pero la lucha de clases no es el motivo principal de esta reflexión, así que obviaremos dicha polémica y consideraremos (justamente o no) que el rico es el huésped y el pobre el parásito cuando no se trate de una relación Win-Win.

No todas las relaciones parasitarias son tróficas, es decir que suponen un incremento de recursos monetarios que alimentan al parásito. A veces el beneficio que se obtiene del rico o poderoso se traduce en protección frente a terceros, influencia, ocio, negocios, prestigio u otras ventajas muy diversas que tienen poca o nula relación con el dinero.

Otro ejemplo de redistribución de la riqueza sería la donación filantrópica. Quizás mayoritariamente su volumen sea residual, pero fijémonos en las grandes donaciones que de vez en cuando se producen. Por ejemplo la reciente donación de Warren Buffett de 37.400.000.000'-$ a fundaciones benéficas (cuando leemos todos los ceros impresiona más, ¿verdad?). Estos tipos de actos filantrópicos suponen la manera más diáfana y directa de redistribuir riqueza. La más radical y a la vez loable forma de Win-Win descompensado o parasitismo voluntario por parte del huésped. Ante una actitud altruista de este calibre, la balanza de los dos "win" o el "perjuicio" que causa el parásito como sujeto pasivo es algo que, felizmente, se nos escapa del análisis tradicional de la relación entre riqueza y pobreza.

Habrá quien critique este tipo de actos como un mero blanqueo de la conciencia del rico. Yo prefiero pensar que con lavandería o sin ella, estamos ante redistribuciones efectivas de la riqueza que honran a la raza humana. Las ONG's (algunas) se encargarán de no sólo redistribuir meros recursos sino también de fomentar pequeñas formas de creación de riqueza autónomas, como por ejemplo pozos, presas, escuelas, etc. En este punto no puedo dejar de mencionar a Vicent Ferrer y su ejemplar Fundación, a la que personalmente me unen un par de lazos espléndidos.

Filantropía, comercio, negocios, ocio, influencias.... sea, pues, la relación entre el rico y el pobre parasitaria o de Win-Win, tiende a compensar en mayor o menor medida la distribución de la riqueza.

Pero últimamente hay algo que me tiene un poco preocupado. No estoy seguro de que las manos que acumulan una ingente cantidad de riqueza desde que empezamos el nuevo siglo, tengan el mismo perfil de los ricos a los que tradicionalmente estamos acostumbrados. Me refiero básicamente a chinos y sobre todo a árabes (personas físicas y jurídicas) que están acumulando día tras día cantidades astronómicas de dinero. Tengamos en cuenta que el dinero anteriormente siempre ha estado en manos de occidentales, ya sea por méritos de la propia civilización o por expolio de terceros mundos, pero así ha sido tradicionalmente. Pero los tenedores de grandes riquezas han cambiado en la última década, en el último par de años, me atrevería a decir. Y quizás la forma de gastar o repercutir su riqueza con el resto del planeta no sea tampoco la tradicional.

Los grandes multimillonarios del pasado siglo, desde que a la Economía moderna se le puede llamar así, han sido siempre occidentales. Grandes businessmen que han amasado sus grandes fortunas en la industria, empresa o incluso el comercio. Prohombres diversos, por supuesto, pero todos ellos de cultura occidental. Tan sólo a finales del s.XX pudimos ver algunos multi-millonarios japoneses cuya cultura se aleja mucho de la occidental, pero fueron efímeros y mucho menos significativos que los actuales grandes tenedores de fortunas. Mi opinión personal es que muchas enormes fortunas creadas en los últimos pocos años, que crecen a un ritmo nunca visto, se están formando sin el empeño, esfuerzo y constancia de los tradicionales multi-millonarios businessmen occidentales. Es sólo una impresión, cierto, pero si estas nuevas fortunas de volúmenes jamás imaginados se han formado de una forma un tanto pasiva por parte de sus tenedores, sus objetivos futuros sin duda serán también distintos a los tradicionales.

No se trata en absoluto de discriminación cultural, religiosa, ni mucho menos racial. Sólo es una reflexión que me lleva a pensar que la riqueza ya no está en manos de nuestra cultura occidental, como ha estado siempre históricamente hasta hace muy pocos años. Y la siguiente pregunta que lanzo al aire es: ¿Qué consecuencias puede tener este fenómeno? ¿La redistribución de la riqueza tradicional se verá modificada?

Es como si en una eterna partida de Monopoly, tácitamente los ganadores devolvieran cíclicamente los billetes a la banca para que la partida no tenga fin. Y de pronto, los ganadores tuvieran un nuevo perfil y se cuestionaran si van a devolver su riqueza para seguir la partida eternamente o no. La pregunta que no me atrevo a hacerme a mi mismo es qué pasará con nuestra partida si los ricos nuevos deciden romper con la tradición.

