La Responsabilidad Social de la Empresa (RSE) es una cuestión de la que se viene hablando y estudiando desde hace décadas, si bien la importancia que está adquiriendo la misma tanto en las empresas como a nivel académico y hasta político, ha sido muy significativa en los último años. Pero esta visión ha ido evolucionando hacia la consideración de que la empresa debe implicarse y comprometerse con la sociedad y no únicamente con los accionistas. Cada vez más voces de académicos, empresarios, trabajadores y políticos plantean la oportunidad de la implicación social de las empresas. Y éstas ven la Responsabilidad Social de la Empresa como una oportunidad de mejorar la imagen pública.
La Responsabilidad Social de la Empresa está intrínsecamente ligadoa al concepto de desarrollo sostenible y a la gestión de los impactos económicos, sociales y medioambientales de las operaciones de las entidades de crédito, de forma que se asegure la rentabilidad no sólo para los accionistas, sino también para las restantes partes interesadas que su actividad afecta. Las entidades de crédito con sensibilidad hacia la Responsabilidad Social de la Empresa. Perciben que su responsabilidad social no está limitada a las acciones sociales desarrolladas por la organización en la comunidad, sino que implica una orientación estratégica y operativa que considera los intereses y expectativas de sus diversos grupos de interés (clientes, accionistas, empleados, proveedores, administraciones públicas, sociedad y medioambiente).
Juegan un papel activo en el desarrollo económico y social al tener la capacidad de seleccionar proyectos de inversión y consumo, gestionar riesgos y decidir quién accede al capital y qué actividades se financian. Su responsabilidad social en la lucha contra la pobreza, las desigualdades sociales y el desarrollo sostenible es importante. Su función económica no se limita sólo a intermediar flujos gestionando adecuadamente riesgos financieros, sino que va más allá tratando de evaluar y gestionar otro tipo de riesgos sociales y medioambientales, así como ofrecer productos y servicios que contribuyan a un desarrollo más humano del planeta.
La Responsabilidad Social de la Empresa refuerza la imagen externa e institucional de la entidad de crédito en la medida que legitima su función social, alcanzando mayores cotas de credibilidad y reconocimiento por la creación de unos valores y una identidad. Evidentemente, también repercutirá en el prestigio de la entidad, los servicios y productos, creando un valor añadido a sus clientes y reforzando su habilidad de competir en el mercado.
Resulta ser una herramienta de inestimable utilidad, para las prácticas de responsabilidad social, su incorporación a la gestión empresarial y su mejora continua es la que constituye el análisis de los indicadores de responsabilidad social. A continuación comentamos algunas conclusiones de mi tesis doctoral.
De la información analizada por los programas de acciones desarrollados por las entidades de crédito españolas, cabe concluir que la Responsabilidad Social de la Empresa es un movimiento en expansión en el ámbito financiero español, donde hay un enorme potencial en este campo, debido a su papel de intermediación financiera y de concesión de créditos.
Muchas entidades de crédito españolas ya han empezado a comunicar sus políticas, prácticas y resultados relativos a su responsabilidad social a través de sus memorias de responsabilidad social y a dar algunos pasos en la gestión de riesgos con criterios medioambientales. Como se está demostrando ya en otros países (Inglaterra, Francia) de nuestro entorno, la obligatoriedad de este tipo de memorias o de informar y ser transparentes con los inversores sobre los filtros sociales y medioambientales aplicados en la selección de carteras, prestamos o inversores favorecerá la aplicación de este tipo de criterios.
Los bancos presentan una valoración de los empleados significativamente mayor. Así estos tienen un mayor compromiso organizacional, de este modo incrementa el sentimiento interno que aumenta el deseo de los empleados a permanecer en la entidad de crédito. Las entidades de crédito que disponen de los estándares (AA)1000 y Global Reporting Initiative (GRI), presentan valoraciones superiores en cuanto a valores compartidos con sus empleados e información a los representantes de los trabajadores sobre las políticas, programas y medidas en materia de Responsabilidad Social de la Empresa.
Por lo que se refiere al tipo de inversión, se observan correlaciones significativas positivas entre el porcentaje del presupuesto destinado a inversiones en la comunidad y en proyectos medioambientales. Por lo tanto, vemos que cuantas más inversiones se realizan en la comunidad, mayor cantidad se destina a proyectos medioambientales.
Se observa que cuanto más se invierte en proyectos educativos, menos fondos se destinan a inversiones para la comunidad y eventos deportivos. Asimismo, se encuentra una relación negativa entre la inversión en proyectos culturales y el porcentaje del presupuesto de responsabilidad destinado a proyectos educativos. Por lo tanto, se observa la existencia de un trade-off entre estos tipos de inversión, lo que puede llevar a la especialización de la entidad de crédito en la colaboración con aquellos proyectos que considere más relevantes para su público objetivo y/o que le permitan diferenciarse del resto de instituciones financieras competidoras.
Por otra parte, cuanto mayor es la inversión de las entidades en proyectos medioambientales, más sensibles creen ser a temas de responsabilidad social. Por el contrario, cuanto mayor es el porcentaje que invierten en financiación a comunidades o regiones deprimidas y proyectos culturales, menor es su percepción de la sensibilidad hacia la responsabilidad social. Así, parece que el compromiso de la entidad con proyectos orientados a su realidad más cercana es percibido en menor medida como muestra de la responsabilidad social, que parece ser entendida por parte de estas instituciones en relación a proyectos más genéricos o de mayor alcance. Esta evidencia podría vincularse a dos concepciones de la Responsabilidad Social de la Empresa diferentes: la basada en acciones de tipo reactivo en el primer caso, frente a políticas proactivas en el segundo.
Se ve que existen diferencias significativas en el grado de aplicación de políticas activas de concesión de créditos, basada en criterios de sostenibilidad. Aún son escasas las entidades de crédito que han empezado a adoptar técnicas para evaluar los riesgos medioambientales, sociales y -en general- de reputación.
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29 de junio de 2010 (17:08)
Como decías al principio, desde hace varias décadas se viene hablando de la Responsabilidad Social de las empresas. Antes de este nombre se empleó, creo que en los 70, el nombre de Balance Social.
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