En la vida como en el resto de actividades que realizamos, tenemos unos objetivos prefijados, donde día a día vamos trabajando con el fin de intentar conseguirlos. Desde que nacemos, tanto los objetivos como la forma de conseguirlos, son tarea de nuestros progenitores o tutores, los cuales nos fijarán una serie de metas basadas en sus creencias de qué es mejor para cada uno de nosotros, y nos ayudarán y pondrán todos los medios a su alcance para que las consigamos (estudiar, hacer deporte, educarnos,…).
Poco a poco, esos objetivos iniciales van pasando a ser propios, o los vamos cambiando, desechando, adaptando, incrementado según nuestros gustos, necesidades, edad, valores, forma de ser…
Una forma de diferenciar o clasificar los objetivos puede ser la siguiente:
Los primeros, los denominados Principales, son los objetivos finales, es decir, aquellos que tenemos como meta final. Por otra parte, los secundarios, son aquellos objetivos que tenemos que ir logrando y superando para la consecución de los Principales. Leer más