Tener dinero da miedo. La ignorancia resulta carísima
Uno de los feedbacks más sorprendentes que hemos obtenido de nuestros clientes a lo largo de los años es que lamentablemente tienen verdadero pánico a tener que manejar inversiones de dinero en efectivo. La reflexión más habitual con la que nos hemos encontrado siempre es del estilo de: "Prefiero invertir en inmuebles porque el ladrillo siempre vale más".O bien:
"¿De qué me sirve el dinero en efectivo si el banco no me da nada e invertir en bolsa es peligroso?".Incluso prefieren invertir en empresas ajenas que desconocen! La mayoría compran y compran inmuebles, endeudándose si es preciso o reinvierten sus beneficios empresariales en el propio negocio colocando todos sus activos en la misma cesta. La deslocalización empresarial, las nuevas tendencias del mercado o la competencia china completará el drama de la reinversión desmesurada en el negocio familiar.
Debemos confesar que no es fácil convencer a los poseedores de fortunas moderadas de la necesidad de mantener una proporción importante de sus bienes en activos monetarios invertidos en renta fija sofisticada. Esta es la forma más segura de trabajar, rentabilizar y hacer crecer un patrimonio a medio y largo plazo. Dependiendo del perfil psicológico de cada inversor, también debe completarse con una proporción de inversión en renta variable juiciosa y con perspectiva a largo. Y por supuesto también hay que trabajar muy meticulósamente la proporción de inmuebles de la que dispondrá el cliente a lo largo de su vida. Éstos bienes raíces los podemos distinguir entre activos y pasivos. Sí, sí, lo ha leído bien. No todos los inmuebles pueden considerarse activos, puesto que los que se destinan al disfrute propio de la familia comportan gastos y no ingresos. La plusvalía inmobiliaria a través del tiempo no debe considerarse un beneficio realizable cuando se trata de inmuebles para uso propio. Por lo tanto, una vez satisfechos los deseos (o necesidades si las potencialidades son mediocres) del cliente por lo que se refiere a inmuebles, debemos acumular mayoritariamente inmuebles activos o rentabilizados mediante alquileres; y un mínimo de inmuebles pasivos que generan gastos que menguan nuestras finanzas a interés compuesto y libres de impuestos en paraísos fiscales cercanos.
Qué difícil resulta hacer comprensibles estos conceptos por escrito, Dios mio.
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