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miércoles 18 de junio de 2008

Hoy hace un año... 20 de Junio 2007

Quizás los términos que más éxito han tenido desde los inicios de este blog son los de Financos e Inversópatas. Ambos me parece que son (somos todos) de alguna forma responsables de la situación a la que ha llegado nuestra economía.

Sin ir más lejos, el abuso de titulizaciones de RF nos ha llevado a la actual crisis de crédito. Pero también el abuso de estructurados y sobreestructurados sobre derivados, ha llevado a más de uno a la ludopatía financiera. Pero además con el agravante de que un ludópata puede prohibirse a sí mismo el acceso a bingos y casinos, pero jamás conseguirá que le prohiban la entrada a una entidad financiera con flamantes carteles atractivos que le incitan a lo peor.

La responsabilidad, a mi entender, es del todo compartida. Del mismo modo que la telebasura sólo tiene cabida si existe oferta y demanda. Es decir, "profesionales" de la comunicación que se rebajan a ello, y también demanda de televidentes con poco cerebro que consumen estos bodrios.

En fin, os dejo con la entrada original de hace un año, donde se intuía ya algún tipo de crisis inminente:
Financos e Inversópatas. Un cóctel explosivo.
"El dinero es algo muy singular. Le da al hombre tanta alegría como el amor y tanta angustia como la muerte."

John Kenneth Galbraith (1908-2006)



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martes 17 de junio de 2008

BANCOS CENTRALES E INFLACIÓN.

ESTÁN LOS BANCOS CENTRALES (FED Y BCE) CREANDO LA INFLACIÓN ACTUAL?

Como respuesta a algunos comentarios sobre el tema, que está mas que nunca de actualidad, a continuación analizamos un poco la inflación, la deflación y los conglomerados monetarios.

El objetivo de este artículo no es entrar en el detalle de la composición de los conglomerados monetarios, sino mas bien de ver las conexiones existentes con el crédito, la deflación o la inflación y la política económica.

La creación de moneda.

Esquemáticamente, la moneda puede crearse de dos modos :

La forma clásica, conocida popularmente como “la máquina de hacer billetes”: Los bancos centrales (BCE o FED) imprimen billetes o acuñan monedas.

A través del crédito, hoy en día de forma esencialmente digital : Cada vez que un hogar toma un préstamo, podrá, acto seguido, gastarse el dinero obtenido, o colocarlo en sus cuentas : hay creación de moneda. Esta moneda es temporal (desaparece cuando se reembolsa el préstamo), pero en un entorno dónde la deuda global aumenta continuamente, también aumenta continuamente la creación de moneda.

Un punto esencial a tener en cuenta: la “máquina de hacer billetes” está bajo la responsabilidad de los bancos centrales tipo FED, pero la creación de moneda asociada al crédito no está directamente controlada por los bancos centrales.

Son los bancos privados y la demanda de crédito de los hogares quienes la controlan, actualmente es la forma dominante de creación de moneda.

Para medir la cantidad de moneda en circulación se pueden utilizar varias definiciones:

1)-En el sentido mas estricto, la masa de billetes y monedas en circulación.

Este conglomerado pesa 759 millardos de $ hoy en día y está, por definición directamente controlado por la FED. Su velocidad de crecimiento cae regularmente desde 2003, contrariamente a lo que muchos afirman, la FED hace funcionar “la máquina de hacer billetes” al ralentí.

2)- Muy próximo al primero, tenemos el conglomerado M1 (1.372 millardos de US $)que abarca el primero (billetes y monedas en circulación) y valores líquidos, también muy ligado a “la máquina de hacer billetes” de la FED. La M1 no aumenta prácticamente nada desde hace 2 años.

3)- En el último eslabón de la cadena encontramos el conglomerado M3, que abarca una definición de la moneda mucho mas amplia (algunos la conoceréis como "Money as debt"). La FED dejó de publicar los datos de la M3 en 2.006, cuando se encontraba a niveles de 10.200 millardos de US $. Extrapolando las tendencias de 2.006 y la evolución de otro conglomerado (M2) podemos estimar que en cuanto a M3 la cifra rondaría los 13.000,-- millardos de US $ (casi 9 veces mas que M1).

