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miércoles 28 de mayo de 2008

"The Show must go on (2)". El Absentismo Financiero nos condena a la mediocridad.

Corren tiempos difíciles para los inversores. Y éste es un síntoma premonitorio del empobrecimiento social que se avecina (ya lo advertimos hace un año). Cuando la inversión se torna especialmente difícil, los instrumentos financieros extrañamente inestables, el precio de mercado de los inmuebles en caída libre debido a un masivo aumento de la oferta, y cuando los clásicos ciclos económicos son distorsionados hasta su desaparición, estamos ante claros indicios de que nos encontramos en la antesala de una crisis económica que afectará fulminantemente a las empresas y a sus puestos de trabajo.

Aunque es obvio que esta crisis hace meses que afecta a los inversores sus efectos populares en el primer mundo todavía no se han hecho notar plenamente, pero no obstante ya están llamando a las puertas de millones de personas. Lamentablemente, en el segundo y tercer mundo diluvia sobre inundado, porque la necesidad de biocombustibles alternativos está provocando una hambruna que debería preocuparnos infinitamente más que los problemas contables de UBS, por poner un estúpido y vergonzoso ejemplo.

Al igual como el derrotismo inmobiliario perjudica nuestra correcta progresión patrimonial, el atrincheramiento nómada en depósitos bancarios arañando décimas sobre euríbor, hoy aquí y mañana allá, tampoco favorece el correcto y planificado crecimiento de nuestro efectivo. No obstante, ante estrategias que sólo contemplan la subida de la bolsa y el corto plazo que ha hecho ricos a miles y miles de inversores en los últimos años, los atrincherados en depósitos formarán la élite de los que supieron salir del mercado a tiempo y serán envidiados por invernar sin pérdidas hasta que vuelva la primavera bursátil (aunque los japoneses todavía la esperan desde hace 18 años). Pero su coste de oportunidad existe y en épocas de crisis suele ser alto.

En definitiva, tanto el Derrotismo Inmobiliario como el Absentismo Financiero suponen una inflexión peligrosa en la correcta progresión patrimonial, por la que debemos velar durante toda la vida y en cualquier escenario económico. Algunos diréis que evitar pérdidas que dejen nuestro patrimonio gravemente handicapado es un logro en los tiempos que corren. Por supuesto que es un mal menor y para muchos una quimera, pero sólo debemos conformarnos con evitar la minusvalía patrimonial si no somos capaces de mantener una correcta progresión con razonables garantías de éxito, sólos o con ayuda. Además el éxito en dicha correcta progresión dependerá totalmente del PGR diseñado y de la propia idiosincrasia del individuo o la familia.

Aquí debemos aclarar que el éxito patrimonial no debe ser exclusivamente la maximización de los rendimientos financieros. Riqueza y Felicidad son conceptos que debemos trabajar conjuntamente, ya que el primero suele poner en grave peligro el segundo como podemos ver en el siguiente gráfico:

"Un concierto no es una mera interpretación de un disco, sino un evento teatral"

Freddie Mercury
Del mismo modo podemos decir que la gestión de nuestro patrimonio no es una mera aplicación de fundamentos económicos a nuestras inversiones, sino la perfecta armonía entre Felicidad y Riqueza a lo largo de nuestra vida y la de nuestros descendientes.


Pero volviendo a la correcta progresión de nuestros activos y al Show que debe continuar, no debemos resignarnos ante un cambio de escenario. Lo que debemos hacer es cambiar con éste. Como el ratón en busca de nuevo queso. El Absentismo Financiero puede costarnos oportunidades irrecuperables en calidad y cantidad para nuestro patrimonio. Y sólo tenemos, en el mejor de los casos, una vida para hacerlo crecer.

No pretendemos inducir a nadie a aventurarse en inversiones cuyo riesgo no sea asumible o para las que no esté capacitado. Nada más lejos. Simplemente queremos compartir con todos vosotros los criterios y las directrices con las que trabajamos como Family Office. Éste es el camino que consideramos correcto y que nuestros Clientes recorren de nuestra mano. Y así lo queremos explicar y compartir en este blog para pequeños y medios inversores. La aplicación personal de cada uno dependerá de si comparten o no nuestros criterios y protocolos, de la capacidad y formación individual y de la ayuda que deseen o no recibir.

Difícilmente podemos aspirar a alcanzar un buen puerto si no conocemos el rumbo correcto. Sólo conociendo nuestros objetivos y limitaciones podemos centrar nuestros esfuerzos en intentar superar vientos y mareas, como por ejemplo la actual crisis de crédito y energética. Algunos lo lograrán. Pero sin clarificar la ruta, el destino y nuestro nivel de autosuficiencia, las posibilidades son nulas.

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lunes 26 de mayo de 2008

Sobre JP Morgan, despidos y asesoramiento.

