Si hay un país al que las finanzas internacionales ha puesto de moda durante la última semana, ese es sin duda Hungría.
Este país centroeuropeo, que pertenece a la Unión Europea desde el 1 de mayo de 2004 pero no a la Unión Monetaria, ya recibió una ayuda de 19.000 millones de euros en 2008 por parte de la Unión Europea, FMI y del Banco Mundial.
Si atendemos a los principales indicadores, Hungría es ya un nuevo remake del problema griego, en su versión más extendida: falseamiento de la contabilidad nacional, déficit presupuestario doblando la previsión del 3,8% para 2010, rating BBB, rentabilidad de los bonos a 10 años en el 8% (muy similar al griego), CDS subiendo verticalmente hasta los 370 puntos, otorgando posibilidades reales de quiebra…
Sin embargo, y al contrario que en el caso griego, la deuda húngara no es tan abultada, estando en los niveles medios de la eurozona (78% del PIB), siendo los bancos austriacos los mayores poseedores de bonos húngaros (una reminiscencia del antiguo imperio AustroHúngaro). Leer más