Rankia - Comunidad Financiera
Usuarios  |  Regístrate  |  Ayuda
 

viernes 7 de marzo de 2008

Contra la barbarie, paz y democracia

Hoy ETA ha vuelto a matar.

En primer lugar, quiero manifestar mi solidaridad con la familia de la víctima, con sus compañeros de partido y con el pueblo vasco.

Flor etíopeQuiero expresar que sólo unas mentes enfermas y sumidas en la más abyecta perversión pueden pensar que se puede construir un pueblo, o liberarle, mediante el crimen. La violencia destruye, divide, engendra odios. La violencia no construye nada. La violencia no puede conducir a la libertad, sólo a más violencia, a la opresión de la gente normal por los violentos. ¿Qué pueblo, país o nación sería aquélla constituida a base de asesinatos, extorsión, secuestros...? ¿Un país dividido entre víctimas y verdugos?

Por eso, frente a la violencia de los criminales, opongamos paz, normalidad democrática. El domingo votemos todos, cada uno por la opción que más le guste o menos le disguste. Y demostrémosles que no tienen lugar en una sociedad civilizada.

Etiquetas:

lunes 5 de noviembre de 2007

¿Nos merecemos estos políticos?

Cuelgo hoy lunes este comentario, que escribí en caliente el viernes pasado al leer la prensa. Pero sigue plenamente vigente. El nivel no ha subido desde entonces.

La primera página de los periódicos de hoy son una muestra de la degeneración de la vida política y de la acción de gobierno que padecemos. Voy a centrarme en la primera de El País.

La noticia principal se refiere a la sentencia sobre los atentados del 11-M: “La sentencia del 11-M desata otra batalla entre PP y PSOE”, y como subtítulos: “Rubalcaba: Señor Rajoy, repita conmigo: ETA no ha sido” y “Zaplana: Zapatero tiene que reconocer que Irak no ha sido”. Se recogen también unas declaraciones de José Blanco y la propuesta de IU de que se vote en el Congreso una propuesta no de ley para que el PP respete la conclusión del Tribunal. No me voy a alargar sobre este tema porque creo que, salvo un sector cerrado a la realidad de seguidores del PP, todos sabemos lo que hay. Lo que quiero poner de relieve es la ceguera de los dirigentes de los partidos mayoritarios, su falta de perspectiva, de sentido común, de talla política. Los máximos dirigentes del PP, entonces en el Gobierno, cometieron un gravísimo error en los momentos y días siguientes a los atentados, cuando quisieron manipular la realidad, los datos que iban apareciendo de las investigaciones policiales, y engañar a la ciudadanía para lograr un mejor resultado electoral. Más que un error, una traición en toda regla a todos los españoles; mintieron sobre la sangre de nuestros muertos para obtener un rédito electoral, para seguir agarrados al poder. Y lo pagaron caro el 14 de marzo. No han aprendido la lección: los responsables del fiasco siguen al frente del partido, y han seguido desde entonces con su mentira, retocada periódicamente a medida que se iba haciendo cada vez más insostenible. Pero la mantienen en su esencia, lo que hará -esperemos- que tengan que volver a pagarlo en las próximas elecciones. Cada vez que Zaplana o Acebes hablan sobre el tema, pierden varios miles de votos. Por cierto, a título de anécdota puedo contar que el día siguiente de los atentados me llamó desde Londres por teléfono un buen amigo y gran periodista que trabaja en la BBC; estaba absolutamente perplejo, con el resto de la redacción, sobre la postura del Gobierno español: mientras todas las informaciones que circulaban por Europa atribuían el atentado múltiple al terrorismo yihadista, nuestro Gobierno seguía imputándolo a ETA; y me preguntaba si sabía de alguna noticia que no hubiese transcendido, alguna clave, alguna explicación que justificase esa postura, porque no sabían muy bien qué tratamiento darle.