Estaba leyendo sobre los despidos que hará JP Morgan en Bear Stearns después de haber pagado 2 $ por acción, me acordé de lo mismo que leí hace cuatro años con Bank of America, y tantas y tantas veces que he leído lo mismo en la banca de inversión. El primer pensamiento es por la gente que se queda sin trabajo, pero yendo un poco más allá pienso en los clientes de la gente que se queda sin trabajo y yendo un poquito más allá en los clientes de la gente que no sabe si se quedará sin trabajo. ¿Cómo será el asesoramiento en esos momentos? ¿Es bueno que el patrimonio de un cliente esté expuesto a esas emociones fuertes por parte de quien le asesora? Si, si, ya se, indiscutiblemente está la ética, la profesionalidad…pero cuando uno está realmente cabreado con quien le paga, que no es el cliente si no la entidad…

Nunca me había parado a pensarlo pero hoy al leer esta noticia, quizás sería bueno hacer un estudio sobre la influencia del ambiente de trabajo de una entidad sobre el patrimonio de los clientes. Los psicólogos le llaman “clima”.

Quiero reproducir un artículo de Lucy Kellaway, columnista del Financial Times que publicó en febrero de este año y tituló “Fiestas de ex alumnos”. En él podemos leer sobre emociones y sentimientos de trabajar en un gran banco como JP Morgan.


Fiestas de ex alumnos

Lucy Kellaway / Financial Times.

Me duele ligeramente la cabeza y mi cartera está llena de tarjetas de presentación. Una es de un acupuntor. Otra de un entrenador de caballos de carreras, y el resto de gestores de activos, miembros de grupos de capital riesgo y presidentes de compañías que llevan su propio nombre. Fue una buena fiesta.
La noche comenzó como suelen hacerlo las mejores: con una sensación de pavor. Era la reunión anual de ex alumnos de JPMorgan, por lo que se combinaban los dos tipos más sombríos de función social: las reuniones y los eventos de creación de redes.
Mientras me dirigía siguiendo el curso del Támesis hacia Festival Hall pensaba que (a) no conocería a nadie, ya que abandoné el banco hace 25 años; (b) que mis días en JPMorgan son una época poco feliz de mi vida que en la actualidad me resulta irrelevante; y (c) tienen que existir medios menos dolorosos para encontrar algo sobre lo que escribir. No empezó bien. "Sé quién eres", me dijo la primera persona con la que me encontré en una sala abarrotada.
Su placa me indicaba que aún trabajaba para el banco, y no parecía muy amigable. Me comentó que existía un artículo que yo había escrito hace ocho años basado en muchas ideas erróneas que le gustaría corregir. Inspeccioné la sala mirando sobre su hombro: Walter Gubert, presidente de JPMorgan en Europa, permanecía de pie para dar la bienvenida a todos los presentes. "Esta fiesta continúa creciendo en tamaño y calidad", comentó.
Un ex banquero me dijo por lo bajo: eso es porque la gente se sigue marchando. A juzgar por su número en la sala, las mujeres son las que se siguen marchando con más frecuencia. La primera con la que conversé me dijo que se había marchado porque el trabajo la hacía llorar. Le respondí que la banca también me había hecho llorar, y que mis lágrimas fueron una mezcla de aburrimiento y miedo a seguir cometiendo graves errores en acuerdos sobre cambio extranjero.
Las suyas, me explicó, eran de frustración. Era directora gerente, y me aseguró que se había hartado de sandeces. Ahora enseña en una escuela de negocios, forma parte de una firma de capital riesgo y derrama menos lágrimas. Tras ella, avisté el rostro sin cambios de un hombre con el que solía tener pesadillas. Cuando tenía 22 años, mi jefe me trataba como una basura, pero ahora me miraba amigablemente desde el otro extremo de la sala. ¿Qué sucedía? ¿Se le había endulzado el carácter? ¿Y a mí?
Apenas me había recuperado de esta experiencia cuando vi a otro de mis antiguos demonios. En 1982, una mujer estadounidense me dijo que parecía demasiado joven y que "nunca debería llevar pantalones". Encontré esta experiencia traumática principalmente porque no resulta agradable que te digan que pareces un bebé cuando crees que tienes un aspecto sofisticado. Pero ahí estaba ella, riéndose, feliz, de todo, y -aún más gratificante- llevando ella misma pantalones.
Me sentí tan emocionada que olvidé preguntarla por qué se había marchado. Me alejé para unirme a otro grupo de banqueros que habían permanecido más de una década en JPMorgan. Uno es propietario en la actualidad de nueve caballos de carreras, y la mayoría del resto eran gestores de fondos o asesores. Todos aseguraban ser locamente felices.
Puede deberse a que cualquier cosa es mejor que trabajar en un gran banco; o a que sólo vuelves a reunirte con tus antiguos jefes para mostrarles que tu vida es mejor sin ellos. Mientras me ponía el abrigo, me di cuenta de que me había formado una idea errónea. Es posible que esa parte de mi vida hubiera sido extraña, pero no fue irrelevante.
Trabajar con otras personas crea un vínculo, y ese vínculo perdura. También aprendí otras dos cosas útiles aquella noche: (a) las vidas laborales son aburridas, por lo que cualquier cosa que se asemeje a un escándalo permanecerá para siempre en la memoria, y (b) realmente es posible alcanzar el éxito en la banca teniendo barba.


