No quiero ser gato
Cuentan por ahí, que hace unos dos mil seiscientos años, Esopo, un hombre que se ganaba la vida contando fábulas en las ferias de los pueblos, un día dijo así:"Estaba un escorpión a la orilla del río intentando encontrar el medio para cruzarlo, cuando vio llegar una rana; cuando la tuvo al alcance de su voz, le dijo:
Ayúdame a cruzar, que yo solo, no me atrevo a hacerlo. A lo que la rana contestó: Si te dejara subir a mi lomo, tú podrías matarme. El escorpión replicó: no tengas miedo, piénsalo bien, si yo te matara la corriente me llevaría y me ahogaría sin remedio. A pesar de que las ranas no tienen un pelo de tontas, esta se dejó convencer; le permitió subir sobre su lomo y cuando ya estaban en medio de la corriente, el escorpión clavó su aguijón en la cabeza de la rana, que al verse ya herida de muerte, dijo: ¡Desgraciado! ¿Cómo has podido faltar a tu palabra?, me matas, y tú te matas también. El escorpión contestó: Lo siento por los dos, pero está en mi naturaleza".
Algo tiene mi gato en
su naturaleza que le impide mejorar su vida. En mi casa no tenemos calefacción central y por eso, en los dormitorios conectamos radiadores, de esos de aceite que funcionan con electricidad, para dormir calentitos. Nuestro gato, que es muy friolero, se acomoda a los pies de la cama con nosotros, y todos tan contentos. Pero a eso de las cuatro y media o cinco de la madrugada, él se despierta, salta a la cama, y nos topa con fuerza como si fuera un toro de Pala.
su naturaleza que le impide mejorar su vida. En mi casa no tenemos calefacción central y por eso, en los dormitorios conectamos radiadores, de esos de aceite que funcionan con electricidad, para dormir calentitos. Nuestro gato, que es muy friolero, se acomoda a los pies de la cama con nosotros, y todos tan contentos. Pero a eso de las cuatro y media o cinco de la madrugada, él se despierta, salta a la cama, y nos topa con fuerza como si fuera un toro de Pala. Esto lo hace en un intento inútil, para conseguir que nos levantemos y le demos su desayuno. Consecuencia de su inoportuna actitud, es que pocos minutos más tarde está de patitas en el pasillo pasando frío. Pero es que mi gato no se entera de que poseer es renunciar. Y yo, ¿qué es lo que debería hacer en la bolsa para ganar más y perder menos?. No tiene gracia que sepa lo que ignora mi gato, y no sepa lo que ignoro yo.
El gato es muy hábil y aprende muchos trucos para conseguir lo que le pide el cuerpo, pero no acierta a hacer lo que más le conviene. Un perro, un caballo, o un ratón ya lo habrían comprendido, pero mi gato no lo consigue. ¿Será que no puedo ganar en la bolsa porque hago lo que me pide el cuerpo, igual que hace el gato?.
A él, el jugo gástrico le empuja a reclamar comida; a mí las molestias en el estómago y la
flojera de piernas me empujan a comprar o vender acciones cuando no debo hacerlo. Mi mente,
para escapar del remordimiento, me miente y encuentra otros culpables.
flojera de piernas me empujan a comprar o vender acciones cuando no debo hacerlo. Mi mente,
para escapar del remordimiento, me miente y encuentra otros culpables.
Ni siquiera los nacidos en Madrid pueden permitirse ser gatos cuando están frente a la bolsa.
A propósito de Esopo; él solía decir, que lo que se descubre con facilidad, con facilidad
se desprecia.
se desprecia.

me lo apunto.
buena nota filosofica.
Muy bueno, muy buen artículo y te voto.
Es difícil no ser gato ni escorpión, pues modificar nuestra naturaleza es tarea ardua y casi imposible. Pero, lo que sí que es posible es cuidarnos de que no nos pase lo mismo que le pasó a la rana.
La rana sabía de la naruraleza del escorpión y sin embargo se dejó llevar por los razonamientos (tan lógicos) que argumentó el propio escorpión. Ahora que en paz descansen los dos.
Tengamos cuidado y protejámonos de nuestra naturaleza, que siempre nos quiere convencer de sus deseos con buenos argumentos.
Así que a partir de ahora, cuando tome una decisión en la bolsa, lo primero que haré será preguntarme ¿quien lo ha decidido, mi naturaleza o yo? ¡Espero saber contestarme!.
Me ha gustado tu artículo, ¡yo también te he votado!
Respuesta a Jofegaber:
gracias por tu atención.
Respuesta a Trader007:
Gracias por tu atención y por tu voto.
Gracias Isabel. Pero si nos cuidamos de que no nos pase lo mismo que a la rana, y no logramos dominar nuestra "actitud escorpión",podriamos llegar a clavarnos el aguijón nosotros mismos.