Tampoco me parecen acertadas las manifestaciones de los dirigentes del PSOE. Tras una intervención inicial de Zapatero que me pareció muy correcta, en lo esencial, en cuanto consideraba que con la Sentencia se hacía justicia y se zanjaba al menos un capítulo de esta historia, llamaba a la concordia y a la colaboración y la unidad de todos contra el terrorismo. No obtuvo la respuesta de esperar de los líderes del PP, y entonces el Ministro de Interior y el Secretario de Organización del Partido entran al trapo, con una torpeza imperdonable en quienes rigen los destinos del país. Si el PP quiere enfangarse todavía más en el error cometido hace tres años y medio, peor para él; pagó un precio político elevado en las elecciones de entonces y tendrá que seguir pagándolo mientras no rectifique. Pero no tiene sentido que el partido que se vio beneficiado por el castigo electoral del PP, y el Gobierno salido de esa respuesta del pueblo español, sigan escarbando en el tema, profundizando la brecha entre unos y otros, con sus respectivos seguidores, al menos los más acérrimos, detrás. El Gobierno no debería contribuir al clima de crispación política provocada por un partido de la oposición que ha perdido su visión de Estado y actúa como si no tuviera que asumir ninguna responsabilidad política por sus acciones. Debería dar ejemplo de ecuanimidad y miras de largo plazo. Quizás es demasiado pedir a unos políticos.

Y lo de IU, me parece una majadería. Pedir que el Congreso fuerce al PP a acatar una sentencia es una absoluta estupidez. La sentencia está dictada y los políticos no pueden hacer nada al respecto. Quienes no quieran acatarla sigan con sus mentiras y teorías absurdas, seguirán pagando su precio político en las urnas, pero el Parlamento no tiene nada que decir sobre ello. El Parlamento no tiene como función discutir el contenido de una sentencia ni cómo tienen que reaccionar los políticos.


Hamer armado
Pero la portada de El País da para mucho más. La siguiente noticia, con foto, dice “Alicante, la cuarta costa con más cemento del Mediterráneo”. Es un capítulo de toda una serie sobre los desastres urbanísticos en nuestras costas. De cómo nos estamos quedando sin paisajes, sin poder pasear por la costa, para que algunos se enriquezcan. No voy a profundizar en el tema porque ya hablé de la política urbanística en una de mis primeras entradas en este blog y lo erróneo de una política económica y de empleo basada en el ladrillo. De hecho, con la crisis inmobiliaria actual, si se puede llamar tal, digamos el deshinflado de la burbuja inmobiliaria, ya se están haciendo previsiones sobre cuánto gas va a perder la economía española, cuánto va a aumentar el paro... ¿Cuándo seremos un país moderno, que apueste por las nuevas tecnologías, la investigación, el desarrollo y la innovación, que invierta en una política de desarrollo sostenible, siguiendo las recomendaciones de, entre otros, el informe Stern?

La portada habla también de los niños del Chad, que sí tienen familia. Daría para hablar mucho sobre las políticas de cooperación al desarrollo, la ayuda al Tercer Mundo y la actuación de algunas asociaciones y organismos, que no sólo empeoran la situación que tratan de remediar, sino que encima hacen que se extiendan las sospechas sobre una posible generalización de malas prácticas, perjudicando a las ONGs y personas que sí trabajan con sentido, sacrificio y obtienen logros meritorios. Pero lo dejaré para otra ocasión. Lo mismo que la noticia sobre la violencia en Darfur.

Sí quiero entrar en las otras dos noticias, que voy a relacionar a pesar de que aparentemente no tienen nada que ver. La de la parte inferior izquierda de la portada dice “El deterioro escolar lleva a repetir al 42% de los chicos de 15 años”. Explica que el número de repetidores no ha parado de crecer en siete años hasta alcanzar la mayor cifra de las dos últimas décadas. Enumera una serie de causas, entre las cuales la primera que expresa es la disminución del gasto educativo por PIB: del 4,6% en 1996 al 4,3% en 2005, coincidiendo con los años de gobierno del PP, aunque últimamente ha vuelto a subir hasta el 4,8%, que es todavía un punto por debajo de la media de la OCDE. Se indica también que el País Vasco es la comunidad que más dinero invierto por alumno, y también la que menos repetidores tiene.