Ser independiente te libra de todo esto lo cual es bueno para nosotros y es bueno para nuestros clientes.

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lunes 19 de mayo de 2008

…..Nothing is real…..

A veces, leyendo y oyendo opiniones de personas, en principio entendidas en el tema, uno cree oír a los Beatles:


“Nada es real, no hay nada porqué preocuparse”.

Pero el mundo de los Patrimonios es real y hay mucho de lo que preocuparse.

…”Lo peor ya lo hemos visto”…

…”Podemos asegurar que ya hemos tocado fondo”…

…”No hay crisis en el mercado inmobiliario español”…

El objetivo de todas estas palabras es tranquilizar a los clientes para evitar que se vayan.

La idea de hacerme independiente se gestó en el año 2.000 con la denominada crisis punto com.



Por aquel entonces yo no trabajaba para los clientes, trabajaba para una entidad que era la que me pagaba por vender productos de inversión.

Esta entidad me hacía cantar a los Beatles cuando venían los clientes asustados por las caídas de los mercados. Me presentaban a los clientes como un experto en inversiones. Cuando venía un cliente me avisaban por la línea telefónica interna y yo bajaba por las escaleras abiertas a la sala (mi despacho estaba arriba). Mientras bajaba veía al pie de las escaleras al cliente que me miraba con ojos esperanzadores.



Pasábamos a una gran sala de juntas y yo empezaba a cantar “Nothing is real”. Le indicaba además que ahora era una oportunidad con la caída de los mercados para que trajera más dinero e invirtiera más.

A solas con mi jefe comentaba que yo creía que había que disminuir la volatilidad de las carteras de los clientes con Renta Fija. Mi jefe me sonreía paternalmente como diciendo: “ayyyyy…..no haremos carrera con este chico….” Y me hacía fijarme en las comisiones que teníamos en Renta Fija comparadas con las que teníamos en Renta Variable. Mirándome alzando las cejas me espetaba ¿Ves?

Cuando llegué a tener clientes con unas minusvalías del 70% en sus carteras decidí no cantar más a los Beatles. En una de esas representaciones en la sala de juntas en las que a un lado de la mesa estábamos mi jefe y yo y en el otro el cliente, me armé de valor, me levanté de mi sitio y me fui a sentar al lado del cliente.



Le dije:

“Olvídese de todo lo que le he dicho hasta ahora, si usted me paga yo le diré exactamente lo que pienso y lo que yo haría con su dinero”.

Os podéis imaginar que duré dos días en la entidad.

Una vez en la calle, respiré hondo y me sentí libre. Notaba la agradable sensación del sol en la cara.

Abrí un pequeño despacho y llamé al que pensaba sería mi primer cliente como asesor independiente. Sí, a aquel señor que me senté a su lado. Curiosamente aquel señor no fue mi primer cliente, desestimó mi ofrecimiento y prefirió seguir siendo cliente de la entidad. Ese fue mi primer desengaño en mi andadura por libre. Después vendrían otros pero también las satisfacciones.

Hace tiempo que oigo mucho a los Beatles pero me parece a mi que ni los propios bancos saben la porquería que tienen en sus balances. O sí la saben pero no nos la dicen, pero ya saben… todo….. todo… todo se reduce a intereses creados.



Salgamos de ahí para que nos de el sol en la cara.




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domingo 18 de mayo de 2008

"The Show must go on". El Derrotismo Inmobiliario nos condena a la mediocridad.

