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Jesse Lauriston Livermore

Jesse Livermore es uno de los traders más famosos y peculiares de la historia. Fue conocido por su enfoque en el análisis técnico en sus operaciones financieras. Livermore creía en la importancia de estudiar y comprender los patrones y tendencias del mercado, utilizando gráficos y datos históricos para identificar oportunidades de inversión. Su dominio del análisis técnico le permitió tomar decisiones informadas basadas en la acción del precio y el comportamiento del mercado, lo que contribuyó a su éxito en la especulación bursátil. En esta biografía vamos a recorrer su vida y su legado. Haciendo hincapié en su estrategia de inversión, sus mejores frases y analizaremos sus dos libros más famosos.

  • Nombre: Jesse Lauriston Livermore.
  • Nacimiento: 26 de julio de 1877.
  • Obras destacadas: How to Trade in Stocks (Cómo operar en acciones)
  • Cónyuges: Nettie Jordan (1900-1917), Dorothea Wendt (1918-1932) y Harriet Metz Noble (1933).
  • Hijos: Jesse Livermore II y Paul.

Biografía de Jesse Livermore


Jesse Livermore nació en Shrewsbury, Massachusetts, el 26 de julio de 1877, en el seno de una familia pobre. Siendo aún niño se mudó a Acton, también en Massachusetts.

Cuando tenía 14 años, su padre lo retiró de la escuela para que ayudara en la granja familiar (su padre era granjero). Pero Livermore decidió no seguir los pasos de su progenitor y, con el apoyo de su madre, huyó de casa.

El fugitivo adolescente viajó a Boston donde se convirtió en board boy (que podríamos traducir como pizarrero) trabajando para Paine Webber (empresa corredora de bolsa). Su trabajo consistía en actualizar los precios de los bonos, acciones y commodities en una pizarra.

Como Livermore escribía todos los cambios en los precios, se dio cuenta de que los mismos, a menudo, se movían de manera predecible, concluyendo que se podía batir al mercado y de esta forma ganar mucho dinero.

Por aquel entonces, no ganó el suficiente dinero para operar en acciones, así que empleó la hora del almuerzo para ir a los bucket shops. Estos establecimientos no eran más que casas de apuestas donde, entre otras cosas, se apostaba sobre el precio de las acciones y commodities.

Allí es donde trató de hacer dinero, pronosticando la dirección de los precios, tanto de acciones como de materias primas, para hacer $1.000 cuando tan solo tenía 15 años. Esta cantidad era más que considerable en aquella época. Después de ignorar el aviso de su jefe en Paine Webber, de mantenerse al margen de estos establecimientos, Livermore fue despedido.

El boy plunger era ahora un trader a tiempo completo. Tal fue su éxito que le fue prohibida la entrada en los buckets shops de Boston, por lo que tuvo que disfrazarse y utilizar nombres falsos para continuar con su actividad especuladora.

Más tarde se marchó a Nueva York en 1900 donde, con 23 años, Livermore comenzó su carrera como uno de los más grandes operadores de todos los tiempos. Él operó en la corredora Harris, Hutton & Company, convirtiendo $10.000 en $50.000 en cinco años.
 
Pero se vino un golpe. Livermore perdió toda su participación en Harris, Hutton & Company, debido a que la cinta del teletipo no se actualizó lo suficientemente rápido para la toma de decisiones en el momento. 

Livermore pidió entonces prestado dinero y se mudó a St. Louis, donde nadie lo conocía, y volvió a las andanzas, apostando en los buckets shops.

De regreso a Nueva York, en 1901, Livermore obtuvo su primera gran ganancia cuando compró acciones de Northern Pacific Railway. Así, convirtió $10.000 en $500.000.   

En 1906 recibió un consejo de ponerse corto en la compañía Union Pacific Railroad y lo hizo de manera abrumadora. Después, el valor empezó a subir, colocándose en una situación más que complicada. Sin embargo, solo un día después, el terremoto de San Francisco provocó el desplome del valor, dejando la cuenta de Livermore con $250.000 de beneficio.