Y relacionémosla con la noticia de la parte inferior derecha de la portada: “Defensa gastará 320 millones en blindados a prueba de minas”. Dice que el Ministerio de Defensa va a comprar hasta 600 nuevos vehículos blindados especialmente diseñados para resistir la explosión de minas. La primera fase del plan incluye la compra de 40 vehículos destinados a Afganistán y Líbano. ¿De verdad necesitamos todos esos blindados? ¿Quién nos va a atacar? ¿O es que vamos a invadir alguna nación enemiga? ¿Nuestras necesidades de defensa realmente justifican gastar ese dineral? El actual Gobierno presume de pacifista, de haber transformado nuestro Ejército en una fuerza mediadora, de interposición para defender la paz y los derechos civiles, lo que me parece perfecto (el pacifismo bien entendido creo que no supone la desaparición unilateral de nuestro ejército, sino que éste tenga como fin defender los derechos humanos contra quienes los ataquen violentamente). ¿Para qué entonces ese dispendio? Porque no vamos a intervenir en tantas misiones de paz que vayamos a utilizar 600 blindados.

¿No estaría mejor invertido ese dinero en la educación y en la investigación? Nuestros niños y jóvenes tendrían más medios a su disposición para formarse, más estímulos, más posibilidades de llegar a ser ciudadanos educados, con criterio y opinión, seguramente con más sentido común que la mayoría de los políticos. Y nuestra economía quizás pudiera pasar de tener como base el ladrillo, el asfalto y el kilowatio a basarse en las nuevas tecnologías y el I+D+i. Vaya, de ser una de las menos productivas y menos sostenibles ecológicamente de la OCDE a estar orientada al futuro.

Eso sí, con esa compra de blindados debe haber muchos empresarios e intermediarios frotándose las manos. No olvidemos que el hecho de que en España existan dos empresas que fabrican bombas de racimo fueron argumento suficiente para que el Gobierno inicialmente se negase a participar en la iniciativa internacional para prohibirlas, decisión que tuvo que rectificar gracias a la presión mediática. Y todavía está pendiente de materializarse esa rectificación.

Aunque me da la impresión de que a ningún gobierno le interesa mucho que sus ciudadanos tengan criterio propio. Por eso se fomenta tanto el deporte espectáculo para ver sentado, la telebasura, etc. Cuanto menos sentido crítico, más fácil manipular.

Etiquetas: ,

lunes 8 de octubre de 2007

Ciberacción por Birmania/Myanmar


Mujer birmana
Sigue la violenta represión de la población civil en Birmania/Myanmar. La Junta Militar que esquilma todas las riquezas del país, que somete a su pueblo, privándole de sus derechos civiles y políticos y tiene el país sumido en la pobreza, pese a las riquezas de la tierra, mata, encarcela, tortura para continuar en el poder y seguir enriqueciéndose.

Amnistía Internacional acaba de promover una ciberacción, para solicitar a esa Junta que cese en su actitud. Aunque pueda parecer algo inútil, no lo es; este tipo de acciones ayuda a incrementar la presión sobre los tiranos. Éstos tratan de disimular sus actividades criminales negando los hechos (por eso matan periodistas, cierran locutorios y cibercafés, cortan líneas de teléfono, intervienen el correo...), pero hay que mostrarles que tenemos conocimiento de lo que hacen y que estamos observándolos. Y que, finalmente, tendrán que pagar sus crímenes ante el Tribunal Penal Internacional. Por favor, dedica un minuto al pacífico pueblo birmano.

Además, si hablas inglés, puedes seguir las noticias más actuales sobre las manifestaciones y su represión en el sitio que mantiene en internet la prensa de la oposición en Noruega (y que los militares están tratando de sabotear).

Etiquetas: ,

jueves 27 de septiembre de 2007

Días birmanos

Días birmanos es el título de una deliciosa novela, Burmese Days en el original, del escritor británico George Orwell, que estuvo cinco años destinado en Birmania en su juventud. Con un estilo ágil y ameno, realiza una crítica cargada de ironía del imperialismo británico, y particularmente de los agentes de ese imperialismo y de la sociedad decadente que forman. En el ambiente tórrido de Birmania, con constantes referencias al calor abrasador que ralentiza toda actividad y espesa el aire que se respira, pone de manifiesto cómo los representantes del Imperio son un elenco de lo más miserable moral y socialmente de la Administración británica: quienes aceptan semejante destino lo hacen porque no tienen alternativa mejor, ya que son lo más bajo del escalafón militar, administrativo o casadero. Describe las vidas anodinas, cargadas de pretensiones e ínfulas que se ridiculizan por sí mismas, de unos personajes abotargados por el sudor y el alcohol, ante los ojos estoicos y asombrados de los birmanos sometidos hasta la práctica esclavización. Birmanos que muestra con genial precisión, en sus actitudes características: rostros impasibles de piel apergaminada, marcados por la transpiración, el trabajo y el hambre, y siempre con inmensos cheroots (cigarros de un grosor inaudito, de un trasunto de tabaco autóctono). Una invitación para que todos quienes presumen de ser superiores a otros simplemente por su origen hagan examen de su condición y actitud antes de menospreciar a quienes les rodean. Una lectura muy recomendable para ambientar un viaje por ese país, caluroso, de gente maravillosa que es Birmania.