Es una constante. Casi todos los feedbacks que recibimos por parte de personas con patrimonios medios (<12M €) y pequeños (entre o,5 y 3M €) es su desmoralización por la sobrecarga de inmuebles que sufren. Apenas unas decenas o unas pocas centenas de miles de euros en efectivo y el resto de su patrimonio en ladrillo pagado o incluso hipotecado parcialmente. Y esto hace que se sientan atrapados y sin salida. Las causas que les han llevado a esta situación son diversas y no vamos a juzgarlas en absoluto. Todos, acertadamente o no, tuvieron la mejor intención de hacer crecer su patrimonio. Por lo tanto no deben perder el tiempo y las energías culpabilizándose por ello, pero sí aprender de los errores cometidos y grabarlos en sus memorias indeleblemente. En este perfil de potenciales clientes, no obstante hemos detectado conductas ciertamente muy desaconsejables. La inmensa mayoría de ellos desisten de poder convertir sus inmuebles en dinero ante la situación del mercado inmobiliario. Su reflexión más o menos viene a ser la siguiente:
"Mi inmueble vale mucho más de lo que me pagarían ahora por él. Es decir, no voy a poder venderlo a su precio hasta que pase la crisis, y por lo tanto no tengo más remedio que esperar a que el mercado inmobiliario vuelva a recuperarse hasta los niveles normales".
Seguro que muchos lectores se sentirán identificados con esta frase lapidaria. Y decimos lapidaria porque podría ornamentar perfectamente la tumba de su progresión patrimonial. Nuestros Clientes más antiguos gozan de una proporción de inmuebles y efectivo muy compensada y adaptada a sus necesidades y PGR. Sin embargo (o antes de éste se ejecute) vamos a intentar corregir desde este blog algunos errores conceptuales y estratégicos, tal y como lo hacemos personalmente con los nuevos Clientes que llegan a nuestro family office con esta sobrecarga inmobiliaria:
  1. En primer lugar, nuestros inmuebles no valen más de lo que el mercado está dispuesto a pagarnos hoy por ellos. Éste es el precio de mercado y no otro que podamos tener anclado en nuestra memoria (al igual que el efecto anclaje definido por Fernan2 en bolsa). También nos puede traicionar el anclaje mental que podamos mantener a la plusvalía esperada en el momento de la compra. Esta ley universal del precio de mercado definido por oferta y demanda resulta especialmente difícil de aceptar cuando se trata de ladrillos propios, máxime cuando suponen la práctica totalidad de nuestro patrimonio. Pero a pesar de que no queramos aceptarlo, el mercado sigue marcando sus leyes universales.
  2. En segundo lugar, si resulta obvio que el mercado estaba inflado, debemos ser conscientes de que pueden pasar muchos años antes de que vuelva a estarlo. La explosión de una burbuja no implica forzosamente que de forma inmediata se comience a inflar otra, y mucho menos probable es que lo haga en el mismo sector. El nivel que consideramos "normal" (sic) puede estar muy lejos del que el mercado vaya a asignar a nuestros inmuebles en los próximos años o lustros.
  3. En tercer lugar, la progresión de nuestro patrimonio no puede congelarse y perjudicarse hasta que la siguiente burbuja inmobiliaria esté suficientemente hinchada como para que consideremos que nos están comprando nuestros inmuebles "a su precio normal". No debemos dejar escapar un largo y precioso tiempo y oportunidades para liberar nuestros activos y poder aplicarlos a otras inversiones.
El potencial beneficio o pérdida realizada que dejaremos en el camino si tomamos la decisión de vender nuestros inmuebles hoy a precio de mercado actual, debe verse perfectamente compensada y superada por los beneficios que obtengamos en otras inversiones que realizaremos con el dinero proveniente de dichas ventas. Y este aprovechamiento de oportunidades, al igual que el interés compuesto, resultará espectacular al cabo del periodo de tiempo que tardarán nuestros inmuebles en recuperar un valor de mercado que consideremos "normal". Por lo tanto, la foto de nuestro patrimonio en ese momento futuro en que consideremos aceptable la venta de nuestros inmuebles, sería muchísimo peor que la que hubiéramos conseguido vendiendo hoy a precios de mercado y haciendo trabajar nuestros activos durante esos mismos años.

The Show must go on (lyrics). Nuestro patrimonio debe seguir progresando adecuadamente, sin que la larga e intensa resaca inmobiliaria trunque nuestra trayectoria durante años. Como siempre ocurre y no nos cansamos de repetir, los tiempos de cambios, de crisis, de explosiones de burbujas, etc... siempre vienen acompañados de las mejores oportunidades de inversión. Y debemos ser capaces de identificarlas y aprovecharlas, sólos o con ayuda profesional. Pero para poderles sacar tajada, simultaneamente debemos tomar la decisión de aceptar el precio de mercado de nuestros inmuebles para poder iniciar el camino de la recuperación. Este camino será múltiple y complejo, y el peor error que podemos cometer para nuestra progresión patrimonial es descartar la venta, bajar los brazos y caer en un derrotismo inmobiliario que, no nos engañemos, sería una muy larga y estéril penitencia.


