Eureka

30 de junio de 2008

Los ingresos públicos: Hoy es como ayer.

He separado estas paginas del libro de Jenofonte “Los ingresos públicos”, también trata este autor del mismo tema en “La republica de los atenienses” y en “Hierón”. Me he permitido apostillar entre paréntesis y negrita, para destacar que hoy, es como ayer. Lo escrito con letra normal son palabras de Jenofonte. Aquellos antiguos estaban a la última moda; me parece que lo que nos diferencia de ellos es que nosotros utilizamos la electricidad. Antes de que terminara el siglo IV a. C., Jenofonte decía así:


Luego, puesto que hay escasez de viviendas dentro de la muralla, si la ciudad permitiera (control del suelo) adquirir solares que edificar (recalificación) si lo solicitaran y reunieran los requisitos indispensables (hay que pagar la mordida), creo que con ello muchas más personas pondrían más interés en adquirir una vivienda en Atenas, si se les dieran facilidades para el pago (puesta en marcha de un boom inmobiliario).


A su vez, de qué forma más cómoda y lucrativa puede dedicarse la ciudad al comercio, voy a decirlo ahora. Efectivamente, en primer lugar, El Pireo tiene, sin duda, refugios excelentes y muy seguros para las naves donde se puede anclar y descansar sin miedo al mal tiempo. Por otro lado, en la mayoría de las ciudades, los comerciantes se ven obligados a importar algo a cambio, de lo que exportan, pues fuera casi no existe moneda fuerte. Mas en Atenas es posible exportar, a su vez, muchísimas más cosas que necesitan los hombres, y si no quieren importar algo a cambio, exportan una buena mercancía y cobran con plata pues donde quiera que la vendan, siempre obtienen más de lo inicial (el verdadero dinero siempre vale).


Y si por los responsables del comercio (ministerio de Industria y Comercio) propusieran premios para quien resuelva las cuestiones del modo más justo y rápido (concesión de licencias de importación), con el fin de no entorpecer la navegación a la persona que lo desee, también con ello se dedicaría al comercio más gente, y con más gusto (reducción arancelaria).


Asimismo, es bueno premiar a comerciantes y armadores con los asientos de preferencia en el teatro (palco de honor en los campos de futbol). Y de cuando en cuando, ofrecer los derechos de la hospitalidad (cenas de lujo y bares de alterne) a quienes se estime que benefician a la ciudad por la importancia de sus barcos y mercancías, pues con esos premios (sobornos), como si se tratase de ayudar a los amigos (trafico de influencias), serían más diligentes no solo por la ganancia, sino, además, por el premio.


Es evidente que cuantos más extranjeros establecieran negocios aquí (nacimiento de las multinacionales) y nos visitaran (fomento del turismo), tanto más se importaría, se exportaría, se despacharía y se vendería y además, se cobrarían mas sueldos y entrarían más impuestos (nada hay nuevo bajo el sol).


Por supuesto, para tal incremento de los ingresos es preciso no prever ningún gasto más de los aprobados por votación para obras de beneficencia (adios al 0´7) y administración (se congelan los sueldos de los funcionarios públicos ). En cuanto a otras actividades que, a mi parecer, pueden convertirse en fuente de ingresos, reconozco que hará falta una inversión para ellas; pero, realmente, no pierdo la esperanza de que con decisión puedan contribuir los ciudadanos a tales empresas, cuando considero que la ciudad contribuyó mucho cuando acudió en ayuda de los arcadios a las ordenes de Lisistrato y también con Hegesilao (misiones militares en el extranjero). Sé también que a veces, para abrir mercados, se envían trirremes con gran gasto, sin estar claro si resultará mejor o peor, y sé que nunca recuperan lo que aportan, ni siquiera una parte (misiones comerciales en el extranjero). Por supuesto, los ciudadanos, no harían ninguna adquisición tan buena como la que obtendrían del adelanto para esta inversión. A quien haga una inversión de diez minas o más (1 mina=450g de plata), se le convertirían casi en un veinte por ciento más, en el plazo de un año, gracias a que el sueldo que viene ganando un marino es un trióbolo por día (1 óbolo=0´75g de plata). Los atenienses que quieran suscribir deuda recibirán más de lo que han invertido, y, además, es una inversión estatal que se considera que es el negocio más seguro y estable (lo mismo decimos hoy, pero deuda publica con cupón del 20% anual es un chollo sobre todo si se cobra en plata).


También creo yo que, si quedaran inscritos como bienhechores a perpetuidad, harían inversiones muchos extranjeros (captación de inversión extranjera), e incluso, algunas ciudades que aspiran a figurar registradas con esa distinción (ciudades hermanadas). Espero que ciertos reyes, tiranos y sátrapas, también deseen participar de tal favor (depósitos de capital en tierra extranjera, por si acaso…).


Un talento pesaba 27 kg de plata y se dividía en 60 minas
Una mina pesaba 450 g de plata y se dividía en 100 dracmas
Una dracma pesaba 4´5 g de plata y se dividía en 6 óbolos
Un óbolo pesaba 0´75 g de plata
Las monedas menores eran de cobre, con el fin de que su tamaño fuera mayor, pero su valor intrínseco era el correspondiente en plata.

1 opiniones:

Anonymous Berbis dijo...

Observas como echando la vista atrás, nada cambia, y los tráficos de influencias siguen existiendo, y aquí se hace una apología de ellos, así como los tiranos, la deuda pública...realmente hemos inventado algo en el siglo XX??

1 de julio de 2008 9:10  

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