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13 octubre 2009

Cómo elegir un plan de pensiones

Cuando llega la Navidad las entidades financieras dan muestras de su generosidad regalándonos jamones, televisores, viajes, etc. a cambio de suscribir un plan de pensiones. Normalmente el importe del regalo es inversamente proporcional a la rentabilidad a obtener. Se olvidan que el mejor premio para el ahorro a largo plazo es la rentabilidad.

Nos recuerdan que quedan pocos días para aprovecharnos de las importantes ventajas fiscales que concede el Estado a los partícipes de estos planes y que una vez jubilados, la rentabilidad del plan ayudará a sostener nuestro actual nivel de vida.

Antes de pasar a evaluar si esto es así y la conveniencia de contratar o no un plan de pensiones, de cuáles contratar y cómo hacerlo, nos gustaría compartir una serie de datos relacionados con el tema para su reflexión:

1) Sigue aumentando el número de años que vivimos después de la jubilación.
En 2007 la esperanza de vida en España era de 87 años para las mujeres y de 83 para los hombres y se prevé que siga creciendo a razón de un año por cada diez transcurridos. Somos el cuarto país de Europa con menor tasa de ocupación entre los mayores de 65 años. En 2005 los mayores de 65 años representaban el 22% de la población mientras en 1980 eran sólo el 15%.

Jamás, hasta ahora, había ocurrido en Europa un crecimiento de la población con una tasa tan baja de nacimientos.

2) El salario de los jubilados se reduce por término medio un 45% con respecto a su salario en activo, siendo la pensión media de jubilación en el año 2008 de 750 euros. Para mantener nuestro nivel de vida nos vemos obligados a complementar nuestra pensión con otra fuente de ingresos y más si consideramos que podríamos necesitar asistencia en caso de que la salud o las fuerzas nos empiecen a fallar.

3) En el sistema actual de reparto de la Seguridad Social donde los trabajadores activos pagan las pensiones de los jubilados, y con la estructura de la población, en la que cada vez más hay más parados y jubilados por cada trabajador en activo puede llegar a suceder que el Estado se vea imposibilitado a mantener el poder adquisitivo de las pensiones públicas a no ser que adopte otras fórmulas de financiación para acometer este gasto.

4) El Estado ofrece importantes ventajas fiscales con el objeto de fomentar la contratación de planes de pensiones. Las aportaciones a estos planes, con ciertos requisitos, reducen la base imponible del Impuesto de la Renta.

5) Una vez comenzamos a recuperar dinero de estos planes, es decir a cobrar de los mismos, estos ingresos tributan como rentas del trabajo.

El ahorro fiscal viene por el hecho que cuando estamos aportando a los planes, es decir mientras somos trabajadores, pagamos y por tanto nos deducimos al suscribir el plan a un tipo mayor que cuando somos jubilados, ya que las pensiones de la Seguridad Social son alrededor del 55% del salario en activo.

6) Durante los últimos años ha existido una clara tendencia en el mundo occidental, independientemente del color político del partido en el poder, a bajar el tipo máximo del Impuesto sobre la Renta (hemos pasado en pocos años del 54% al 43%) y a subir la imposición indirecta (I.V.A.), a mejorar la fiscalidad empresarial y a rebajar el Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones.

7) Según estudios realizados, las razones para invertir en un plan de pensiones son acumular ahorro para la jubilación (60%), la desgravación fiscal (32%) y la rentabilidad financiera (31%).

Para materializar nuestras inversiones los españoles solicitamos información principalmente a nuestro banco en un 60% de los casos o también a nuestros familiares y amigos, en un 19%.

8) En la Europa del norte la mayoría de la gente, ahorra para su jubilación invirtiendo en acciones (86%) frente a un mero 25% que hace lo mismo en España.

9) Según un estudio del Profesor Pablo Fernández sobre la rentabilidad de los Fondos de Pensiones en España en el período comprendido entre 1991 y 2007, ninguno de los 170 planes con 17 años de historia tuvieron una rentabilidad superior al Índice de la Bolsa de Madrid.