Vista de Bagan
Estuve en Birmania en el verano de 2001, haciendo un recorrido desde la capital, Rangún (ahora oficialmente Yangon); Mandalay, en las abrasadoras tierras del centro del país, y las antiguas capitales que la rodean; la zona de Pyin-U-Lwin, un área a mayor altitud donde ya los administradores ingleses iban a descansar del calor asfixiante de Mandalay, y que se adentra en territorio Shan; Bagan, una extensa llanura sembrada de pagodas que se han ido levantando (y cayendo) a lo largo de siglos; y el Lago Inle y la zona montañosa y tribal próxima, un pequeño paraíso de tranquilidad y aire fresco, arrozales, bosques y pueblos variopintos. Lamentablemente, todo el perímetro fronterizo con Tailandia, Laos, China, India y Bangladesh está cerrado al turismo por la actividad guerrillera de grupos tribales y políticos que se oponen al tiránico gobierno central y la del ejército que les hace frente; y por la actividad de los plantadores y traficantes de opio. No se pueden visitar, por lo tanto, las selvas mejor conservadas, las montañas del Norte, ni muchas de las tribus que mejor conservan sus tradiciones.

Lo mejor del viaje por Birmania es el contacto con la gente, algo que ya me habían anunciado otros amigos viajeros. Se trata de un pueblo de una dulzura extraordinaria, todo amabilidad y sonrisas. Entre ellos nunca oirás voces, una discusión, ni siquiera reñir a un niño; todas las travesuras de los niños se toman con una sonrisa. Es más, te mirarán sorprendidos no sólo si discutes, sino incluso si elevas la voz un poco más de lo normal. Por supuesto, el viajero no corre ningún riesgo; al contrario, he visto cómo el dueño de un bar, alarmado hasta el extremo, enviaba a su hijo detrás de un turista para devolverle la cartera que se le había caído.

Seguramente esa dulzura tiene algo que ver con el budismo, religión-filosofía que todos practican. Hay monasterios por doquier, en los que todos pasan una de su infancia y juventud; y a los que una gran parte de la población vuelve a pasar una temporada anualmente. Todas las mañanas, monjes y monjas salen en silencio y actitud humilde a recorrer las calles con sus cuencos para recibir las dádivas de los vecinos formando una de las estampas más características del país.

Tan dulce es este pueblo que ni siquiera levanta la voz contra el Gobierno que le tiraniza. Birmania está en manos de una Junta Militar (Consejo para la Restauración del Orden y el Derecho Estatal, nombre oficial) que rige los destinos del país como si fuera su propiedad privada, con el más absoluto desprecio a los derechos de sus habitantes.

