Lo que le proporciona a la espada de samurai su notable fuerza y flexibilidad no es el metal del que está compuesta, sino la manera en que está forjada, la forma en que el artesano dobla el metal una y otra vez y lo golpea con el martillo capa por capa, hasta que consigue su objetivo matemático: dos a la decimoquinta potencia o 30.000 capas.Cada uno de nosotros somos los artesanos; nuestro dinero, el martillo; el metal, los valores que componen nuestra cartera. Nuestra determinación y fuerza de voluntad nos proporcionan la paciencia necesaria para golpear, golpear y golpear (comprar, vender, comprar, vender: invertir) hasta conseguir, con el tiempo, la espada perfecta (el máximo beneficio).
El artesano no se desmoraliza por las ocasionales taras y deficiencias del metal que le proporcionan, sino que sabe que el 80% del resultado depende de su habilidad para el oficio de forjar espadas y el otro 20% depende de su paciencia, de dedicar el tiempo que haga falta para trabajar cada capa hasta obtener la forma deseada. Y es en eso en lo que se concentra.