La rentabilidad promedio durante la última década de los planes individuales fue similar a la inflación (3,03%) pero sustancialmente inferior a la rentabilidad de la inversión en bonos del Estado a 10 años (5,8%). Contrastan estas rentabilidades con la de bastantes Mutuas que aplicando el sentido común, obtienen rentabilidades muy superiores a la de los planes.

La rentabilidad promedio de planes de pensiones de renta variable durante el periodo 2002-2007 fue del 11,85% mientras que el promedio del Índice Total de la Bolsa de Madrid subió un 25,9%.

10) Las entidades financieras debido a los malos resultados obtenidos en la gestión de los planes de pensiones están volcando sus esfuerzos comercializadores en los planes de inversión asegurados.

Los efectos de una mala elección de los fondos de pensiones

A la vista de los datos, en muchos casos los inversores en fondos de pensiones pierden la desgravación fiscal tan cacareada, vía comisiones, gastos e ineficiencias en la gestión, sobre todo si tienen la desgracia de elegir un mal plan, pues la diferencia de rentabilidad entre el mejor plan y el peor oscila alrededor del 18% anual.

De esa forma, en lugar de ahorrar para la vejez, con los planes de pensiones muchas personas se descapitalizan. Esto sucede porque en España ,contratamos el plan de pensiones y nos despreocupamos de vigilar los rendimientos que éste nos genera. Así el 82% de los titulares de un plan de pensiones desconoce su rentabilidad y un 71% las comisiones que satisface por la gestión de los mismos.

La mitad de los participes paga un 2,15% por gastos de gestión y depósito, lo que influye decisiva y dramáticamente en el capital final. Lo grave del asunto es que la mayoría pagamos estas comisiones por una gestión más que mediocre de nuestro dinero.

Seamos honestos y entonemos el mea culpa. La responsabilidad última de que nuestro dinero esté mal gestionado es nuestra al no realizar un seguimiento de la rentabilidad , ni un análisis previo a la elección de los mismos. Y es que los españoles dedicamos el triple de tiempo a la adquisición de un coche (36 días), que a seleccionar nuestro plan.

La triste realidad de los hechos no implica que los planes de pensiones no resulten un producto de ahorro e inversión muy aconsejable, especialmente si para su elección seguimos unas pautas muy sencillas.

La inversión inteligente en planes de pensiones

1. Evalúa qué tipo de plan se ajusta a tus necesidades

a) Un plan que replique un índice. En este caso optamos por un plan que se comprometa a obtener por ejemplo el mismo nivel de rentabilidad que el activo donde invierte. En estos casos, y en la medida en que no vamos a exigir una gestión extraordinaria, lo que más importa es satisfacer unas comisiones bajas.

Cualquier décima adicional de rentabilidad que podamos alcanzar se convierte al final en muchísimo dinero, especialmente, si vamos a plazos de inversión muy largos.

Veamos un ejemplo: Invirtiendo 6.000 € anuales durante 10 años, con una rentabilidad de un 8% obtendríamos un capital final de 93.782, pero si la rentabilidad anual media fuera del 6,9% el capital sería 88.201 €.

Esa diferencia se multiplica convirtiéndose en 36.446 €, 138.996 € o 249.65 € si la inversión es a veinte, treinta o treinta y cinco años respectivamente. Un plan de pensiones con comisiones bajas nos ayuda a conseguir nuestro objetivo.

b) Elegir un plan de gestión activa. En ese caso, para elegir el plan no tienes más que seguir los mismos consejos que ofrecemos para la elección de fondos de inversión.

2. Comience a invertir cuanto antes

Pongamos el caso de dos amigos, Pedro y Juan. El primero empieza invirtiendo 1.800 € anuales a partir de los 25 años y mantiene la inversión durante 10 años, pero a los 35 se mete en una hipoteca y deja de hacer aportaciones. Juan, que gana lo mismo que él, gasta más de joven y no ahorra nada, pero a los 35 años decide empezar a destinar la misma cantidad, es decir 1.800 euros anuales, y continúa manteniendo esa aportación hasta los 65.