Contrariamente a la M1, la M3 está creciendo actualmente a un ritmo bastante elevado (13 a 15%/año), y se observa la misma tendencia en Europa.
Un punto esencial a tener en cuenta: La M3 está esencialmente ligada con la parte “crédito” de la creación monetaria (justamente esa que los bancos centrales no controlan directamente). Aquellos que afirman que la FED hace funcionar “la máquina de hacer dinero” o que “fabrica anárquicamente moneda” por que la M3 aumenta, no han comprendido lo que es el conglomerado M3 y lo que controla su evolución.

Los puntos de unión entre la M3 (moneda en su sentido mas amplio) y la inflación.

Muchos partidarios de las tesis inflacionistas adelantan como argumento que el fuerte aumento actual de la M3 sería un síntoma de inflación. En realidad, ante una situación como la actual o la situación de Japón en los años 80-90, no hay ninguna relación entre M3 y niveles de inflación : El conglomerado M3 está creado por los hogares y los actores económicos que acumulan prestamos, no por los bancos centrales.

Este gráfico ha sido extraído de un interesante artículo publicado en Gold-Eagle por Heinrich Leopold.

Muestra la evolución de un conglomerado análogo a la M3 y de la inflación en Japón entre 1980 y 2000. Hemos verificado las informaciones publicadas a través de otras fuentes, el gráfico es correcto.

El fuerte crecimiento de masa monetaria amplia (tipo M3) en Japón no solo no provocó inflación si no que estuvo seguida por un decenio de estancamiento de los precios al consumo asociado a la implosión de la burbuja de crédito japonesa. Cuando la crisis de crédito se acentuó en Japón, a partir de 1.991, la M3 bruscamente, cesó en su expansión.
La inflación hoy en día viene provocada por la fuerte demanda de los países emergentes, principalmente en materia primas, evidentemente no por la política monetaria de los E.E.U.U.. Si esta demanda continúa creciendo rápidamente, las presiones inflacionistas persistirán, si no (p.e. si los emergentes se contagian de la actual crisis), desaparecerán para dejar paso a una recesión deflacionista.

Puede la FED conducir deliberadamente una política inflacionista?

Hemos visto que la FED crea muy poca cantidad de moneda en estos días. Nos podemos preguntar si va a cambiar su política en el futuro.

En teoría la FED tiene el poder de impulsar la inflación : Podría por ejemplo triplicar la masa de $ en monedas y billetes existentes (lo cual está bajo control) y hacer “explotar” al alza la cantidad de moneda en su sentido mas estricto : el valor teórico del $ se dividiría por 3, y a continuación se triplicarían los salarios, los precios, etc sería la ruina total de los ahorradores, pero por otro lado el exceso de deuda se vería anulado por la inflación.

En la práctica, esta “simpática” solución es imposible de llevar a cabo por dos razones :

-Si la FED se lanzara en esta aventura los mercados y los países terceros perderían toda la confianza en el $ : La caída del la moneda superaría en mucho las expectativas, y los americanos no podrían ya comprar en el extranjero los productos que necesitan (y perderían toda credibilidad económica en el plano internacional.

-La inflación pondría los tipos de interés por las nubes, lo que significaría la anulación definitiva de todas las operaciones de crédito, ya sean particulares o corporativas, y frenaría de golpe el crecimiento, destruiría automáticamente todos los esfuerzos de la FED en cuanto a bajada de tipos.

Tomemos por ejemplo un préstamo de 200.000,-- $ a 30 años no prorrogable :

Al 6% de interés el coste anual del préstamo es de 14.579,- $.....pero al 15% (tipo habitual para los préstamos en épocas de fuerte inflación) el coste se duplica a mas de 30.000,--$.

Así pues, en el futuro, la FED no podrá utilizar realmente su “máquina de hacer billetes” ¡Incluso aunque le apetezca!

Y el Estado?

Tiene un margen de maniobra superior que la FED: la deuda pública de los EE.UU. es de aproximadamente 10.000,-- millardos de $, es decir 11 veces mas que lo que hay en el balance de la FED. En una situación de recesión extrema, es muy probable que los dirigentes dejaran escapar el déficit, siguiendo el modelo japonés (aún hay margen entre el ratio : deuda pública/PIB de 65% en los E.E.U.U. y el de Japón que supera los 130%)

Esto también provocaría un descenso de los ingresos fiscales a causa de la bajada del PIB y mayor gasto por :

-Socorrer las instituciones financieras en dificultades, incluso nacionalizando una parte de los créditos insolventes.
-Socorrer a las personas mas directamente afectadas por la crisis.
-Intentar impulsar la economía con diversos “planes”.

Pero también en este caso el margen de maniobra sería reducido: todo déficit excesivo se saldaría también por una pérdida de confianza de la solidez financiera del estado, y en consecuencia del $ (el dólar es un papel moneda garantizado por bonos del tesoro, esto es, por la capacidad de reembolso del estado emisor). Volvemos a la amenaza de altos tipos de interés y de pérdida de poder adquisitivo que no haría mas que agravar la crisis inicial.

