Veo que
no soy el único en recurrir a la fábula hoy en
día (gracias,
Amancio). Creo que tienen su gracia. Desde la antigua
Grecia hasta hoy distintos autores han usado a los
animalitos para hablar de nosotros mismos. La última gran eclosión como género popular es en el
XIX. E n nuestros días, con más o menos fortuna, las
películas de dibujos animados
también se aferran a este género. Como literatura seria en el
XX sólo recuerdo
Rebelión en la Granja
de
Orwell: una macabra fábula sobre el totalitarismo comunista. Es fundamental. De lectura obligatoria. Y redactada en un momento en que, como escritor, hablar mal de los comunistas era enterrarte en vida en los ambientes intelectuales británicos.
A nivel español, aún me desternillo de risa con la fábula-respuesta de
Pérez-Reverte. Sublime. En uno de los
artículos publicados en EL Semanal, del grupo
Vocento, titulado
La carrera del erizo, pisó sin querer el callo del
feminismo radical. Mencionó a un erizo, su afán por buscar comida para los suyos, y su valor, materializado en sus atributos sexuales masculinos. Las
feminazistas, en Cartas al Director, le llamaron de todo(¿se había parado a comprobar en la oscuridad el sexo del mamífero?). Al cabo de un par de semanas, el padre de
Alatriste se disculpaba (
jejejejej) a
través de una fabula llamada
La carrera de la eriza.
No hubo más cartas.
PD: Los artículos se pueden encontrar en la recopilación llamada
Patente de Corso
. A ver si se animan y hacen una
peli, con Carmen Machi como protagonista.