Lo cortés no quita lo valiente

Allá por el año 1750 una tienda de París que vendía objetos de lujo, abrió un escaparate; este fue el primero en Francia y posiblemente en toda Europa. Casi al mismo tiempo, otra tienda se anunció repartiendo octavillas en la calle.
Estos dos hechos crearon polémica. Fueron muchos los que dijeron que era un acto inmoral tentar a los ciudadanos incitándoles a comprar lo que no es necesario para la vida.
La disconformidad que cada uno tenemos con la vida que nos toca vivir, y la creencia de que todo podría haber sido mejor, nos animan a creer que cualquier cambio mejorará nuestras vidas. Por esta razón, aceptamos fácilmente cualquier novedad, con la esperanza de mejorar.
En eso nos parecemos al jugador, que no duda en arriesgar demasiado, atraído siempre por la esperanza de que un golpe de suerte le colme de bienes. Lo desagradable es que el saco, donde guardamos los deseos conseguidos, tiene un agujero y nunca se llena.
Decía Platón que lo nuevo no es bueno por ser nuevo. Y Buda, después de pasarse una temporada bajo la higuera, llegó a la conclusión de que lo mejor es no desear. El problema está en que ese deseo es muy difícil de conseguir, y además es un deseo malo.
Hoy he recibido un fax procedente de una caja de ahorros con la que nunca he tenido trato. Y para eso, han utilizado mi fax, mi papel, mi tinta, y mi atención, sin pedir mi permiso. Esta experiencia ha sido para mí totalmente nueva y totalmente mala. Este fax viene a palo seco y carece de presentación, de saludo, y de despedida, y además se pasa de tosco.

El Quijote metido a empresario bancario. Que te puedes esperar de eso...
Si Buda bajo la higuera, llego a la conclusión de que lo mejor es no desear, es porque los higos, o no le gustaban, o le habian sentado mal.
Respuesta a Mercedes:
Si Buda pensaba como dicen, no creo que pudiera tocar muchos higos.
¿Quien usa fax todavía en el 2008? ¡Por Dios!