Así, Juan ahorra y aporta 1.800 € anuales más que Pedro durante 20 años, es decir, aporta 36.000 € más. Sin embargo, el capital final, suponiendo un 8% de rentabilidad anual en ambos casos, es de 283.383 € para Pedro y de 220.222 € para Juan.

La idea de sacrificarse desde joven durante unos años, para poder disponer después de un mayor capital funciona.

Si comienza a ahorrar en fondos de pensiones desde joven las aportaciones que tendrá que realizar a posteriori serán menores. De igual manera, si comienza joven podrá optar por fondos de pensiones que asuman más riesgos, y consecuentemente sean potencialmente más rentables. Si comienza en una edad más cercana a la jubilación no podrá asumir tantos riesgos y por tanto las rentabilidades potenciales serán menores.

El 60% de las personas activas del norte de Europa (el 95% en Holanda) ya tienen un plan, pero en España sólo un 30% dispone de uno. Ello puede ser debido a que aquí la confianza en el Estado es mucho mayor, incluso a pesar de que sólo el 9% de los españoles en activo, conoce cuál será el importe de su pensión de jubilación.

¿Cómo calificamos esto, descuido, ignorancia, holgazanería, analfabetismo financiero?

3. Si no dispone de dinero para iniciar un plan, endéudese

La rentabilidad a medio-largo plazo de un buen plan de jubilación es superior al coste del dinero con la ventaja adicional de que usted se puede desgravar de las aportaciones que realiza pudiendo capitalizarlas. Si elige un buen plan, algo que es muy sencillo, la rentabilidad financiero-fiscal de un plan de pensiones será siempre superior al coste del préstamo.

4. Realice aportaciones periódicas de forma sistemática

Además de comenzar a aportar desde temprana edad, realizar ingresos periódicos puede mejorar de forma considerable la rentabilidad final. Este aspecto ya lo comentamos cuando hablábamos de la inversión en fondos.
Si aporta de forma periódica, cuando el plan de pensiones baja, está comprando más participaciones a precios más bajos. Si ha elegido un buen plan cuando éste se recupere esas aportaciones le reportaran una gran rentabilidad.

5. Realice aportaciones extraordinarias en momentos clave

Considere realizar aportaciones extraordinarias cuando éste haya sufrido una caída superior al 25% desde máximos siempre, que confíe en la labor de los gestores del plan. El tiempo será su aliado y si ha elegido un buen plan éste le recompensará con creces. La paciencia es su aliada en la inversión inteligente y afortunadamente para algunos, los planes de pensiones no se pueden rescatar salvo circunstancias específicas.

6. Amortigüe riesgos en función del tiempo que le reste para la jubilación

A medida que se acerca el tiempo en que va a dejar de percibir rentas del trabajo conviene reducir los riesgos que asume con su plan de pensiones. Puede optar por:

a) un plan con objetivo predeterminado de rentabilidad a largo plazo que invierta un porcentaje mayor en activos sin riesgo bien conforme se alcance la rentabilidad absoluta prevista o bien conforme se acerque la edad de jubilación,
b) efectuar traspasos a un plan de menor riesgo como los de renta fija estatal si prevé rescatar el plan próximamente,
c) tenga en cuenta tanto su perfil de riesgo, como la posible evolución de los mercados financieros. Considere la inversión en planes integrado en el conjunto de su patrimonio, considerando éste como una unidad de inversión y riesgo. Al jubilarse puede vender otros activos o percibir rentas de alquileres que hay que considerar.

¿Cuál es la rentabilidad real de los planes de pensiones?
Analicemos un ejemplo de forma que nos ayude a analizar qué rentabilidad real cabe esperar de un plan de pensiones.

Supongamos una base liquidable en el Impuesto sobre Renta de 32.000 euros que corresponden a unos ingresos aproximados de 40.000 euros. Su tipo marginal, el correspondiente al último tramo de sus rentas, es del 35%.

Realizamos una aportación única de 6.000 euros, obteniendo una rentabilidad del 8%. Capitalizamos tanto la rentabilidad como la desgravación fiscal del primer año, reinvirtiéndolo nuevamente en el plan de pensiones y desgravándonos otra vez por el beneficio fiscal y por la rentabilidad anterior y así sucesivamente durante 20 años. Al final del período tendríamos 75.626 euros, lo que arroja una rentabilidad media anualizada del 13,51%. Es decir, las ventajas fiscales que le reporta un plan de pensiones habrían incrementado su rentabilidad en 5,51 puntos.