Al final no serán los políticos, sino el mercado y los tenedores (americanos o extranjeros) de bonos del tesoro americano quienes decidirán este margen de maniobra, que como mucho será de algunos puntos del PIB de mas del déficit público, es decir algunos centenares de millares de $ anuales (y quizás menos si los ingresos fiscales no caen demasiado).

Una cosa si está clara, aunque esto pudiera suavizar un poco el impacto dosificando la crisis, no hay nada que pueda compensar la ausencia de los 4.000,-- millardos de $ anuales de nuevos créditos que han alimentado el sistema hasta la fecha, y éste deberá buscar soluciones para pasar de ser orondo a ser esquelético intentando evitar las enfermedades oportunistas.

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lunes 16 de junio de 2008

Los embargados ya no pueden poner gasolina.

Sé que no os impresionarán las cifras económicas que a continuación os voy a mencionar. Son datos reales y públicos a los que nuestra mente se ha acostumbrado muy rápidamente. La cascada de cifras negativas que salen a diario nos hacen insensibles a su significado, pero cada una de ellas tiene, no sólo significado sino repercusión macroeconómica que desemboca en afectaciones de bolsillos personales.

No olvidemos que al final de la cadena económica estamos las personas y los datos terminan traduciéndose en bienestar o malestar individual. El dinero, el trabajo, los ingreso, los gastos... todo se ve afectado de una forma u otra, tarde o temprano, por esas cifras económicas que nos llueven constantemente, y que desde hace unos meses son pésimas. La globalización en las comunicaciones hace que veamos imágenes detalladas e inmediatas de catástrofes naturales al otro lado del planeta, pero no dejan de ser fenómenos locales de los que la globalización sólo nos informa. Pero en economía la globalidad no sólo nos informa sino que también nos afecta directamente. Acostumbrarnos a oír y leer cifras económicas negativas y curtir nuestros sentidos, como si se tratara de la noticia de la inundación de un remoto país en el telediario de las tres, no nos evitará la afectación personal.

Este mes de mayo 2008 las solicitudes de ejecuciones hipotecarias en los EE.UU. han aumentado un 48% respecto al mismo mes del 2007. Si contabilizamos también los avisos oficiales de incumplimientos, 261.255 familias han faltado a sus obligaciones hipotecarias, o sea casi uno de cada mil habitantes de la primera potencia económica mundial. En los últimos 29 meses siempre ha aumentado la cifra interanual de ejecuciones hipotecarias. En concreto éste último mes 1 de cada 483 hogares ha sido ejecutado promediando todo el país, pero hay estados como Nevada donde la proporción es 1 de cada 118 hogares. También California y Arizona están sufriendo la terrible resaca de embargos después de la borrachera hipotecaria de los últimos 8 años.

Otra cifra escalofriante: En España un 10% de las hipotecas superan el valor de los inmuebles hipotecados. No sé a vosotros, pero a mi me dio mucho que pensar, sobre todo si tenemos en cuenta que se obvian muchos peritajes obsoletos que a nadie le conviene actualizar.

Los embargados, o los que lo van a estar, no sólo pierden en favor del banco su mayor o menor porción de vivienda que ya era suya, sino que también ven como el petróleo afecta fatalmente a sus bolsillos. Si esta crisis energética se hubiera producido antes, se habrían ahorrado algunas cuotas de su hipoteca, empeorando aun más los balances de sus bancos acreedores. Dicho de otro modo, el incremento de precios hará que muchos ya no puedan hacer frente a sus créditos, provocando más y más ejecuciones.
Llegados a este punto, si está siendo tan vital el desplome de los intereses en EE.UU. para salvaguardar el sistema financiero lo es aun más, si cabe, la moderación en la escalada energética. Un crudo a 150, 200 o 250 US$ por barril hará inútiles las costosísimas medidas adoptadas por FED, BCE y otros muchos bancos centrales. Los descensos de tipos, las inyecciones de liquidez al sistema... todo se lo llevará por delante la asfixia económica energética y su inflación de primera ronda. El G8 ya advirtió de este peligro el pasado sábado con comentarios inusualmente agresivos.

La distopía petrolífera ha desplazado de los titulares al credit crunch, pero ambas crisis conviven coincidiendo en tiempo y espacio. Y esta convivencia de dos escenarios tan graves es inaudita, histórica y espeluznante. Además existen efectos colaterales derivados de éstas que agravan la perspectiva, como por ejemplo la vergonzosa crisis alimentaria del tercer mundo, causada por la súbita sobreproducción de biocombustible, que se extiende peligrosamente también al segundo mundo.