No es una novedad, sin embargo, en la historia que los birmanos caigan bajo el poder de sátrapas despiadados. En realidad, Birmania no fue un país unido hasta el dominio inglés. Su territorio se pobló por numerosos grupos tribales procedentes del Tíbet, de Yunnan, Laos, Tailandia y la India. A lo largo de los siglos se fueron formando una sucesión de diferentes "Estados" que ocupaban diversas partes de lo que hoy es Birmania, en alguna ocasión incluso extendiéndose hacia Tailandia; algunos de sus reyezuelos fueron extraordinariamente crueles y caprichosos, además de sumamente ignorantes. Los británicos incorporaron este territorio al Raj, es decir, al Imperio británico del subcontinente indio, lo que sirvió para empeorar aún más la situación del pueblo llano, que sufrió las consecuencias de la afluencia de indios en busca de nuevos terrenos de cultivo para sus arrozales; además de la extorsión propia de toda situación imperial por la potencia colonizadora. Con la Segunda Guerra Mundial surgió un movimiento independentista, liderado por Bogyoke Aung San, que encontró el apoyo de los japoneses (que, en su propio empuje imperialista y agresor, apoyó ciertos movimientos nacionalistas contra las potencias rivales, principalmente Gran Bretaña). Aung San firmó un tratado con los británicos para definir el camino hacia la independencia, que se declaró oficialmente el 4 de enero de 1948. Aung San había sido asesinado unos meses antes, se cree que por interés de un rival político, U Saw; aquél defendía un nacionalismo de orientación socialista que reconocería la autonomía de las tribus fronterizas, mientras éste defendía un capitalismo tipo anglosajón y la preeminencia de la mayoría bamar. También se especuló con la intervención del general Ne Win, para oponerse a los planes de desmilitarización de Aung San. El caso es que en las elecciones previas a la independencia, el partido de Aung San obtuvo la mayoría, pero tras la independencia estalló una rebelión generalizada. Se alzaron contra el poder central las tribus, los comunistas, una minoría musulmana, así como otros grupos variopintos. La Revolución China agravó el problema porque fracciones del ejército derrotado de Chiang Kai Chek se instalaron en Birmania con el apoyo de Estados Unidos, que jugó un doble papel ya que al tiempo parecía respaldar al gobierno central birmano.

Tras una sucesión de situaciones de caos político, relativa recuperación del orden pero con crisis económica, gobierno militar, elecciones que llevan a nuevos desórdenes, el General Ne Win tomó el poder en 1962 e instauró un Consejo revolucionario que inició el "camino birmano hacia el socialismo" que fue, de hecho, una dictadura que llevó a la población a cotas de pobreza y opresión aún mayores que las que había sufrido. En 1987 y 1988 se sucedieron una serie de manifestaciones hasta que Ne Win cedió el poder en julio de 1988, pero en septiembre hubo un nuevo golpe militar, se cree que promovido por el propio general desde la sombra, que instauró la Junta militar que todavía hoy oprime a toda la nación.

La oposición se reunió en la Liga Nacional por la Democracia (National League for Democracy, NLD) de la que es portavoz la carismática hija del antiguo líder independentista, Aung San Suu Kyi. En 1990 se celebraron unas elecciones libres que ganó por una mayoría arrolladora el NLD, pero la Junta militar no admitió el resultado y recrudeció las medidas de opresión del pueblo, incluyendo el asesinato, encarcelamiento o exilio de aproximadamente un centenar de los diputados elegidos. Aung San Suu Kyi desde entonces (en realidad, ya desde 1989) ha pasado la mayor parte de su vida en la cárcel o en arresto domiciliario, pese al apoyo internacional obtenido, que incluyó la concesión de los Premios Sajarov (por el Parlamento Europeo) y Nobel de la Paz en 1991; el Simon Bolívar, en 1992, por la UNESCO; y el Jawaharlal Nehru para el Entendimiento Internacional por la India en 1995.

Las condiciones de la dictadura birmana son tan rigurosas que se promovieron medidas de presión internacionales, aunque el ASEAN (la comunidad de países del Sudeste Asiático) se negó a aislar al país aduciendo que era mejor una política de "entendimiento constructivo", sin perjuicio de varios roces militares con Tailandia (de hecho, las fronteras por tierra están cerradas). Muchas compañías multinacionales instaladas en el país lo abandonaron, y las que decidieron continuar con su actividad en el mismo se han visto obligadas a dar todo tipo de explicaciones para justificar su decisión (véase el esfuerzo en ese sentido de Total, con toda una sección de su sitio en internet dedicada a justificarse).


familia birmana y horno de tabaco
Hoy la Junta Militar sigue oprimiendo a su pueblo, manteniéndole en unas condiciones de pobreza y subdesarrollo vergonzosas, practicando todo tipo de violaciones de los derechos humanos, desde detenciones arbitrarias, a la tortura o la imposición de trabajos forzados. Es también el país que más niños soldados incorpora a la fuerza a su ejército (también lo hacen las guerrillas), según denuncia Human Rights Watch; todo ello para su propio lucro personal, ya que el país tiene importantes riquezas, con yacimientos de piedras preciosas y gas natural, extensos bosques de teca que están siendo expoliados, pesquerías importantes y, sobre todo, opio para la producción de heroína; nada de lo cual beneficia a los birmanos de a pie.

