El elefante y los ciegos

Autor: Enrique Gallego ( 9 de marzo de 2006 )
Tema: Bolsa

En los mercados bursátiles se desarrolla a diario una lucha épica entre el dinero y el papel, cuyo resultado final va haciendo y deshaciendo grandes y pequeñas fortunas. Vinculadas a esa gran batalla hay otras, menores pero también importantes. Una es la de los intermediarios cuya fortuna no depende del resultado de la batalla, sino de su capacidad para facturar por el montaje del escenario de la contienda. Otra, a la que nos referiremos hoy es la de las ideas, en la que también hay intereses económicos, pero no sólo hay intereses económicos, la satisfacción del ego de los estudiosos y asesores ocupa un papel importante.

Descifrar la 'esencia' de los mercados otorga, al menos sobre el papel, una situación de ventaja a la hora de operar en ellos, algo de enorme trascendencia para la economía de quien lo consiga. Así que a lo largo de la historia se han ido elaborando diversas teorías y técnicas de actuación derivadas de las teorías. Aunque, curiosamente, a veces el camino ha sido el inverso. Primero, se desarrolla una técnica de actuación por simple observación empírica y luego se elabora una teoría que nos permite afirmar la existencia de un fundamento que justifica la técnica, o por lo menos creer que existe ese fundamento.

La existencia de diversas formas de entender y analizar los mercados provoca discrepancias y controversias con frecuencia apasionadas. Al que se mete de primeras en este mundo, le puede dar la sensación de asistir a una 'confusión de confusiones', expresión que da título a una de los primeros libros sobre la bolsa escrito en el siglo XVII por José de la Vega.

¿Cómo orientarse? Hay un par de reglas básicas que todo novicio en materia bursátil debe tener en cuenta. Pero no sólo los novicios, es norma su desconocimiento o su menosprecio por parte de la mayoría de los que llevan tiempo en los mercados.

La primera regla es que no siempre las ideas sobre la bolsa son inocentes. Con frecuencia, nuestros consejeros tienen un conflicto de intereses. Su prioridad en ese conflicto será atender en primer lugar a la cuenta de resultados de quienes le pagan el sueldo, aunque ello suponga no darnos la orientación más adecuada. La segunda de las batallas descritas, la de los intermediarios, influye de forma perversa en la tercera, la de las ideas.

El abuso de estas prácticas ha conducido a la tan comentada 'crisis de confianza' y es probable que veamos en el futuro inmediato un cierto cambio de actitud, al menos parcial. Pero no cabe esperar un cambio radical, porque es algo consustancial al sistema tal y como está montado

Aunque hayamos filtrado convenientemente la información, tampoco hay una garantía de que una información independiente y honesta nos vaya a orientar adecuadamente.

Ello se debe a la segunda regla, la inexistencia de una verdad unívoca y válida universalmente sobre los mercados. Si nos paramos a reflexionar un poco, en seguida nos damos cuenta de la razón para ello. Si existiera una única teoría verdadera de la que se derivara una única forma de operar ganadora, terminaría por no haber mercado. Todo el mundo se apuntaría a ella.

Así que una buena guía de actuación ante la oferta de asesoramiento y conocimientos es seguir la máxima de André Gide citada por Kostolany al abordar estos temas: 'No confíe usted en aquellos que han encontrado ya la verdad; confíe solamente en quienes siguen buscándola'.

Si creáramos una biblioteca formada exclusivamente por textos sobre bolsa, este lema debería estar puesto en la puerta de entrada como aviso a los lectores.

En la práctica nos vamos a encontrar, aparte de mucha basura intelectual que hay que saber identificar y apartar, con planteamientos que arrojan un poco de luz sobre aspectos parciales de los mercados. Pero no conozco ninguna obra 'definitiva' que sea capaz de mostrarnos toda la enorme complejidad y multiplicidad de aspectos de los mercados de renta variable.

Ello se debe a que cada uno se aferra a sus convicciones y creencias procedentes de una visión de los mercados hecha desde una determinada perspectiva, que siempre es sesgada e incompleta. No hay un esfuerzo de comprender otras formas alternativas de entendimiento y aproximación a los mercados. Es una situación que recuerda la vieja fábula árabe del elefante y los ciegos.

Tres ciegos se enteran de que ha llegado un elefante de visita a su ciudad y sienten mucha curiosidad por 'verlo'. Así que les llevan a presencia del elefante y los tres se acercan simultáneamente al animal para palparlo.

Como lo hacen a la vez, se obstaculizan y cada uno solo toca una parte. El primero toca la trompa, el segundo una pata y el tercero el tronco.

Más tarde comentan entre ellos su experiencia e intentan describir al animal. 'Un elefante es como una serpiente' dice el primero. 'Te equivocas, un elefante es como el tronco de un árbol', le contesta el segundo. 'Pero que tonterías estáis diciendo, un elefante es como una montaña', exclama el tercero.

Es posible encontrar buenos libros que nos informen por separado sobre las diversas partes de la anatomía del elefante. Pero el puzzle resultante nos lo tendremos que montar nosotros, si tenemos una mente abierta ante las opiniones ajenas y recelosa ante nuestros propios prejuicios, cosa ciertamente difícil e infrecuente.

Traducidos al castellano, hay tres libros recomendables para ello, aunque sólo uno puede encontrarse fácilmente en librerías. Pero el rastreo de los otros en bibliotecas merece la pena.

Estos libros son 'Un paseo aleatorio por Wall Street' de Burton G. Malkiel, 'Psicología del mercado bursátil' de Lars Tvede y los dos libros de Kostolany, 'El fabuloso mundo del dinero y la bolsa' y 'Estrategia bursátil', que son en esencia el mismo libro escrito de dos formas distintas, una más ordenada y sistemática y otra más intuitiva y aforística.

Después de leerlos, el lector tiene la oportunidad de hacerse una idea vaga y aproximada de la casi inaprensible realidad de los mercados, si es capaz de combinar la serpiente, el tronco y la montaña para componer algo similar a un elefante.

Extraído de la Revista: Gestión Alternativa
Publicado originalmente en Patagon.

Copyright © Enrique Gallego




Etiquetas: André Kostolany · Malkiel · Lars Tvede · Enrique Gallego
Añadir comentario

Este sitio web usa cookies propias o de terceros para analizar la navegación del usuario. En caso de seguir navegando se entiende que acepta la política de cookies.
Aceptar