Un tiempo después, Livermore tomó una posición larga en Union Pacific Railroad. Un amigo (dueño de la casa de bolsa donde nuestro protagonista hacía la mayor parte de sus transacciones), lo convenció de cerrar su posición, y terminó perdiendo $40,000.

En 1907, en medio de una crisis en la bolsa, Livermore tomó otra posición corta y obtuvo en un solo día beneficios por $1.000.000. Así, se ganó a pulso su reputación de bear raider (por apostar a los mercados en caída o bear markets), operando siempre del lado bajista en grandes cantidades. Se dice, incluso, que el todopoderoso J. P. Morgan le mandó mensajes a través de intermediarios para pedirle que redujera su volumen de operativa. 

Livermore atendió el pedido de J.P.Morgan. Luego, en 1908 escuchó a Teddy Price, quien le aconsejó invertir en algodón, cuando Price estaba vendiendo secretamente sus posiciones en esta materia prima.
 
Livermore cayó en bancarrota por esa operación en algodón, aunque luego se recuperó, hasta que en 1915 volvió a quebrar.
 
William Delbert Gann, en su libro 45 años en Wall Street (página 117), describe a Livermore como "uno de los traders más espectaculares de su época”. Gann afirmaba que Livermore era un hombre honorable que “pensaba en pagar sus deudas incluso después de ser declarado en quiebra por las autoridades”.

De hecho, Livermore y otros muchos traders e inversores, incluyendo al propio Gann, en una ocasión, perdieron todo su dinero cuando la firma de corretaje Murray Mitchel and Company cerró en 1913. Según Gann, “en 1917, cuando Livermore regresó e hizo de nuevo una fortuna, no solo me devolvió la parte proporcional que perdí, sino que pagó a todos los demás también”.

Gann añade “Esto fue algo realmente honorable. Por lo tanto, debido a la honestidad de Livermore, en 1934, cuando estaba en quiebra, le apoyé consiguiendo recopilar fondos de otra gente para dárselos a él. Livermore volvió a operar haciendo dinero una vez más”.

La principal crítica de Gann sobre Livermore era que este solo había estudiado para saber cómo hacer dinero, pero no para mantenerlo. Como Gann decía:

Él tenía la codicia y la energía necesarias para el éxito, pero cuando tenía una cantidad de dinero considerable, no operaba de forma conservadora. Livermore probaba su propia operativa en el mercado en vez de esperar a que apareciese la tendencia natural que el mercado nos muestra en numerosas ocasiones.

En palabras de Gann, Livermore era un fantástico trader, pero un pésimo gestor monetario.

Otra anécdota que se cuenta de Livermore ocurrió luego de la Primera Guerra Mundial, cuando acorraló al mercado de algodón (compró la suficiente cantidad de contratos como para poder controlar el precio). Debido a ello, recibió el llamado de la Casa Blanca. El presidente Woodrow Wilson le pidió que cesara en esa operación, y así lo hizo vendiendo sus posiciones en esa materia prima.

Cuando se le preguntó la razón del porqué había tomado el control del mercado de algodón, Jesse respondió "Para ver si podía, señor Presidente".

En los años siguientes, Livermore siguió operando con materias primas, acumulando $10 millones. Aunque se le señaló de manipular el mercado.

Tras la caída de Wall Street en 1929, Livermore ganó $100 millones. Esto le trajo la popularidad de great bear, por la que recibió incluso amenazas de muerte. Se le culpaba del crash de la bolsa.

Su segundo divorcio en 1932, la demanda de una amante rusa y otros problemas en su vida íntima le llevaron a un deterioro de su salud mental.

En 1934, Livermore tenía activos por $84,000, pero deudas de $2.5 millones. Además, fue suspendido del Chicago Board of Trade en marzo de ese año.