Tras un vergonzoso olvido por la comunidad internacional, en estos días Birmania es otra vez noticia en estos días debido a las protestas lideradas por los miles de monjes budistas del país y a su despiadada represión por el gobierno militar. Hechos que coinciden con la publicación del último informe anual de Transparencia Internacional que respalda mis afirmaciones sobre el destino de las riquezas del país al señalar que su gobierno es el más corrupto del mundo junto con Somalia.

El Gobierno ha respondido a las manifestaciones pacíficas de la única manera que sabe: matando. Todas las noticias muestran la dureza de la represión frente al carácter pacífico de la rebelión civil. Es especialmente reseñable el contraste entre los militares asesinos, de un lado, y los manifestantes, de otro, que son monjes y civiles en actitud pacífica y pasiva, desarmados, sin más medios de lucha que su mera presencia, sentados delante de las armas. Tengo la esperanza de que los birmanos, en esta ocasión, van a demostrar una vez más la superioridad de la fuerza moral de todo un pueblo unido y alzado pacíficamente, con medios no violentos, frente al desenfreno y la sinrazón de unos tiranos que no tienen más fuerza ni argumentos que los de las armas. Gandhi, en su día, consiguió levantar a su pueblo y derrotar al imperio británico, al Raj, con una estrategia de no violencia. Lo mismo conseguirán ahora, esperemos, los birmanos.

En cuanto a la comunidad internacional, en lugar de la tibia reacción de los gobiernos occidentales, con pronunciamientos de condena, el envío de un emisario especial por la ONU (tras un nuevo fracaso del Consejo de Seguridad, por el veto de China, respetable socio económico de todos pero que se resiste a reconocer los derechos humanos de sus nacionales y los de otros países) y la advertencia de que la reacción militar podría conducir a sus líderes ante el Tribunal Penal Internacional, debería haber una reacción mucho más radical. No la imposición de sanciones internacionales al país en su conjunto (que sólo perjudicarían más al pueblo, como ocurre en Cuba), sino directamente a sus líderes, con bloqueo de todos sus bienes e incluso una intervención militar directa para derrocar a la Junta. Quizás esta solución no se ajuste escrupulosamente al Derecho Internacional o a las facultades de la ONU, pero una intervención militar limpia y directa sí podría considerarse como un ejemplo de "guerra justa", como ocurrió con la intervención de la India en lo que entonces era Paquistán Oriental para liberarlo de la opresión sangrienta por el ejército de lo que era Paquistán Occidental, y que dio lugar a la independencia de Bangladesh; o la respuesta militar de Tanzania al ataque de las tropas ugandesas de Idi Amin, con la invasión del territorio ugandés para deponer al tirano (sobre el tema de las guerras justas o no, recomiendo el excelente libro de Michael Walzer Guerras justas e injustas).

Mientras tanto, nosotros, ciudadanos del mundo, podemos apoyar desde lejos la causa del pueblo birmano sumándonos, por ejemplo, a las concentraciones que está convocando Amnistía Internacional.

Un par de apuntes finales. El nombre oficial de Birmania en la actualidad es Myanmar. La Junta Militar cambió el nombre para ajustarlo mejor a la tradición del país, en cuanto que ese nombre se refiere al conjunto del país, mientras que Birmania lo hace sólo a la etnia mayoritaria; la ONU y la generalidad de la comunidad internacional reconoció el nuevo nombre, aunque la oposición prefiere utilizar el nombre anterior y algunos periódicos ingleses, p.ej., siguen utilizándolo también (en inglés, Birmania es Burma).