Algunos no se dieron cuenta de la gravedad de la situación hasta el pasado mes de Enero, cuando la bolsa tuvo un breve periodo espasmódico. Pero como no fue más que un "coitus interruptus" y algunos siguen asociando exclusiva y torpemente la palabra "crack" al de 1929, muchos siguieron (incluso alguno todavía sigue) pensando que si las bolsas no se desploman será porque la cosa no está tan mal.

Los ciclos han desaparecido y el nuevo orden económico global todavía nos resulta caótico. Un caos que comprenderemos con el tiempo. Esta crisis es tan inaudita e histórica que ni siquiera un crack bursátil tradicional nos puede guiar en el camino del actual escenario. Ya desde el pasado verano venimos diciendo que nuestra economía de hoy formará parte de los libros de texto económicos de las generaciones futuras. Pero vamos camino ya de tesis doctoral.

El otro día un director regional de una conocida banca privada española me dijo: "El único motivo que tienen las bolsas para subir, es que no existe ningún motivo". Frase lapidaria donde las haya, sobre todo viniendo de un cargo como el suyo. Esta crisis es The Big One, sin duda. Quizás nos daría alguna clave releer el artículo de mi colega GFO "Inflacionar o Morir".

Para acabar os dejo con un fragmento del comentario que hizo Manuelmad (lo siento pero no sé dónde linkarte) a nuestro artículo de Mad Max, y que suscribo totalmente:
"Igual vivo en el mundo de la alegría, pero prefiero pensar que los años que tengo por delante van a ser los años de mayor desarrollo tecnológico y cultural de toda la historia, precisamente por la crisis que se nos está viniendo encima.
Hace poco leí a un artículo sobre el milagro de Singapur, un país que no tenía nada y que hasta hace muy poco era tierra de mosquitos y enfermedades. El reportero preguntaba a un empresario como lo habían conseguido, la respuesta fue que la escasez da eficiencia y la eficiencia da riqueza.
Momentos como estos son los que cambian el desarrollo del mundo. Si son para mejor o para peor, eso ya depende de la óptica con la que cada uno lo mire."
Como dijo Victor Hugo:

"El futuro tiene muchos nombres. Para los débiles es lo inalcanzable. Para los temerosos, lo desconocido. Para los valientes es la oportunidad.
"

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jueves 12 de junio de 2008

No es fácil ser menos rico

"Si el centro neurálgico del poder empresarial con las mayores y mejores multinacionales ha desaparecido, ¿qué no le podría suceder a nuestro patrimonio que es infinitamente más vulnerable?" Desde los inicios del Family Office tomamos esta frase, que se refiere a la trágica destrucción del World Trade Center, como ejemplo para tratar de hacer ver la necesidad de blindar nuestros patrimonios y consolidarlos a través del tiempo. Se ha comentado muchas veces que las grandes fortunas también están expuestas a todo tipo de inclemencias que pueden mermar su patrimonio y necesitan más aún, si cabe, una correcta planificación financiera orientada a satisfacer las necesidades personales de la familia (P.G.R.). Normalmente hemos aludido a personas que han recibido una súbita inyección de dinero sin estar preparadas para gestionarlo, tales como los agraciados por algún tipo de lotería, los perceptores de grandes herencias o incluso poseedores de tierras de cultivo súbitamente recalificadas, pero también otras veces hemos aludido a personas ricas que han sabido ganar su dinero y piensan que también sabrán mantenerlo y hacerlo crecer. Por difícil de entender que pueda resultar, ganar dinero y gestionar un patrimonio son disciplinas completamente distintas.

Y qué mejor que servirse de un artículo que publicaba el New York Times el pasado Domingo para demostrar la necesidad de dicha planificación hasta para las fortunas más grandes de Manhattan. En él se narran anécdotas que pueden parecer banales, como el hecho de que los ricos estén cortando gastos lujosos (cortes de pelo de 350$ o alquileres de jet a 10.000$ la hora) debido a la actual crisis, pero que esconden un grave problema de fondo: la nula presencia de un Balance Vital que hubiese tenido en cuenta dichos gastos y hubiese adecuado el patrimonio y los ingresos para poder satisfacer esos caprichos.

Siguiendo con el artículo, voy a destacar los párrafos que me parecen más significativos y que demuestran claramente que cualquier fortuna, por grande que sea, está expuesta a los vaivenes económicos si no se ha trabajado con ella correctamente. Además, también quiero resaltar las angustias que conlleva el verse en una situación de este tipo.