En 1939 abrió un negocio de asesoría financiera que ofrecía un sistema de análisis técnico. Pero Livermore ya estaba atravesando el ocaso de su carrera. Es el momento que aprovecha para  publicar su famoso libro "How to Trade in Stocks" ("Cómo operar en acciones"), donde comparte sus estrategias y experiencias en el mundo de la inversión. 

El éxito de Livermore en los mercados financieros


El éxito que tuvo Livermore le proporcionó un estilo de vida que muchos solo se podían imaginar en sueños. El delgado y rubio especulador se compró un yate de 200 pies, de nombre Anita, salió con mujeres famosas, incluyendo actrices como Lillian Russell.

Sus hazañas operando pronto llegaron a ser bien conocidas por todo el mundo, incluso la gente comentaba “eres tan rico como Jesse Livermore”. Durante la Primera Guerra Mundial, Livermore pronosticó que el café experimentaría una sustancial subida, lo que le llevó a tomar posiciones largas. Sus beneficios se contaban por millones de dólares. Sin embargo, los contratos de café se invalidaron, debido a que el Gobierno creyó que Livermore se estaba beneficiando de los tiempos de guerra, lo que le llevó a arruinarse.

Como trader agresivo, Livermore hizo y posteriormente perdió cuatro millones de dólares de su fortuna. La mayor parte del dinero fue hecho con prácticas que posteriormente en 1930 se declararon ilegales por la Comisión del Mercado de Valores americana o SEC por su nombre en inglés. La nueva regulación limitaba o prohibía las siguientes actividades:

- Utilizar información privilegiada

- Ocultar las posiciones de mercado.

- Arrinconar acciones para estrangular la oferta y la demanda.

- Controlar la información incorrecta y engañosa para que no sea publicada.

Livermore también llegó a ser muy conocido por su táctica de esperar hasta que la acción alcanzase el objetivo establecido donde se aseguraba unos beneficios considerables y luego se ponía en contacto con un periodista del “New York Times”, o de otros periódicos influyentes, para recomendar dicha acción, como una excelente compra. Después se deshacía de su posición de forma masiva, vendiendo en el frenesí comprador que había provocado el artículo del periodista.

En pleno apogeo, se hizo con enormes posesiones inmobiliarias en varios países, así como con coches de la prestigiosa marca Rolls-Royce y yates. Además, se hizo famoso por sus espectaculares fiestas.

También tenía unas oficinas secretas en la Quinta Avenida, era allí donde hacía sus operaciones de gran escala, con numerosas líneas de teléfono y una línea directa de telegramas. La oficina tenía una enorme pizarra que sus empleados actualizaban constantemente, y disponía de personal dedicado a la investigación. El propósito único de dicha oficina era el de facilitar la operativa y las actividades de inversión de Livermore.

Livermore, el crack del 29 y su suicidio


En 1933, Livermore padeció la gran depresión de la época
y después de hincharse a beber durante 26 horas, terminó en una comisaría, ya que había perdido la memoria por completo. Una vez que se vio incapacitado para hacer dinero como lo hacía anteriormente, decidió vender sus secretos en forma de libro, Cómo operar en acciones, que fue publicado en 1940 en dos versiones, una encuadernada en cuero y la otra en formato más sencillo. Sin embargo, el libro no logró su objetivo de atraer al público.

En ese mismo año, Jesse Livermore tras tomarse dos copas en el hotel Sherry Netherland en Manhattan, escribió una carta de ocho páginas a su tercera esposa diciéndole: “Mi vida ha sido un fracaso”.

El hombre que fue conocido como “The boy plunger”, el “Gran oso” o el “Rey del algodón”, se dirigió al guardarropa del hotel, se sentó en una silla y se disparó un tiro en la cabeza. Así terminó la vida del que fue considerado el mejor trader de todos los tiempos, el hombre que hizo millones de dólares, dejando una herencia de menos de 10.000 dólares.