Aquí os dejo uno de los vídeos póstumos más emocionantes de Freddie Mercury. Quién mejor que él para recordarnos que el Show debe continuar. Que nuestro patrimonio debe seguir creciendo y aprovechando las oportunidades que se presentan, a pesar de la desazón causada por errores pasados y presentes. Si para ello debemos convertir en efectivo algunos o todos nuestros inmuebles a precios de mercado, debemos hacerlo. Pensemos en los beneficios que podemos hacer con ese dinero y no nos ofusquemos con las minusvalías a realizar. El coste de oportunidad de resignarse a una derrota inmobiliaria marcando nuestros inmuebles a un precio muy superior al del mercado es, sin duda alguna, mucho mayor que las minusvalías que podamos realizar ajustándonos a la demanda existente.

Repitiendo una vez más la frase de Henry Ford: El fracaso es una gran oportunidad para empezar otra vez con más inteligencia. Hoy será la explosión de la burbuja inmobiliaria, mañana será un crack bursátil, pasado una hiperinflación con el petróleo a 200$, o la mismísima deflación... Siempre tendremos excusas para la resignación y el derrotismo, para autocondenarnos cobardemente al ostracismo inversor. Pero nuestra progresión patrimonial debe continuar a pesar de las dificultades y esto es absolutamente incompatible con el derrotismo inmobiliario que reina en nuestros días.
The show must go on
I'll face it with a grin
I'm never giving in
On with the show

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sábado 17 de mayo de 2008

Hoy hace un año... 19 de Mayo de 2007.

Este es uno de los artículos por los que más felicitaciones hemos recibido, y de los que nos sentimos más orgullosos. De hecho, aquella conversación con el piloto de Fórmula 1 que mantuvimos hace ya algunos años, nos cambió radicalmente nuestra manera de entender la competencia.

La obligación de una constante mejora, el Efecto Cluster por excelencia, la máxima competitividad y la necesidad de obtener los mejores resultados, son constantes en el mundo de la Fórmula 1. Los avances que son fruto del durísimo esfuerzo económico y profesional de una temporada, quedan totalmente obsoletos al iniciar el siguiente campeonato. Los escenarios son tan efímeros como en la propia economía. Por eso el mejor equipo del pasado año puede fácilmente caer en la mediocridad en sólo pocos meses. La constante mejora de la competencia y su capacidad para adaptarse a los cambios constantes en las normativas y escenarios establecidos por la FIA, hacen que un avance revolucionario no signifique nada sin una constante labor de innovación y mejora. Extrapolable 100% al mundo de las finanzas.

Por todo ello, el ultra-competitivo mundo de la Fórmula 1, puede mostrarnos el camino a seguir en nuestro aprendizaje para conseguir mejorar nuestro patrimonio día tras día. Debemos ser conscientes de que la competitividad para conseguir la adecuada progresión patrimonial a lo largo de la vida es aún mayor que la de una simple competición automovilística, aunque se trate se la mismísima Fórmula 1.

Como podréis comprobar, este artículo también generó otro muy interesante de Echevarri en el que encuentra 3 semejanzas entre la Fórmula 1 y el mundo financiero y jurídico.

Aquí tenéis nuestra entrada original de hace un año:
Fórmula 1 y Counselling global. ¿Quién teme enseñar su Know-How?

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jueves 15 de mayo de 2008

Estrategias para los que han sufrido. "Distressed Wealth Strategies".

Nuestra labor como Family Office es dar soluciones a las problemáticas relacionadas con la riqueza de nuestros clientes. Y en el escenario de crisis actual donde muchos patrimonios han sufrido y siguen sufriendo minusvalías importantes, bien sea en inversiones inmobiliarias, derivados y RV, pérdidas empresariales o incluso en RF, recibimos muchas consultas de potenciales clientes al respecto. No sólo nos estamos refiriendo a potenciales grandes y medianos clientes sino a pequeños patrimonios que apenas superan el millón de euros incluyendo todos sus activos, inmuebles y empresas.

Efectivamente recibimos muchas consultas "desesperadas" de personas que han perdido una parte más o menos importante de su valor patrimonial en los últimos dos años, o incluso en los últimos meses. Por ello hemos diseñado estrategias de gestión e inversión adaptadas a casi todos los bolsillos y que cubren las dos prioridades que necesitan estos patrimonios perjudicados: El blindaje del patrimonio que queda ante potenciales futuras pérdidas, y la búsqueda de plusvalías importantes que compensen las minusvalías sufridas.

Siguiendo con los anglicismos inducidos por el americano mundo del Family Office, a estos patrimonios perjudicados por la crisis los llamamos "distressed wealth", y necesitan un cambio de rumbo sustancial en su management para conseguir resultados positivos, pero sólo en la dirección correcta. Algunas carteras y fortunas en general llegan con estrategias claras y definidas que simplemente no han sido las adecuadas en el presente escenario de crisis.

