Días birmanos es el título de una deliciosa novela,
Burmese Days en el original, del escritor británico
George Orwell, que estuvo cinco años destinado en Birmania en su juventud. Con un estilo ágil y ameno, realiza una crítica cargada de ironía del imperialismo británico, y particularmente de los agentes de ese imperialismo y de la sociedad decadente que forman. En el ambiente tórrido de Birmania, con constantes referencias al calor abrasador que ralentiza toda actividad y espesa el aire que se respira, pone de manifiesto cómo los representantes del Imperio son un elenco de lo más miserable moral y socialmente de la Administración británica: quienes aceptan semejante destino lo hacen porque no tienen alternativa mejor, ya que son lo más bajo del escalafón militar, administrativo o
casadero. Describe las vidas anodinas, cargadas de pretensiones e ínfulas que se ridiculizan por sí mismas, de unos personajes abotargados por el sudor y el alcohol, ante los ojos estoicos y asombrados de los birmanos sometidos hasta la práctica esclavización. Birmanos que muestra con genial precisión, en sus actitudes características: rostros impasibles de piel apergaminada, marcados por la transpiración, el trabajo y el hambre, y siempre con inmensos
cheroots (cigarros de un grosor inaudito, de un trasunto de tabaco autóctono). Una invitación para que todos quienes presumen de ser superiores a otros simplemente por su origen hagan examen de su condición y actitud antes de menospreciar a quienes les rodean. Una lectura muy recomendable para ambientar un viaje por ese país, caluroso, de gente maravillosa que es Birmania.
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