El New York Times, en su editorial, escribió el siguiente epitafio sobre Jesse Livermore:

..Qué cosas buenas hizo, qué daño causó, qué significaba la vida para él y para otros – todas estas cuestiones son para hacer una novela... Se dejaba llevar por su pasión... Vivió en una época en que la especulación que llevaba a cabo venía a ser como la de aquellos chicos que arañan hasta el último penique... No dejó nubes de gloria detrás suyo y tampoco dejó nada de miseria humana de la tanta que había creado anteriormente... La calle en la que operaba ya no es la misma que antes. Su muerte ha marcado el final de una era...

El legado de Livermore: Sus famosos libros


Livermore escribió dos libros, How to Trade Stocks y My Life in Wall Street and How I Made Three Fortunes in the Stock Market. Además, sus experiencias se cuentan en el libro Reminiscences of a Stock Operador de Edwin Lefèvre.

I. How to Trade in Stocks (Cómo operar en acciones)


El libro Cómo operar en acciones fue editado en 1940, el año en el que Livermore murió. Se cree que escribió el libro como medida desesperada para ganar dinero. El libro trata sobre el proceso racional de la toma de decisiones de Livermore mientras operaba. Los diez capítulos que lo componen son los siguientes:

1. El desafío de la especulación.
2. ¿Cuándo una acción actúa correctamente?
3. Sigue a los líderes.
4. El dinero en las manos.
5. El punto de giro.
6. La metedura de pata del millón de dólares.
7. La ganancia de tres millones de dólares.
8. Las claves del mercado según Jesse Livermore.
9. Reglas explicativas.
10. Gráficos y aclaraciones, claves de mercado para Livermore.

Seguidamente, vamos a presentar algunas citas del libro de nuestro apreciado Livermore, estructuradas en temas:

...El juego de la especulación es el más fascinante y poco rutinario del mundo. Pero no es un juego para estúpidos ni para perezosos mentales, tampoco para hombres con un balance emocional poco equilibrado y menos para aventurarse a hacerse rico en poco tiempo. Si lo intentas de esta forma, te morirás pobre. (Página 15).

1º- En lo que respecta a la importancia de aprender a cómo operar:

¿Acaso existe alguna manera para ganar rápidamente mucho dinero trabajando en derecho o en cirugía? (Página 15).

2º- Si hacemos referencia al propio trabajo que hace uno, pensando para sí mismo:

...permíteme advertirte que los frutos de tu éxito serán directamente proporcionales a tu propio esfuerzo mental, conservando tus creencias y generando tus propias decisiones.(Página 16).

3º- En lo que respecta a las mejores y peores operaciones llevadas a cabo por Jesse:

La experiencia me ha demostrado que el verdadero dinero dentro del mundo de la especulación se hace dejando correr los beneficios desde el comienzo de la operación.

Los beneficios debemos de conservarlos, pero las pérdidas debemos evitarlas y cortarlas de raíz desde el comienzo.

4º- Dentro del libro encontramos citas sobre mantener una operación y sobre los deseos de uno de que llegue hasta un determinado nivel:

“Si mi valor no se comporta de la forma que había pronosticado, rápidamente cierro la operación, ya que pienso que todavía no ha llegado el momento de tomar posiciones

5º- También hacía referencia a los denominados
blue chips(compañías consolidadas), que a pesar de gozar de buena reputación como instrumentos de inversión seguros, Livermore destacaba su peligro, al igual que otro tipo de valor cotizado. Para ello vamos a mostrar unos ejemplos de acciones de ferrocarriles, pues por aquel entonces se decía que era más seguro invertir en ferrocarriles que tener el dinero en el banco:

Nueva York, New Haven and Hartford Railroad
- Precio el 28 de abril de 1902 –  $255. Precio el 2 de enero de 1940 –  $0,5.

Chicago, Milwaukee & St. Paul Roud
- Precio en diciembre de 1906 –  $199,62. Precio el 5 de enero de 1940 –  $0,25.

Chicago Northwestern
- Precio en enero de 1906 –  $240. Precio el 2 enero de 1940 –  $0,31.

