Todos sabemos que el valor de una acción es el valor actualizado de los futuros dividendos. Para adaptarse a la ausencia de éstos el mercado ha retorcido la definición y la amplia al valor de los futuros beneficios. Pero ¿qué sucede si los dividendos nunca se reparten y siempre se reinvierten?
Comprar acciones que no pagan dividendos es un acto de fe que asume que otros compartirán tu tesis y que estarán dispuestos a renunciar a su estilo de vida para comprar papelitos que representan la propiedad, pero que no generan ningún ingreso.
Quizá esta teoría vaya en contra de las más modernas para las que el dividendo es un uso ineficiente del capital debido a los impuestos y a la creencia que las empresas saben colocar y reinvertir mejor el excedente que los accionistas. Aquí nos olvidamos de los fracasos en planes de expansión, en las adquisiciones a precio de oro y de las prebendas de los ejecutivos. Leer más