Los resultados de los fondos: ¿nos dicen algo?
Las noticias sobre el timo de Madoff me han hecho pensar sobre los fondos de inversión y sus resultados. Hace ya bastantes meses recuerdo que leí en alguna parte hablando de un fondo de inversión que había obtenido unas rentabilidades excelentes durante varios años, lo cual se achacaba a lo buenos que eran los gestores. Sin embargo, cuando me fui a leer el folleto me encuentro con que es un fondo que arranca justo al finalizar el mercado bajista post-puntocom y ¡está apalancado! Claro, un fondo apalancado en un mercado alcista, ¿son buenos gestores o sólo han tenido la suerte de que las circunstancias les han llevado en volandas? Desde luego los resultados no nos dicen gran cosa al respecto.
Para solventar este problema se inventó la idea de medir los resultados no sólo por el beneficio sino también por la volatilidad que mostraba el fondo. Es aquí donde los resultados de Madoff resultaban increíbles. Si bien su rentabilidad media no era algo espectacular estilo Buffet o Lynch, su volatilidad era minúscula. Sin embargo, esta forma de medir la gestión también tiene un gran fallo: presume que los resultados se ajustan a una curva normal, pero esto no tiene por qué ser cierto (y de hecho nadie se lo cree, de lo contrario las opciones put fuera de dinero no cotizarían siempre a una volatilidad mayor que las que están en el dinero).
Yo mismo soy capaz de crear un fondo con muchas probabilidades de obtener unos resultados rentabilidad-riesgo (aparentes) como los que decía tener Madoff. Simplemente hay que coger el dinero y meterlo en renta fija, y todos los años apostarlo todo contra un evento improbable. Por ejemplo, saco un 5% con la renta fija y apuesto el 100% del fondo a que el Atlético no va a ganar la liga. Como se trata de un evento improbable pongamos que me dan una prima del 5% si acierto. Pues bien, mientras el Atlético no gane mi fondo obtendrá una rentabilidad del 10% con una volatilidad nula, mejor aún que lo que decía Madoff que ganaba. De modo que pueden pasar 12 años sin que ocurra el evento catastrófico, con lo que el historial de mi fondo parecerá espectacular y atraerá a toda clase de incautos.
Si a estas dificultades a la hora de conocer la verdadera rentabilidad-riesgo de un fondo le añadimos el factor suerte y la distorsión por supervivencia (la mejor traducción que se me ocurre para survivorship bias) resulta que para elegir un fondo de inversión tienes que investigarlo y saber bien lo que son todos estos conceptos, en cuyo caso probablemente sea mejor que te ahorres la comisión de gestión e inviertas tú mismo el dinero. Al final pienso que para el inversor "estándar" lo mejor es ahorrar en comisiones e ir a fondos ciegos de bajo coste, al menos sabes qué están haciendo con tu dinero y los resultados son transparentes.
Para solventar este problema se inventó la idea de medir los resultados no sólo por el beneficio sino también por la volatilidad que mostraba el fondo. Es aquí donde los resultados de Madoff resultaban increíbles. Si bien su rentabilidad media no era algo espectacular estilo Buffet o Lynch, su volatilidad era minúscula. Sin embargo, esta forma de medir la gestión también tiene un gran fallo: presume que los resultados se ajustan a una curva normal, pero esto no tiene por qué ser cierto (y de hecho nadie se lo cree, de lo contrario las opciones put fuera de dinero no cotizarían siempre a una volatilidad mayor que las que están en el dinero).
Yo mismo soy capaz de crear un fondo con muchas probabilidades de obtener unos resultados rentabilidad-riesgo (aparentes) como los que decía tener Madoff. Simplemente hay que coger el dinero y meterlo en renta fija, y todos los años apostarlo todo contra un evento improbable. Por ejemplo, saco un 5% con la renta fija y apuesto el 100% del fondo a que el Atlético no va a ganar la liga. Como se trata de un evento improbable pongamos que me dan una prima del 5% si acierto. Pues bien, mientras el Atlético no gane mi fondo obtendrá una rentabilidad del 10% con una volatilidad nula, mejor aún que lo que decía Madoff que ganaba. De modo que pueden pasar 12 años sin que ocurra el evento catastrófico, con lo que el historial de mi fondo parecerá espectacular y atraerá a toda clase de incautos.
Si a estas dificultades a la hora de conocer la verdadera rentabilidad-riesgo de un fondo le añadimos el factor suerte y la distorsión por supervivencia (la mejor traducción que se me ocurre para survivorship bias) resulta que para elegir un fondo de inversión tienes que investigarlo y saber bien lo que son todos estos conceptos, en cuyo caso probablemente sea mejor que te ahorres la comisión de gestión e inviertas tú mismo el dinero. Al final pienso que para el inversor "estándar" lo mejor es ahorrar en comisiones e ir a fondos ciegos de bajo coste, al menos sabes qué están haciendo con tu dinero y los resultados son transparentes.
Etiquetas: Bolsa
Esto me recuerda a los tipicos emails que circulaban sobre sistemas para ganar en la ruleta online apostando el doble cada vez, que en realidad estas jugando a tener una probabilidad muy alta de ganar poco y una probabilidad muy baja de perder mucho, da la ilusion de ser un sistema que gana casi siempre y produce resultados constantes, pero el resultado improbable de perder mucho ocurre por la ley de los grandes numeros y terminas perdiendolo todo en algun momento, las matematicas y la probabilidad no enganan.
La unica forma de ganar en la ruleta es la que descubrio aquella familia que se hizo famosa que simplemente consistia en encontrar una probabilidad ligeramente favorable debido a un defecto de fabricacion de la ruleta, en los mercados ocurre lo mismo puedes seguir mil estrategias pero la buena es la que encuentra un defecto en los mercados que te da una ventaja en la probabilidad de acertar, pero es algo complicado ya que hay muchisima gente buscando esos mismos defectos en el mercado para aprovecharlos y puede ser que aunque lo encuentres deje de funcionar ya que alguien tambien ha encontrado ese defecto y dispone de cantidades de dinero suficientes para poder arbitrar el mercado y anular ese defecto.
Un saludo,
Daniel