Great Northern Railway
- Precio el 9 de febrero de 1906 –  $348. Precio el 2 de enero de 1940 –  $26,63.

(Página 24)

6º- Sobre el tema de comprar y mantener (buy & hold) las inversiones:

Los especuladores de los mercados de acciones han perdido siempre dinero. Pero creo que la afirmación anterior se puede constatar con mayor seguridad que aquella que hace referencia al dinero perdido por los inversores que dejaron la posición abierta pensando que al final obtendrían beneficios (Página 25).
Desde mi punto de vista, los inversores son unos jugadores de apuestas. Realizan su apuesta, esperan, y si las cosas van mal pierden todo su dinero. (Página 25).

7º- Acerca de aprender del pasado, ya que la historia se repite:

Las estructuras de los precios son recuerdos de figuras similares de precios pasados, que debes llegar a familiarizarte con ellas para poder predecir los precios futuros.(Página 51).

8º- Algún consejo que podemos encontrar en el libro:

Cuidado con la información privilegiada (Página 58).
... y si hubiera algún chivatazo fácil circulando por ahí, para hacer dinero fácil, nadie te lo va a decir para que te metas ese dinero en el bolsillo. (Página 58).

9º- Los gráficos nos cuentan la historia verdadera del valor.

La única explicación por la que un especulador o inversor pediría razonamientos desde un principio sería sobre el funcionamiento del mercado. Cada vez que el mercado no se comporte de la forma que esperabas, esa es razón suficiente para cambiar de opinión y cerrar tu operación rápidamente... Recuerda, siempre hay una explicación por la que una acción actúa de una determinada forma. Pero también recuerda que corres el peligro de no llegar a familiarizarte con esas razones que mueven el mercado, o familiarizarte con ellas cuando sea ya demasiado tarde. (Página 71)

II. Reminiscences of a Stock Operador (Recuerdos de un operador de acciones)


Es todo un clásico escrito por Edwin Lefevre en 1923, y es sin duda el libro más popular jamás escrito sobre la especulación. Lefevre fue un periodista financiero y el libro fue dedicado a Jesse Livermore. Es supuestamente una novela narrada en primera persona acerca de un trader ficticio llamado Larry Livingston, personaje inspirado en Livermore.

Incluiremos algunas citas:

De hecho, yo siempre hago dinero cuando realmente estoy seguro de que la acción se va a mover de una determinada forma. Lo que realmente me ha jugado malas pasadas ha sido el no hacer caso de mis conocimientos bursátiles y jugar con mis emociones. Por lo tanto, solo opero cuando estoy seguro de que los precedentes van a jugar a mi favor. (Página 14).
..pasado un tiempo, oí a muchos miserables lamentándose, y a las antiguas estrellas del mercado diciendo que todos –excepto ellos mismos- se habían vuelto locos. (Página 34)
…y lo único que puede hacer alguien que esté equivocado es estar en lo cierto, dejando de estar equivocado. (Página 103).
Pero en la práctica, un hombre equivocado tiene que guardarse mucho de muchas cosas, pero sobre todo de sí mismo (Página 122).
Ninguna librería financiera de cualquier especulador puede dejar de incorporar una copia del libro Recuerdos de un operador de acciones. No nos extraña que muchos traders actuales hagan referencia regularmente a las citas de esta obra maestra.
Martín Zweig una vez dijo que: Recuerdos de un operador de acciones es el mejor libro que jamás había leído. Además, a aquellos que vienen a trabajar conmigo siempre les proporciono una copia del libro.

Jack D. Schwager, autor de Los maestros del mercado y Los nuevos maestros del mercado, dice del libro:

En mis entrevistas con los 30 traders más famosos de nuestros tiempos, había algunas cuestiones que les planteaba en cada conversación. Algunas de estas cuestiones era, por ejemplo, si ellos habían encontrado algún libro valioso que nos recomendasen para llegar a ser buenos traders y por supuesto la respuesta más frecuente fue Recuerdos de un operador de acciones.