Pero a menudo llegan a nosotros después de diversos cambios contradictorios de estrategias que sólo son bandazos sin criterio donde los activos van mermando indefectiblemente después de cada volantazo de escarmiento. La consecuencia habitual de estos bandazos de "pierdoaquimevoyallá" es la desconfianza absoluta del inversor en cualquier tipo de estrategia, que suelen acabar atemorizados bajo un depósito bancario, que con suerte sólo conseguirá minimizar los efectos de la inflación. Por las consultas y las entrevistas con nuevos clientes que efectuamos, podemos asegurar que éstos son casos habituales hoy en día, sin embargo las oportunidades son como los amaneceres, si uno espera demasiado se los pierde.

Por lo tanto después de haber sufrido pérdidas a causa de estrategias que venían siguiendo antes de la crisis y que ahora resultan dañinas, nuestros principales objetivos deben ser 2:
  1. La preservación del capital para evitar que las pérdidas puedan seguir produciéndose (este simple objetivo, evidentemente lo lograremos con el mero depósito bancario, por ejemplo, pero no sería compatible con el objetivo nº 2).
  2. La potencial consecución de rendimientos elevados que nos compensen de las pérdidas sufridas hasta hoy.
Estos dos objetivos que resultan tan obvios para todo el mundo, dejan de serlo cuando queremos ponerlos en práctica. Ahí ya van a intervenir multitud de variables como por ejemplo: La tipología de inversión fracasada anterior, la variedad de activos patrimoniales (no sólo los financieros), el nivel de afligimiento o de distress que se haya acumulado en el patrimonio en cuestión, la propia idiosincrasia del potencial cliente, la proporción existente y la deseada entre activos financieros inmobiliarios y corporativos, el contenido específico de su PGR de nueva creación y/o de su última evolución, las necesidades de recuperación y crecimiento futuras, etc, etc, etc...

No obstante, cualquier estrategia que diseñemos para un distressed wealth debe cumplir rigurosamente los dos objetivos principales señalados anteriormente. Por poner un ejemplo, y dependiendo mucho del caso en concreto, una inversión financiera que garantizará el principal a medio o largo plazo y que además situará al Cliente en posición de aprovechar rendimientos y potenciales plusvalías inmobiliarias en un entorno US$, cumplirá perfectamente con las dos premisas enumeradas. Obviamente conjuntamente con el Cliente o potencial Cliente diseñaremos muchas otras. El tiempo dirá cuáles serán las que funcionarán mejor, pero todas ellas preservarán el capital principal al mismo tiempo que permitirán al propietario de la fortuna beneficiarse de rendimientos y plusvalías colaterales. Misión cumplida y estratégicamente impecable.

Estas estrategias son específicas para distressed wealth, pero también pueden formar parte de los plateamientos a seguir para patrimonios cuya gestión haya sido la correcta y que se hayan adaptado hábil y ágilmente al escenario de crisis actual. Es decir, también puede ser una estrategia complementaria a las que hoy en día resulten exitosas, puesto que inversiones de este tipo no perjudicarán las estructuras de ninguna cartera sino todo lo contrario.
El fracaso es una gran oportunidad para empezar otra vez con más inteligencia.

Henry Ford

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lunes 12 de mayo de 2008

El Enigma de Tampa.

Érase una vez tres jóvenes parejas norteamericanas que trabajaban y residían en tres apartamentitos de alquiler barato, en un mismo barrio de los alrededores de Tampa (Florida). Dos de las mujeres eran cubanas y la otra chica era mexicana. Los maridos de las primeras eran afroamericanos, mientras que la mexicana se casó con un portorriqueño divorciado.

Debido a que tenían una excelente relación entre las tres parejas y que unificando las tres economías podían empezar a pensar en adquirir una casa de propiedad, decidieron hipotecarse con una casa lo suficientemente grande para las tres familias. La casa es ésta:
Spacious pool home, 4BR/2.5BA and 2 car garage. Trayed ceilings in Living and Dining rooms. Huge walk-in closet in Master bedroom. Eat-in Kitchen with all appliances, including clothes washer & dryer plus water softener. Walk to neighborhood play park. T ile in all traffic and wet areas. Formal Living and Dining rooms, both with trayed ceilings. Galley Kitchen features breakfast nook overlooking pool & trussed roof lanai. Kitchen is tiled, has gas range, walk-in pantry, 42 inch maple cabinetry, wrap around snack bar. All appliances included. Spacious Family room with wall for your wide TV. Master bedroom has trayed ceiling and a huge walk-in closet. Master bath has 2 wash basins, cultured marble counters, large garden tub, and a separate shower with bench seat. Secondary bedrooms are spacious, with fans and light in all. Inside laundry room with utility sink. Hot water heater has booster motor for quick response. Pool with auto sweep and safety fence. Outdoor shower poolside.
Su precio: 300.000'-$ o sea 100.000 por familia. Pero como el mercado inmobiliario yankee estaba muy deprimido (yo diría que la depresión llega ya al intento de suicidio), nuestros amigos negociaron un descuento sustancial de 50.000 $, quedando el precio final de la casa en 250.000'-$. Para los no habituados a pensar en pies cuadrados ni en US$ vamos a traducir: 211 m2 por 163.000'- € aproximadamente. Es decir a 773 €/m2.

