La editorial que edita el Vademecum internacional, la publicación que informa de los medicamentos comercializados, usos aprobados, compatibilidades e incompatibilidades, etc., está remitiendo correos electrónicos a los profesionales sanitarios para advertirles de que hay una errata en la 48ª edición, así como en la edición mini: los indicativos de compatibilidad o incompatibilidad de medicamentos para lactantes están invertidos.
Un error de este tipo debería dar lugar a una reacción mucho más radical y efectiva que el simple envío de correos electrónicos, que la mayoría de profesionales no abren; o de
una simple advertencia en la página de inicio de su web. Las consecuencias de que se prescriba algún medicamento equivocadamente como resultado de una consulta de esas publicaciones con semejante errata puede ser fatal para un bebé, por lo que la información debería constituir una verdadera alerta sanitaria y hacerse pública incluso en los telediarios; y retirarse todos los ejemplares para sustituirlos por otros correctamente editados, porque vete a saber por cuánto tiempo andarán rondando por ahí y a quién llegarán una vez que los médicos destinatarios naturales los sustituyan por la siguiente edición. Obviamente, la editorial no querrá pasar el mal trago de tener que hacerse semejante publicidad negativa, pero las consecuencias para la salud, para la vida incluso, de los bebés lo merecen. Deberían tener en cuenta también, si miran más por sus intereses económicos que por los de los bebés y sus padres, la responsabilidad civil que se puede derivar de alguna prescripción errónea por este motivo. Cuando las demandas por responsabilidad médica proliferan, ésto es un caldo de cultivo muy apropiado para que continúen en aumento.
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