La mejor herencia que nos dejó Livermore fue por supuesto la historia de su vida.
Debemos decir que era un hombre honorable y honrado que pagaba las deudas que legalmente no debería haber pagado. Por otro lado, era un gran trader que usaba cualquier táctica para aumentar sus posibilidades de hacer dinero.

Lo cierto es que en lo que sí coinciden tanto sus seguidores como sus detractores, es en el hecho de que era un gran especulador.

Mejores Frases que nos dejó el famoso inversor J.Livermore


Todas las grandes figuras de la historia nos han dejado para el recuerdo una serie de frases y claro está Livermore no iba a ser menos

Los inversores, a diferencia de los especuladores, son los grandes jugadores. Tras hacer una apuesta, se aferran a ella y si la operación es perdedora se arriesgan a perderlo todo
Otra lección que aprendí pronto es que no existe nada nuevo en Wall Street. No puede haberlo porque la especulación es tan vieja como las montañas. Cualquier cosa que suceda en el mercado hoy, ha sucedido antes y sucederá otra vez.
 Solo hay un lado del mercado, y no es el lado alcista ni el lado bajista, sino el lado correcto.
Los mercados nunca están equivocados; las opiniones, a menudo.
Un hombre debe creer siempre en sí mismo y en su juicio si piensa ganarse la vida en este juego. Por eso es por lo que no creo en las recomendaciones de valores concretos.
El hombre medio no desea que le digan si el mercado es alcista o bajista. Lo que desea es que le digan, de forma específica, qué valor comprar o vender. Quiere algo por nada. No desea trabajar. Ni siquiera desea pensar.
Los enemigos mortales del especulador son: la ignorancia, la codicia, el miedo y la esperanza.
Los principios del éxito en la especulación de valores se basan en la suposición de que la gente, en el futuro, seguirá cometiendo los mismos errores que se cometieron en el pasado.
Los valores se manipulan hasta el punto más alto posible, y después se venden al público en el descenso.
No hay nada como perder todo lo que tienes en este mundo para aprender lo que no debes hacer. Y cuando sabes lo que no tienes que hacer para no perder dinero, empiezas a aprender lo que debes hacer para ganar. ¿Lo entienden? ¡Empiezas a aprender!
La gente siempre busca dinero fácil
Pienso que la gente necesita un líder, necesita que le digan lo que hay que hacer y cómo hacerlo. Siempre se mueven como una masa, como una manada, ya que así se sienten más cómodos. Están asustados si se mantienen fuera de la manada y nadie quiere quedarse fuera del grupo, siguiendo la teoría de la opinión contraria.

Vídeo Resumen de la vida y obra de J.L. Livermore el trader


Para poner punto y final a la biografía de este legendario trader os dejamos por aquí un vídeo donde podrás aprender más sobre la vida e historia de este peculiar personaje de la historia.



Si este artículo te ha despertado mayor interés en la vida de uno de los inversores más legendarios de todos los tiempos, te recomendamos leer la biografía escrita por Richard Smitten "The Amazing Life of Jesse Livermore: World's Greatest Stock Trader". Smitten nos lleva a través de los altibajos de la carrera de Jesse Livermore, revelando sus éxitos asombrosos y sus trágicos desafíos.

Con una investigación exhaustiva y entrevistas a personas cercanas a Livermore, Smitten logra capturar la esencia de su mente brillante y su enfoque único en el mercado. A través de las páginas de este libro, descubrimos las estrategias de inversión de Livermore, su dominio del análisis técnico y su agudo sentido de las tendencias del mercado.

Smitten no solo nos brinda una mirada profunda a las operaciones financieras de Livermore, sino que también nos presenta el lado humano del inversor, explorando sus luchas personales y su incesante búsqueda de la riqueza y el éxito. 

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Artículo editado y complementado por @guillermowestreicher.
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Jesse Lauriston Livermore, Miguel Arias, 14 de junio del '23, Rankia.com
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