No obstante para calcular la rentabilidad real de un plan de pensiones faltaría considerar la tributación que soporta el rescate del plan, es decir, lo que pagamos a Hacienda cuando pretendemos recuperar el fruto de nuestros ahorros.

En la medida en que suponemos que en la jubilación el tipo al que tributamos es inferior al que cuando estábamos activos trabajo, conviene tener en cuenta cuál sería la forma más beneficiosa de recuperar nuestra inversión.

Es conveniente analizar otras alternativas (préstamos hipotecarios, hipoteca inversa, venta de otros activos con pago aplazado, préstamos con la garantía del propio plan, etc.) que pueden paliar el efecto de los impuestos llegado el momento de la jubilación para lo que hay que tener en consideración la legislación entonces vigente.

El requisito para que sean interesantes están alternativas es que la rentabilidad financiero-fiscal del plan sea superior al coste del dinero.

La reciente modificación de la legislación permite retrasar las decisiones del cobro del plan aunque se esté jubilado e incluso puede seguir aportando al plan siempre que no se cobre una prestación del propio plan.

Por ejemplo, no resulta descabellado pensar que si nuestro plan de pensiones ha obtenido una rentabilidad histórica muy atractiva y tiene perspectivas de mantenerla en el futuro puede resultar muy interesante poder endeudarnos con el plan como garantía del préstamo y no rescatar el plan de pensiones. Así podríamos dejar el mismo a nuestros herederos los cuáles quizás, sobre todo si son varios, podrían rescatarlo con una tributación inferior.
No confundas a la hora de suscribir un plan de pensiones con un seguro de jubilación. La sorpresa puede ser mayúscula. Repasa el capitulo introductorio de mercados financieros y verás la diferencia entre los diferentes productos.

¿Planes de pensiones, fondos de inversión o planes de inversión de ahorro sistemático?
La reciente modificación del I.R.P.F ha reducido sustancialmente las ventajas que los planes de pensiones disfrutaban en comparación con otros productos que como los fondos de inversión o los planes de inversión de ahorro sistemático (P.I.A.S.) pueden también servir como instrumento eficaz para la canalización del ahorro de cara a la jubilación.

Es por ello que se hace necesario clarificar las ventajas e inconvenientes de cada uno de ellos y realizar los cálculos pertinentes.

Liquidez: Los fondos de inversión son los más líquidos, seguidos por los P.I.A.S. que gozan de liquidez durante los diez años en que no se traspasan a los seguros de Rentas Vitalicias. Una vez constituida la Renta Vitalicia se pierde la liquidez.
Los fondos de pensiones, en cambio, no gozan de disponibilidad hasta la jubilación salvo en caso de paro prolongado o enfermedad grave, aunque dada la situación actual las perspectivas son de mejorar la liquidez. No obstante, las entidades financieras en caso de necesidad suelen conceder préstamos con la garantía de estos productos.

Flexibilidad: Tanto en los fondos de inversión como en los fondos de pensiones se puede modificar la cuantía y la tipología de las rentas. En los P.I.A.S esto resulta más difícil.

Fiscalidad:
1.- Los alteraciones de patrimonio de los fondos tributan al 18%, pudiéndose compensar con otras variaciones de patrimonio provenientes de enajenaciones.

2.- Las aportaciones a los planes de pensiones desgravan del Impuesto de la Renta al tipo marginal. Los rescates tributan íntegramente como rentas del trabajo, tanto la parte proveniente de las aportaciones como la de los rendimientos.