Para acabar, quiero hacer una reflexión sobre la actitud de los viajeros/turistas hacia la situación local. Creo que lo mínimo que puede exigirse a cualquiera que visita una tierra ajena es que se informe de la situación social, política, económica, religiosa, etc. de la misma; de las costumbres y tradiciones locales, y que actúe conforme a las mismas. Esto viene a cuento porque, durante mi viaje, cuando visité la colina que se alza sobre Mandalay, en cuya cumbre hay una pagoda con unas excelentes vistas de la ciudad, la llanura que la rodea salpicada de pagodas, e incluso de las lejanas montañas, varios trabajadores estaban preparando la pagoda para recibir a uno de los generales de la Junta Militar (alfombras rojas, sillones para que el general y sus acompañantes viesen cómodamente el anochecer...) Llegaron también las cámaras de la televisión birmana, que coincidieron con un grupo de turistas españoles, organizados por no sé qué agencia. Entrevistaron a algunas de las turistas, preguntándoles qué les parecía el país; muy sonrientes y festivas, expresaron cuánto les gustaba, qué contentas estaban de recorrer Birmania, qué maravilloso era todo. ¿Todo? ¡TODO! Sólo les faltó aplaudir y pedir autógrafos al general de marras cuando llegó. En un país en que todo el mundo repudia a sus gobernantes, en que observas la opresión existente en cuanto escarbas un poco y preguntas a cualquiera, me parece una enorme falta de respeto a la gente mostrarse tan encantado POR TODO ante la prensa oficial del tirano. ¿O no?

Etiquetas: , , , ,

lunes 24 de septiembre de 2007

Éxito de la campaña contra las bombas de racimo

Tras una inicial defensa de las bombas de racimo, con una justificación formal basada en su efectividad y con el transfondo de que se fabrican en España, el Gobierno ha rectificado ante la presión social y ha admitido introducir una enmienda en la tramitación del Proyecto de Ley sobre el Control del Comercio Exterior de Material de Defensa y Doble Uso que dará lugar a la prohibición efectiva de la comercialización de esas bombas.
Creo pertinente recordar que en España inició la campaña social contra las mismas Francisco Polo; también Greenpeace tiene en marcha su propia campaña. Muchos blogs se han sumado a la iniciativa de Francisco Polo en sólo unos días, lo que ha motivado la reacción de los políticos.
Esto demuestra que la sociedad civil puede lograr resultados positivos cuando se moviliza por una causa justa que pone en cuestión la ética de la posición gubernamental.
Hoy podemos felicitarnos todos, hemos tenido un pequeño éxito en el camino hacia un mundo menos injusto, menos violento. Y esto nos anima a seguir en la brecha por otras muchas causas.

Etiquetas: , ,

jueves 13 de septiembre de 2007

No a las bombas de racimo

Regreso de vacaciones en las antípodas, en Nueva Zelanda, y cuatro días después todavía voy cabeza abajo por la cantidad de cosas acumuladas en el despacho. Varias de ellas con temas para ir metiendo en el blog: a propósito de tanto comentario sobre las hipotecas sub prime, me encuentro un caso de préstamo con interés astronómico y engaño para que lo firme el cliente que no tenía ninguna necesidad de acudir a una financiación de ese tipo; casos de derechos de los viajeros infringidos por las compañías aéreas o mayoristas de viaje; pisos de cartón-piedra; tasas de agua astronómica sobre inmuebles destruidos... Ya iré contando.


BombaHago un hueco entre el maremágnum para sumarme a la campaña DI NO A LAS BOMBAS DE RACIMO, que ya tiene un blog específicoiniciada por Human Rights Watch, sobre la que Juantxo López de Uralde, Director ejecutivo de Greenpeace-España ha escrito en su blog,tras inaugurar una exposición sobre el tema a la que El Mundo dedica un artículo.

Dentro de lo perverso y cobarde que es la fabricación y utilización de bombas -matar a gente, a personas, desde la distancia, y además seguro de no correr riesgos, lo que en Derecho Penal es agravante de alevosía-, las bombas de racimo llegan a lo extremo. Dan lugar a verdaderas carnicerías indiscriminadas y, aún más grave, en un elevado porcentaje de casos no explotan al caer al suelo, sino que permanecen como un riesgo latente incluso durante años. Se calcula que el 98% de las víctimas que produce son civiles. En gran parte niños, muchos de ellos cuando se ponen a jugar con esos "artefactos raros" que encuentran en cualquier descampado.

Y me parece especialmente lamentable que el Gobierno español se haya negado a prohibir su fabricación (al menos dos empresas españolas las fabrican) alegando que son eficaces. ¡Claro que son eficaces!: matan a MUCHA GENTE, casi todo CIVILES y muchos de ellos NIÑOS. Creo que nuestros actuales gobernantes deberían volver al colegio para intentar aprobar las asignaturas de educación para la ciudadanía y de ética. Les iba a costar.

Etiquetas: ,