Burbujas y especuladores
Hace un par de días me leí el artículo publicado por Karl Case y Robert Shiller (los del índice inmobiliario Case-Shiller) en 2003 titulado "Is there a bubble in the housing market?". La verdad es que como estudio que pretende ser científico me parece bastante patético por su aberrante forma de inferir conclusiones que, aunque lógicas, no se derivan de los datos porque éstos son claramente insuficientes. Aún así, es interesante como reflexión.
Por un lado, va de raíz a lo que en mi opinión caracteriza una burbuja frente a otro tipo de variaciones de precios: las subidas de precio, en lugar de desalentar las compras las alientan por la expectativa de mayores subidas, lo cual destruye el natural mecanismo de fijación de precios en cualquier mercado. Si el precio de las sardinas sube intento reducir mis compras de sardina, lo cual reduce la demanda permitiendo que se alcance un nuevo precio de equilibrio. Si en vez de eso la subida de precio me hace desear más sardinas el precio entra en una espiral de retroalimentación que impide alcanzar ningún equilibrio. Transcribo un párrafo que muestra esta idea de los autores:
El estudio se centra principalmente en una encuesta diseñada para conocer si las expectativas de revalorización de los compradores de vivienda han tenido un peso importante en la decisión de comprar. Los resultados, como cabía esperar, muestran una total ignorancia económico-financiera de la mayoría de los compradores. Y esto enlaza con una importante reflexión que transcribo:
Creo que esto es importante. Ya dije en alguna ocasión que la especulación es buena cuando los especuladores aciertan porque llevan los recursos hacia negocios más rentables. Sin embargo cuando los especuladores son aficionados hay mucho riesgo de que se produzcan auténticas cagadas, desviando recursos valiosos a actividades ruinosas. Y pienso que esta especulación de aficionados es algo que casi siempre está presente en las burbujas: lo ha estado en la inmobiliaria, lo estuvo en la puntocom, también en la bolsa china (se veían los chinos en salas de bolsa como locos) y sin duda lo estuvo en la burbuja bursátil del 29 (una experiencia al respecto que merece la pena leer es la de Grouxo Marx). Y es que está claro que cuando tu vecino del quinto al que sólo le gusta el fútbol empieza a hablar de alguna inversión popular es el momento de salir huyendo de ahí.
Por un lado, va de raíz a lo que en mi opinión caracteriza una burbuja frente a otro tipo de variaciones de precios: las subidas de precio, en lugar de desalentar las compras las alientan por la expectativa de mayores subidas, lo cual destruye el natural mecanismo de fijación de precios en cualquier mercado. Si el precio de las sardinas sube intento reducir mis compras de sardina, lo cual reduce la demanda permitiendo que se alcance un nuevo precio de equilibrio. Si en vez de eso la subida de precio me hace desear más sardinas el precio entra en una espiral de retroalimentación que impide alcanzar ningún equilibrio. Transcribo un párrafo que muestra esta idea de los autores:
Shiller argues that speculative bubbles are caused by “precipitating factors” that change public opinion about markets or that have an immediate impact on demand, and by “amplification mechanisms” that take the form of price-to-price feedbackTraducción (mejorable):
Shiller argumenta que las burbujas especulativas son causadas por "factores originarios" que cambian la opinión pública sobre los mercados o que tienen un impacto inmediato sobre la demanda, y por "mecanismos amplificadores" que toman la forma de retroalimentación de precios.
El estudio se centra principalmente en una encuesta diseñada para conocer si las expectativas de revalorización de los compradores de vivienda han tenido un peso importante en la decisión de comprar. Los resultados, como cabía esperar, muestran una total ignorancia económico-financiera de la mayoría de los compradores. Y esto enlaza con una importante reflexión que transcribo:
Buyers and sellers in the housing market are overwhelmingly amateurs, who have little experience with trading. High transactions costs,moral hazard problems, and government subsidization of owner-occupied homes have kept professional speculators out of the market. These amateurs are highly involved with the market at the time of home purchase and may overreact at times to price changes and to simple stories, resulting in substantial momentum in housing prices.Traducido:
Compradores y vendedores en el mercado inmobiliario son en su gran mayoría aficionados, que tienen escasa experiencia con las operaciones financieras. Elevados costes de transacción, problemas de riesgo moral y los subsidios gubernamentales a las casas ocupadas por propietarios han mantenido a los especuladores profesionales fuera del mercado. Estos aficionados están muy implicados en el mercado en el momento de la compra de una casa y pueden sobrerreaccionar en ocasiones a cambios de precios e historias simplistas, resultando una inercia sustancial en los precios de las viviendas.
Creo que esto es importante. Ya dije en alguna ocasión que la especulación es buena cuando los especuladores aciertan porque llevan los recursos hacia negocios más rentables. Sin embargo cuando los especuladores son aficionados hay mucho riesgo de que se produzcan auténticas cagadas, desviando recursos valiosos a actividades ruinosas. Y pienso que esta especulación de aficionados es algo que casi siempre está presente en las burbujas: lo ha estado en la inmobiliaria, lo estuvo en la puntocom, también en la bolsa china (se veían los chinos en salas de bolsa como locos) y sin duda lo estuvo en la burbuja bursátil del 29 (una experiencia al respecto que merece la pena leer es la de Grouxo Marx). Y es que está claro que cuando tu vecino del quinto al que sólo le gusta el fútbol empieza a hablar de alguna inversión popular es el momento de salir huyendo de ahí.
Etiquetas: economía
Pues la verdad es que el artículo me parece un disparate...
Primero pienso que el sistema financiero español no sólo no es de los más sólidos del mundo sino que se va a ir al garete estrepitosamente. El déficit exterior disparatado que hemos tenido tantos años ha originado una deuda externa que me parece sencillamente impagable. Y como con los bancos quienes han canalizado esa deuda tendrán que petar. O más bien serán rescatados (o incluso preventivamente rescatados) con nuestros impuestos. Y el sistema financiero no puede ser punta de lanza de una economía si esa economía es deudora a lo bestia. Al final la economía son bienes reales, y el sector financiero sólo es el aceite que la hace funcionar. Si fuésemos propietarios de medio S&P500 podríamos vivir del sector financiero, pero es que somos deudores.
Y lo de la regla del año es otra chorrada. Provocaría una parálisis de los mercados, una gran falta de liquidez y un aumento del tipo de interés originario (aquel que el mercado pide a cambio de un riesgo descontando las habituales manipulaciones monetarias). Esto provoca una reducción de la inversión real y con ello un aumento del consumo y se convierte en un lastre para la formación de capital y el progreso económico.
Me ha gustado mucho tu articulo, he encontrado un muy buen articulo sobre la crisis y la inminente cumbre:
http://lacomunidad.elpais.com/economistareal