¿Están los mercados volviendo a la calma?
Parece ser que el final del año nos está trayendo una ya inusual calma, poco a poco, los índices vuelven a los términos considerados normales, la bolsa muestra una menor volatilidad (salvo el índice Itraxx Crossover, que sigue en niveles peligrosamente elevados) con subidas y bajadas (más estas últimas) menos pronunciadas que en meses anteriores, y con un mercado de deuda corporativa que empieza a mostrar síntomas de actividad.
El pasado 13 de noviembre, Iberdrola emitió 1000 millones a tres años con un diferencial de 290 puntos básicos (parece ayer cuando emitía a sólo 60) y otro tramo de 600 millones a siete años y con un diferencial de 365 puntos básicos.
En el último trimestre, las compañías han emitido más de 40.000 millones, y la odisea que era para los bancos y corporaciones buscar financiación, se ha visto mermada por dos razones en mi opinión, la primera, porque los emisores han aceptado los nuevos precios de emisión (amortiguado por la bajada del euribor, que compensa una parte de los diferenciales), y por otro, la liquidez que existe en el mercado (aunque suene a broma, los inversores están ávidos de adquirir emisiones) y el apetito de estos de comprar deuda de nuevo.
Así que, el panorama que se nos presenta es que, pese a que los volúmenes vuelven poco a poco a los niveles de antes de la crisis, lo que está lejos de volver a la normalidad son los precios que pagan las entidades por captar fondos.
Y para muestra un botón, BNP Paribas emitió con un diferencial de 160 pbs sobre euribor, a pesar de su rating, cuando anteriormente lo hacían entre 20 y 30 pbs (y es my posible que estos niveles no vuelvan en mucho tiempo).
Mención especial merecen los avales otorgados por los Estados, ya que, a través de esta fórmula, se han emitido más de 15.000 millones de euros. Este tipo de operaciones están devolviendo al confianza a los inversores del sector, hasta el punto de que el 8 de este mes, BNP emitió 1.500 millones sin requerir a las garantías públicas.
Otro capítulo merecerá el efecto expulsión que este tipo de medidas impliquen, o los avatares que el exceso de deuda pública traiga a los mercados, pero, por el momento, mi opinión es que los mercados, poco a poco, van recuperando la normalidad, algo que hace falta a todas las entidades, y más a las españolas, que utilizaban estos instrumentos como fuentes de financiación, y que pueden ayudar a solventar los problemas de funding que puedan tener en un futuro.
El pasado 13 de noviembre, Iberdrola emitió 1000 millones a tres años con un diferencial de 290 puntos básicos (parece ayer cuando emitía a sólo 60) y otro tramo de 600 millones a siete años y con un diferencial de 365 puntos básicos.
En el último trimestre, las compañías han emitido más de 40.000 millones, y la odisea que era para los bancos y corporaciones buscar financiación, se ha visto mermada por dos razones en mi opinión, la primera, porque los emisores han aceptado los nuevos precios de emisión (amortiguado por la bajada del euribor, que compensa una parte de los diferenciales), y por otro, la liquidez que existe en el mercado (aunque suene a broma, los inversores están ávidos de adquirir emisiones) y el apetito de estos de comprar deuda de nuevo.
Así que, el panorama que se nos presenta es que, pese a que los volúmenes vuelven poco a poco a los niveles de antes de la crisis, lo que está lejos de volver a la normalidad son los precios que pagan las entidades por captar fondos.
Y para muestra un botón, BNP Paribas emitió con un diferencial de 160 pbs sobre euribor, a pesar de su rating, cuando anteriormente lo hacían entre 20 y 30 pbs (y es my posible que estos niveles no vuelvan en mucho tiempo).
Mención especial merecen los avales otorgados por los Estados, ya que, a través de esta fórmula, se han emitido más de 15.000 millones de euros. Este tipo de operaciones están devolviendo al confianza a los inversores del sector, hasta el punto de que el 8 de este mes, BNP emitió 1.500 millones sin requerir a las garantías públicas.
Otro capítulo merecerá el efecto expulsión que este tipo de medidas impliquen, o los avatares que el exceso de deuda pública traiga a los mercados, pero, por el momento, mi opinión es que los mercados, poco a poco, van recuperando la normalidad, algo que hace falta a todas las entidades, y más a las españolas, que utilizaban estos instrumentos como fuentes de financiación, y que pueden ayudar a solventar los problemas de funding que puedan tener en un futuro.