Una experiencia personal me hizo pensar en un serio problema de la naturaleza del negocio de la medicina privada, y la ética implícita en dicho negocio: Hacer dinero con la miseria humana.
Hace unos días un adulto mayor en un parque de mi ciudad sufría convulsiones en el parque. Un bombero de reserva en su tiempo libre, atendió la emergencia y yo traté de buscar ayuda. Una ambulancia de una compañía de medicina privada pasó y le hice señas de que había una emergencia y simplemente me evitó y siguió su camino. Si tanto les pesaba usar los recursos de la ambulancia porque representaba un costo, ¿no podrían al menos usar sus equipos de comunicación para pedir ayuda? ¿Era perder dos minutos y hablar por radio algo tan difícil?
El paciente sufrió 4 crisis convulsivas (algo que no es nada normal) y al final se comenzó a inflamar. Si se inflamaba lo suficiente se le podría cerrar la vía aérea y dejaría de respirar. Al cabo de 20 minutos de angustia vino una ambulancia de la Cruz Roja y llevó al paciente a un hospital estatal donde le atenderían. Leer más