Por supuesto que habían barrios y casas todavía mucho más baratas, pero nuestras tres familias eran optimistas con su futuro y decidieron pedir a Mr. Cheater, mortgage banker de una amable empresa crediticia llamada Quicken Loans, una hipoteca por el precio nominal de la casa que hiciese realidad sus sueños para disfrutar del agradable clima de Tampa todo el año, con piscina privada incluida. La quota mensual ascendía a 1.726'97$, o sea 3 partes de 575'66$ por mes y con esa hipoteca a 30 años y un día pudieron pagar al contado la casa al antiguo propietario, que se fue rápidamente a emborracharse al garito más próximo.

Gracias al descuento conseguido y como cada pareja había pedido una hipoteca solidaria de 100.000'-$, nuestros amigos tenían 50.000'-$ sobrantes de su presupuesto inicial que decidieron aplicar y repartirse de la siguiente manera: 20.000 los pusieron como fondo común y los dedicaron al pago de gastos, comisiones e impuestos de la transacción, acondicionamiento de la casa y el mobiliario. Por otro lado los 30.000 restantes los repartieron equitativamente a razón de 10.000 para cada pareja. Con este dinero decidieron cambiar los 3 viejos coches que las tres parejas arrastraban hacía años.

Así, con sus tres nuevos coches usados en su flamante nuevo garage usado y su flamante nueva casa usada, amueblada y acondicionada con esos 20.000'- $ procedentes de la hipoteca y que puesieron en un fondo común, comenzaron una nueva y anhelada vida repletos de ilusiones.

Eran inmensamente felices en su nuevo hogar y con sus nuevos coches. Trabajaban duro y merecían esa calidad de vida, pero ahora debían soportar más gastos y obligaciones de las que nunca habían tenido. Mr. Cheater ya les advirtió que sería implacable con los retrasos en el pago de la hipoteca. Si querían seguir beneficiándose del irrisorio tipo de interés del 5 5/8 no podían fallar ni un solo mes, de lo contrario... Nuestras tres parejas le estaban muy agradecidos por su interés y amabilidad a la hora de concretar los detalles de la conden... digo de la hipoteca. Sin él no habrían hecho posible su sueño de casa ni de coche. ¡Qué gran tipo el Sr. Cheater!

Al cabo de unos días, en el porche de su flamante piscina, empezaron a echar cuentas y a discutir entre ellos. Algo no encajaba en sus cifras. La chica mexicana y su esposo portorriqueño empezaron a desconfiar de las hermanas cubanas, que se habían encargado de negociar con Mr. Cheater. Argumentaban que las tres familias se habían endeudado por 100.000'-$ cada una, pero se habían gastado 10 mil en un nuevo coche usado. Por lo tanto una vez descontado el dinero que se repartieron para cambiar sus viejos coches, su aportación neta a la casa era sólo de 90 mil. Es decir 90 mil por 3 parejas, igual a 270.000'-$, que sumados a los 20.000'-$ de impuestos, gastos, muebles y acondicionamiento de la casa, les daba un total de 290.000'-$. Y sin embargo (o con él) el amabilísimo Mr. Cheater había hipotecado sus vidas por valor de 300.000'-$!!!

Las hermanas cubanas, quienes se ocuparon de realizar los trámites hipotecarios con Quicken Loans echaban cuentas una y otra vez jurando y perjurando que ni ellas ni sus esposos se habían quedado con esos 10 mil dólares que descuadraban de sus cuentas. La tensión entre el portorriqueño y los afroamericanos aumentó peligrosamente. También sospecharon del Sr. Cheater, al que fueron a visitar para intentar aclarar el conflicto, pero lo único que consiguieron fue la desconfianza y las amenazas de embargo de Bill Emerson (Chief Executive Officer), jefe supremo de Mr. Cheater.

Revisaron las facturas de los 3 coches, de los muebles, del aire acondicionado, de los impuestos y de los gastos y comisiones de Quick Loans. Todo parecía correcto pero cada día que pasaba, la desconfianza entre ellos aumentaba hasta el extremo que dejaron de hablarse. La convivencia en la que fue la casa de sus sueños se convirtió en una pesadilla. Incluso la forma de aparcar los tres coches en el inmenso garage era motivo de disputa feroz, y cada día amanecían con alguna rayada o golpecito sospechosamente nuevo.

