Continuo desgranando los posts que os iba comentando en aquel avance. Hoy me apetece hablar de un interesante propuesta que supondría
un cambio radical a la hora de entender la financiación interempresarial. De hecho supondría, en esencia su abolición. La idea la he encontrado en un Blog muy interesante, llamado
Alicia en el país de las inversiones escrito por Alucinado (no me extraña) un experto en Capital Riesgo. Creo que siguiéndolo todos podremos aprender muchas cosas. Pues bien, en esencia lo que nos propone es olvidarnos, entiendo que por normativa, del aplazamiento en el pago como modo de financiación empresarial. O se cobra al contado, o mediante un neo-
confirming bancario. Lo trabaja en este
post y en este
otro. Veámoslo.
En España,
uno de los grandes dramas es el retraso en los pagos. Independientemente de las leyes, independientemente de lo pactado o convenido, aquí todo pichichi paga a 30, 60, 90 días como poco. Y si tenemos en cuenta que eso es fecha factura, la realidad respecto a la entrega física de bienes y servicios es mucho peor. Y al igual que ocurre con los concursos de acreedores,
el mal se extiende como una epidemia virica. La financiación del proveedor es una enfermedad que se transmite por toda la cadena de productores y distribuidores, con mayor o menor intensidad, en función de la fortaleza y posición de la empresa. Veamos como lo describe.