3.. En cuanto a los P.I.A.S. hay que tener presente los siguientes puntos:
a) si se dispusiese de los P.I.A.S (Planes de Inversión de Ahorro Sistemático) antes de los diez años de su constitución tributarían como cualquier producto de ahorro, es decir, los rendimientos tributarían al 18%.
b) cuando se traspasan a Rentas Vitalicias los rendimientos generados en ese tiempo (diez o más años) están exentos de tributación.
c) en función de la edad del perceptor y tratándose de una renta vitalicia se considerará rendimiento de capital mobiliario y por tanto tributan al 18% el resultado de aplicar a cada anualidad un porcentaje que oscila entre el 40% cuando el perceptor tiene menos de 40 años y el 8% cuando el perceptor tenga 70 años o más.
d) en el caso de anticipación total o parcial de las rentas vitalicias se deben reintegrar los impuestos que quedaron exentos.

¿Entonces qué lo que más nos interesa?
Suponiendo que la rentabilidad financiera fuera igual, probablemente el factor que más haya que tener en cuenta sea el tipo impositivo al que desgrava las aportaciones al plan de pensiones y el tipo al que tributará cuando lo perciba.
Considerando que los tres activos nos reportan la misma rentabilidad podríamos extraer las siguientes conclusiones:

a)Para tipos marginales de deducción de la base imponible de alrededor del 35% y de tributación a la percepción de renta del 25%, tipología no muy alejada de la media en nuestro país interesan algo más los planes de pensiones, después los P.I.A.S. y, por último, los fondos de inversión. Todo ello teniendo en cuenta únicamente el aspecto financiero-fiscal y dejando de lado aspectos como la liquidez.

Para tipos de deducción inferiores al 18% probablemente interesen más los fondos de inversión.

b)Como norma general en la medida en que sean mayores cualquiera de los siguientes parámetros: aportaciones anuales, el número de años de duración de la inversión, y el tipo impositivo, suelen convenir más los planes de pensiones, suponiendo la capitalización de los beneficios fiscales.

c)Igualmente interesan más los fondos de pensiones tanto en cuanto la diferencia entre el tipo impositivo al que se desgrava en el momento presente y al que tributarás en el futuro sea mayor.

Pocas son las entidades financieras que realizan una planificación financiera personalizada en función de la edad del cliente, del ahorro acumulado, unas tasas de rentabilidad razonable, y de unas cantidades de ahorro hasta la edad de jubilación que nos permitan conocer si podemos mantener nuestro nivel de vida. Bankinter con su planificador fiscal, Serfiex, ING y Abante Asesores le pueden ayudar a averiguarlos.

Recuerde las claves fiscales actualmente en vigor (1-1-2008)

1.El contribuyente podrá aportar como máximo 10.000 euros o 12.500 en el caso de que su edad sea superior a los 50 años, pero con el límite del 30% de la suma de los rendimientos del trabajo y de actividades económicas. Este límite se aumenta en un 50% en el caso de mayores de 50 años.

Estos límites son aplicables conjuntamente a todos los planes de pensión individuales, asociados, de empleo, de previsión asegurados, de previsión empresarial, seguros que cubran el riesgo de dependencia, así como mutualidades de previsión social.

2. En las aportaciones a favor del cónyuge, el máximo a aportar es de 2.000 euros, siempre que el cónyuge no obtenga rentas del trabajo inferiores a 8.000 euros. En las aportaciones a favor de minusválidos, el límite máximo es de 24.250, incluyendo las aportaciones realizadas por terceras personas que en ningún caso podrán exceder de 10.000 euros anuales.

3. En caso de percepción en forma de capital, las prestaciones que se correspondan con las aportaciones efectuadas antes del 31-12-2006 gozarán de un 40% de reducción.

2 opiniones:

Anonymous Anónimo dijo...

Yo propongo otro plan de Jubilacion:
Cotiza lo justo, pon todo lo que tengas en inmuebles, cuando llegues a la edad que quieras jubilarte (la que sea) vende todo y lo llevas a Andorra o Suiza y no pagues a nadie.
Te quedara una jubilacion que te cagas.
Como cobraras menos del salario base no te podran embargar nada.
Y si estas calladito cinco años la deuda caduca.
Feliz Jubilacion.

14 de octubre de 2009 11:14  
Anonymous Anónimo dijo...

¡Excelente aportación!

Mil gracias por compartirlo.

14 de octubre de 2009 20:05  

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