Quizás por sus estados de ánimo en tensión constante, una de las hermanas cubanas y su cuñado perdieron sus puestos de trabajo. Malvendieron uno de sus coches para paliar el problema económico, ya que cada mes les costaba más hacer frente a sus 575'66$. Pero al cabo de pocos meses no pudieron pagar puntualmente a Mr. Cheater y recibieron la primera amenaza de embargo. Acordaron poner la casa a la venta, no sin una previa violenta pelea entre el portorriqueño y el afroamericano en paro. Pero el intento de venderla y saldar su hipoteca fue inútil, la misma inmobiliaria que les vendió la casa sólo les pasó una solitaria oferta de un inversor por 135.000'-$ cash.

Mr. Cheater perdió su puesto y hoy trabaja como jefe de sala en el Casino del Hard Rock Hotel de Seminole. Por su parte, nuestras parejas protagonistas tuvieron que volver a las afueras de Tampa para alquilar unos pisos aún más baratos que los que dejaron atrás hace sólo un año. Esta vez tan solo necesitaron dos apartamentos, ya que una de las hermanas cubanas se divorció y se instaló junto con su otra hermana y su marido afroamericano que todavía seguía sin trabajo. De hecho mantenía una secreta relación hacía años con su cuñado, pero ni su hermana ni su ex-amiga mexicana nunca sospecharon nada.

Una tarde, al cabo de unos años, mientras nuestro amigo portorriqueño veía jugar a su esposa mexicana con si hijita de tres añitos con un infantil rompecabezas, exclamó entre carcajadas: ¡Ya sé lo que pasó con los 10.000'-$ que nos faltaban cuando compramos la casa, mi amol!

Supongo que la mayoría de vosotros también lo sabéis. Los que no lo tengan claro, deberán esperar a leer vuestros comentarios.

Hay dos cosas infinitas: La Estupidez Humana y el Universo. Pero de éste último no estoy seguro.

Albert Einstein.

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viernes 9 de mayo de 2008

Novatos o tahúres. Diferencias entre especular e invertir.

Por desgracia y aunque parezca mentira, mucha gente no sabe realmente a qué juega cuando ve que sus ahorros en el banco no se están rentabilizando en demasía y decide hacer “algo” con ese dinero para sacarle más provecho. Ese “algo” es tan variado que llega a resultar confuso para el que no sabe lo que quiere. Nos encontramos con acciones, renta fija soberana, renta fija corporativa, real state, fondos de inversión… y además, dentro de cada categoría tenemos decenas de subcategorías! El universo de vehículos de inversión es tan inmenso que la mayoría de la gente acaba por elegir cualquiera casi al azar o, lo que es peor, aquella que le sugiere su asesor financiero de turno, sin tener muy claro qué espera de esa “inversión”. Bueno, sí. Todos saben lo que esperan de sus inversiones: que les hagan ganar dinero.


Pero ganar dinero sin tener claras las reglas del juego, no sólo es algo difícil, sino casi imposible a largo plazo. Una analogía que me viene a la mente sería la de querer ganar jugando al póker, sin conocer siquiera el sistema de combinación de cartas. Es más, aun conociéndolo, imaginaos que estamos sentados en una mesa repleta de tahures... El dinero nos duraría más bien poco en nuestras manos. Los mercados son timbas absolutamente profesionales y muy peligrosas.


Por simplificar, diremos que existen dos formas de encarar las finanzas, de cuyo conocimiento en profundidad dependerá en gran medida que tengamos éxito en nuestro empeño. Una es infinitamente más popular, se ha escrito hasta la saciedad sobre ella, normalmente suele prometer dinero fácil con el mínimo esfuerzo. Se trata de la especulación. Por otra parte, siempre denostada, poco publicitada por los actores financieros (es menos rentable para sus bolsillos), se encuentra la inversión.

La especulación busca usar los instrumentos financieros para aprovecharse de las fluctuaciones en su precio, tratando de encontrar a alguien que luego le pague más de lo que él pagó. Un Greatest Fool en toda regla, vamos. El problema de la especulación es que está directamente relacionada con uno de los pecados más antiguos de la humanidad, la avaricia. ¿A quién no le gustaría hacerse rico de la noche a la mañana y además sin pegar un palo al agua? Todos sabemos que ésto no es posible, y aún así muchas veces se muerde el anzuelo y se cae en publicidades engañosas de productos que ofrecen rentabilidades estratosféricas en apenas unos meses. Bueno, cabe la posibilidad de que te toque la lotería... Pero es importante destacar  que el 90% de los afortunados en sorteos pierden su dinero en menos de 10 años.


Aunque a largo plazo rara vez es sostenible, sí que existen personas que en momentos puntuales se han enriquecido especulando. Muy conocido es el caso del que probablemente sea el más famoso especulador de todos los tiempos, George Soros, que se enriquec